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	<title>Ayelén Pujol &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 30 Nov 2020 16:08:40 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Ayelén Pujol &#8211; Marcha</title>
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		<title>¿Por qué queremos tanto al Diego si somos feministas?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2020 17:04:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
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		<category><![CDATA[Ayelén Pujol]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy Diego Armando Maradona cumple 60 años y, en este humilde homenaje, lo saludamos desde nuestros feminismos populares y maradonianos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i><span style="font-weight: 400;">Hoy Diego Armando Maradona cumple 60 años y, en este humilde homenaje, lo saludamos desde nuestros feminismos populares y maradonianos.</span></i></p>
<p><b>Por Nadia Fink, Lisbeth Montaña y Camila Parodi</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta será la primera -y última- nota en la que daremos explicaciones sobre nuestros sentimientos y elecciones. Para nosotras, el feminismo es mucho más que una causa por la lucha de derechos específicos. Para nosotras, el feminismo es un modo de mirar, amar, disfrutar y habitar nuestras vidas. Y nuestras vidas no son más que permanentes contradicciones, por eso, en las siguientes palabras, dedicamos unas reflexiones a esos sentimientos, elecciones y contradicciones para reforzar lo que somos: feministas, populares y maradonianas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tenemos memoria y no olvidamos la violencia que ha ejercido contra muchas mujeres, lo tenemos claro y sabemos que es parte de la sociedad y el futuro por el que luchamos: que ser macho no signifique tener privilegios ni ejercer violencia alguna contra el cuerpo de las mujeres. Que ser macho no sea cuestión de poderes ni de fuerzas físicas. Pero en medio de tanto ruido ahogando la voz de las y los pobres, no nos olvidamos de que el Diego y su fútbol siempre apuntaron hacia el sur.  Desde su nacimiento estuvo marcado con esta estrella y siempre supo bien de dónde vino y  hacia dónde quería apuntar: salió del barro y nunca olvidó su origen, la conciencia de clase la forjó en los lugares donde perfeccionó su arte con la pelota y con los más olvidados convirtió al fútbol en el escenario para hacer visible lo invisible. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si hablamos de Diego, hablamos de pueblo, ese que siempre lo acompañó, no solo por sus jugadas, sino porque los barrios humildes se sentían representados en su rebeldía y en sus decisiones. Fue, también, capaz de darle la espalda a ese fútbol de maquila, como en el momento en el que se  fue de Barcelona para darle la gloria a un equipo del sur de Italia, al enorme Nápoli, y quitarle la hegemonía a los ricos del norte, a la poderosa Juventus de Platini, al poderoso Milan de Berlusconi; el Diego le plantó cara a los más poderosos y proyectó su voz desde lo colectivo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se reveló contra la maquinaria y la multinacional de la FIFA y la Conmebol porque no aceptaba el juego de los poderosos y prefirió poner su posición política por delante. El costo fue alto: fueron esos mismos poderosos quienes le cortaron las piernas en el Mundial del ´94, y sufrimos todas y todos. Sin embargo, el Diego no aprendió la lección y su desobediencia fue plantarse ante el bloqueo contra Cuba, apoyar la revolución Bolivariana en Venezuela, jugar fútbol con Evo y apoyar la paz en Colombia, siempre cuando las voces sonaban tibias. Desde hace unos años a esta parte, además, para los jugadores multimillonarios participar de la Selección muchas veces no es una prioridad. Hay demasiados intereses en juegos para abandonar partidos en sus clubes. Y ahí vuelve el Diego en una imagen de Italia 90: llorando ante las cámaras la derrota de un Mundial que jugó aun físicamente a medias. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero las autoras de esta nota no somos las únicas que salimos del clóset en nuestro amor por Maradona. Por eso sumamos otras voces que nos ayudan a mirar, a poner las contradicciones sobre la mesa, a no borrar nuestro pasado, nuestra crianza, y nuestras pasiones, que poco caben en un puñado de palabras. