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	<title>Aluminé Cabrera &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Aluminé Cabrera &#8211; Marcha</title>
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		<title>Xolobal Ant’z: palabras y cuerpos de las mujeres indígenas en el CompArte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Aug 2017 16:33:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Aluminé Cabrera]]></category>
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		<category><![CDATA[Festival CompArte]]></category>
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					<description><![CDATA[Xolobal Ant’z en lengua tzotzil significa “reflejo de mujer”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Aluminé Cabrera desde Chiapas, México / Fotos: Mateo Manfredo</b></p>
<p><i>Cuatro mujeres indígenas rescatan y construyen con lenguaje teatral, corporal, visceral, experiencias propias de su historia o de otras mujeres, también indígenas, también pobres. Cómo reflejarnos y ser todas en un mismo mundo. </i></p>
<p>Ya escribí sobre esto. Sobre esta misma obra, sobre esta compañía, sobre este mismo proceso de creación. Y, sin embargo, podría escribir muchas veces más. Porque con cada nueva mirada, porque cada vez que me asomo nuevamente a esta propuesta, se multiplican los sentidos y los sentires, el espejo se ensancha. El espejo que me devuelve un poco de mí -ser mujer, expuesta a las violencias multifacéticas y cotidianas- pero que a su vez me interpela porque no soy pobre, porque no soy indígena, porque más de una vez he actuado desde un lugar clasista y eurocéntrico. He sido víctima y victimaria.</p>
<p>Durante el festival CompArte por la Humanidad “Frente al capital y sus muros, todas las artes”, que se realizó la semana pasada en San Cristóbal de las Casas y en el caracol zapatista de Oventic, en Chiapas, en el sureste mexicano, se presentó nuevamente la obra “Todavía” de la compañía teatral Xolobal Ant’z. En ella, cuatro mujeres indígenas rescatan y construyen con lenguaje teatral, corporal, visceral, experiencias propias de su historia o de otras mujeres, también indígenas, también pobres. La puesta retoma, además, un fragmento del libro “Oficio de tinieblas”, de Rosario Castellanos, y concluye con el final del libro “Mujeres de maíz”, de Guiomar Rovira.</p>
<p>No se trata de una crítica de la puesta. Tampoco de un anuncio para su próxima función. Es esto, más bien, un intento de describir una experiencia que no sólo tiene que ver con asistir a un espectáculo sino a una reflexión conjunta y comunitaria sobre nuestros modos de pensar y considerar a los pueblos originarios y, más que nada, a las mujeres de los pueblos. La foto abusiva que tomamos de las trabajadoras de los mercados, el desprecio con que el Estado les niega atención médica y sanitaria, el precio injusto que aspiramos a pagar por sus producciones artesanales, el desplazamiento inevitable que las obliga una vida citadina agotadora. En México pero también en Guatemala, Perú o Bolivia, por nombrar algunos países de Nuestra América, ¿cómo convivimos con esas otras realidades?</p>
<p><b>El grupo</b></p>
<p>Xolobal Ant’z, que en lengua tzotzil significa “reflejo de mujer”, nació en el hogar comunitario Yach’il Antzetic de San Cristóbal de las Casas. Mujeres solas embarazadas llegan al hogar adonde reciben atención prenatal y durante el parto, asistencia psicológica, afectiva y económica.</p>
<p>Gabriela Ottogalli, actriz, profesora y directora de teatro, generó allí un taller de teatro que devino luego en la formación de la compañía y realización de las tres obras que han mostrado hasta ahora, más una cuarta en proceso de creación. “El cuidado en lo que hacemos es nuestro cuidado también. Los detalles en la escena, el vestuario, los objetos, la palabra, el movimiento… Todo hace a nuestro oficio. El momento de compartir a público nos completa y nos alimenta. Un ida y vuelta. Luego volvemos al lugar de ensayo inspiradas para seguir. Y espacios como el CompArte nos recuerdan que no somos solas”, dice Gabriela.</p>
<p><b>La obra</b></p>
<p>Antonia Gómez Girón, Martha Gómez Díaz, Elvira López Gómez y Dalia Pérez, dan palabra, voz y cuerpo en “Todavía”. Son mujeres de comunidades indígenas del interior chiapaneco que viven hace muchos años en la ciudad, San Cristóbal.</p>
