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	<title>Andrés Álvarez &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Thu, 03 May 2018 22:21:40 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Andrés Álvarez &#8211; Marcha</title>
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		<title>Gimme Gimme Shock Treatment. Crónica sobre el recital de Los Ramones en Buenos Aires</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 May 2018 20:48:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[Joey]]></category>
		<category><![CDATA[Johnny Ramone]]></category>
		<category><![CDATA[Punk]]></category>
		<category><![CDATA[Ramones]]></category>
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					<description><![CDATA[Andrés Alvarez relata en primera persona cómo vivió el recital histórico de Los Ramones en Buenos Aires en 1996.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Andrés Alvarez.</strong> <em>Relato en primera persona de lo que fue el recital histórico de 1996 en Buenos Aires de la mejor banda de punk rock.</em></p>
<p>Sabíamos que era el final, Los Ramones se separaban y habían elegido Argentina para terminar su gira mundial. El 16 de Marzo del ´96 se presentaban por última vez fuera de USA en la cancha de River.</p>
<p>Yo tenía 14 años y cursaba el 2do año del secundario. Como mis viejos no me dejaban ir solo me enojé, me enojé mal, y dije con toda la rebeldía adolescente que pueden llegar a tener unos jeans rotos y una remera rockera gastada, &#8220;si no voy a ver a los ramones no voy más a la escuela&#8221;. Era mi última oportunidad para verlos y no pensaba dejarla pasar. Lo curioso es que no recuerdo haber hecho algo para poder ir, inclusive hasta podría afirmarlo porque como sabía que mis amigos no iban no tenía más alternativas. Lo que sí recuerdo es que un día mi viejo me dijo cuando volvió del laburo &#8220;Hablé con Emilio. Guada y Mechi van, lo llevan a  Emiliano, podes ir con ellos. Le dije que te saquen una entrada&#8221;. La amenaza funcionó, pensé.</p>
<p>La entrada, que nos salió $35 y que todavía guardo como un tesoro, era de un color violáceo, tenía una foto de ellos con los dinosaurios del último disco y decía Ramones en rojo, auspiciaban Coca-Cola y Rock and Pop. Un par de días antes se armó bardo en el local que tenía Coca-Cola en Lavalle y Florida, habían sacado una promo en la cual había que canjear cierta cantidad de tapitas por una entrada. El día del canje había cientos de fanáticos con miles de tapitas en la puerta pero las entradas nunca aparecieron. El local terminó destrozado a piedrazos. Después de unas horas les dieron las entradas en Barracas.</p>
<p>El día del recital hacía un calor terrible y yo estaba con jeans chupines negros y una remera negra obviamente de Los Ramones. Salimos al mediodía pero antes programé la videocasetera para que empiece a grabar a las 22 porque el recital lo iban a pasar por TELEFE: había comprado un VHS para ésta ocasión especial. Al otro día, cuando vi la grabación, me encontré con temas cortados por publicidades de Chiquititas con Romina Yan cantando “tengo el corazón con agujeritos”, de papas fritas Ruffles y la de Topper que decía “¿Cani, de qué es esa vinchita?”.</p>
<p>Tenía que ir hasta Palermo a encontrarme con mis acompañantes y salvadoras. Mi viejo me llevó hasta la estación de Lanús y de ahí tomé el 37 hasta el Parque Las Heras, estuvimos un rato en el departamento y salimos para la cancha. Fuimos a la platea baja que tenía el cartel luminoso, la San Martín creo. Llegamos temprano, todavía no había salido la primera banda, pero nos equivocamos de calle y quedamos en otra puerta. Estábamos cerca de la nuestra pero del otro lado de una valla y los patovicas no nos dejaban pasar. Puteando tuvimos que dar la vuelta a todo el predio de River, Figueroa Alcorta, Lugones, Udaondo y de nuevo Figueroa Alcorta. Terminamos a 50 metros de donde estábamos en un principio. De toda esa caminata lo que recuerdo era ver gente pintándose el pelo con pintura azul Alba.</p>
<p>Entramos, nos sentamos en la primera fila y el sol de la tarde nos daba de lleno, el escenario estaba en la platea de enfrente a unos 100 metros. El campo se iba llenando de a poco mientras en un costado hacían una ronda gigante para que dos flacos se agarren a piñas. Alrededor de las 16 salió a tocar Superuva y después 2 Minutos. Cuando arrancó Attaque 77 ya estaba bastante lleno, en un momento desde la valla de adelante del escenario vinieron corriendo para el fondo, donde estábamos nosotros, unas 30 personas con pecheras fluo y se metieron en el túnel por donde salen los jugadores. La gente había corrido a los de seguridad por quiénsabequé. Los Hosen salieron a tocar de día y terminaron de noche con Campino colgado de cabeza del techo del escenario. Iggy Pop era la frutilla del postre.</p>
<p>Se hicieron las 22, se apagaron las luces, el campo era una marea de gente, la adrenalina sube, suena The Good, The Bad &amp; The Ugly y el coro del público que dice “ooh ooh ooh ooh ooooh Ramoooones”, se ilumina el telón del fondo que tiene cuatro columnas estilo griegas y el escudo del águila en el medio, gritos de 45.000 personas, salen Los Ramones al escenario, cada uno en su posición y one two three four! En 5 minutos ya habían tocado Durango 95, Teenage Lobotomy, Psycho Therapy y Blitzkrieg Bop. Se prendieron las luces que desde el escenario iluminaron todo el campo y pude ver como se agitaban las manos de 45.000 fanáticos con ese grito de guerra, nuestro grito de guerra, que era y sigue siendo Hey Ho, Let’s Go! No podía creer que estaba ahí ni lo que estaba sintiendo en ese momento. Una sonrisa y un cosquilleo me atravesaron todo el cuerpo. Fui feliz.</p>