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span><b>Me es inconcebible pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mónica Santino es ex jugadora de fútbol, parte de La Nuestra, de la Villa 31. Y nos dice:</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“No sé por qué hay que explicar permanentemente por qué se ama a alguien. Se ama a alguien por lo que hace, por lo que significa. Y todo lo que significa trascendió la cancha de fútbol y el campo de juego porque fue una persona capaz de transmitir un nivel de emoción pocas veces visto. El fútbol genera eso, hace eso, logra que te abraces con alguien que no conocés cuando tu equipo hace un gol. El fútbol hace que llores profundamente, que tengas una alegría a veces inconcebible o desmesurada. Y Maradona es fútbol y Maradona es todo eso. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Maradona es una persona que nunca se olvida de dónde viene, cuál es su origen y del que está orgulloso. Eso es un punto de cercanía con un movimiento social como el feminismo, que desea transformar el mundo. Y Maradona, a su manera, y algunas veces machista, también, intenta transformar al mundo. Entonces, tenemos más puntos en común que desuniones y después, claro que están las contradicciones pero hacen parte de la vida y el juego mismo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Me es inconcebible  pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo. Entonces poner en contradicción una cosa con la otra, como que si sos feminista no podés querer a Maradona, no es el feminismo que me gusta ni del que quiero participar. Tampoco es el feminismo como herramienta que utilizo para transformar la vida propia y de quienes me rodean: simplemente, un mundo más justo donde no haya oprimidos ni oprimidas. Y Maradona tiene mucho de eso. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Soy maradoniana, soy feminista, soy lesbiana, soy porteña y amo al país entero. Soy peronista y detesté los 10 años de menemismo. Soy todo eso como nos pasa a la mayoría de nosotres: un mar de contradicciones que nos hace estar vivas, nunca para comer, dormir y mirar la tele, sino para arder y cambiarlo todo como Diego lo hizo en todos sus años de jugador y hoy lo hace cumpliendo 60 años”.</span></p>
<p><b>¿Ser feminista es tener que borrar nuestras historias, los recorridos, eso que alguna vez nos hizo vibrar de emoción? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ro Ferrer es comunicadora, ilustradora e historietista y suma su mirada:</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Quién sería yo sin el puño en alto del Diego, el llanto desconsolado, la construcción de una mística de equipo y pueblo&#8230; sin el corazón acelerado cuando los músculos de sus gambas se tensaban en ese instante en el que su pie tocaba la redonda y empezaban a bailar&#8230;</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Soy feminista y convivo con muchas contradicciones, también reconociendo errores, propios y ajenos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hizo que yo amara el fútbol. Y no es Dios, es un hombre que además de gloria, tuvo y tiene miserias; que nació parte de esta cultura de mierda que te levanta y aplasta con la misma fuerza, que le enseña a los varones que nosotras somos su &#8220;propiedad privada&#8221;, que tienen todos los privilegios y escasas responsabilidades más que las pautadas desde los espacios de poder.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Soy feminista y maradoniana, porque cuando lo veo, viene mi niñez a abrazarme”.</span></p>
