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	<title>Antiprincesas &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Antiprincesas &#8211; Marcha</title>
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		<title>Evita, esa mujer, antiprincesa y libre</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Dec 2017 06:39:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Vivian Palmbaum @vivi_pal La editorial Chirimbote lanzó la Antiprincesas 7: Eva Duarte. Entrevistamos a Nadia Fink, escritora y una de las creadoras de este sello que trabaja en sus textos para lograr una mirada distinta hacia las mujeres de nuestra historia, siempre haciendo hincapié en producciones para niños y niñas. &#8220;¡Viva el cáncer!, escribió [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Vivian Palmbaum @vivi_pal</em></strong></p>
<p><em>La editorial Chirimbote lanzó la Antiprincesas 7: Eva Duarte. Entrevistamos a Nadia Fink, escritora y una de las creadoras de este sello que trabaja en sus textos para lograr una mirada distinta hacia las mujeres de nuestra historia, siempre haciendo hincapié en producciones para niños y niñas.</em></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;">&#8220;¡Viva el cáncer!, escribió alguna mano enemiga</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">en un muro de Buenos Aires. </span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. </span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">                                  Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo. &#8221;      </span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;">(Eduardo Galeano en Memorias del Fuego)</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">               </span> <span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><em>Evita</em> es la última producción  de la serie Antiprincesas que vió la luz este año. Con este libro se intenta recuperar  la figura de Eva Duarte y poner en valor el trabajo de una mujer luchadora que se enfrentó a todos los prejuicios de la época, por ser mujer política y pobre.  Contra las habladurías y prejuicios y con los límites de una historia destinada a las niñas y niños, esta producción está contada desde una perspectiva de libertad y con un gran trabajo de indagación y consulta histórica y militante. Nadia Fink y Pitu Saa con la cooperativa editorial Chirimbote lanzaron esta valiosa producción.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><em>Evita</em> es la última producción de la editorial Chirimbote, una historia para niñas y niños, la Antiprincesas #7, a la que antes precedieron Eduardo Galeano, Juana Azurduy, El Che, Alfonsina Storni, Otra Caperucita y el Gauchito Gil. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tal como  se menciona al inicio del libro, “en este camino de huellas de mujeres reales que seguimos desandandando, esta vez nos encontramos con Evita: Eva Duarte, una mujer política, una figura trascendente de la historia”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entrevistamos a Nadia Fink, periodista, editora y escritora que nos respondió algunas preguntas que permiten acercarse a la producción periodística de </span><i><span style="font-weight: 400;">Evita</span></i><span style="font-weight: 400;">. </span></p>
<p><b>-¿Cómo llegan a este personaje y porque lo toman?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-El personaje nos interesaba, pensamos en la colección <em>Antiprincesas</em> desde una perspectiva popular y vimos que hasta el día de hoy Evita sigue siendo una figura rescatada, destacada, recordada. Teníamos ganas de abordarla. Venimos de la izquierda y siempre fue una figura que nos incomodó mucho, pero cuando últimamente subimos un flyer para recordar un aniversario de su historia, fue tal la respuesta que tuvimos : gorila, amenazadora, comentarios muy misóginos que nos hicieron pensar que era bueno hacerla,  pensarla. Como decimos  al comienzo del libro, nos llama la atención cómo es agredida por todo lo que hace y que suele pasar con las mujeres políticas, sin que haya un sustento que demuestre cosas concretas, sino son todas apreciaciones sobre la forma en que se viste, la forma en que habla, si es machona y todo esto nos pareció bien desandarlo porque tiene que ver con hoy también.</span></p>
<p><strong>-¿Cómo llegan a la selección de lo que quieren contar?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-La selección se hace después de un trabajo muy arduo. Con Pitu (Saa) vamos y venimos con las ilustraciones, se nota al inicio que había ideas tiradas y Pitu hizo diez Evita para arrancar el libro, una cosa diferente a lo que pasó con otros libros;  porque también queremos que cada uno cuente de una manera distinta, según el personaje que abordamos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><strong>-¿Cómo abordaron la investigación?</strong> </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-La investigación fue la más ardua de todas, porque además de abordar documentación y ver documentales, también me acerqué a militantes e historiadores &#8220;evitistas&#8221;, más que peronistas, que han investigado la historia de ella.  El historiador Miguel Mazzeo fue de gran ayuda porque guió las lecturas, porque hay mucho sobre Evita y sabemos que los puntos de vista marcan muchísimo la forma en que se aborda un personaje. Una vez que hubo suficiente material leído,  el eje fue sobre las habladurías sobre Evita, una mujer profundamente política e incómoda, para la sociedad de la época y para esta sociedad.  Después fuimos puliendo todo lo que a la infancia no le concierne, porque hay muchísimo más que se pueda decir de ella, pero no podemos plantear ciertos puntos de debate sobre ella para la infancia, ahí también se hizo una segunda pulida. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En relación a la investigación,  Nadia Fink,  además,  aclaró que no tomaron tanto las películas, donde se ficciona la figura de Evita, porque están bastante tergiversadas algunas de las ideas que querían transmitir.  </span><span style="font-weight: 400;">Nadia además nos contó que el libro tuvo muchísimas miradas previas, unas doce, entre las que también está incluida la familia,  para ir puliendo el texto definitivo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El libro tuvo esa pregunta inicial sobre qué leer y  tuvo muchísimas miradas, también lo vio la familia, creo que doce y ahí me valí de muchas compañeras y  compañeros que hemos ido conociendo en el camino, donde la mayoría tiene gran cariño por Evita,  pero lo ve desde una perspectiva de izquierda; fue super interesante traer a esta figura profundamente popular, que hizo muchísimo por desandar lo que le estaba vedado a las mujeres, lo que eran las primeras damas en ese momento y Evita fue muchísimo más que eso, si bien fue ella al lado de Perón, y no podemos dejar de decir esto. </span></p>
<p><strong>-¿Que quedó afuera cuando seleccionaron que material abordar?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Evita</em> tuvo una vida, política, brevísima, seis o siete años, donde hizo muchísimo, y donde cerramos y dejamos la pregunta abierta: ¿Qué hubiera pasado si Evita hubiera vivido más tiempo, si hubiera finalmente compuesto la fórmula Perón – Perón, si tal vez ese techo de cristal,  del que se habla con respecto a las mujeres, no se lo hubiera puesto su compañero de vida y de lucha, que era Perón? Otra de las cosas que dejamos afuera en relación al viaje a España,  por supuesto que Franco era un dictador, y la ida de Evita y las fotos al lado de él generaron muchísimas suspicacias y muchísimos rechazos,  vistos desde hoy.  En ese momento había que pensar también las alianzas geopolíticas de Argentina, había que pensar el rechazo que había a EE.UU  y  que era necesario generar nuevas alianzas para ser proveedores y  exportadores;  la miseria en la que estaba sumida la España de Franco;  y entonces Evita va y la mayoría del tiempo estaba al lado del pueblo , que es lo que no se cuenta,  pero nos pareció que ese aspecto no estaba destinado para la infancia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“No faltaron las mentiras y los chismes para ocultar lo que fue. Pero Evita habla por sí misma, con el amor entero que le tenía el pueblo”, se dice en este Antiprincesa.  Mujer, actriz,  trabajadora y política con un origen popular. Reconocida por escuchar las necesidades de los más humildes, a quienes se sentía hermanada y pionera en reconocer los derechos de las mujeres, facilitando el derecho al voto femenino en el año 1947. “Donde hay una necesidad hay un derecho” es quizás su frase más reconocida.   Una figura que generó polémicas y rechazos, tanto que aún después de muerta su cuerpo fue maltratado, mancillado y desaparecido por los enemigos de la cultura popular, que ella había contribuido a poner en primer plano.  Evita, Antiprincesa #7 parece una interesante contribución para que niñas y niños puedan acercarse a la historia contada de manera sencilla, para tratar de forjar infancias más libres de prejuicios. </span></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/evita-esa-mujer-antiprincesa-y-libre/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Alfonsina, la poeta laburante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Apr 2017 10:34:24 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Alfonsina Storni]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Laura Cabrera @LauCab La editorial Chirimbote lanzó recientemente a su última antiprincesa: Alfonsina Storni. Adelantada para un contexto social situado en la década del ’30, la poeta se destacó en cada uno de los roles que ocupó. La editorial Chirimbote inició hace un tiempo un camino mediante el cual se propuso romper los moldes, [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong><strong><em>Por Laura Cabrera @LauCab</em></strong></p>