<p>El recital siguió con un clásico tras otro, a Joey ya le costaba cantar pero esa noche dio todo. En los últimos temas cambió el fondo del escenario por una pared de ladrillos negra que decía en rojo Adiós Amigos y el final fue con Have You Ever Seen The Rain? un cover de Creedence.</p>
<p>Sabíamos que era el final, sabíamos que no era un hasta luego, siempre lo supimos pero nos habíamos olvidado por un momento cuando nos dejamos llevar por la potencia de la guitarra de Johnny. El ambiente había cambiado, era todo muy confuso y los ojos se nos ponían vidriosos. “Thank you Argentina, adiós amigos” nos dijo Joey y salió del escenario. Una parte de mi quedó vacía. ¿Qué vamos a hacer ahora?</p>

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		<title>Los Andes: Un kiosco de diarios, un partido y una ilusión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Apr 2018 12:52:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[#ElPartidoDeMiVida]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[Ascenso]]></category>
		<category><![CDATA[Campeonato 99/00]]></category>
		<category><![CDATA[Los Andes]]></category>
		<category><![CDATA[milrayitas]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
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					<description><![CDATA[#ElPartidoDeMiVida]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Andrés Álvarez</strong></p>
<p><em>En 2000, Los Andes, el milrayitas, se jugaba mucho más que un campeonato: se jugaba el ascenso y la posibilidad de jugar en Primera después de 29 años. Este es relato de un hincha, y del sueño que lo trajo hasta aquí.</em></p>
<p>Una buena historia de un club de fútbol podría ser: “Un club del ascenso, del conurbano tiene que jugar un campeonato excelente para no descender. Contra toda expectativa al final lo logra, pero no solo eso, sino que termina ascendiendo a primera división después de 29 años”. Esta historia la conozco, porque la viví.</p>
<p>Los Andes arrancaba muy presionado el campeonato 1999/2000 de la Primera B Nacional, estaba 5to dando vuelta la tabla y rozaba el descenso. Del plantel de la temporada anterior quedaban muy pocos jugadores, también se iba el técnico y los que llegaban eran jugadores que no habían podido explotar en sus equipos. Lo único que nos tranquilizaba, o por lo menos un poco, era que el nuevo técnico pasaba a ser el ex jugador, hincha, vecino y ya prócer del club, el “Gordo” Jorge Ginarte. La premisa era sumar la mayor cantidad de puntos para no bajar de categoría, una consigna sin muchas pretensiones en lo futbolístico. Había que sumar y Los Andes sumó; tanto que nos ilusionamos, en vez de zafar del descenso, con el campeonato.</p>
<p>El trago amargo fue sin dudas el 3-3 con Quilmes en la cancha del cervecero. Los Andes ganaba 3-0 y estábamos confiados en que pasábamos a jugar la final por el ascenso directo contra Huracán, cuando nos empató Quilmes sobre la hora con gol de Quiñonez. Ellos fueron a jugar la final y nosotros, al repechaje. En el repechaje dejamos afuera a San Martín de Mendoza en cuartos, a Banfield en semis y la final era de nuevo con Quilmes que venía de perder con Huracán. El partido de ida fue en el Gallardón, la cancha era un chiquero por las lluvias de toda esa semana, pero igual ganamos bien 2-0. Ahora, otra vez, se definía todo en Quilmes.</p>
<p>Esa semana se hizo interminable, los días parecían de 48 horas y era todo Los Andes. Buscaba lugar en algún auto para ir a la cancha, cortaba la guía de teléfonos para llevar papelitos y leía la revista <em>Ascenso 2000</em>, que solamente la vendía el kiosco del gallego que está en la estación. En ese trayecto de 15 cuadras las paredes metían presión con un “VolverA” pintado por todo Lomas. Lemma, el arquero de Quilmes, decía en esa semana: “Si no le podemos hacer 2 goles a Los Andes en la cancha nuestra no estamos capacitados para estar en primera”.</p>
<p>El partido de ida fue un sábado y el de vuelta un domingo, “para ir acostumbrándonos”, pensaba.</p>
<p><strong>El partido en cuestión</strong></p>
<p>Por lo general si jugábamos de visitante iba con mi viejo o iba en el auto de Alejandrito. Mi viejo ese día no fue, no recuerdo por qué. En el auto de Ale también iban el primo, la madre y el novio de la madre. Arrancamos temprano porque sabíamos que iba a estar lleno, y en el camino nos encontramos con la caravana que salía de Lomas. Eran cuadras y cuadras rojiblancas, la gente viajaba en autos, colgados de los micros y hasta arriba del techo en camiones. Ese día hacía frío así que me había puesto remera, buzo, campera y, arriba de todo eso, la milrayitas.</p>
<p>Llegamos como una hora antes de que empezara el partido y ya había gente en las tribunas. Pasamos el cacheo de la cana, que nos tiró la mitad de los papeles mientras los revisaba, y entramos. Fuimos arriba porque en la tribuna de abajo no se ve nada. Me acomodé en el mejor lugar, contra la baranda casi atrás del arco. No paraba de entrar gente, nadie quería perderse este partido histórico. Recuerdo que en un momento miré para abajo y estaba mi vecino. No sabía que era hincha de Los Andes, nunca lo había visto en la cancha, ni siquiera sabía que le gustaba el fútbol… pero ahí estaba, contra el córner sufriendo igual que cualquiera.</p>