<p>A lo largo de la obra, muestran con humor, con calidez, con veracidad feroz y, sobre todo, con un impecable desempeño actoral, escenas y jirones de vida de mujeres indígenas. La turista que fotografía a la indígena, la joven con su bebé a cuestas que debe lidiar con el personal burocrático de una salita de salud, la madre que despide a su hija que irá a la ciudad a trabajar de empleada en una casa de familia. Luego, un momento al son de tambores, en el que enmascaradas simbolizan a través del cuerpo las opresiones y humillaciones.</p>
<p>“Quedan muchos todavía. <i>Muchoas</i> señores y señoras abusivos. Todavía nos humillan por ser mujeres. Por ser indígenas. No es paz así. Pero nuestro corazón ya no es el mismo. Ni nuestro pensamiento. El corazón y el pensamiento de muchas mujeres indígenas ya no es el silencio”. Así expresan con su voz el relato con el que Guiomar Rovira finalizaba, en 1997, su libro “Mujeres de maíz”.</p>
<p>Como cierre, en la compañera voz de Maruca Hernández Ramos, suena “Mujer”, aquella canción que escribió Gloria Martín y que popularizó Amparo Ochoa: “ mujer, si te han crecido las ideas/ de ti van a decir cosas muy feas”.</p>
<p><b>Las propias palabras<br />
</b></p>
<p>Se prenden las luces. El público visiblemente afectado. Algunas personas se secan las lágrimas, otras miran un punto fijo, ahí adonde las llevó la reflexión. Nos hemos sentido interpeladas, interpelados. De a poco, se acercan a las actrices, las felicitan o les hacen una devolución. Les agradecen.</p>
<p><b>-¿Cómo se sienten respecto a tantas personas que las felicitan, que se sintieron identificadas y que les comparten sus experiencias?</b></p>
<p>Dalia: Me he sentido cobijada. Estar en este espacio es un sueño, como también que todos te puedan escuchar y cuando te escuchen algo que es tan fuerte puedan abrazar tu corazón. Entonces es mucha emoción pero a la vez hay que aterrizar porque la realidad afuera sigue, la lucha y la realidad siguen allí afuera. Y hay que seguir trabajando.</p>
<p>Elvira: Creo que a todas nos pasa lo mismo, mostramos lo que a nosotras nos pasa o nos pasó pero también seguimos viendo que esto sigue ocurriendo. Sientes alegría cuando compartes pero cuando vuelves a la realidad es un poco frustrante sentir esa impotencia de no poder hacer algo más.</p>
<p><b>-¿Que aporte sueñan con hacer a través de esta obra, del teatro, de su tarea? ¿Qué les gustaría que se transforme a partir de lo que hacen?</b></p>
<p>Dalia: Son muchos los sueños. Quizás la utopía es que a través del teatro pudiéramos cambiar este nuestro entorno, que no hubiera más discriminación. Siendo más realista sueño que realmente nuestra palabra pueda llegar a otras personas, que a través del teatro las personas puedan tomar la palabra e ir replicando. Y que otros puedan decir su palabra, que no se queden callados.</p>
<p>Elvira: En principio, aspiro a que mi pueblo vea cómo nos tratan. Segundo, buscamos mostrar que nosotras ya no vamos a dejar que nos humillen. Sueño con que a través del teatro podamos estar unidos, por ser indígenas, por ser comunidad. Que ellos puedan ver que venir a la ciudad no es fácil, que sufrimos maltrato. Y que por no hablar español no significa que no nos podamos defender. No nos queremos calladas, ya no nos quedaremos calladas ante la injusticia.</p>
<p>Antonia: Como dice mi conpañera, queremos mostrar que no nos dejaremos discriminar, humillar. Y mostrar también que no tenemos los mismos derechos que los mestizos.</p>
<p><b>-¿Cómo vivieron actuar en el Comparte, frente a los y las compañeras zapatistas?</b></p>
<p>Marta: A mí me da mucho gusto que haya tanta gente que sigue luchando en contra de la discriminación y a favor del pueblo indígena. Me hace muy feliz a pesar de que yo quizás ya no muy estoy adentro, pero esto me recordó cuando era niña y me iba a Oventik con mis tíos, una alegría que yo viví de chiquita. Y sé que ellos están luchando por los pobres.</p>
<p>Antonia: Pues me sentí muy contenta, ya es la segunda vez que estoy aquí. Lástima que no podemos ir más a las comunidades, porque es allí sí que pasa mucho la discriminación. A mí a veces me da tristeza recordar. Estoy muy agradecida con la gente que vino a vernos.</p>
<p><b>-¿Qué significa para cada una de ustedes ser mujer e indígena?</b></p>