<p><em>La editorial Chirimbote lanzó recientemente a su última antiprincesa: Alfonsina Storni. Adelantada para un contexto social situado en la década del ’30, la poeta se destacó en cada uno de los roles que ocupó. </em></p>
<p>La editorial Chirimbote inició hace un tiempo un camino mediante el cual se propuso romper los moldes, hablar de fortalezas, de grandes héroes y heroínas de la historia y el arte. En ese camino, la colección Antiprincesas y Antihéroes llegó a su décima publicación, la que cuenta la historia de Alfonsina Storni, la poeta, la anarquista, la feminista, docente, periodista, la laburante, la que eligió cuando irse.</p>
<p>A poco del lanzamiento de la nueva colección denominada Anti-Clásicos, y que tendrá como primera historia a <em>Caperucita Roja</em>, Nadia Fink, escritora de la colección Antiprincesas y Antihéroes y una de las fundadoras de Chirimbote, dialogó con Marcha sobre esta antiprincesa de la cual hay mucho por decir en cuanto los grandes estigmas que la rodearon en su época.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>-Alfonsina es la primera poeta nacional de esta colección, ¿qué fue lo primero que vieron de distinto en ella?</strong></p>
<p>-Decidimos hacer a Alfonsina porque nos parecía que más allá de que sea poeta tenía como muchas vetas que eran super interesantes. Ella hacía una poesía que se fue transformando como en casi todas las vidas de las y los poetas pero de las poetas en particular, cómo la poesía tiene que ver mucho con algunos niveles de percepción de las vivencias de las poetas. Lo primero que llamó la atención de Alfonsina salió a la luz son algunas de sus poesías, muy rupturistas para la época como “La Loba” u “Hombre pequeñito”, que son muy feministas para la época. En La Loba dice que sale  trabajar, ‘el sustento es mío y yo me lo gano, que tengo dos brazos y un cerebro que es sano’. Son muy sorprendentes. Después casi todos conocemos de Alfonsina esa idea de la poeta suicida y a veces es interesantes partir de esas premisas, de lo más conocido de un personaje y desandar el ovillo para encontrarnos con todo lo que nos encontramos en ella, que era muchísimo más.</p>
<p><strong>-Fue una mujer que vivió en un contexto muy lento para su forma de pensar, ¿cómo se refleja en el libro la personalidad de Alfonsina y ese contexto en el que se encontraba?</strong></p>
<p>-Es cierto lo del contexto lento. Alfonsina fue muchas cosas, fue una lectora desde pequeña, fue una mujer que se vino muy chiquitita a la Argentina, tuvo esa mentalidad a pesar de tener padre y madre europeos. Y siempre estuvo haciendo cosas muy rupturistas. Tuvo que laburar desde muy chica, tuvo que bancarse los estudios cuando decidió seguir estudiando. Estuvo siempre pensando en esto de estudiar, de hacer otras cosas, de que había que desarrollar muchísimo la cabeza, que era algo que le estaba bastante vedado a las mujeres  pero a la vez a la sociedad de ella porque ella se crió en San Juan, después estuvo en Rosario, después en un lugar muy pequeño en Santa Fe. Fue madre soltera, se fue solita a Buenos Aires con su panza, estaba muy mal visto en esa época ser madre soltera y en general se resolvía de otra manera adentro e las familias, no solo porque las mujeres de clases acomodadas ya podían abortar desde aquella época sino también porque a veces se hacía que los hijos pasen a ser “hermanitos” de sus propias madres porque los criaban los abuelos como propios. El libro trata de reflejar todo esto de Alfonsina, siempre pensando en la infancia, entonces tiene las miradas puestas en otros lugares pero trata de reflejar toda esa personalidad y toda esa rebeldía que ella trajo siempre, incluso al momento de decidir el amor, siempre fue muy libre y no era muy casamentera. El libro trata de reflejar todos esos aspectos: la obrera que trabajaba en una fábrica de gorras y que repartía volantes anarquistas, la primera poeta anarquista sentada por primera vez en una gran mesa de poetas en Buenos Aires. Todo esto trata de reflejarse.</p>
<p><strong>-Fue poeta, feminista, periodista, docente, ¿qué característica se destacaba en cualquiera de los roles que ocupó?</strong></p>
<p>&#8211; Siempre laburante. Esto es muy importante en Alfonsina porque ella labura desde muy chica y nunca deja de trabajar, ni aún enferma. En cualquiera de los roles que ocupó siempre tuvo lugares destacados porque siempre fue estudiosa, obsesiva, con esto de laburante que siempre tuvo que parar la olla, fue de esas mujeres que rápidamente se tienen que acomodar, entonces tiene que aprovechar los tiempos y las posibilidades que puede ir ocupando porque no tiene demasiado margen. Entonces se destaca mucho. En sus años de maestra era muy destacada por cómo escribía, ya era la que declamaba en los actos y cantaba muy bien. Como poeta tiene una trayectoria de la más reconocida porque también la literatura hegemónica trata de destacar a los poetas; como periodista usaba un seudónimo que no se sabía a qué género representaba pero desde ahí se paraba siempre desde una mirada feminista al tratar temas que no podía en los poemas. Como feminista, a los 21 años fue vicepresidenta del primer comité feminista en Santa Fe, del grupo que llevaba adelante la Campaña por el Sufragio Universal: las sufragistas. Alfonsina tuvo un poco de anarquista y un poco de sufragista, posturas que a veces se ven como encontradas pero era muy interesante el papel que ella trataba de transmitir desde la emancipación de la mujer porque no solo buscaba el voto como derecho sino  el derecho a poder profundizar en política porque ella decía que a las mujeres no solo se las trataba como seres inferiores sino que no se les daba las herramientas suficientes para una discusión. Por todo esto ella peleaba.</p>
<p><strong>-La muerte era un tema recurrente en todo lo que escribía, sobre todo el suicidio, ¿cómo se cuenta este episodio? </strong></p>
<p>-El tema del suicidio es un tema muy interesante porque conocemos a Alfonsina como la poeta suicida, sobre todo por esa canción de Ariel Ramírez y Félix Luna, que es una canción muy bonita pero que dice “por la blanda arena que lave el mar, su pequeña huella no vuelve más” y entonces uno se imagina todo  ese suicidio romántico que va caminando hacia el mar, lo cual no fue de ninguna manera así. Alfonsina estaba enferma de cáncer, ya le habían sacado una mama hacia algunos años atrás, había regresado y se había profundizado. Ella eligió morirse, decidió morirse en un momento donde lo que le quedaba era un camino de mucho sufrimiento, de dolor, hasta de las mutilaciones por cómo se abordaba el tratamiento en esos años. Es importante contextualizarlo en eso y en que en esos dos años también se suicidaron Horacio Quiroga y Leopoldo Lugones, poetas los tres. Eso no hay que perderlo de vista por la época, el contexto de la Argentina de aquellos años, de fines de los treinta, la Década Infame. Entonces sacarla de ese contexto también es minimizar y llevar a los poetas a esta cosa medio suicida y volada de la vida con la que Alfonsina no tenía nada que ver. Ella dejó todo listo, hasta la última columna, el último poema que envió a La Nación, donde estaba publicando todos los jueves. Ella manda el poema dos o tres días antes (el mismo día que se suicida) que se llama “Voy a dormir”. De ahí salen algunas partes en la canción. Entonces después de todo eso que está bueno decirlo, si bien en el libro no profundizamos en todos estos detalles, decimos que ella decidió morir, que la muerte la andaba buscando y ella decidió morir, por esto que tenía Alfonsina de decidir muchas cosas en su vida, de ser una mujer de armas tomar que fue llevando su vida delante de la manera que mejor le parecía, y decir que también decidió morir es importante y la destaca. En realidad está contado de la mejor manera, con una hermosa ilustración de Pitu, ella yéndose, cerrando esa puerta en Mar del Plata para encontrarse con la muerte.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/35328-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Violeta Parra: tras los pasos de una artista nómade II</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Oct 2016 03:36:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Por Nadia Fink Segunda parte del recorrido por la vida y obra de la artista chilena. A 99 años de su nacimiento, inauguramos con Violeta Parra la nueva sección #Antiprincesas de la historia. Una mirada sobre su infancia, el lugar donde encontró todo el material que habría de servirle para sus creaciones. &#8230;con ellos anduve [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Nadia Fink</b><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><em>Segunda parte del recorrido por la vida y obra de la artista chilena. A 99 años de su nacimiento, inauguramos con Violeta Parra la nueva sección #Antiprincesas de la historia. Una mirada sobre su infancia, el lugar donde encontró todo el material que habría de servirle para sus creaciones.</em></p>