<p>Pasaban los minutos y ya no podía disimular los nervios, las tribunas estaban llenas y con todas las banderas colgadas, los cantos, el duelo de hinchadas. De repente, salió Los Andes a la cancha, y se largó la lluvia de papelitos (que por varios minutos más que lluvia era una cascada que no me dejaba ver nada) y el “No me importa lo que digan, lo que digan los demás…” que nos salía desde el alma. Así empecé el partido: con los nervios de una final, pero lleno de confianza. Algo me decía que la tarde era nuestra.</p>
<p>Quilmes salió apurado a buscar el resultado. Tenía buen equipo: por un lado estaban los rústicos, Baigorria, Ceferino Díaz y Braña, y por otro los habilidosos, el “máquina” Giampietri y el “chori” Dominguez. A los 17 minutos el “pirata” Czornomaz metió de penal el 1-0 para Quilmes. Y lo puteé, lo re puteé, lo puteé de arriba a abajo y no me importaron todos los goles que había hecho en Los Andes en el 98, ni que hubiera salido goleador del campeonato cuando usaba la milrayitas, ni que lo saludaba cuando lo cruzaba por alguna calle de Lomas. Lo puteé de bronca, de impotencia, porque nos estaban dejando afuera de nuevo… ¿Y después quién se aguanta las cargadas? ¿Quién sale a poner la jeta el lunes a la mañana?</p>
<p>El partido era bien de la B: muy trabado en el medio, tanto que en un momento parecía el partido de los rebotes. Incluso Ferrer tuvo el empate, pero cabeceó con el hombro. En la tribuna ya no aguantaba más, no sabía si cantar, llorar o quedarme callado. De los nervios me tapaba la cara con las manos, temblaba, quería que terminara el partido a toda costa. Faltaba como media hora y gritaba con ese espíritu de técnico que tenemos los argentinos, como si los jugadores me escucharan desde 50 metros, como si fuese tan fácil pasar de la palabra al hecho.</p>
<p>Quedaban 10 para el final, con Quilmes no pasaba nada pero cuando decíamos “ya está” aparecía el fantasma del 3 a 3, hasta que en un despeje Levato se la bajó de cabeza a Pieters en mitad de cancha. Pieters se dio vuelta, bajó la cabeza y, sin dudar, encaró; le salió Baigorria, tiró la pelota por un lado y el pasó por el otro; le quedó para la zurda y ahí, en el momento en que le salió el arquero cuando entraba al área grande, en ese momento en que el tiempo se hace más lento, el estadio queda en silencio y dejamos de respirar por unos segundos, Pieters, con la tranquilidad de un jugador de primera, abrió el pie y definió contra el palo izquierdo. ¡Goool! Era el gol del ascenso y lo grité y me abracé con el que tenía al lado, lo grité al cielo levantando las manos medio llorando, lo grité hasta que me quedé disfónico porque se me cayó la garganta.</p>
<p>Terminó el partido, en realidad se suspendió por “incidentes” generados por “los inadaptados de siempre”… Me reencontré con Ale salimos de la cancha, subimos al auto y arrancamos. Fuimos bordeando la vía para volver a Calchaquí mientras volaban piedras desde todos lados. La caravana era gigante y la vuelta por Pasco ya era una fiesta. Llegamos a Lomas y estaba todo el mundo en la calle festejando. Sabíamos que el Gallardón estaba abierto así que dejamos el auto y nos fuimos directo. En la tribuna había familias enteras y adentro del campo muchos que cumplían promesas. Los jugadores llegaron a eso de las diez de la noche arriba del camión de bomberos que los esperaba en la sede social. Esa noche fue la única vez que vi la cancha de Los Andes completamente llena: había más de 35.000 hinchas Milrayitas.</p>
<p>Al otro día me levanté temprano y fui a recorrer kioscos para comprar todos los diarios: <em>Olé</em>, <em>Clarín</em>, <em>Diario Popular</em>, <em>Crónica</em>, <em>La Unión</em> y alguno más. Empecé en el de Paggio y Colombres, y terminé en el del gallego en la estación de Lomas. Todavía los tengo guardados en el placard.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-andes-un-kiosco-de-diarios-un-partido-y-una-ilusion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Alberto</title>
		<link>https://marcha.org.ar/alberto/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Sep 2017 04:23:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Andrés Álvarez / Foto:Veinticuatro/Tres  El sol del mediodía daba de lleno en el puente ​Pueyrredon. Otro 26 de Junio caluroso y húmedo culpa del famoso veranito de San Juan. Yo iba a seguir con el tren hasta Constitución y de ahí al trabajo pero no pude, tenía que escucharlo. Tenía la necesidad ​​de escuchar [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Andrés Álvarez / Foto:Veinticuatro/Tres </strong></em></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El sol del mediodía</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">daba de lleno</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">en el puente </span><span style="font-weight: 400;">​</span><span style="font-weight: 400;">Pueyrredon.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro 26 de Junio</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">caluroso y húmedo</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">culpa del famoso</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">veranito de San Juan.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Yo iba a seguir</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">con el tren </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">hasta Constitución</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">y de ahí al trabajo</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">pero no pude,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">tenía que escucharlo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tenía la necesidad</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">​​</span><span style="font-weight: 400;">de escuchar </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">a un padre.