<p>Dalia: Por un lado, no sé porqué habría que calificarlo como algo diferente. Soy una persona, respiro, camino como todos. Sí es verdad que tenemos una cultura distinta, costumbres distintas. Y ser mujer indígena, bueno, en Chiapas es muy rico culturalmente, en mi caso vengo de una familia que me ha compartido sus historias. Pero también está la parte de sufrimiento. Es mas fácil para un hombre de comunidad indígena poder salir a la ciudad que para una mujer, porque si ella sale a la ciudad ya se dice que se fue a buscar hombre, por ejemplo.</p>
<p>Marta: Para mí ser mujer indígena es algo que me hace feliz porque ahorita sé apreciar lo que soy, mi lengua que hablo. Antes me avergonzaba, no quería ser indígena. Ahora no, porque sé que hay tanta riqueza dentro de mí, mi cultura, mi tradición, mi traje. Creo que todos valemos lo mismo.</p>
<p>Antonia: Yo me siento orgullosa de ser indígena, no me da vergüenza, me gusta mi lengua, mi traje.</p>
<p>Elvira: Ser una mujer indígena significa que sé de donde vengo, como crecí. Estoy feliz por lo que soy, sé cuanto valgo y que las cosas se obtienen aprendiendo, al igual que le sucede a todos. En todas partes, adonde sea que quiera ir, seré una mujer indígena. Soy una mujer que me valoro y sigo aprendiendo. Todos somos iguales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p><strong> Leé las notas cobertura del #CompArte2017 en: <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/festival-comparte/">http://www.marcha.org.ar/tag/festival-comparte/</a></strong></p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/xolobal-antz-palabras-y-cuerpos-de-las-mujeres-indigenas-en-el-comparte/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El CompArte en el caracol de Oventik: la hora del arte zapatista</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Jul 2017 03:05:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Nuestra demostración que hoy ven y escuchan no es un espectáculo, es palabra, es voz, es rabia, es rebeldía y es lucha”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera desde Chiapas / Fotos: Radio Zapatista</strong></p>
<p><i>La segunda parte del festival CompArte por la Humanidad “Frente al capital y sus muros, todas las artes” convocado por la Comisión Sexta y las Bases de Apoyo del EZLN tuvo lugar en el caracol de Oventik, adonde miles de personas llegaron para presenciar las múltiples expresiones del arte rebelde zapatista.</i></p>
<p>“Las artes y la cultura son parte fundamental de la lucha, de la resistencia y la rebeldía contra el capitalismo criminal y destructor de la vida. Y solo con la unidad y la organización de los pobres y rebeldes del mundo podemos enfrentar y destruir este sistema de muerte. Sean, pues, bienvenidos y bienvenidas a presenciar el CompArte de nuestros artistas zapatistas y rebeldes de los cinco caracoles”.</p>
<p>Con estas palabras y a nombre de todas y todos los compañeros del territorio zapatista, el Comandante Insurgente David dio la bienvenida a quienes arribaron desde distintos puntos de México y del mundo. Luego de cinco días en Cideci- Unitierra, el festival CompArte por la Humanidad “Frente al capital y sus muros, todas las artes”, continuó el viernes 28 y el sábado 29 de julio en el Caracol de Oventik, Chiapas, en el sureste mexicano, donde las y los artistas zapatistas ofrecieron sus obras de teatro, poesías, músicas, pensamientos, murales, bailables.</p>
<p>Antes del Comandante David, fue la compañera Jimena, de la Junta de Buen Gobierno del caracol anfitrión, quien saludó: “Nuestra demostración que hoy ven y escuchan no es un espectáculo, es palabra, es voz, es rabia, es rebeldía y es lucha”, expresó.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-36517 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0779-800x400-630x315.jpg" alt="" width="630" height="315" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0779-800x400-630x315.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0779-800x400.jpg 800w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><b>Que vivan las mujeres</b></p>