<p><b>&#8230;con ellos anduve ciudades y charcos&#8230;</b></p>
<p>A don Antonio Suarez lo conoció en el fundo Tocornal. Conversador y huidizo para dar a conocer su voz y sus versos, cada tanto mechaba un “dícere” en el medio de la conversación como para no dejar a Violeta con las ganas. Fue este señor de 100 años que se jactaba de extraer la miel sin guantes ni mascarillas quien le regaló el primer guitarrón (instrumento de 25 cuerdas, muy popular en el campo, pero que no se conocía en la ciudad), el mismo con el cual, según contaba, le había ganado una payada al diablo.</p>
<p>Cuando recibió el premio Caupolicán, Violeta fue a la fiesta pagándose la entrada porque no la habían invitado. Sentadita en el balcón, escuchó como la nombraban “la mejor folklorista del año”. La sorpresa inicial se transformó en festejo a las cinco de la mañana, cuando apareció en su casa con un pedazo de chancho y unas botellas de vino para celebrar. A partir de la mención, tuvo la oportunidad de viajar como representante de Chile en el Festival de la Juventud en Polonia.</p>
<p>Otra vez debía Violeta armar sus valijas y partir, feliz de llevar esas voces a otros lugares y triste también, por dejar a sus hijos, a los que se habían sumado Carmen Luisa y la “guagua”, Rosita Clara, de 9 meses. El viaje tuvo sus oscilaciones, Violeta era reconocida por el pueblo y por artistas de cierta sensibilidad (claro, sus amigos y admiradores fueron Pablo de Rocka, Pablo Neruda, Víctor Jara, entre tantos otros), pero los grandes medios estaban, como siempre, ajenos al proceso del Chile profundo. La campesina desalineada, de crenchas largas, que se sentaba tras la guitarra, mirada al suelo, y sacaba ese canto visceral, de las entrañas, de toda la tierra andada, de todo ese folklore sin asfalto, no era entendida por todos. Fernán Meza, estudiante de arquitectura por esos años, recuerda que los estudiantes eran quienes más la defendieron durante ese viaje de jóvenes porque “como la Violeta no tenía mayor prestigio todavía, y no era bonita, pituca, ni tenía plata, le tenían pica; las mujeres la encontraban ‘rota’, esa es la verdad, no la entendían”. Así también la forma de ser de Violeta, directa, sincera hasta el grito, no siempre caía bien, pero ella diría al respecto, años más tarde: “Entiendo que la vida y cada ser humano están compuestos de hiel y de miel. No tengo complejo de hiel, ni sola ni acompañada”. En Varsovia, en el festival, cantó a lo humano y a lo divino. Cuentan que tanto se admiraron de su forma de cantar los espectadores, que le tiraban flores de los balcones cuando pasaba al día siguiente. También hizo una pequeña gira por Austria, la Unión Soviética y Francia, pero una noticia triste llegaba a través de una carta, la muerte de la pequeña Rosita Clara. Violeta no saltaba los obstáculos, pateaba las vallas y las desparramaba por el suelo. Su viaje de seis meses se transformó en una estadía en París de dos años. Es que, claro, ¿cómo volver a una cuna vacía?, ¿cómo reparar la ausencia de las manos tibias?</p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Violeta de pasto y de gramilla, que bebe el rocío y soporta la escarcha de las heladas&#8230;</span></i></p>
<p><b>&#8230;cuando miro el bueno tan lejos del malo…</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se quedó en París, profundizó su trabajo de difusión y transmutó su dolor en arte y en lucha. Por esos años grabó dos discos. Uno de ellos se reeditaría mucho después como </span><i><span style="font-weight: 400;">Canciones reencontradas en París</span></i><span style="font-weight: 400;">. En ellos, Violeta relata y denuncia la dura vida de los trabajadores y rescata la bandera de luchadores, hombres masacrados por dictaduras y por opresores.</span></p>
<p>Quizás hayan vuelto los recuerdos de su infancia a traerle momentos de sueños de liberación, tal vez la propia Violeta se sintiera heroína cuando peleaba con una rama como espada para salvar a los leñadores de su esclavitud o soñara formar un pequeño ejército con sus hermanos, para rescatar a los mineros del socavón.</p>
<p>Es que desde la vivencia propia, Violeta expandía la vivencia de la comunidad; en el hombre que amaba con amor sincero y musical replicaba el amor que deseaba para todos, desde los héroes muertos en lucha, amaba a todos los que, como ella, ponían cuerpo y alma, arte y canción, guitarra o fusil, para el cambio social anhelado.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso, en “Rodriguez y Recabarren”, sentencia: </span><i><span style="font-weight: 400;">“Voy a dejarles constancia/ de una traición infinita/ (…) y el cuerpo de</span></i><span style="font-weight: 400;"> </span><i><span style="font-weight: 400;">cinco emblemas/ que vivían los problemas/ de la razón popular” </span></i><span style="font-weight: 400;">y canta su bronca por las matanzas de Federico García Lorca, Patrice Lumumba, Emiliano Zapata, Vicente Peñaloza, Manuel Rodríguez y Luis Emilio Recabarren.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entonces, en “Qué dirá el Santo Padre”, aúlla: </span><i><span style="font-weight: 400;">“Mientras más injusticias, señor fiscal/ más fuerza tiene mi alma para cantar/ lindo es segar el trigo en el sembrao/ regado por tu sangre/ Julián Grimau”</span></i><span style="font-weight: 400;">, dolida por el fusilamiento del dirigente del Partido Comunista de España por parte del franquismo. Y sigue en “Arauco tiene una pena”, pidiendo que Huenchullán, Curinóm, Maquilef, Calful y Callupán, guerreros mapuches, se levanten, para que continúen la lucha de los pueblos originarios por las injusticias de siglos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se embronca, impotente desde la lejanía, en “La carta” porque su hermano Roberto cae preso después de la matanza de la población José María Caro en el marco de las huelgas obreras por mejoras salariales durante el gobierno derechista de Jorge Alessandri, y grita: </span><i><span style="font-weight: 400;">“…que en mi patria no hay justica/ los hambrientos piden pan/ balas les da la milicia, sí (..) “Por suerte tengo guitarra/ para llorar mi dolor/ también tengo nueve hermanos/ fuera del que se engrilló/ los nueve son comunistas/ con el favor de mi dios, sí”</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p>Violeta de piedra, de calapurca y curanto, de acero que es lanza y reflejo.</p>
<p><b>&#8230;me ha dado la risa y me ha dado el llanto&#8230;</b></p>
<p>Cuando pegó la vuelta a su Chile, empezó a trabajar, cada vez más con sus manos. No sólo con instrumentos, sino en una expansión creativa que vibraba desde la tierra de sus pies y subía para salir por la punta de sus dedos de rama y de greda. Una vez más, lo que latía desde la infancia encontraba su curso: trabajó la cerámica, comenzó a pintar en cartones gigantes que le traía su cuñado de la papelera. Sus búsquedas eran las de siempre: temas campesinos, escenas de fiestas, figuras humanas, primero pintadas con témpera, después en óleo sobre tela. Una fuerte hepatitis la obligó a un reposo prolongado, a ella, la nómade Violeta. Recordó unos sacos vacíos de arpillera, pidió que juntaran todas las lanitas que había en la casa y empezó a bordarlas hasta que se transformaron en maravillosos tapices coloridos.</p>
<p>Su intención como artista era clara. En 1961 le escribe a Gilbert Favré, posiblemente su gran amor, una carta desde Argentina en la que le cuenta: “Sí, estoy sufriendo por irme, pero así resistiré hasta que este país se ablande y sepa y sienta que ando por aquí. Yo no vengo a lucirme. Quiero cantar y enseñar una verdad, quiero cantar porque el mundo tiene pena y está más confuso que yo misma”.</p>
<p>Esas arpilleras ninguneadas en su país, por simples, o rústicas, fueron expuestas en el Louvre de París en 1964. Al París del iluminismo, ese al que todos iban para estar a la vanguardia, para regodearse con el arte primermundista, Violeta llevaba su Chile y en él, a todo su pueblo.</p>
<p>Fueron esos años de viajes entre Europa y su Chile. Sus hijos mayores, como buenos Parra, ya eran folkloristas. Abrieron una peña en la que pudiera tener espacio la Nueva Canción Chilena, que surgía con fuerza de las entrañas de Violeta, del camino que ella había empezado; por allí pasaban Inti Illimani, Quilapayún, Isabel y Ángel, Rolando Alarcón, Patricio Manns. También Víctor Jara, quien iba a contar algunos años después, en 1972: “En 1965/66, en Chile estaba en boga el llamado neofolklore, una música aunque basada en ritmos chilenos, era absolutamente ajena a nuestra idiosincrasia. Mientras ellos obtenían los primeros lugares en la radio, nosotros empezábamos a cantar por ahí y por allá, como hijos de nadie. Decíamos una verdad no dicha en las canciones, denunciábamos la miseria y las causas de las miserias, le decíamos al campesino que la tierra debía ser de él, hablábamos en fin de la injusticia y la explotación. En la creación de este tipo de canciones la presencia de Violeta Parra es como una estrella que jamás se apagará. Violeta, que desgraciadamente no vive para ver el fruto de su trabajo, nos marcó el camino: nosotros no hacemos más que continuarlo y darle, claro, vivencia del proceso actual”.</p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Violeta de agua, de todas las lluvias que se cuelan en las grietas de la tierra resquebrajada por las sequías, borradora de los males y paridora de vida.</span></i></p>
