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	<title>Arte callejero &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Arte callejero &#8211; Marcha</title>
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		<title>Arte que mira desde las paredes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Feb 2016 03:02:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Arte callejero]]></category>
		<category><![CDATA[Artes Visuales]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA["Zapadas" plásticas en el Conurbano]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Noelia Leiva</strong></p>
<p><em>Péle es una artista urbana que se dedica a realizar &#8216;pintadas&#8217; en los muros del Conurbano. Muchas veces cuenta con colegas que suman sus manos. Los motivos son variados pero el objetivo es siempre el mismo: que las paredes que se vuelven cotidianas hablen y &#8220;cambien la forma de mirar&#8221; de las personas.</em></p>
<p>Ella sale a “zapar” pero su instrumento no es una guitarra sino un pincel y algunos tarros de pintura. Hace cuatro años que Celeste Robles camina las calles del Conurbano sur (sobre todo las de Banfield, donde nació; y las de Temperley, donde vive) y es recién cuando encuentra una pared que cree adecuada que el dibujo que dejará impreso empieza a tener forma en su mente. Pero no todo es azar, sino que hay un motivo: “modificar” la forma de pensar y también su entorno, para que cada persona y su comunidad sean el motor de lo nuevo.<br />
Aunque estudió en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano de Barracas, su arte trasciende la formación académica. Rechaza las galerías de exposición por ser un ámbito “elitista” y se distancia del Street Art porque, aunque concebido como expresión callejera, “se vuelve inalcanzable” cuando busca asociar una marca a un exponente. “Péle” -como le dicen desde los 15- contó sobre su experiencia en el trabajo ancestral de dejar huellas en la pared.</p>
<p><strong>-¿Cómo comenzaste tu labor en el Conurbano? </strong><br />
-Fue antes de empezar a estudiar, con un amigo que trabajaba para un mapuche que marcaba murales con motivos originarios. Hacía una olla popular y los murales eran comunitarios. Después, fui voluntaria en el hospital Borda, donde compartí talleres con los internos. Ahí conocí a un grupo de chicas que estudiaban en la Escuela de Bellas y me dijeron que por qué no hacía la carrera; así que comencé a cursar ahí. También pinto cuadros como un trabajo personal pero no le encuentro mucho sentido a la galería y la exposición, son ámbitos muy chicos y elitistas que están dirigidos a las personas que invitás o que ya realizan esa actividad.</p>
<p><strong>-¿Qué rescatás de esas primeras experiencias? </strong><br />
-Encontrás de todo. Al principio no sabés muy bien cómo hacer las cosas. A veces depende los barrios, porque en los más pobres la gente responde menos a lo público y lo privado. En cambio, en otros con más recursos las personas creen que toda la cuadra es de ellos y, aunque no estés en su frente, llaman a la Policía. No es un delito pero pueden demorarte. Ahora, por ejemplo, dejé de trabajar de noche, que era lo que hacía que la gente tuviera más miedo. Sí sigo sin pedir permiso porque lo que hago tiene que ver con la modificación de un espacio. Es así como lo descubren las personas. Además, si nadie te pide permiso para colocar un cartel publicitario, tampoco lo tengo que hacer yo, que no te vendo nada.</p>
<p><strong>-¿Buscás una constante temática para tus obras? </strong><br />
-Al principio no lo hacía, pesaba más el desafío de salir, la adrenalina. Todos los que hacemos esto somos un poco transgresores. Pero cuando la gente empieza a buscar y a hacerse preguntas, hay que tener un concepto. Yo hago zapadas, como si fuera un músico: no sé qué voy a hacer, llevo los elementos y veo qué sale. Pero hace dos años que tengo una cierta militancia por que el símbolo anarquista deje de asociarse con algo violento y se vincule como la búsqueda del cambio. Si bien no se puede salir del sistema, uno en lo individual puede hacer su propia versión, sin que exista ningún mandato social.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/pinto-el-conurbano-péle-2.jpg"><img class=" wp-image-23258 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/pinto-el-conurbano-péle-2-300x200.jpg" alt="pinto el conurbano péle 2" width="327" height="218" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/pinto-el-conurbano-péle-2-300x200.jpg 300w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/pinto-el-conurbano-péle-2-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/pinto-el-conurbano-péle-2.jpg 960w" sizes="(max-width: 327px) 100vw, 327px" /></a></p>