<p><b>Es oro, y también es barro</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ayelén Pujol es periodista deportiva y juega a la pelota. Desde ahí nos dice: </span><b>“</b><span style="font-weight: 400;">A mí me interpela su fútbol, obviamente, y que siempre está del lado de los oprimidos. Cuando lo veía jugar y hablar, soñaba ser como él: romperla en la cancha, ilusionarme con pegarle así de zurda, y después salir y decir las cosas que decía. Es un creador, nos invitaba a pensar mundos nuevos y más justos posibles a través del fútbol. Es oro y también barro, claro”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Y en este recorrido encontramos un escrito que nos interpeló y que nos disparó las ganas de seguir pensando. Por eso la sumamos a Maia Moreira, del departamento de Género del Club Lanús (del que es hincha) con su nota </span><a href="http://siemprelapelotaal10.blogspot.com/2020/10/maradoneana-y-feminista-el-orden-de-los.html"><b>Maradoneana y feminista: el orden de los factores no altera el producto</b></a><span style="font-weight: 400;">, en el portal &#8220;La pelota siempre al Diez&#8221;, donde nos dice, entre otras cosas: “Hay tantos feminismos como feministas, por eso a mí me gusta definir el feminismo que habito desde algunas cuestiones que considero fundamentales. Una de ellas es derribar ese axioma que marca absurdamente la antinomia de ser feminista y maradoneana.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">(&#8230;) Como tantas otras construyo mi vida en torno a mis gustos. Me encanta ser feliz pensando que &#8211; como aprendí de El Diego y el feminismo &#8211; esa existencia se cruza con los sentires de miles de compañeras que también desean una realidad mejor y más justa: un mundo más igualitario</span><b>. </b><span style="font-weight: 400;">Para mí, la militancia feminista tiene muchísimo que ver con ese espíritu de equipo que yo veo en Diego siempre latente, aún con el paso del tiempo. Creo que Maradona está siempre presente en esa mezcla que amalgama lo popular y lo académico y que, no casualmente, a muchas nos encontró con la excusa perfecta: el fútbol. Excusa que también usamos como herramienta para hacer que ese mundo, donde tengamos igualdad de derechos, llegue a ser realidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No quiero como feminista que nos olvidemos de dónde venimos, quiero que nos sepamos y aceptemos diferentes, que nos duela lo injusto, que juguemos en equipo. Y siento desde lo más genuino que Diego es, aún con sus fallas &#8211; como yo lo soy con todas las mías -, un poco eso. Pelusa habla desde su origen de barro, aceptó su nuevo mundo pero nunca jamás dejó de cuestionarlo cuando lo creyó injusto. Y siempre &#8211; ojalá eternamente &#8211; arma equipo y nos regala alegrías. Diego es encuentro, es la nada y la gloria que nos cantó Patricio Rey, es pueblo”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Y nos vamos, sin dejar de desearle feliz cumpleaños al tipo por el que rezamos o prendimos velas o cumplimos nuestros rituales cuando su vida se esfumaba y miles de personas lloraban y esperaban en todos lados. Nos vamos y nos seguimos pensando y cuestionando: nos equivocamos, y a veces pagamos y a veces no. Un poco como él mismo, que se hace cargo de los errores. Y compartimos estas ideas porque nuestro feminismo se construye en el barro y en la contradicción; en la colectividad y en la celebración; en el llanto y en el dolor cotidiano por la injusticia. Lo queremos cambiar todos los días y, mientras tanto, gritamos gol y nos abrazamos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/por-que-queremos-tanto-al-diego-si-somos-feministas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Bielsa, así en el fútbol como en la vida: estamos locas, y somos un montón</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bielsa-asi-en-el-futbol-como-en-la-vida-estamos-locas-y-somos-un-monton/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2020 15:02:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[El ascenso del Leeds a la Premier League nos lleva a un repaso de la ideología bielsista. Porque hoy es triunfo, pero no siempre lo es. Sumamos las voces de Mónica Santino, Ayelén Pujol y Miguela La Cruz a esta locura colectiva. Por Nadia Fink y Lisbeth Montaña El viernes pasado, el Leeds United logró [...]]]></description>
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<p><em>El ascenso del Leeds a la Premier League nos lleva a un repaso de la ideología bielsista. Porque hoy es triunfo, pero no siempre lo es. Sumamos las voces de Mónica Santino, Ayelén Pujol y Miguela La Cruz a esta locura colectiva.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink y Lisbeth Montaña</strong></p>