<p><b>&#8230;y el canto de todos que es mi propio canto&#8230;</b></p>
<p>De la zona de Tocornal es también don Emilio, unas de las mejores voces que Violeta haya escuchado, silletero de oficio y buscador de minas por vocación. “Ya tengo como doce y las tengo marcaditas”, le confesó en un susurro. Al ver su modestísima ropa, Violeta comentó asombrada: “Pero usted podría ser rico con esas doce minas pues, don Emilio”. Sin inmutarse, él respondió: “Claro, siempre que las trabajara, pero a mí me gusta encontrármelas nomás”.</p>
<p>Violeta había sido greda, había sido tierra, lluvia, piedra y barro; pero su única meta seguía siendo estar lo más cerca del pueblo posible: “Yo creo que todo artista debe aspirar a tener como meta el fundirse, el fundir su trabajo en el contacto directo con el público. Estoy muy contenta de haber llegado a un punto de mi trabajo en el que ya no quiero ni siquiera hacer tapicería ni pintura ni poesía, así suelta. Me conformo con mantener la carpa y trabajar esta vez con elementos vivos, con el público cerquita de mí, al cual yo puedo sentir, tocar, hablar e incorporar a mi alma”.</p>
<p>La carpa de la que habla no es otra que “La Carpa de la Reina”, un gran centro cultural que instaló en un predio municipal, cedido después de mucho pedir por la difusión del folklore. Parecía que algún organismo reconocía a Violeta, ofreciéndole un baldío en el alejado barrio deLa Reina. Quería empezar pronto, se las ingenió para techar toda la extensión con una gigante carpa de circo que ayudó al nombre del proyecto. Su idea era que en ese espacio se brindaran clases de cerámica, escultura, pintura, guitarra, cueca, danza; se erigiera un gran teatro popular en el que actuaban grupos del auténtico folklore, conjuntos como Chagual, Los Choclos, Huenchulyan, y en el que cantaba la misma Violeta, mientras se servían en mesitas alrededor del escenario sopaipillas y empanadas preparadas con sus manos. Allí, en ese barrio aislado de la ciudad se quedó a vivir la Viola, en una modestísima pieza, con piso de barro y paredes de madera.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las cosas no fueron como ella esperaba, a pesar de sus esfuerzos por difundir el arte popular. El lugar estaba muy alejado y no había colectivos que llegaran hasta allá. Los vecinos, de un barrio bien, se molestaban por los ruidos y no estaban interesados en tener a la campesina fanática de las fiestas y costumbres populares adornando el barrio. También la burocracia hacía estragos en la paciencia de la Viola: los mismos que habían dado el predio le cortaban la luz si no pagaba, seguían ninguneando su arte y su lucha. </span><i><span style="font-weight: 400;">“Aquí le muestro un legajo/ de sello, tinta y papel/ este sí que es cascabel/ que suena con desparpajo/ diez mil quinientos carajos/ pueblan las casas legales/ y allí están los tal por cuales/ en un sillón silloneado/ y a fines de mes arreando/ billetes muy especiales”</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Alberto Zapicán era uno de los que vivía en esa carpa. Había llegado para trabajar en la construcción y arreglos del centro cultural y solía tocar el bombo y cantar cuando sabía que estaba solo. Un día Violeta lo descubrió, escondida, y le gustó su forma “bruta” de cantar; enseguida lo llevó a ensayar con ella, y a grabar las canciones de su disco </span><i><span style="font-weight: 400;">Las últimas composiciones</span></i><span style="font-weight: 400;">. Recuerda Alberto de esa época: “Hay aplausos formales que están esperando que suene una mano para empezar a golpear y hay otros colectivos, espontáneos, que nacen antes de terminar el cantor, que nacen con un calor que quema los oídos&#8230; y ese aplauso lo recibía Violeta del pueblo”. Eso diferenciaba hondo la relación que la Viola tenía con el pueblo y lo cansada que estaba de luchar por el reconocimiento de su obra.</span></p>
<p>Violeta era mujer de decisiones, claro, de no dejarse dominar, de hacerle frente a cada situación. Unos meses antes, en una conversación con un amigo, había dicho: “Hay que morirse. Uno tiene que decidir la muerte, ¡mandarla! No que la muerte venga a uno”. ¿Por qué, entonces, buscarle tanto sentido, tantas explicaciones a su última decisión si no es para señalar a quienes ningunearon su obra hasta el final?</p>
<p>Esa tarde un disparo sordo quebró el silencio en el barrio La Reina. Los pájaros, los que había afuera, huyeron de los árboles, sobrevolaron en círculos sobre la carpa. También los otros pájaros, los internos, los de Violeta, salieron en búsqueda de su pueblo y de su gente. Ella quedó abrazada, como siempre, a su eterna compañera, la guitarra.</p>
<p>Violeta había hecho un trabajo antropológico de años para recopilar la música más chilena ( y más universal), había expuesto su arte en el venerado Louvre mientras sonaban sus canciones y servía empanadas y sopaipillas; se había acercado a su pueblo como nunca nadie antes que ella, había conseguido que don Juan de Dios Leiva volviera a cantar, había forjado una identidad popular con sus canciones, que ahora ya no eran anónimas, ya no se cantaban sólo en las fiestas religiosas y paganas, sino que llegaban a Europa, a la radio, su eco seguía reproduciéndose por Latinoamérica y por el mundo; pero fue noticia y tapa en los grandes medios recién por su muerte, por esa última decisión.</p>
<p>No es esa la forma en que elegimos, claro, que Violeta se nos quede. Por eso, para recordarla, habrá que volver a empezar. Esa que anda lento levantando polvo en los caminos del Chile profundo, la que lleva la guitarra al hombro, la misma que supo absorber las voces de los que no tenían voz, para hacerla grito y devolvérsela al pueblo. Esa es Violeta Parra.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/31831-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Violeta Parra: tras los pasos de una artista nómade I</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Oct 2016 04:00:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Antiprincesas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
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		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
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					<description><![CDATA[Historias de #Antiprincesas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Nadia Fink</b><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><em>A 99 años de su nacimiento, inauguramos con Violeta Parra la nueva sección #Antiprincesas de la historia. Artista múltiple, supo desplegar su arte a través de canciones, esculturas, bordados, tapices, pinturas… pero más supo acercarse al pueblo hasta fundirse en él.</em></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esa que anda lento levantando polvo en los caminos del Chile profundo, la que lleva la guitarra al hombro, la misma que supo tomar las voces de los que no tenían voz, para hacerla grito y devolvérselas al pueblo. Esa es Violeta Parra.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span><b>&#8230;que me ha dado tanto…</b></p>
<p>Cuando Violeta llegó a la comuna de Barrancas en 1952, conoció a doña Rosa Lorca, “una fuente folklórica de sabiduría”. Mujer campesina, curandera, partera y arregladora de angelitos; acompañaba y asistía en la vida y en la muerte y le relataba gustosa sus versos…</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Un poco por consejo de su hermano, otro poco porque todo lo que latía empezaba a asomar con fuerzas, Violeta decidió meterse campo adentro, en el Chile profundo, casa por casa, para recopilar todas aquellas canciones tradicionales que pasaban de boca en boca y que se estaban perdiendo, porque se iban muriendo los más viejos o porque las memorias fallaban y era difícil encontrar a quienes las recordaran completas. Con 36 años arranca la Viola el camino que la llevará al cariño y al reconocimiento del pueblo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La vieron tocar puertas, primero hacia la zona central de Chile, donde tomó el canto a lo humano y a lo divino (ambos forman el “canto a lo poeta”, son décimas acompañas por guitarra o guitarrón y difieren en su denominación por la temática de sus composiciones), luego en la zona más austral, en Chiloé, aprendió las canciones más ligadas a lo ancestral, a las fuentes indígenas; y la última etapa fue la de más al norte, donde el folklore se distingue por las quenas y los charangos. Quince años iba a durar su recorrido, más de 200 canciones fueron aprendidas y registradas, primero en un rústico cuaderno, luego en una especie de magnetófono; todo a pulmón, sin contar con subsidios ni apoyo alguno de parte de funcionarios o instituciones. Anquilosados en archivos estáticos, no fomentaron la difusión del arte vivo del pueblo chileno.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Violeta Parra nació un 4 de octubre de 1917 en San Fabián de Alico, un pueblito del sur de Chile y pronto se mudaron a Chillán con la familia. De su madre, costurera, heredó su lucha por el amor, la condición de nómade y la habilidad con las manos. De su padre, profesor, las ganas de que lo aprendido circule, el desprecio por las instituciones y el alma bohemia. De ambos, una tendencia innata que traen los Parra por la música, el canto, la poesía; el arte. “Parra eres y en vino triste te convertirás”.</span></p>