<p>“¡Que se escuche el grito de las mujeres rebeldes!”; “¡Arriba las mujeres del mundo!”; “¡Qué vivan las mujeres!”. La reivindicación de la lucha de las mujeres y de su imprescindible participación en la construcción de ese mundo que queremos, estuvo presente en casi todas las propuestas que se apreciaron durante las dos jornadas. En boca de las compañeras, pero sobre todo de los compañeros, actuadas y bailadas, las consignas denunciaron cómo el sistema nos explota, nos mata, nos esclaviza de manera directa e indirecta.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36518 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0763-800x400-630x315.jpg" alt="" width="630" height="315" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0763-800x400-630x315.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0763-800x400.jpg 800w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>Desde poesías como “Mujer valiente” o “La mujer y la autonomía” hasta las canciones “Mujer de conciencia” o “Para que sepa el mundo entero”, pasando por obras de teatro, bailables y canciones, todas las expresiones dieron cuenta de esa relación simbiótica entre capitalismo y patriarcado. La obra de teatro “La comparación entre la dominación en la sociedad de ayer y hoy”, por ejemplo, mostró cómo la esclavitud a la que las mujeres estaban sometidas en las fincas se compara con la exhibición y cosificación de nuestros cuerpos en la actualidad.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36514 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0755-800x400-630x315.jpg" alt="" width="630" height="315" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0755-800x400-630x315.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0755-800x400.jpg 800w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><b>Fuck Trump</b></p>
<p>El visceral repudio hacia las políticas del presidente de Estados Unidos y hacia la obediencia y el sometimiento del gobierno mexicano frente a Donald Trump, las multinacionales y las corporaciones económicas, se denunció con la palabra, voz y cuerpo de las compañeras y compañeros. Hasta se pudo escuchar en versión de rap a cargo de un compañero de Oventik que “la esclavitud es lo mismo”. Una vez más, la comparación entre la vida que en el pasado llevaron en las fincas, esclavizados, los abuelos y abuelas y la explotación en la actualidad en esta gran finca globalizada que es el mundo.</p>
<p>El repudio también se pudo ver a través de la obra de las insurgentas e insurgentes, quienes montaron su espacio en una carpa a la vera del camino principal del caracol. Allí, sobre una mesa, la obra, tallada en madera y dedicada en apoyo al CompArte, se trató de un ajedrez, cuyas piezas de un lado representaban el ejército zapatista respaldado por mujeres y hombres bases de apoyo, la niña Defensa Zapatista y los Subcomandantes Insurgentes Galeano y Moisés. Enfrentado, un ejército regular era custodiado por un Trump con pies de cerdo junto al presidente de México luciendo orejas de burro y un cartel que afirmaba que “Trump manda y Peña Nieto obedece”.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36513 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/Foto-mía-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/Foto-mía-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/Foto-mía.jpg 800w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p style="text-align: right;">(Foto: Aluminé Cabrera)</p>
<p>En el auditorio Emiliano Zapata, a su vez, se montó una exposición de obras de artes audiovisuales de compañeros y compañeras de los cinco caracoles. Pinturas, esculturas y serigrafías retrataron la monstruosidad de la hidra capitalista, el maltrato y saqueo de recursos naturales por parte de las multinacionales y los gobiernos más poderosos, al mismo tiempo que destacaron la lucha incansable de los pueblos indígenas y de las mujeres rebeldes en contra del mal impuesto.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36520 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/comparte2017Oventik-23-800x400-630x315.jpg" alt="" width="630" height="315" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/comparte2017Oventik-23-800x400-630x315.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/comparte2017Oventik-23-800x400.jpg 800w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><b>Despedida con música y aguacero</b></p>