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A ese que me decía</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“me hubiese gustado </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">estudiar </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">lo mismo que vos”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tenía la necesidad</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">​​</span><span style="font-weight: 400;">de escuchar </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">a un padre orgulloso </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">de su hijo,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">ese pibe de Claypole,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">del barrio Don Orione</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">que un día </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">demostró como ninguno</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">lo que es poner el cuerpo</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">por un compañero</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">y pasó a ser </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">eterno.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Escuchar </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">a un padre orgulloso</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">de que su hijo</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">le haya quitado </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">el nombre.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La voz grave</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">viene del escenario,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">cada palabra</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">es un recuerdo</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">un golpe.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estábamos sentados </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">en el living</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">viendo por la tele</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">la represión del 20 de diciembre</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“no vayas &#8211; me dijiste –</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">no te quiero ir a buscar</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">a una comisaria”</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">usabas bastón, después </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">silla de ruedas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Agacho la cabeza </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">se me caen las lágrimas,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">es decir, lloro</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">estoy de rodillas </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">y lloro,</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">levanto la cámara</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">p</span><span style="font-weight: 400;">​</span><span style="font-weight: 400;">ara tomar una foto</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">pero también </span><span style="font-weight: 400;">​</span><span style="font-weight: 400;">para tapar </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">no sé qué. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pasaron 15 años</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">de muchas cosas</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">mi viejo, el cáncer</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Darío, Maxi</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">el argentinazo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No quiero que me vean.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tenía la necesidad</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">de escuchar a un padre</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">y  l</span><span style="font-weight: 400;">as palabras </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">de Alberto salen</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">las siente y salen</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">sin pensarlas llora</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">¿Siempre hay que pensarlas?