<p>Tenía ocho años cuando encontró el cajón donde guardaban las llaves del lugar secreto que escondía la guitarra del padre. Folklorista aficionado, cantaba y tocaba la guitarra acompañado por su esposa en cuanta fiesta y reunión surgiera, pero sólo entre familiares y amigos, nada de querer ganarse la vida con la música.</p>
<p>La Viola la descubrió como se descubren las cosas prohibidas: desde la fascinación, desde la curiosidad, se fue apropiando de sus formas. Sentada en una sillita, con la guitarra que le sobraba por todos lados, rasgó las cuerdas durante días, mientras imitaba las posturas de su padre y cantaba las canciones que le escuchara a su madre en las jornadas de costura. La sorprendieron recién el día en que ya las tocaba y cantaba enteras. Semilla que empezaba a germinar en la Viola: autodidacta empedernida, nunca se ató a reglas ni a partituras ni a estudios para componer su arte. Así aprendió, sola, y en plena fusión con los instrumentos, muchos años más tarde, a tocar arpa, piano, guitarrón, charango&#8230; Tal como escribió en una carta a su amigo Patricio Manns: “Destruye la métrica, libérate, grita en vez de cantar. (&#8230;) La canción es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta. Odia la matemática y ama los remolinos”.</p>
<p>La infancia de Violeta, tercera de diez hermanos y hermanas, se movía entre la pobreza y la libertad. A Malloa iban los niños Parra para quedarse por unos días, zona campesina en la que vivían las Aguilera, unas primas lejanas que estaban un poco mejor económicamente. Fue allí donde empezaron a esparcirse las semillas, un poco al voleo, que brotarían más tarde y que guardaban latentes todas las expresiones de arte popular que iba viendo con sus ojos grandes la niña Violeta: cerámica, tapicería, pintura, figuras con alambre, canciones y cantos con guitarra, todo estaba allí, al alcance de las manos torpes y la curiosidad intacta. “Ya después cuando fue grande seguro que se acordó y así fue desarrollando todo tal como lo había visto de niña”, dice su hermana Hilda.</p>
<p>¿Qué otra cosa es la infancia que el lugar al que se vuelve, una y otra vez, a medida que crecemos? Para algunos, la patria; para casi todos, el instante en el que queda arraigado lo más inocente visto y sentido, y que luego puede llenarse de significados y de palabras cuando la capacidad de abstracción y de transmitir el arte se agiganta; para Violeta, sin dudas, el momento en el que vio y palpó lo que iba a ser materia de su arte tan polifacético durante todo su camino.</p>
<p>Cuando al padre de Violeta lo echaron del trabajo, no volvió a emplearse. La madre hacía lo que podía con la costura, pero fueron los niños los que empezaron a cantar por monedas, quedarse con alguna que otra guitarra de la cual los dueños se olvidaran, recorrer la zona en algún circo familiar para ganarse la vida.</p>
<p>Nicanor, como hombre mayor de la familia, se había trasladado a Santiago para estudiar. Violeta fue la primera en tomar la decisión de ir hacia allá. Partió sin decir adiós, como lo haría muchas veces más en su vida. Armó una pequeña valija, se vistió de domingo un día de semana, con la falda larga cortada y cocida a partir de las cortinas nuevas, se colgó la guitarra y se fue a la pensión en la que casi seguro estaba su hermano. Poco tiempo después, se le sumaría el resto de la familia: otro dolor de pueblo vivía Violeta en sangre propia, el traslado del campo, del pequeño pueblo a la ciudad, con el desarraigo a cuestas y la incertidumbre del trabajo y la vivienda.</p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Violeta de greda, en tu textura porosa fuiste absorbiendo el sentir del pueblo, su dolor y su festejo&#8230;</span></i></p>
<p><b>&#8230;con él las palabras que pienso y declaro&#8230;</b></p>
<p>Después de tocar en la calle por monedas, el dúo que formaron con Hilda empezó a recorrer los boliches de los barrios populares, Matucana, Quinta Normal, las canciones a la moda de la época, las que se escuchaban en la radio antes de que llegara a ella Violeta con su folklore auténtico: boleros, rancheras, corridos, pasodobles. Boliches frecuentados por hombres rústicos, que buscaban un respiro después de las duras jornadas de trabajo, que aplaudían con manos ajadas y rostros curtidos, aflojaban las penas y terminaban aullando emocionados las canciones románticas. En uno de esos lugares conoció a su primer marido, un maquinista de tren con quien tuvo dos hijos, Isabel y Ángel. Poco importan acá los entramados sentimentales de esta historia. Sí importa que Luis Cereceda era hombre celoso, de tradiciones fuertes, de mujer en su casa y se salió con la suya sólo por un tiempo. La fuerza creadora de Violeta, las ganas de andar, de perderse, de escuchar, de cantarse, latían con mucha más fuerza que cualquier atadura que le impusieran, aunque fueran las de su esposo y padre de sus hijos, en una sociedad chilena de mujeres sin palabra. “La única ventaja mía –aseguraba– es que gracias a la guitarra dejé de pelar papas. Porque yo no soy nadie. ¡Hay tantas mujeres como yo en cualquier comarca de Chile! Ellas pelan el ajo todo el día; la vida es muy difícil. Lo que pasa es que ellas se han quedado cocinando y cuidando a sus hijos y yo me he largado a cantar con lo que sé”. La Violeta cortó las cuerdas, soltó amarras después de diez años y se liberó del mandato de tantas mujeres oprimidas por el trabajo en el hogar, sirvientas de sus maridos y de sus familias enteras. Liberó en ese gesto, a muchas de las mujeres sin voz.</p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Violeta de barro, que renace y se transforma en cántaro firme que lleva el agua para que otras bocas puedan beber y soltar el grito…</span></i></p>
<p><b>&#8230;me ha dado la marcha de mis pies cansados&#8230;</b></p>
<p>Juan de Dios Leiva también es de la comuna de Barrancas. Su historia llega profundo en Violeta, y es ella quien relata el encuentro: “´On Leiva: 85 años, chacarero, cantor y tocador de la comuna de Barrancas, Santiago. Es un anciano delgadísimo, erguido y huraño. No quiere hablar con nadie. Cuando le pedí que me enseñara sus cantos, me respondió: ‘Yo juré no cantar más en mi vida porque Dios me llevó a mi nietecita regalona. Y la noche terrible que tuve que cantar para ella la tengo anudada en el pecho y la garganta’. On Leiva rompió su juramento cuando le dije que la patria necesitaba sus cantos. Tomó la guitarra, la afinó y tocó los primeros acordes del acompañamiento del canto a lo divino, a la modalidad de los cantores de Barrancas. Como en un gemido le salieron las primeras palabras”.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Durante la infancia en Malloa, ninguno de los Parra quería perderse la oportunidad de acudir a las fiestas campesinas: allá iban los hermanos y se quedaban cantando unos días. Es que en el campo se festeja todo. Ante las jornadas de trabajo que se extienden, que se hacen duras, la opresión y la exigencia por parte de los patrones, la dificultad de rebelarse; las cosas sencillas de la vida no se dejan pasar y se celebran; en esas fiestas mezcla religiosa y pagana, nacidas del cristianismo y de lo más ancestral de los pueblos originarios, en las que se venera a dios, a la virgen, y con ella a la madre, a la tierra; pero también a los ciclos de la vida, a la uva, a la cosecha, a la trilla. </span><i><span style="font-weight: 400;">“Porque los pobres no tienen/ adónde volver la vista/ la vuelven hacia los cielos/ con</span></i><span style="font-weight: 400;"> </span><i><span style="font-weight: 400;">la esperanza infinita/</span></i><span style="font-weight: 400;"> </span><i><span style="font-weight: 400;">de encontrar lo que su hermano/ en este mundo le quita”</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p>Años más tarde, con unas cuantas recopilaciones a cuestas, Violeta llega a la radio con un ciclo en el cual podía empezar a hacer escuchar lo que iba juntando por los caminos. “Así canta Violeta Parra” fue diseñado por ella como un programa temático, en el que en cada emisión se hablaba sobre, por ejemplo, la trilla, el velorio del angelito, las fiestas a las que Violeta asistía ahora de grande. Alguna vez la acompañaban al estudio alguno de los cantores con los que había establecido un vínculo más estrecho; otras veces, llegaba a las casas y convencía a los habitantes de que salieran a la calle y ahí nomás armaban una fiesta que transmitían en vivo. Eso lo permitía, sobre todo, la llegada que Violeta tenía en la gente. Su hijo Ángel recuerda un programa sobre “La cruz de mayo”, una fiesta pagano-religiosa donde se mixturan las creencias más arraigadas en el pueblo de la zona central. Allí, el símbolo de la cruz cristiana coincide con algunas de las creencias indígenas de que es “el madero sagrado”: representa el árbol de la vida, de las flores y de las frutas. Dentro de los rituales que se realizan en honor a la cruz, se manifiesta agradecimiento y se hacen peticiones relativas a la necesidad de lluvia para los campos; se rinde homenaje a la naturaleza y se da la bienvenida a una época que se espera con buenas cosechas. “¡Lo hicimos todo en la calle! Invitamos a la gente de la cuadra para que participara, instalamos fogatas y un grupo de cantores iba casa por casa, cantándole a todo el mundo. Y el programa se grababa ahí mismo, en directo, mientras mi mamá hacía el mote con huesillos (bebida típica de verano)”.</p>