<p>Sobre el final de la segunda jornada, y como es común en la región de Los Altos de Chiapas, donde se ubica el caracol, un aguacero obligó a quienes asistieron a refugiarse bajo el templete en el que actuaban los y las artistas. Allí, con la lluvia y la niebla de fondo, se continuó con las representaciones hasta dar paso a Los Originales de San Andrés, el popular grupo musical zapatista, que cantó junto a LenguAlerta, Mexican Sound System y Van- T la flamante “Cumbia de Marichuy” que celebra a la vocera y candidata por el Congreso Nacional Indigena, María de Jesús Patricio Martínez.</p>
<p>Una vez apaciguada la lluvia, se continuó con otras representaciones hasta que sí llegó el final del festival que en su segunda edición demostró una vez más que podemos -y debemos- resistir y rebelarnos con y desde el arte. Que ante este escenario de despojo, saqueo y muerte que tan bien describe y denuncia el zapatismo, es con el arte con el que podremos seguir construyendo ese otro mundo posible, ese mundo en el quepan todos los mundos.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36515 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0816-800x400-630x315.jpg" alt="" width="630" height="315" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0816-800x400-630x315.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/IMG_0816-800x400.jpg 800w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-comparte-en-el-caracol-de-oventik-la-hora-del-arte-zapatista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>CompArte por la Humanidad en Chiapas: sororidad y resistencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Jul 2017 15:07:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En el Festival Comparte las propuestas artísticas con perspectiva feminista se abren camino]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera desde Chiapas, México</strong></p>
<p><em>Mujeres que cantan, mujeres que pintan, mujeres que danzan, que actúan, que rapean, que declaman poesía haciendo propio el dolor de tantas. Mujeres que acompañan a otras mujeres que están solas, vulnerables.</em></p>
<p>Cada vez somos más. También en el CompArte. No podría ser de otra forma. Si fue la Comandanta Ramona “el primero de muchos pasos”, si es la niña Defensa Zapatista el devenir de esta historia que nos empodera a nosotras mujeres que provenimos de diferentes rincones y contextos.</p>
<p>En esta segunda edición del festival convocado por la Comisión Sexta y las Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que se lleva a cabo en San Cristóbal, Chiapas, las propuestas artísticas con perspectiva feminista se han abierto camino.</p>
<p>Es cierto que cada jornada se nutre de diferentes disciplinas llevadas adelante por varones y mujeres &#8211;<i>compañeroas</i>&#8211; con ideas y sentires similares y solidarios. Sin embargo, se torna imperioso recalar en experiencias que recogen nuestra lucha antipatriarcal, que van tras ese objetivo compartido con la lucha zapatista: “hacer un mundo donde la mujer nazca y crezca sin miedo”.</p>
<p><b>Experiencia 1: mujeres que acompañan a otras mujeres</b></p>
<p>“Este libro nace de un proceso grupal, hemos dejado lágrimas y risas al escribir cada pedazo de nuestras vidas”. Andrea habla a través de otras que hablan por ella, no puede hacerlo en persona ante este auditorio expectante. Ella está presa en el Centro de Readaptación Social (Cereso) 5, en las afueras de San Cristóbal de las Casas. Su testimonio está plasmado en “Mujeres Guerreras. Romper el silencio nos dio libertad”, el libro que la Colectiva Cereza presenta durante la mañana nublada de lunes.</p>
<p>“La colectiva esta formada por compañeras que han estado en el Cereso, otras que han salido y compañeras externas que apoyamos desde distintos lugares”, explica Gabriela Ottogalli. Este proyecto lleva ocho años andando y además del libro, han venido a exponer un trabajo de fotos hecho por las mujeres que están dentro de la cárcel.</p>
<p>Junto a Gabriela, Lilia Iñiguez relata los sinsabores de lidiar con el sistema judicial punitivo; Miriam Noriega detalla las labores de formación dentro del penal; y Lupita y Domitila comparten su experiencia al haber estado en situación de encierro varios años en el Cereso y de los significativo de haber contado con apoyo de mujeres compañeras y aliadas.</p>
<p>“Este sistema penal acusatorio tal como está planteado es un sistema heteropatriarcal, sumamente castigador de quienes estamos bajo está cúspide de poder, pero ensañado mucho más con las mujeres”, denuncia Lilia, quien además da cuenta de las irregularidades que en lo cotidiano encuentran al revisar los expedientes de las mujeres presas o de las injusticias que se dan en el trato con las autoridades.</p>