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hablás y llorás, Alberto</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">sin tener vergüenza</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">y ese llanto</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">que también es mío</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">que también es nuestro</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">que también es puño</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">es el nudo en la garganta</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">es tragar saliva</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">es que nos tiemble la pera</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">para no seguir llorando</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">es gritar ¡Presente! con el alma</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">cuando nos acordamos </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">de Darío</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">gritando de dolor</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">en ese charco de sangre</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">tirado en la estación</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">y yo me acuerdo </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">de mi viejo </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">delirando</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">mientras esperábamos</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">la ambulancia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Miro a mis compañeros</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">a mis compañeras</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">también están llorando</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">y se tapan la cara</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">aunque no tienen cámara.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quisiera saber</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">cuál es el llanto </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">que nos une.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/alberto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Mónica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2017 03:00:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Luciano Arruga]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Andrés Alvarez   La miro de reojo está mojada igual que yo por esa lluvia que nos acompañó durante la mañana. Aunque hay varias personas a nuestro alrededor sólo me fijo en Mónica. &#160; Quedamos a un costado mientras ella escucha yo la observo uno dos tres relatos. Historias de pibes pibas con sus [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="gmail_default">
<div class="gmail_default">
<p><strong>Por Andrés Alvarez</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>La miro de reojo</p>
<p>está mojada igual que yo</p>
<p>por esa lluvia que nos acompañó</p>
<p>durante la mañana.</p>
<p>Aunque hay varias personas</p>
<p>a nuestro alrededor</p>
<p>sólo me fijo en Mónica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Quedamos a un costado</p>
<p>mientras ella escucha yo la observo</p>
<p>uno</p>
<p>dos</p>
<p>tres relatos.</p>
<p>Historias de pibes pibas con sus vidas</p>
<p>buscando un cauce y arrebatadas</p>
<p>en un suspiro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Prende un cigarrillo</p>
<p>cierra los ojos</p>
<p>mientras el papel se va quemando</p>
<p>qué pensará.</p>
<p>Una pitada que parece eterna</p>
<p>y que posee el único destello naranja</p>
<p>entre los grises de este día de invierno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Termina uno de los relatos</p>
<p>abre los ojos vidriosos</p>
<p>piensa en su negrito, que estuvo ausente</p>
<p>5 años y 8 meses.</p>
<p>Aplaude</p>
<p>arenga</p>
<p>tira el cigarrillo y va hacia el micrófono.</p>
<p>Ahora es su turno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>                                                             A Luciano Arruga</em></strong><strong><em><br />
</em></strong></p>
</div>
</div>
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		<title>Los Andes y sus cien años: crónica desde el tablón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2017 03:03:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[Caravana]]></category>
		<category><![CDATA[Cien años]]></category>
		<category><![CDATA[Los Andes]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[mil rayitas]]></category>
		<category><![CDATA[Primera B Nacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Destellos de la caravana]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Nota y fotos por Andrés Álvarez</strong></p>
<p><em>El 1 de enero pasado, el Club Atlético Los Andes cumplió cien años. El club que milita en la Primera B Nacional celebró su centenario con una caravana hasta el mítico estadio Eduardo Gallardón, en Lomas de Zamora. Cámara y corazón en la mano, un hincha lo cuenta con los sentidos a flor de piel.</em></p>
<p>Son cerca de las 23 y estoy sentado en el pasto de la cancha, más precisamente en una de las esquinas del área grande del arco de la cabecera que da a Boedo.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34220 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0208-1.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Como ya terminó el trabajo, dejo la cámara en el piso para ser un espectador privilegiado y disfrutar sólo del paisaje. En el alambrado ya hay pocas banderas y las tribunas están iluminadas por las últimas bengalas… pero lo que me da pie a escribir estas líneas es la avalancha de recuerdos que aparecieron uno tras otro durante toda la tarde.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34221 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0077.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>La caravana estaba anunciada para las 18 horas así que salgo de mi casa media hora antes. Estoy a 10 cuadras, entonces voy caminando tranquilo por Colombres. A medida que van pasando las cuadras se escuchan cada vez más bocinazos, se ven autos embanderados en rojo y blanco, y camisetas de todos los años desde la mil rayitas de piqué hasta la última del centenario.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34222 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0075.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Entonces recuerdo que me robaron una camiseta que quería mucho. Era la clásica ED mil rayitas con la publicidad de una de las gaseosas cola que últimamente llevaron equipos como Boca o River. Sí, en esos días la publicidad era nuestra. La camiseta era la del equipo más recordado, el del ascenso del 94.</p>