<p>El viernes pasado, el Leeds United logró el ascenso a la Premier League después de 16 años. La ciudad celebra y ama a quien logró posicionarse como uno de los pocos Directores Técnicos que tiene fans propios, el rosarino Marcelo Bielsa.</p>



<p>Vayamos a los números: el Leeds tuvo nuevo récord de 87 puntos en su campaña. Si se suman las dos temporadas, el equipo estuvo apenas tres veces afuera de las tres primeras ubicaciones. Fue líder en 35 fechas, segundo en otras 35 y tercero en 17. Sin embargo, más allá de los números, Bielsa genera pasiones y rechazos; en idéntica proporción al lugar de poder que ocupa quien habla de él.</p>



<p>Haber recorrido las campañas de sus equipos, escuchar cada conferencia de prensa para saber qué tenía para decir, tomar sus frases y replicarlas en situaciones cotidianas, estar seguras de que el fracaso es otra cosa y que los resultados llegan “con la nobleza de los recursos utilizados”; es a lo que nos estuvimos dedicando desde hace años. Y somos un montón.</p>



<p><strong>“El bielsismo es una corriente ideológica-político-futbolera contracultural”</strong></p>



<p>Al momento de hablar de Bielsa, las voces coinciden: no se trata sólo de una manera de ver el fútbol, sino la vida. Y hacia allá vamos en cada uno de los recorridos, recuerdos y actualidades.</p>



<p>Ayelén Pujol es periodista deportiva. Marca su fanatismo por Bielsa desde la adolescencia: “Coleccionaba todos los recortes de diarios que salían de él. De hecho, una vez le mandé una carta escrita de puño y letra cuando asumió en la Selección, donde, incluso, le discutía algunos pensamientos teóricos”.</p>



<p>Lo siente como alguien “raro” en el mundillo deportivo, pero también en lo cotidiano de las sociedades actuales: “Él tiene una forma de ver el fútbol que, para mí, habla también de una forma de mirar el mundo, la sociedad, y la forma en la que vivimos. Propone valores que, en general, no son los que triunfan”. Pero la clave está en que, muchas veces, llega al triunfo y deja una escuela inolvidable para quienes supieron compartir tiempo con él. “En general, pareciera que el sistema nos dice que con esos valores no ganás, que para ganar hay que hacer trampa, hay que pensar en el resultado, hay que pasar al otro por arriba”. Por eso, afirma Pujol: “Me parece, incluso, una corriente ideológica-político-futbolera contracultural, completamente contracultural”.</p>



<p>Mónica Santino es ex jugadora de fútbol y actual directora técnica. Su génesis bielsista empieza en 1998, cuando llegó a dirigir a Vélez, equipo del que ella es hincha: “Vélez venía de una estructura muy Bianchi, luego con Piazza, y con una manera y un elenco estable de jugadores muy formateados a lo Bianchi. Entonces, la llegada de Bielsa al principio fue muy resistida, pero ese Vélez ganó el campeonato y jugaba muy bien al fútbol. Y también empecé a escucharlo porque decía cosas muy interesantes. Y en el tiempo me fue enamorando, creo que no sólo por la manera de jugar de sus equipos, sino por todo lo que representa y por cómo se para”.</p>



<p>Que Mónica utilice el término “como se para” no es azaroso. En el equipo “La Nuestra”, que ella dirige en la Villa 31, tienen un lema: “me paro en la cancha como en la vida”, y rastrea lo que significa un partido y las repercusiones de plantarse en lo cotidiano de otras manera, a partir de trasladar ciertas características del juego: levantar la cabeza, jugar colectivamente, distribuir la pelota, asistir a una compañera, construir jugadas de a muchas para llegar al gol y, por supuesto, lo lúdico siempre.</p>



<p>Por eso siente que el “Loco” es un fiel reflejo de esa frase: “Me llena de orgullo que levante las banderas del fútbol que levanta, pero por sobre todas las cosas las banderas de la vida. Y lo que significa el fútbol como herramienta transformadora y entender un juego que tiene que ver con la vida misma”.</p>



<p>Miguela La Cruz es periodista deportiva. Y santafecina. Cuando se refiere a Bielsa no deja de sorprenderse de que sea un DT, y tenga fans propios: “eso es una locura en el mundo en que acostumbramos amar jugadores; el tipo es DT y somos sus fans. Y nos levantamos para verlo, no importa la hora en la que juegue”.</p>



<p>Claro que coincide en esto de que el bielsismo es una forma de mirar la vida y de llevarlo a la acción. Y que resulta una rareza, aun más, en el mundillo deportivo actual: “es una bocanada de aire en un mundo del fútbol donde es todo mercado marketing, estrellas, colores, luces, campeonatos y victorias. Y él atenta contra todos esos valores hegemónicos que son horribles, que solamente destruyen y que hacen que el fútbol sea una cuestión de dinero y poder y de millonarios corriendo atrás de una pelota. Bielsa hace que todo eso parezca ridículo”.</p>