<p>Además del respaldo en lo jurídico, la colectiva brinda acompañamiento psicológico, talleres de artes y un diplomado en emprendedoras sociales, articulado con la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca) y la Universidad Complutense de Madrid. “También invitamos a otras organizaciones, hay personas que dan alfabetización porque muchas mujeres no saben leer ni escribir. El diplomado tiene validez oficial, que es importante para que sea reconocido cuando las mujeres salen y buscan un trabajo digno”, explica Miriam.</p>
<p>También, la colectiva sostiene una casa en San Cristóbal, adonde van a vivir las mujeres que al salir de prisión no tienen lugar al que regresar ni quien las apoye para reiniciar su vida.</p>
<p>El aire se mece despacio durante la presentación. La guitarra y la voz de Maruca Hernández Ramos, preámbulo de la charla, invitaron a este clima de confidencia, de palabra compartida. Y con los testimonios de Domitila y Lupita todo es más conmovedor.</p>
<p>“Me da gusto compartir este sentimiento y poder relacionarme con estas mujeres sobre todo ahora que me estoy enfrentando a la sociedad y no es fácil para mi”, dice Domitila. Luego de estar cuatro años y medio en el Cereso, fue absuelta. Hace tres semanas que está afuera y vive en la casa de la colectiva.</p>
<p>Lupita es tímida y sonríe casi todo el tiempo. Cuenta que durante nueve años estuvo presa y que hace tres que vive y se encarga de la casa Cereza. “Hubo mucha tristeza cuando estuvimos ahí, por no ver nuestros hijos, nuestras familias, pero seguí adelante cuando empezó la practica con la colectiva. Porque sentimos que es como nuestra familia”.</p>
<p>“Consideramos que la cárcel nos es un lugar digno para ninguna persona, haya pasado lo que haya pasado. Desde allí es el trabajo que hacemos, y desde allí es que reivindicamos el hecho de ser mujeres y el merecernos estar libres”. Son las palabras de Gabriela las que, hacia el final, definirán la esencia de una labor que pelea por un sistema justo, igualitario, contra el patriarcado y la lógica punitivista.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36457 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/24072016-12383300109-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/24072016-12383300109-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/24072016-12383300109.jpg 800w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p><b>Experiencia 2: la poesía será feminista o no será</b></p>
<p>Retumban entre los sentidos de las y los presentes las palabras de ella que fue zapatista, valiente, comandanta coraje: Ramona. “De por sí es muy pequeña nuestra palabra de los zapatistas, pero su paso es muy grande y camina muy lejos y se entra en muchos corazones”.</p>
<p>Así empieza la travesía a bordo de este navío sonoro y poético llamado Cronopios del naufragio. En su versión de Aquelarre de Versos, Lupita Calvo, Lili Cruz, Berenice Vera y Marissa Revilla leen en vivo ante una sala colmada, dan voz y vida a poetisas hermanas y cercanas. A su vez, Socorro Carranco, escritora local, comparte su propia obra y se suma al elenco que cierra con palabras de Rosario Castellanos.</p>
<p>Quien conduce la nave, anuncia y celebra las voces de estas mujeres es Alfredo Rasgado Molina, creador de este proyecto que nació en el éter. “Fue en un programa que se llamaba ‘Entre Poesía y Música’ que tuve la inquietud de rescatar y darle voz a través de otras voces de mujeres a poetas latinoamericanas”. De este modo, luego de compilar la obra de escritoras de algún territorio que puede ser, por ejemplo, Guatemala, Chiapas o El Salvador, convoca a mujeres de diferentes ámbitos a grabar las lecturas. “Finalmente, hago toda la maquetación, son cápsulas de cinco o seis minutos que se difunden a través de la radio de aquí del Estado”.</p>
<p>Las poesías y las historias de vida de las escritoras se publican y difunden, además, en la revista Enheduanna. Su directora Cynthia Vasconcelos, rescata el carácter ideológico de la iniciativa: “Cualquier tipo de poesía de mujeres tiene un posicionamiento feminista aunque su autora no se nombre como feminista. Además de promover la lectura, buscamos que se conozca qué sentimos las mujeres en este sentido, cómo vivimos desde que tenemos conciencia de nosotras mismas”.</p>