<p>Yo tenía la 11 de Arrevillaga y de ese equipo salieron mis primeros ídolos: &#8220;Cacho&#8221; Córdoba, un 5 de esos que no entendés cómo hacen para estar en todos lados sin correr; el &#8220;Bichi&#8221; Fuertes, que recién arrancaba y a quien le decían &#8220;El matador&#8221; porque ya prometía; el &#8220;Loco&#8221; González, un pilar por la derecha; Gilmar Gilberto Villagrán, un enganche con una pegada exquisita; y el eterno &#8220;Negro&#8221; Enrique Orlando Romero, que todavía tenía el pelo por la cintura y por la banda derecha no lo paraba nadie.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34223 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0047.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Sigo caminando, me encuentro con los primeros amigos con los que hemos compartido viajes y canchas. De local siempre estábamos en el mismo para avalancha de la tribuna que hoy lleva el nombre de uno de los técnicos e hincha más importantes que pasó por el club, el &#8220;Gordo&#8221; Jorge Ginarte.</p>
<p>Nos damos un abrazo como corresponde: ¡un abrazo de gol!, como el del gol de Pieters a Quilmes que en el 2000 nos dio el ascenso a primera. ¡Qué linda tarde aquella! Los Andes había ganado 2-0 en el Gallardón el partido de ida, y se definía en Quilmes.</p>
<p>Copamos la tribuna y cuando salió Los Andes no se veía la cancha de la cantidad de papelitos que tiramos. El partido fue bastante parejo y Sala ya había atajado un par de pelotas importantes. Era el Quilmes del &#8220;Chapu&#8221; Braña, el &#8220;Máquina&#8221; Giampietri y el &#8220;Chori&#8221; Domínguez.</p>
<p>Íbamos 1-0 abajo, parecía que terminaba así y había que ir al desempate cuando Pieters encaró pasando mitad de cancha, eludió al defensor tirando la pelota por un lado y mientras pasaba por el otro… Le quedó para la zurda, salió el arquero y entonces, entrando al área grande, abrió el pie y definió contra el palo mientras se caía. Ese fue el gol del ascenso.</p>
<p>Lo gritamos hasta que se nos cayó la garganta, nos abrazamos con el que estaba al lado no importaba quien fuera… Ascendimos y lloramos de felicidad.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34224 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0028.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Pero ahora estoy de nuevo acá… Empieza la caravana y arrancamos rápido por Irigoyen. Corro hasta la cabecera buscando humo, gritos, euforia. A esta altura ya no sé si seguir fotografiando o cantar como un hincha más.</p>
<p>Doblamos en Laprida, me calmo un poco y empiezo a buscar luces, sombras, detalles, pero la gente me pide que le saque una foto. Están con sus padres, madres, hijos e hijas de todas las edades… ¡por supuesto! ¡si eso es Los Andes!: el barrio, la familia, el señor que espera en la placita Libertad donde estaba la primera cancha, el que llega en silla de ruedas, la señora que vivió toda su vida a la vuelta de la cancha y hoy sale a la vereda con el andador y el gorro mil rayitas.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34225 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0046.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Llegamos al Gallardón, somos prensa y entramos a la cancha junto a ex jugadores y dirigentes. Las tribunas están llenas, llego a la mitad del campo y otra vez me quedo tieso. Es realmente una fiesta. Bordeo el alambrado buscando más rostros de hinchas, hay amigos que me saludan desde la tribuna, miro los trapos que están en todos lados, Budge, Fiorito, el paredón, transradio y tantos otros que me estoy olvidando.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34226 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0122.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Luego llega la entrega de medallas a las glorias del club, las palabras de los dirigentes y, por último, los fuegos artificiales.</p>
<p>Son cerca de las 23 y me doy cuenta de que Los Andes cumplió 100 años y que desde hace 30 (hoy tengo 34) que es parte de mi vida cuando empecé el jardín en sala roja, pasé por la primaria, la colonia en la vieja sede, hice parte de las inferiores y lo más importante, tengo amigos desde esos días.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34227 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0126.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>La noche se hizo corta.</p>
<p>Historias como esta hay miles, más que las 30.000 que estuvimos el 1° de enero festejando los 100 años de nuestro querido Club Atlético Los Andes.</p>
<p>Ya pasó la hora 24, empezamos un nuevo centenario.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34228 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0039.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-andes-y-sus-cien-anos-cronica-desde-el-tablon/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Los ajustadores de siempre: sin política de vivienda para el pueblo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2015 03:06:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Massa]]></category>