<p>Y cierra con una idea contundente: “Para mí Bielsa es una manera de reconciliarme con el mundo del deporte”.</p>



<p><strong>El camino ascendente</strong></p>



<p>Cuando &nbsp;el Leeds estaba a punto de lograr el ascenso en la temporada 2018-2019, cuando ya había pasado el famoso empate que Bielsa pidió a sus jugadores porque el gol que le habían cobrado no era lícito, cuando ya había sido acusado por espiar entrenamientos de equipos rivales (una obsesión que le queda desde siempre, aunque antes fuera ver horas y horas de partidos de rivales próximos en VHS), esbozamos unas líneas de una nota que nunca publicamos. Vaya a saber si que no se consiguiera el ascenso o las derrotas consecutivas de los últimos partidos no nos amainaron el ánimo a nosotras. Tal vez caímos en el dilema éxito-fracaso. Tal vez no queríamos enfrentarnos al: “habla muy lindo pero no logró los resultados”. Por eso este ascenso nos da la posibilidad de hablar y de pensar como lo hicimos siempre respecto de Bielsa, pero con el resultado a la vista, también permite que nos escuchen. Que para quienes van por el mundo haciendo cuentas, sea momento de cerrar la boca un ratito.</p>



<p>En ese entonces, hacíamos el recorrido corto de su llegada al Leeds, proveniente de Francia. Y es una historia que vale la pena traer, porque también lo pinta de cuerpo entero. No había sido fácil el arribo al fútbol inglés, al que llegó después de haber pasado cuatro temporadas en el fútbol francés, tres de ellas con el Olympique de Marsella, equipo donde despertó amores infinitos por parte de la hinchada y en donde también marcó una impronta importante&nbsp; al convertirse en uno de los técnicos más ganadores, además de imprimirle su estilo de ir al frente, salir jugando y de potenciar el mayor esfuerzo físico de los jugadores en cada partido.</p>



<p>Luego pasó al Lille en la&nbsp; temporada 2017, equipo donde generó una revolución futbolística en términos de relevos generacionales y donde obtuvo grandes resultado al principio de su era. Pero no todo es fútbol y recibió una terrible noticia: Luis María Bonini se estaba muriendo. Se trataba de su cómplice y compañero de batallas en Newell&#8217;s, Vélez, el Atlas, el América de México, la selección Argentina, la selección de Chile y en el Athletic de Bilbao. Bielsa decidió viajar a Chile para despedirse de su gran amigo, sin embargo los directivos del club no le dieron permiso. Por supuesto, desobedeció, y así sentenció su despido del club francés.</p>



<p>Así, llegó la posibilidad de poder dirigir en el fútbol inglés: recibió ofertas del Everton, del Chelsea&nbsp; y también de la selección mexicana. Ninguna de ellas lo convenció, porque no le garantizaban que su proyecto futbolístico pudiera implementarse; es decir, poder tomar el manejo total del equipo y su cantera para transformar las divisiones menores, juveniles, y así conformar un proyecto futbolístico que le permita tener el mejor equipo titular a futuro.</p>



<p>El único equipo que ofreció darle esas garantías fue uno de la segunda división inglesa de larga tradición, el Leeds United Association Football Club, un equipo en el que había salido campeón el gran Eric Cantona en la temporada 1991-1992 y donde se formaron futbolistas de la talla del defensor Rio Ferdinand y el delantero irlandés Robbie Keane .</p>



<p>Ya lo sabemos, la última vez que el Leeds había estado en la Premier fue hace 16 años atrás, luego descendió a la tercera división, y llegó su debacle económica donde por poco desaparece como club.&nbsp;</p>



<p>A ese equipo llegó Bielsa. En los primeros partidos de prueba se encontró con un equipo físicamente quedado, sin muchas fuerzas para asumir el reto de los 42 partidos, con un estadio vacío y una hinchada enojada con el equipo.</p>



<p>Por estos días, los hinchas de la ciudad nombraron una calle con el nombre de Marcelo Bielsa, hicieron monumentos improvisados y gritan: “Vamos, Leeds, carajo” en un español atravesado que emula aquella frase de Bielsa cuando salió campeón por primera vez con Newell’s en 1990.</p>