<p>El velorio del angelito se desplegó en otro programa. Allí fue Violeta, ante la mirada azorada del personal de la radio, a transmitir el rito en vivo, con un muñeco disfrazado, con doña Rosa Lorca y otras comadres: era costumbre, ante la muerte de un niño (que por su corta edad y su pureza, seguro se iba al cielo) un velorio lleno de cantos y festejos, vestido el niño para la ocasión con alitas y colores en la celebración que duraba un día.</p>
<p>En su recorrido, ahora, donde llegara ya la estaban esperando. Violeta era esa señora que cantaba en la radio, “a lo divino”, que empezaba a devolver al pueblo lo que estaba dejando de cantar porque no encontraban el eco. Alberto Cruz, de 35 años, le contó a la Viola en Salamanca: “En una cantina la radio estaba cantando un verso por el fin del mundo. Entonces dije yo: ‘Ese verso lo cantaba mi padre’. Y corrí para la casa a dar la noticia: ‘En la radio están cantando a lo divino’, les dije a todos. Desde entonces, les estamos cantando a los angelitos otra vez”.</p>
<p>El folklore que se emitía por la radio en esa época, antes de la Violeta, era de un Chile de “postal”, no de gente del campo, sino de gente que admiraba la vida de campo. Entre bucólicas y exaltadoras de la patria, estas canciones bonitas y bien arregladas, como “Mi banderita chilena”, “Chile lindo”, “Si vas pa’ Chile”, le iban sacando el gusto a la propia gente por sus canciones tradicionales, auténticas. Violeta no era la primera en hacer este relevamiento antropológico; algunas otras personas ya habían hecho un trabajo de recopilación del folklore, casi siempre como parte de estudios académicos, que habían sido registrados en ensayos o en libros que dormían en las bibliotecas de universidad. Pero Violeta no se había quedado en una simple acumulación de canciones y versos estáticos; ella había ido a buscar el folklore, lo había recopilado, escuchado, interpretado, aprehendido, y se lo devolvía al pueblo en cada interpretación. Ese fue el valor más grande de la Viola. Como menciona Gastón Soublette, el musicólogo que trabajó con ella en una de sus etapas de compilación: “Tomó lo que antes había sido objeto de investigación más o menos privada y se lo devolvió a la gente”.</p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Violeta de tierra, caminadora de todos los caminos, desanda los sueños y las palabras y deja su huella por donde pisa&#8230;</span></i></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/31829-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Bailando te conocí</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 03:10:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Laura Cabrera  @LauCab La editorial Chirimbote sacó a la calle a una nueva antiprincesa, la primera argentina de la colección, la antiprincesa de la alegría. “Gilda tiene una característica importante, ella es profundamente popular”, indicó la escritora Nadia Fink al referirse a la historia de la protagonista de esta reciente producción. Ella fue distinta. [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Laura Cabrera  @LauCab</em></strong></p>
<p><em>La editorial Chirimbote sacó a la calle a una nueva antiprincesa, la primera argentina de la colección, la antiprincesa de la alegría. “Gilda tiene una característica importante, ella es profundamente popular”, indicó la escritora Nadia Fink al referirse a la historia de la protagonista de esta reciente producción. </em></p>
<p>Ella fue distinta. Era distinta desde su contextura. Una mujer menuda cantando sobre los escenarios en donde reinaban los grupos de hombres y las mujeres voluptuosas. Pero ahí estaba ella, lejos de su profesión (profesora de educación inicial), lejos de todo tipo de prejuicio, con sus propias letras, muchas de ellas desafiantes. Esa era Gilda, quien hoy se convirtió en la nueva antiprincesa de la colección Antiprincesas y Antihéroes de la editorial Chirimbote.</p>
<p>Pero esta producción de la escritora Nadia Fink y el ilustrador Pitu Saá no se quedó solo en la vida de Gilda. La historia va más allá y recorre las líneas de Gilda cantante y Gilda santa del pueblo. Esto surgió por una necesidad de su creadora y su creador de abordar la cumbia como estilo e identidad latinoamericana que en muchas oportunidades, épocas y contextos, fue denostada, pero a la vez tuvo la fuerza suficiente como para generar mitos como el de Miriam Bianchi (Gilda). “Los santos populares mueren jóvenes, generalmente sus muertes son violentas e inesperadas. Es el mismo pueblo  quien los elige, salen del pueblo y se le piden favores, no milagros. Es como ir a pedirle un favorcito a un amigo o a una amiga, un favor que tiene que ver con cuestiones simples y a la vez vitales como el trabajo, la salud. Todo esto nos pareció muy importante en la figura de Gilda”, destacó Fink.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-30515" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-410x410.jpg" alt="gilda santuario b" width="410" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-410x410.jpg 410w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-150x150.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-180x180.jpg 180w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-119x120.jpg 119w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-55x55.jpg 55w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-70x70.jpg 70w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-114x114.jpg 114w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b-608x607.jpg 608w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/gilda-santuario-b.jpg 827w" sizes="(max-width: 410px) 100vw, 410px" /></p>
<p>Mucho se sabe de su muerte, de los milagros y favores cumplidos y lo que genera en sus seguidores y seguidoras el hecho de pisar el santuario. Pero más allá de todo eso, esta antiprincesa se construyó a partir de entrevistas a quienes la conocieron pero sobre todo a partir de entrevistas que dio la protagonista a diferentes medios. La posibilidad de escuchar su voz permitió a quienes forman parte de Chirimbote incluir a Gilda a partir de pensarse desde otro lugar, rompiendo moldes y límites que incluso “son los propios”, tal como indicaron.</p>
<p>En la esencia de esta “antiprincesa de la alegría” la palabra “rupturista” tiene peso porque así fue ella. Una mujer que cantaba cumbia y a la que muchas otras mujeres iban a ver en un momento en el que el público femenino era reservado para los varones de la movida tropical. Era una mujer delgada con una voz gigante lanzando frases como las de &#8220;Fuiste&#8221;, que pisaron fuerte en la idea del empoderamiento, del estar sola. Era también una mujer que pensaba distinto en la época en donde el machismo era moneda corriente.</p>
<p>“En el camino nos encontramos con cosas muy valiosas que ella dijo. Una de ellas es,  por ejemplo, que Dios nos tendría que haber hecho nacer sin sexo para que cada uno pueda elegir cómo se siente a gusto. Esto lo dice una cantante de   cumbia en el ’95, por eso también vimos mucho avance en su cabeza”,  recordó la autora del libro al hablar de algunas de las cuestiones que hacen de Gilda una antiprincesa distinta en un contexto de muchos tabúes y prejuicios.</p>
<p><strong>La batalla contra las grandes industrias creadoras de historias lejanas</strong></p>
<p>La editorial autogestionada por quienes producen estos textos e imágenes dirigidos a niños y niñas ya lleva un tiempo mostrando esta propuesta en diversos espacios, con charlas y debates acerca de cómo incluir en los primeros años una visión distinta sobre personajes de historias más cercanas a las realidades que viven. En ese camino pasaron Frida Kalho, Violeta Parra, Juana Azurduy, Clarice Lispector y los antihéroes Julio Cortázar y Eduardo Galeano, cuyas vidas están contadas con ilustraciones y textos.</p>
<p>“Creo que desde las editoriales independientes o desde las publicaciones más autogestivas nos estábamos debiendo poder laburar esa infancia y no dejársela a las grandes industrias y al azar de otro tipo de cuentos”, indicó Fink, quien reivindica el trabajo realizado por distintas organizaciones que apuntan a la infancia y a la necesidad de encarar proyectos que partan de la base de pensar a niños y niñas como sujetos políticos, lo que a su vez implica entender y apostar a pensar en las nuevas formas en que chicos y chicas incorporan conocimientos, lo cual se refleja en la serie de libros mediante la exposición de múltiples disparadores que llevan a quien lee a investigar más sobre el tema, ya que de alguna manera cada personaje es una excusa también para hablar de la actualidad.</p>