<p><strong>-¿Lo comunitario pesa también en quienes te dan una devolución, mientras trabajás? </strong><br />
-Los chicos son los que rápidamente te van a decir algo porque no son como las personas adultas que van a mirar y a cuidarse de hablar. A mí me completa más cuando se acerca gente más grande que no tiene ningún contacto con el arte. Si sale un señor de trabajar y te dice “gracias”, ahí se cumplió. La modificación de las cosas es lo que busco, por eso uso más que nada pasajes peatonales porque a veces los alegran y sienten que es para ellos. Las primeras preguntas que me hacían era si alguien me pagaba por hacerlo. Que se vayan pensando que todavía hay gente que hace cosas porque tiene ganas es una modificación. Por eso no creo hacer Street Art, donde buscás tus diseños y la gente empieza a registrarte. Si es arte callejero, tiene que mutar todo el tiempo. Lo que quiero es modificar, y el Street Art se volvió inalcanzable. Antes de que asocien mis dibujos con mi cara, prefiero que las personas cambien su forma de mirar.</p>
<p><strong>-Esa conceptualización se vincula con tu intención de modificar lo que se piensa del anarquismo. </strong><br />
-Sí, no tengo una militancia partidaria pero sí anarquista. Si bien el viejo pensamiento político está asociado con cambiar el sistema, considero que eso no va a llegar; es una batalla perdida. No creo en el formato social sino en la comunidad. Por ejemplo, mi manera de salir es compartir un alquiler de palabra con varias personas. Con quienes pensás similar podes asociarte en lo micro, creer que se puede salir. Se basa en la confianza y en los vínculos: si sos bueno en algo, te vas a destacar por eso en la comunidad y el resto de los roles se van a distribuir en los otros.</p>
<p>Para más info: <a href="https://www.facebook.com/pintoelconurbano/" target="_blank">Pinto Elconurbano</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/23256-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La calle como escenario mundial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2015 03:02:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Arte callejero]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Séptima edición del Festi Sheca]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Laura Cabrera/ Foto por Festi Sheca</strong></p>
<p><em>Hasta el 27 de septiembre, el mundo será espectador del la séptima edición del Festi Sheca, una propuesta que tiene por objetivo invadir las ciudades de arte callejero, ese que va de la mano de quienes a diario divierten al público que está de paso, ese que además es el oficio de quienes optan por esta modalidad como una forma de vida,  como un trabajo de todos los días.</em></p>
<p>Un día cualquiera, un peatón va por la calle pensando en lo desgastante que puede ser su día laboral. También puede caminar mientras piensa en las cuentas que hay que pagar, en si dejó el gas abierto al salir de su casa, o simplemente en cuántas horas faltan para llegar a casa. Y ahí, en medio de todo eso están ellos, los artistas callejeros, los buscadores de sonrisas y receptores del “correte que estoy apurado” (porque no todo es color de rosas). Ahí, en el espacio público hecho escenario, donde los espectadores no están sentados. Circulan.</p>
<p>El trabajo de quienes eligen el arte callejero como una forma de vida es una semilla que día a día se riega y crece en la búsqueda de nuevos espectadores concientes que vean a esta modalidad como aquella que funciona de la misma forma que sucedería en un teatro, en un circo o en cualquier espacio en donde deba pagarse una entrada porque, al fin de cuentas, este es un trabajo.</p>
<p>Para visibilizar esta idea, el <em><a href="https://www.facebook.com/festi.sheca.3?fref=ts">Festi Sheca</a> </em>llega a las calles de diversos puntos del mundo con mensajes, música, acrobacia, circo y malabares. Se extenderá hasta el 27 de septiembre en lugares como Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay), Valparaíso (Chile), Rio de Janeiro (Brasil), San Pablo (Brasil), Asunción (Paraguay), Medellín (Colombia), Barranquilla (Colombia), diversos puntos de México, Tegucigalpa (Honduras), Madrid (España), Barcelona (España) y Berlín (Alemania), entre otros.</p>
<p>“Es un gremio en donde la gente realmente está esparcida por el mundo. Cuando diferentes colectivos empezamos a tomar conciencia de eso, nos dimos cuenta de que esto está sucediendo hoy mismo, sólo que nadie lo está registrando ni enmarcando en ningún lado. Pero la gente que esta semana se organiza en el festival también es gente que trabaja todos los días en sus ciudades”, destacaron desde <em>Sheca</em> al hablar de esta semana en la que el trabajo de hacer arte en la calle pretende llegar a la vista de más personas con un mensaje: el arte callejero no es delito, es una elección de vida.</p>