<p>“Acepten la injusticia que todo se equilibra al final”, le dijo a sus dirigidos en el Olympique de Marsella, pero vale para hoy. Paciencia y trabajo constante parecen ser la clave si lo dejan hacer con tiempo y respetan sus ideas. Pero esta nota no pretende ser, a todas luces, una mirada exitista y porque no queremos faltar a la premisa Bielsista, cerramos recordándoles, recordándonos, una de las frases más contundentes del DT: “Como primera medida yo creo que éxito y felicidad no funcionan como sinónimos. Hay gente exitosa que no es feliz y hay gente feliz que no necesita del éxito. Y la obligación que tiene todo ser humano es rentabilizar sus opciones para ser feliz. Entonces nosotros deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito es una excepción, no es un continuo. Los seres humanos de vez en cuando triunfan, pero habitualmente se desarrollan, combaten, se esfuerzan&#8230; y ganan de vez en cuando, muy de vez en cuando”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bielsa-asi-en-el-futbol-como-en-la-vida-estamos-locas-y-somos-un-monton/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Francia y el Mundial de las pibas: vivir de fútbol las 24 horas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/francia-y-el-mundial-de-las-pibas-vivir-de-futbol-las-24-horas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2020 10:59:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Crónica de una fiesta inolvidable: la cobertura del Mundial de Fútbol Femenino Francia 2019]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Añorar lo básico, lo simple, es otro de los rasgos de este aislamiento. Aquí, la periodista deportiva extraña los asados de su hermano pero también, y sobre todo, el fútbol. Y nos cuenta sobre su propia fiesta inolvidable: la cobertura del Mundial de Fútbol Femenino Francia 2019.</em></p>



<p><strong>Por Ayelén Pujol</strong> | <strong>Fotos: Nadia Petrizzo</strong></p>



<p>En estos días lo esencial se hace visible: puertas adentro, en este confinamiento que lleva más de 50 días, extrañamos lo básico.</p>



<p>Mi punto de fuga es, durante pequeños instantes de días eternos, una cafetera: están ahí, en la volture y su sonido, en la casa austera de mi abuela Paula, en el desayuno que nos llevaba a la cama: los pies que se arrastraban por el piso, los masajes que acompañaban el remoloneo en su cama y la frase para sacarnos de ahí y que empezáramos el día. “Vayan a buscarme huevos al gallinero así les hago milanesas con papas fritas”, nos decía. La felicidad era eso y no nos dábamos cuenta.</p>



<p>Es el café y su aroma que emerge del vapor el que me traslada a Bogotá, a días de libertad, un deseo caribeño que una mañana fue bajar desde lo alto de esa ciudad que siempre –definitivamente siempre– vive entre los 18 y los 22 grados centígrados, cruzar la avenida, sentarse en un bar, saborear una taza caliente de café y mirar el Transmilenio pasar. Un bondi. Y pensar: ¿qué descubro hoy, este día?</p>



<p>Afuera está la peste y también, con ella, de la mano, la injusticia. Siempre pateando calles como forma de habitar el mundo y ahora sin poder hacer nada con las noticias que duelen: y, como siempre, quienes están más abajo de la pirámide son quienes reciben los golpes.</p>



<p>Disculpen la catarsis. Lo esencial en estos días es mamá y su tarta de tomates, con masa casera, salsa blanca y perejil, un manjar mal presentado que siempre es una dicha. Y es siempre un cerrar los ojos y viajar por la vida. Es mi hermano y su asado, los chinchulines con limón en el patio de su casa conurbana, las papas fritas hechas en grasa, al disco, para que con mi prima, mi tía y la familia entera engordemos de amor.</p>



<p>Son las calles.</p>



<p>Y es la pasión en forma de pelota: jugar donde sea y como sea, los encuentros con el Norita Fútbol Club, la birra posterior, ponerme la campera de Boca y los botines, agarrar la bici y salir para el entrenamiento. Ir a jugar partidos a la Villa 31, ahí donde hoy patearíamos con bronca la furia por lo que pasa en el barrio junto a esas pibas.</p>