		<category><![CDATA[nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[vivienda y territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[Elecciones 2015: repaso por las políticas de gobierno]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Agustín Bontempo / Foto por Andrés Alvarez</strong></p>
<p><em>A menos de una semana de las elecciones presidenciales, repasamos cuáles han sido las políticas de gobierno de cada uno de los principales candidatos a llevarse la victoria el próximo domingo.</em></p>
<p>Hace varios días que venimos desarrollando las diferentes decisiones y propuestas que los tres principales candidatos a presidente promueven para diferentes problemáticas que aquejan al pueblo trabajador. En esta oportunidad, nos centramos en las políticas de vivienda que cada uno ha efectuado en sus lugares de gobierno.</p>
<p>Si pensamos en la retórica discursiva tanto de Scioli, Macri o Massa, podemos afirmar que ya sea desde el desarrollismo, el neoliberalismo o el conservadurismo, los tres aseguran que la próxima etapa es la que va a darle a todas y todos los habitantes la posibilidad de acceder a su vivienda digna y propia. Millones de créditos presupuestario, planes de gobierno, integración urbana, son algunas de las ideas que esbozan. Sin embargo, en lo concreto, ninguno de los tres avanzó en esta dirección. Políticas orientadas a fortalecer la clase media o media/alta con apoyo del Estado Nacional ante la inacción de la provincia, especulación inmobiliaria para el sostenimiento del negocio para un reducto de empresarios, o la profundización de un sistema de paredes y exclusión, exclusivo para los sectores más pudientes, resume lo que hicieron en cada caso.</p>
<p><strong>En casi nada estás vos</strong></p>
<p>El primero de los candidatos que analizaremos es Mauricio Macri. El Jefe de Gobierno porteño se presenta, junto con su “equipo”, como el aparente cambio radical frente al kirchnerismo. Mientras semana a semana pierde puntos en las encuestas, Macri ha ido <a href="http://www.marcha.org.ar/makrismo/">ajustando su discurso</a> a una tonalidad más progresista, prometiendo incluso 1 millón de créditos hipotecarios si es que triunfa este domingo.</p>
<p>Sin embargo, los números del candidato de Cambiemos en cuanto a políticas de vivienda son devastadores. Durante su gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires, las villas han duplicado su cantidad de habitantes, alcanzando una cifra que ronda las 275 mil personas. Un caso emblemático es la Villa 31, donde según el censo realizado en 2009 habitaban el histórico barrio de retiro unas 27 mil personas, mientras que la cifra, al día de hoy, supera las 50 mil.</p>
<p>El caso del Barrio Padre Mugica es revelador, porque tiene el valor agregado de que, en el mismo año 2009, se sancionó la Ley de Urbanización Nº 3343, la cual nunca ha sido reglamentada por los sistemáticos encajonamientos de los y las legisladoras del Pro (que habían votado a favor de la ley) y la complicidad de gran parte de la oposición. Pero no es el único caso. Villas como la 1-11-14 de Bajo Flores, o la Villa 20 de Lugano, también cuentan con sus propias leyes. Por supuesto, incumplidas.</p>
<p>En la misma ciudad donde la única vivienda que crece es la precaria, hay 10 mil personas en situación de indigencia. A esta altura cabe la pregunta: ¿Y las políticas de Estado?</p>
<p>La gestión de Macri ha preparado el terreno para que los especuladores inmobiliarios puedan vivir en un paraíso financiero. Además de los casos mencionados, la gran ciudad es casi imposible para las personas que necesitan alquilar con sueldos que en la mayoría de los casos no alcanzan la canasta familiar. Así, mientras las y los trabajadores exigen a gritos una Ley de Alquileres que pueda favorecerlos, el Estado allanó el camino para que el 26 por ciento de las viviendas estén vacías y en manos de unos pocos empresarios que regulan los valores.</p>
<p>Por otro lado, se avanza en acuerdos como el famoso pacto Pro-K para que IRSA construya viviendas de lujos poniendo en riesgo la Villa Rodrigo Bueno, o se sanciona el Plan Maestro de la Comuna 8, para avanzar contra el espacio público y los barrios sin urbanizar de Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo.</p>
<p>Finalmente, lo único que le quedaba por hacer al Pro era cumplir con fallos judiciales que se amparan en la Constitución Nacional y de la Ciudad, ante la falta de avanzar con leyes que garanticen la vivienda digna. Sin embargo, eso tampoco ocurre, como fue el caso de Rodrigo Bueno donde el Pro apeló la decisión de Liberatori para urbanizar e incluir en la traza urbana a este barrio, o medidas para avanzar en servicios básicos en todas las villas de la ciudad.</p>
<p><strong>El neodesarrollismo como retórica de la desidia</strong></p>
<p>Daniel Scioli es el candidato elegido por el kirchnerismo para continuar con un modelo económico y político iniciado en 2003. Con respecto a las políticas de vivienda, el sciolismo se ha caracterizado por un quietismo preocupante. Si bien en la provincia de Buenos Aires se ha construido un número considerable de viviendas, su inmensa mayoría fue producto de planes como el Pro.Cre.Ar o el Plan Federal de Vivienda, dependientes, ambos, del Estado Nacional.</p>