<p>Más allá de que bajo la lógica de <em>Sheca</em>, la calle es un festival a diario, la propuesta de esta semana es “contribuir en la gorra de un artista”, invertir en arte callejero y así fomentar el arte independiente. “Muchos tenemos esa conciencia de que el arte callejero está en todo el mundo y es una gran red que queremos mostrar a aquellos que tienen la posibilidad de ver a artistas en la calle. Queremos que sepan que es un artista que se dedica a esto, que es itinerante y que viajar se nos hace más difícil por la modalidad de trabajo por la que optamos”, expresó uno de los impulsores del encuentro.</p>
<p><strong>No es delito</strong></p>
<p>Una de las problemáticas de los y las artistas de la vía pública es la eterna lucha contra quienes hacen del espacio público un espacio privado en donde expresarse a través de la música, el clown, el teatro o los malabares parecería estar prohibido. Ante esta situación se sumaron a <em>Sheca</em> integrantes de <em><a href="https://www.facebook.com/La-M%C3%BAsica-en-la-calle-No-es-delito-1432231383686451/timeline/">La Música en la calle NO es delito</a></em> y de organizaciones con <em>FLIA (Feria del Libro Independiente y Autogestiva)</em>, con escritores que recitarán en la calle y músicos que harán lo que les gusta.</p>
<p><em>Sheca </em>apunta entonces a que la semana del arte en las calles como herramienta de visibilización sea algo más que una semana en donde las disciplinas en el espacio público estén permitidas y en donde las autoridades no intervengan para prohibir. Apunta a que todos los días en cualquier parte del mundo el arte callejero deje de ser un delito, a que las calles se liberen para la expresión popular.</p>
<p>“Hay una falta de reconocimiento del arte callejero como arte mayor. Sin embargo el origen del teatro es la calle, viene de la Edad Media. Queremos liberar el espacio público porque hay mucha gente que se dedica a esto y hay prohibiciones que se nos presentan a quienes elegimos trabajar en la calle”, expresaron desde <em>Sheca.</em></p>
<p>Lo cierto es que todas las disciplinas transitarán las calles para llamar la atención de ese público que camina, y en las plazas, para que familias enteras puedan disfrutar de una obra, un ciclo de música o un número circense que los sorprenda en ese lugar al que quizá asisten a diario y al que nunca vieron como posible escenario.</p>
<p>Para más info sobre lugares y horarios de espectáculos: https://www.facebook.com/festi.sheca.3?fref=ts</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-calle-como-escenario-mundial/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>No me verás en el subte: crónica del espectáculo arriba del tren (I)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/no-me-veras-en-el-subte-cronica-del-espectaculo-arriba-del-tren-i/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2015 03:01:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Arte callejero]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Texto y foto por Luciana Sce En esta primera entrega de las crónicas del espectáculo arriba del tren, Oscar y Omar hablan de su arte, la música y de su género preferido. Con ustedes, Dos en Tango. Tal vez no suceda en la vida de todos, pero creo que en algún momento nos planteamos de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Texto y foto por Luciana Sce</em></strong></p>
<p><em>En esta primera entrega de las crónicas del espectáculo arriba del tren, Oscar y Omar hablan de su arte, la música y de su género preferido. Con ustedes, Dos en Tango.</em></p>
<p>Tal vez no suceda en la vida de todos, pero creo que en algún momento nos planteamos de qué manera podríamos balancear nuestras “obligaciones” con nuestras pasiones. Digo esto, porque no siempre podemos vivir de aquello que nos apasiona. A veces no alcanza con el esfuerzo, la dedicación o la suerte. La sociedad no parece estar muy abierta a que esto les suceda a los artistas, quienes muchas veces sufren la devaluación de su trabajo. Desde ya, no salvamos vidas, pero el arte puede ser esa ventana por la cual ver las cosas de otro color y, por qué no, hasta lograr transformar nuestra percepción sobre lo que nos rodea y atraviesa día a día.</p>
<p>Pensando en aquellos que con valor o sin vergüenza tomaron la decisión de vivir de lo que les gusta como sea, me acerqué al subte en busca de algo que a mí también me apasiona: la música.</p>