<p>Si Julio Verne pudo dar la vuelta al mundo en 80 días, en cuarentena mi mente ya pasó por un campeonato que dura, según mis cuentas, 54: el tiempo que llevamos adentro, los días que pensé en fútbol.</p>



<p>Mi propia rave psicodélica, los días que viví enfiestada –el desenfreno más sano del mundo– ocurrió justo hace casi un año atrás. Y fue con otras, con miles, fue con canchas llenas, con subtes que emanaban el sudor humano que brota de la adrenalina de vivir un Mundial de Fútbol. El mejor de los mundiales: el de las pibas.</p>



<p>Francia fue, para muchas, nuestro cumpleaños de 15: las hormonas a flor de piel, vivir de fútbol las 24 horas.</p>



<p>Fue un 15 en serio, el que hubiésemos planeado si el fútbol hubiera sido un mundo posible cuando teníamos esa edad. Vestidas con la ropa que queríamos, cómodas porque hay que ir a la cancha, entrando a los mejores estadios del mundo de la mano de colegas que se volvieron amigas pase a pase, compartiendo la misma pasión, y con compañeras de otras canchas que viajaron a cumplir su sueño.</p>



<p>Una celebración en donde bailamos con Estefanía Banini y su gambeta y coraje contra Japón, guardando y cuidando la pelota; en la que tiramos pasos volando de palo a palo con Vanina Correa. Fue una cumbia colectiva con el Parque de los Príncipes como la pista de baile en la que nos peleamos hasta con la FIFA, que no nos dejaba entrar con la bandera verde a favor del aborto legal, seguro y gratuito.</p>



<figure class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img width="1024" height="682" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/67935001_2374207912646895_6046323838252220416_o-1024x682.jpg" alt="" data-id="49341" data-full-url="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/67935001_2374207912646895_6046323838252220416_o.jpg" data-link="https://www.marcha.org.ar/?attachment_id=49341" class="wp-image-49341" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/67935001_2374207912646895_6046323838252220416_o-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/67935001_2374207912646895_6046323838252220416_o-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/67935001_2374207912646895_6046323838252220416_o-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/67935001_2374207912646895_6046323838252220416_o.jpg 1520w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></li></ul><figcaption class="blocks-gallery-caption">Nadia Petrizzo</figcaption></figure>



<p>Fue nuestro cumple militante también: por eso gritamos todos los goles de la Selección y aún más fuerte el 3 a 3 de penal de Florencia Bonsegundo, la jugadora más decisiva de Argentina en el Mundial, porque pudimos abrazarnos y bramar por tantos años de frases hirientes y machismo recalcitrante. Un grito de bronca acumulada por todos los machona, varonera, tortillera y marimacho que nos dijeron –y les dijeron a las que estaban en la cancha– las veces que quisimos patear una pelota.</p>



<p>Andá a lavar los platos, vos, chabón. Fue nuestra pequeña revancha, con un país que, a 11 mil kilómetros de distancia, miraba a esas futbolistas incluso del otro lado del vidrio de vidrieras con televisores que las exponían, quizá por primera vez en la historia, como lo que son: deportistas. Jugadoras de fútbol.<br>La recepción fue comer pizzas y sánguches en puntos parisinos amables para nuestros bolsillos austeros, discutir de fútbol y política, compartir feminismos, repensar nuestra profesión con otra mirada. La mesa dulce fue todo el fútbol, los estadios llenos, las peripecias para sobrevivir con dos mangos, las discusiones con editores que nos hacían renegar. La vuelta fue como el regreso a las seis y media de la mañana, cuando ya es de día, te bailaste todo y en tu alma no hay más lugar para tanta alegría compartida.</p>



<p>Pandemia, andate y lastimanos lo menos posible, que tenemos que andar. Porque vivir es jugar y patear y escribir, narrar nuestras hazañas, pisar las canchas, festejar goles. Hacerlos. Y nosotras queremos seguir jugando.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-y-el-mundial-de-las-pibas-vivir-de-futbol-las-24-horas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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