<p>“Tenemos muchas devoluciones de estos lectores y lectoras infantiles. Nos hacen devoluciones positivas, desde dibujos o contarnos que en un cumpleaños quieren caracterizarse de determinada manera, o empezar a pensar  que les interesa empezar a  escribir a partir de la lectura de Clarice, o a tocar la guitarra porque Violeta parra las acercó un poco más al mundo de la música”, concluyó Nadia al reflexionar sobre los intereses que viene despertando la colección en los niños y niñas.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/30513-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Cortázar y los Antihéroes, sobre el &#8216;superpoder’ de crear</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Feb 2016 03:04:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Chirimbote lanza su colección y el autor de Rayuela es el primer personaje.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Noelia Leiva / Foto: Lara Fleites Fink.</strong></p>
<p><em>Luego de “Antiprincesas”, Chirimbote lanza la colección “Antihéroes”, que rescata la obra y las enseñanzas de personajes nuestroamericanos que se corren de los estereotipos del macho que combate y vence por la fuerza bruta. Cortázar es el “Gran Cronopio” que abre la puerta de la saga, e invita a conocer “a saltitos” los pasajes de su literatura.</em></p>
<p>Entre los suburbios parisinos y los chicos y chicas de gran parte de Nuestra América hay una conexión: el espíritu de Julio Cortázar, con su ‘erre’ resbaladiza en las tardes ‘café con leche’, que es recuperado por la escritora Nadia Fink y el ilustrador Pitu Saá en el primer capítulo de la colección “Antihéroes”, que sigue a las “Antiprincesas”. Es literatura que recupera a personajes que se destacaron en sus artes y sus luchas, y dejaron un legado porque dieron algo más que su trabajo. ¿Cómo lo lograron? Con “poderes” que obtuvieron al descubrir que se puede crear en colectivo y por fuera de los estereotipos.</p>
<p>La salida a la cancha del sello editorial Chiribote fue todo un éxito en el país y en otros hermanos, con textos sobre Frida Khalo, Violeta Parra y Juana Azurduy; luchadoras contra el deber ser <em>mujer-madre-sumisa</em>. Hacer volar por los aires, como cristales que estallan, los límites del mandato tradicional es lo que también harán los nuevos personajes, cuya obra se contará en tono infantil. Ellos no necesitan antifaces ni megavelocidad para ser invencibles. <em>Marcha</em> conversó con Fink sobre las razones de que un Super Cronopio lidere la saga y sobre las entregas que vendrán.</p>
<p>&#8211;<strong>¿Por qué ser un “antihéroe” es una característica común de estos personajes?</strong></p>
<p>-El antihéroe surge en oposición al superhéroe, que vemos que se coloca como meta en la infancia masculina. Son seres con superpoderes que están signados por la fuerza, que son triunfadores. Esa estructura exige a los niños estar a la altura de esa masculinidad que se pregona. Entonces, estos antihéroes tienen algunos poderes que no son precisamente tirar rayos láser o atravesar la pared con el puño, sino el poder de la palabra puesta en juego, en el caso de Cortázar.</p>
<p><strong>-En la ficción argentina de los últimos años el antihéroe fue rescatado como nuevo tipo de protagonista. ¿Tienen algo en común con ellos los personajes de la colección?</strong></p>
<p>-Pienso en los policiales; esa gente oscura, medio lumpen, machista y misógina, encerrada en su mundillo, que después termina por ser héroe al descubrir algo importante o trascendente. No van en esa línea, porque son gente que se destacó en la disciplina a la que se dedicó, lo que viene un poco en la línea de las Antiprincesas. Llegan a una realización también porque en el camino construyen de otra manera. No los comparamos tanto con los antihéroes de la ficción sino con héroes de carne y hueso que tienen poderes mucho más cercanos.</p>
<p><strong>-En “Antiprincesas” relatan la vida de sus protagonistas con un tono novelado y dirigido a niños y niñas. ¿La dinámica de Antihéroes es la misma?</strong></p>
<p>-La estética sigue siendo la misma, con el dibujante Pitu Saá, su calidez, su calidad permanente, su forma de abordar el texto con su lenguaje no verbal. El diseñador es Martín Azcurra, que también tiene ese lenguaje que adquirió al acercar a los pibes a las nuevas tecnologías. Hay ventanitas, un personaje preguntón. La diferencia es que no nos acercamos tanto a lo biográfico sino a la obra. Nos permite a aproximar a los pibes y las pibas más chiquitos ese Cortázar que siempre nos llega un poco después.<strong><br />
</strong></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-23001 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar.jpg" alt="Tapa Julio Cortázar" width="827" height="827" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar.jpg 827w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-150x150.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-300x300.jpg 300w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-180x180.jpg 180w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-119x120.jpg 119w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-55x55.jpg 55w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-70x70.jpg 70w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-218x218.jpg 218w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-607x607.jpg 607w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-32x32.jpg 32w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-64x64.jpg 64w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-96x96.jpg 96w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Tapa-Julio-Cortázar-128x128.jpg 128w" sizes="(max-width: 827px) 100vw, 827px" /></a></p>
<p><strong>-¿Por qué decidieron que sobre él tratara el libro lanzamiento?</strong></p>
<p>-Porque nos parece que a todos los de cierta generación nos atravesó la infancia, la adolescencia. Es alguien presente en nuestra vida cotidiana, en nuestro juego. Que se fue transformando y que le dio espacio a esto de construir no solo una rayuela en el papel sino una tarde de jugar a los saltitos, y es así como proponemos leer este libro. Somos gente que creció con Cortázar y que sabemos de memoria casi párrafos enteros, así que contar sobre él a niños y niñas no fue ningún misterio.</p>
<p><strong>-Si fuera Cortázar quien debiera contestar, ¿serían cronopios los personajes que lo acompañan en la colección?</strong></p>
<p>-Cronopios y Cronopias hubiera sido un hermoso título para la colección. Creemos que sí. De hecho, el libro profundiza bastante qué significa ser un fama, un esperanza y un cronopio. Siempre vamos a rescatar a los cronopios porque son seres que viven la vida pensando en el momento, viajan sin tener sus planes tan definidos, que lloran a mares y ríen a gritos porque piensan que en cada momento se puede descubrir algo nuevo y que la vida es ese juego que propone el Gran Cronopio que es Cortázar. Sí, aunque algunos más sufridos, creo que nuestros Antihéroes lo serían.</p>
<p><strong>-¿Quiénes protagonizarán los próximos libros de Chirimbote? </strong></p>
<p>-Las cuatro próximas Antiprincesas serán Clarice Lispector, Mercedes Sosa, la colombiana Policarpa Salavarrieta y Eva Perón. Nos animamos a meternos en el mito y a desentrañar las facetas de una mujer querida por las clases populares y odiada por la oligarquía. Y los Antihéroes que se vienen son el Che Guevara, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano y el Subcomandante Marcos.</p>
<p><strong>-El trabajo de Chirimbote tuvo repercusión en varios países de Nuestra América. ¿Cómo fue el contacto con lectores y lectoras de allí? </strong></p>
<p>-Tuvo una repercusión muy grande y hermosa. Estamos empezando a editar desde hace un tiempo en países con editoriales compañeras o con gente que trabaja en la educación. En Costa Rica editamos junto al Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (Ceaal). En Colombia, con el flamante sello La Fogata, que es una editorial autogestiva de alcance nacional, lo cual allá es complejo porque se maneja por regiones. Fue una experiencia maravillosa la de llevar nuestros libros del barrio a la universidad y de los medios a los cerros.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Nadia-Fink-por-Lara-Fink.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-23002 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Nadia-Fink-por-Lara-Fink-1024x683.jpg" alt="Nadia Fink por Lara Fink" width="680" height="454" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Nadia-Fink-por-Lara-Fink-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Nadia-Fink-por-Lara-Fink-300x200.jpg 300w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Nadia-Fink-por-Lara-Fink-810x540.jpg 810w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /></a></p>
<p>En exclusiva para <em>Marcha</em>, Fink adelantó que las futuras ediciones del libro sobre Cortázar incluirán a modo de prólogo unas líneas que la escritora nicaragüense Gioconda Belli elaboró para Chirimbote sobre el autor: &#8220;Las palabras de Julio eran como esos juegos de colores que iluminan el cielo. Uno lo lee y ve cosas dentro de la mente que jamás había visto. Por eso y porque es muy ingenioso y poético y el santo de todos los cronopios que bailan tala y bailan catala, hay que leer a Julio. Se lee y luego se le quiere. Es así de inevitable&#8221;. Hay que tomar la mano del Antihéroe y animarse al abrazo lúdico.<span style="font-family: Tahoma,sans-serif;"><br />
</span></p>
<p><strong>Para más info: <a href="https://www.facebook.com/editorialchirimbote/?ref=ts&amp;fref=ts" target="_blank" rel="nofollow">Editorial Chirimbote</a></strong><br />