<p>La línea D me recibió con el calor abrazador de todo lo que vive en el subsuelo mezclado con el olor a gente que corre por las escaleras fijas. Nunca falta alguno perdido: ¿De qué lado tengo que tomar el que va a Catedral? Todos estos son lugares comunes, así como lo es el subte para varios al momento de generar una fuente de trabajo. Vendedores, discapacitados y artistas conviven en una “pymes” que va a toda velocidad.  Dentro de los artistas, los que más se ven son los músicos. Los hay de todos los géneros y edades, hay muchísimas ofertas culturales dentro del tren en movimiento y por fuera, fijos en los andenes.</p>
<p>La gente me mira y creo que es porque resalto con mi quietud entre la multitud en continuo movimiento. Estoy sentada en el andén de la estación Palermo, son las 10.27 y me estoy por encontrar con Oscar y Omar. Todo se mueve. Todo menos yo: las piernas de los transeúntes, el cuaderno en el que escribo, incluso los letreros luminosos que avisan cuánto falta para que llegue el próximo tren. Los ventiladores están al taco, parece que el invierno no  alcanza para airear los vagones.</p>
<p>Miro y camino de un lado al otro hasta ubicarlos dentro de uno de los subtes que pasan cada tres minutos reloj. Creo que fue como en el décimo quinto que los visualicé y corrí para entrar en su vagón. Y me refiero a su vagón, porque tal como lo permite la música, con su micrófono y su guitarra llenan de tango el viaje de muchos pasajeros de la línea D.</p>
<p>Comienza el show: varios de los que llevan auriculares puestos parecen ahora prestar atención a lo que está sucediendo, total hay tiempo para luego seguir sumergidos en su mundo. Algunos pies comienzan a marcar el ritmo de la guitarra, mientras otros preparan su colaboración. Y así, entre tangos y vagones, los muchachos se ganan su sueldo haciendo aquello para lo que toda la vida se prepararon: la música. Suena Paciencia de D’Arienzo y Gorrindo y con esa misma cualidad, Omar pasa a recoger las colaboraciones con las que mantiene a su familia.</p>
<p><strong>-¿Cómo fue la llegada al subte?</strong></p>
<p>Oscar: Traumática. Es muy difícil trabajar en estos lugares porque hay más músicos y vendedores que unidades andando. Pero conseguimos entrar y hoy en día, después de diez meses, nuestra relación con el resto de los trabajadores es muy tranquila.</p>
<p><strong>-¿Cómo es la recepción del público?</strong></p>
<p>Omar: Varía demasiado, hay vagones en el que se crea un clima muy lindo y la gente participa con su mirada y su voz. Pero en otros momentos la gente está desconectada y es muy difícil ponerse a cantar sabiendo que cada cual está en sus cosas. Cuanto más logramos que se compenetren y perciban la entrega, mejor se pone. Está en nosotros sorprenderlos o no, hay que ganarse su atención.</p>
<p>Oscar: Igual cuando nos toca un vagón que no se engancha, sabemos que es ese vagón. Que en el otro, azarosamente, puede estar esa gente con la que nosotros disfrutamos al mango por la ida y vuelta que se genera. Somos conscientes de que no tenemos que quedarnos con esa desconexión, que son solo unos minutos y pasa.</p>
<p><strong>-Ambos estuvieron en escenarios, ¿qué diferencias ven entre estos y los subtes?</strong></p>
<p>Oscar: Yo creo que uno no debe hacer diferencia. Hay que tomar el vagón como un escenario porque, en el caso contrario, nos bloquearíamos ya que hay un montón de cosas en contra para trabajar. Vos te subís y no sabés que pasa en el tren en el que viajás. Si bien existe la diferencia, acá hay que romper con todas las trabas para captar al público. Yo suelo hacer una cosa: busco generar un contacto visual con la gente, que perciban mi presencia y, a partir de ahí, junto con la presentación del dúo, se hace más fácil.</p>
<p>Omar: Nosotros venimos a imponer un género que es difícil, sobre todo para los jóvenes que acostumbran tal vez a escuchar otras cosas. Sin embargo, es justamente con el público de los chicos que uno no deja de sorprenderse por el valor que le dan a lo que hacemos. Inclusive son los que más dinero aportan.</p>
<p><strong>-¿Por qué vivir de la música?</strong></p>
<p>Oscar: Para mí es una cosa común, casi el 80 por ciento de mi vida es la música. Una vez un gran maestro que tuve me dijo que lo más difícil es profesionalizar la pasión, y yo creo que lo he logrado a lo largo de mi vida, con sus altibajos. No encuentro otra respuesta que esa para darte.</p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/no-me-veras-en-el-subte-cronica-del-espectaculo-arriba-del-tren-i/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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