<p>Pero aunque no fue una política de Scioli, nos detendremos en esto un momento, ya que son políticas del mismo espacio. No corresponde negar la inserción de estos planes, que le han dado solución a miles de personas. El problema central radica en que estos programas se han consolidado para fortalecer a la clase media en ascenso (la misma que luego retiró el voto al kirchnerismo) o, en el caso más optimista, a la clase media/baja. Con créditos más bajos que los que otorgan los bancos privados, planes de este tipo siguen siendo inalcanzables para los sectores más empobrecidos.</p>
<p>Yendo a lo concreto del sciolismo, el Banco de la Provincia de Buenos Aires ha entregado un número muy escaso de créditos, por sus tasas altas para la clase trabajadora.</p>
<p>En simultáneo, alquilar es muy complejo. Alrededor del 15 por ciento de las viviendas ocupadas en la provincia están bajo esta condición. El problema es que de acuerdo con el promedio de salario que hay en el distrito, una <a href="http://www.laizquierdadiario.com/Por-una-Ley-de-Emergencia-Habitacional-en-la-Provincia-de-Buenos-Aires-II">vivienda tipo de tres ambientes</a> demanda hasta el 40 por ciento del salario.</p>
<p>Como si esto fuera poco, el mercado inmobiliario, en su expresión especuladora, tiene un funcionamiento similar al de la ciudad: casi el 20 por ciento de las viviendas están vacías y en manos de pocos empresarios.</p>
<p>Sin embargo, la problemática más grave está en la situación de los barrios más precarios. Según un informe realizado por <a href="http://www.fadu.uba.ar/mail/difusion_extension/090206_pon.pdf">especialistas en problemáticas habitacionales</a> y en base a datos del INDEC, en 2006 más de 900 mil personas vivían en villas o asentamientos, solo en el conurbano bonaerense. Esta cifra casi duplica a la cantidad de habitantes que había en el punto máximo de la crisis que terminó de explotar en 2001. Si trascendemos esta zona y se contemplan los 135 partidos de la provincia, de acuerdo a un informe realizado por la <a href="http://www.lanacion.com.ar/1637796-las-villas-un-flagelo-para-25-millones-de-personas">ONG Techo</a>, para el 2013 alrededor de 2.5 millones de personas vivían en los más de 1800 asentamientos y villas que hay en la provincia. Si contemplamos que según el último censo son más de 15 millones de personas quienes viven en la provincia, alrededor del 15 por ciento están en condiciones de precarización y ausencia de su vivienda digna.</p>
<p><strong>Un tigre de zona norte</strong></p>
<p>Es difícil equiparar la gestión de Sergio Massa con la de sus principales contrincantes por razones obvias. No es lo mismo gobernar un municipio con dimensiones tan desiguales en comparación con la Capital Federal o la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, su gestión adelanta algunas ideas y su campaña es por demás de elocuente.</p>
<p>Tigre es una zona conocida por lo bonita que se muestra para pasear y por la inmensa cantidad de <em>countrys</em> que allí se han instalado. Barrios cerrados y de lujo para los más ricos del país. Tal como ocurre en este y otras zonas, estos tipos de barrios suelen construirse sin contemplar impactos en el resto del territorio y, por lo tanto, de la población.</p>
<p>Así, cada vez que hay lluvias intensas, mientras los pudientes disfrutan de ver caer el agua, el resto de la ciudad se ve sumergida en una suerte de río que recorre las calles. Esto es producto de que los desagotes, las alcantarillas, las obras de infraestructura indispensables, no son las apropiadas, se hacen para los barrios cerrados o directamente no existen.</p>
<p>Pero el Tigre de Massa no es solamente un paraíso habitacional e inmobiliario. En el mismo municipio, existen alrededor de 40 villas y asentamientos. Esto es llamativo si contemplamos que mientras los barrios se consolidan en su precariedad, el presupuesto propio de esta ciudad asciende a casi 2 mil millones de pesos.</p>
<p><a href="http://tiempo.infonews.com/nota/84759">Repasemos algunos datos</a>. Mientras que los barrios cerrados cuentan con los mejores servicios básicos, solo el 17 por ciento de los habitantes de estos barrios marginales cuenta con cloacas y el 35 por ciento gozan del beneficio de agua en red. Una cifra escandalosamente baja.</p>
<p>Pensar en las condiciones que se vive cuando no se cuenta con servicios básicos, las viviendas son estructuralmente precarias, cuesta acceder a los sistemas de salud y educación, puede explicar alguno de los puntos en los que hace hincapié Massa cuando habla de la problemática de la inseguridad. Sostenemos, contrario a él, que la inseguridad existente es la social promovida por medidas como las llevadas a cabo en el municipio de Tigre.</p>
<p>Sin embargo, sus propuestas a la hora de hablar de las villas, se reducen a la militarización del territorio. Esto es interesante, si contemplamos que en los barrios donde más fuerzas de seguridad del Estado hay, los casos de gatillo fácil, de zona liberada para los narcos, se acrecientan.</p>
<p>Es decir que, a pesar de las grandes diferencias que muestran discursivamente, los tres candidatos de los principales espacios políticos y gobernantes de los dos distritos más ricos del país, tienen en común la ausencia de políticas concretas para resolver la grave crisis de vivienda que, durante sus respectivas gestiones, se fue acentuando sostenidamente.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-ajustadores-de-siempre-sin-politica-de-vivienda-para-el-pueblo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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