<strong>Nota relacionada:</strong> <a href="http://www.marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion/" target="_blank">Juana, la &#8220;antiprincesa&#8221; que luchó por la liberación</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cortazar-y-los-antiheroes-fink/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Juana, la “antiprincesa” que luchó por la liberación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Nov 2015 03:04:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
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		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Azurduy]]></category>
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					<description><![CDATA[Llega la tercera entrega de los libros de Nadia Fink]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Noelia Leiva // Arte: Pitu Saá, Foto: Giulia</strong> <strong>De Luca</strong><strong><em><br />
</em></strong></p>
<p><em>La colección “Antiprincesas” publicará la semana próxima su tercer libro. Esta vez, será Juana Azurduy la protagonista. Tras una intensa investigación, se cumplió el objetivo de rescatar a las mujeres que lucharon por una América más justa.</em><strong><br />
</strong></p>
<p>Ni calabazas que se convierten en carroza, ni príncipes azules o vestidos dorados. Los cuentos que Chirimbote y Sudestada publican bajo la colección “Antiprincesas” rescatan a “mujeres reales” que se comprometieron con un sueño de liberación y por eso ganaron un lugar en la historia. Es un relato del pasado que adopta una perspectiva nuestroamericana, lejos de los estereotipos eurocéntricos y patriarcales. Las protagonistas “traspasaron los límites que les imponían, trascendieron su época”, dice Nadia Fink, la autora, sobre Frida Kahlo y Violeta Parra, de las que escribió en las primeras dos ediciones. Llega la tercera integrante del podio: Juana Azurduy, una vida de luchas.</p>
<p>Menos de medio año en la calle convirtió a “Antiprincesas” en un éxito por su novedad. Es que revive las acciones de mujeres de otros siglos con un código literario infantil e ilustraciones de Pitu Saá, pero lejos de los lugares comunes de los cuentos de hadas. Hubo una investigación basada en los datos documentados de la biografía de cada personaje para elaborar textos que funcionaran como medio para atrapar a las nuevas generaciones. Si de lideresas se trata, Juana no podía faltar. Por eso su historia llega la semana próxima a mano de los lectores y las lectoras (<em>ver <a href="http://www.marcha.org.ar/adelanto-exclusivo-para-marcha-la-antiprincesa-juana-azurduy" target="_blank">“Adelanto exclusivo para Marcha: Juana Azurduy”</a>).</em><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>-Una característica que sorprende es que las historias se encaran desde datos cotidianos que no suelen contarse en las grandes biografías. ¿A qué se debe?</strong></p>
<p>-Quisimos insistir en que fueron mujeres reales, para contrarrestar esto de lo heroico y lo superlativo con las rupturas y la trascendencia de las que somos capaces las mujeres todos los días. Ellas son conocidas y otras mucho más anónimas. Por eso nos detenemos en esos pequeños detalles que no sólo componen un personaje sino las personas que fueron.</p>
<p><strong>-¿Qué de esa lectura de los detalles se puede destacar de Juana Azurduy?</strong></p>
<p><strong>&#8211;</strong>Va a haber mucho de eso no sólo porque Juana tuvo una vida apasionante más allá de cómo se la cuente sino porque tuvimos la suerte de que desde Bolivia nos enviaran libros con nuevos documentos sobre su historia, que ayudan a conocer esa Juana cotidiana que vivió entre la familia y la batalla, entre la liberación y el exilio. Una historia increíble</p>
<p><strong>-¿Este tipo de herramienta no estaba sobre las anteriores protagonistas?</strong></p>
<p>-Fue bastante particular porque, a diferencia de Violeta y Frida, Juana no tuvo una investigación previa (en la bibliografía histórica local). Cuando terminé de leer lo publicado en Argentina, que son tres libros, nos mandan estos cuatro libros desde Bolivia. Hubo que recomenzar el trabajo porque empezamos a jugar con estas formas de construir la historia. Acá se había escrito con un tono más bien novelado sobre ella, que es bellísimo para acercarse a la historia, pero no estaba tan documentado como otras biografías. Logramos jugar con ambas formas de acercarse a un personaje.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-20732 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca.jpg" alt="Nadia Fink foto Giulia De Luca" width="659" height="494" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca.jpg 659w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 659px) 100vw, 659px" /></a></p>
<p><strong>En la lucha<br />
</strong></p>
<p>Frida luce orgullosa con su cabellera tupida y oscura, sus cejas que enmarcan ojos profundos. Viste ropa de su zona, México, con colores fuertes sobre caderas con presencia. Violeta mira el infinito, aferrada a su guitarra. No hay hadas madrinas en las entregas, pero sí amor y tristeza, proyectos, distancias, familia, terruño. Juana es mujer, madre y guerrera. Empuña una espada en su mano derecha mientras con la izquierda se ciñe a un caballo blanco, y en su vientre hay una vida en gestación. Bajo sus huellas, lo que se gesta es un manifiesto de libertad.</p>
<p><strong> -El nombre de la colección indica que las protagonistas no son las princesas de los cuentos tradicionales. ¿Son, en cambio, heroínas?</strong></p>
<p>-Frida y Violeta no son princesas tal como las conocemos. Jugamos con que Frida es nuestra princesa azteca y Violeta es nuestra princesa nómade. Puede ser que se trate de heroínas. Está más presente en Juana lo heroico, porque creo que ese concepto tiene que ver con cómo se pone el cuerpo, lo que es evidente en las luchas por la liberación que ella llevó adelante. Son mujeres que traspasaron los límites que se les imponía, trascendieron mucho a su época. Frida era particularmente moderna y por eso esta visión tan icónica de su figura perdura hasta nuestros días. Violeta era una campesina desalineada y eso hizo que se conociera menos su figura.</p>
<p>&#8211;<strong>Ambas tienen una vocación artística como punto en común.</strong></p>
<p><strong>&#8211;</strong>Sobre todo la conciencia profunda del arte popular, una en la pintura y otra como cantautora. Violeta fue una buceadora de la cultura popular de Chile. Ella hizo un trabajo antropológico para devolverle al pueblo las canciones que se iban perdiendo. Fue la precursora de la nueva música chilena, que quedó trunca por la dictadura feroz que se instaló (con Augusto Pinochet).</p>
<p>Y viene Juana Azurduy, un nombre que comenzó a ser rescatado en las últimas décadas de apuesta política a la integración americana. Porque la producción literaria es hija de su coyuntura. Los datos sobre ella no abundan, pero a Fink le alcanzó para que, como propone, se “abra la puerta de la historia” y se quede como legado para quienes lean.</p>
<p><strong>Para más info: <a href="https://www.facebook.com/editorialchirimbote/?ref=ts&amp;fref=ts">Editorial Chirimbote</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Adelanto exclusivo para Marcha: la antiprincesa Juana Azurduy</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Nov 2015 03:00:13 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Juana Azurduy]]></category>
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					<description><![CDATA[Fragmento del nuevo libro de Chirimbote y Sudestada]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Marcha </em>adelanta para sus lectores y lectoras las primeras líneas del libro sobre Juana Azurduy, el tercero de la colección Antiprincesas que escribe Nadia Fink e ilustra Pitu Saá, bajo el sello editorial de Chirimbote y Sudestada.</p>
<p><strong>Un chapuzón en la historia<br />
</strong></p>
<p>Vamos tras los pasos de mujeres reales. Esta vez seguimos la huella de una heroína de las luchas de la liberación de América Latina. Juana Azurduy es nuestra antiprincesa del Alto Perú, o nuestra princesa guerrera, tal vez… Nos metemos en la Historia, así, con mayúsculas… ¿Y qué nos pasó al transformarnos en historiadores e historiadoras? Que descubrimos que los relatos se pueden armar de muchas maneras: hay quienes crean una novela, donde se mezclan datos reales con otros imaginarios, o que se fueron pasando de boca en boca; hay quienes revisan los documentos con mucha paciencia y salen a contar sólo lo que pueden comprobar… Así, aprendimos que su apellido se transforma durante el tiempo y es Asurdui, Asurduy y Azurduy, como la conocemos hoy. También que la fecha de nacimiento no se sabe con precisión y que algunos datos no son exactos como se creyó durante años. ¿Y qué decidimos hacer? Elegir nuestra manera de contar la historia de una mujer extraordinaria, que luchó a la par de otras y otros por liberar a su país y a su pueblo. Habrá otras formas de contarla, ya podrán ustedes transformarse en historiadoras e historiadores. Esta es la nuestra: abramos la puertita del pasado, para que entre Juana…</p>
<p>Nota relacionada: <strong><a href="http://www.marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion">Juana, la “antiprincesa” que luchó por la liberación</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/adelanto-exclusivo-para-marcha-la-antiprincesa-juana-azurduy/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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