<p>Y en el mismo sentido se pronuncia Alfredo: “Si, como se dice, hay que volver feminista cualquier espacio, nuestra trinchera es la poesía”.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36455 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/24072016-16575800109-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/24072016-16575800109-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/24072016-16575800109.jpg 800w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p><b>Epílogo</b></p>
<p>Entre las salas de los talleres, hay una en la que entra el sol fuerte de la siesta. Allí no hay clase sino una exposición. Sobre una amplia mesa está montada una maqueta que con muñecos de madera y de trapo, animalitos de barro y árboles de madera, que descansan sobre pasto real y un espejo que hace las veces de charquito -o laguito, quién sabe- cuenta la historia de la niña Defensa Zapatista. Ella también está ahí, es de trapo y está montada sobre su caballo choco. Inseparable, junto a ella, el gato- perro.</p>
<p>También hay tres casas: la casa de las mujeres, la Escuela Autónoma y la casa ejidal.</p>
<p>La niña Defensa Zapatista apareció, en principio, en los relatos del Subcomandante Galeano durante el seminario “El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista”, en 2015. Empoderada, autónoma y perspicaz, siguió presente en las historias del Sup hasta que hace pocos meses, esos textos se compilaron en el libro “Habrá una vez”. En la sala hay una mesita en la que los libros están a la venta. En las paredes una serie de fotos recorre el proceso de armado y montaje de la maqueta.</p>
<p>Dos jóvenas y un muchacho zapatistas llegan a la sala. Son parte del colectivo que realizó esta muestra. Intercambiamos con ellas y él impresiones de lo que vemos y les hacemos preguntas. No miden en tiempo el trabajo porque “lo hacíamos por la tarde, cuando ya terminamos de trabajar. Una o dos horas, porque nosotros no nos dedicamos a esto”.</p>
<p>Así dicen. Tampoco miden en número las personas del colectivo porque “somos muchos, varios”, acotan entre las dos.</p>
<p>Así, pues.</p>
<p>Otra forma de medir tiempo y forma es posible.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-36453 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/25072016-15201100109-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/25072016-15201100109-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/07/25072016-15201100109.jpg 800w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/comparte-por-la-humanidad-en-chiapas-sororidad-y-resistencia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Chiapas: segunda edición del Festival CompArte por la Humanidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Jul 2017 09:59:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Aluminé Cabrera]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[Chiapas]]></category>
		<category><![CDATA[Festival CompArte]]></category>
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		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[San Cristóbal de las Casas]]></category>
		<category><![CDATA[zapatismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Arte, resistencia y las mujeres adelante]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera desde Chiapas, México / Foto: CompArte</strong></p>
<p><i>Comenzó ayer en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, la segunda edición del festival CompArte por la humanidad, donde miles de personas de todo el mundo demostrarán una vez más cómo el arte resiste y transforma en un encuentro que suma este año más propuestas de mujeres artistas. </i></p>
<p>Para actuar, danzar, escribir, cantar, pintar ese otro mundo posible. Porque, como dijo el Subcomandante Insurgente Galeano, “las artes unen, hermanan y convierten las fronteras en ridículos puntos cartográficos”, empezó ayer en Chiapas la segunda edición del festival CompArte por la Humanidad “Frente al capital y sus muros; todas las artes”, convocado por la Comisión Sexta y las Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Hasta el jueves, miles de artistas participantes y asistentes se encontrarán en el CIDECI- Unitierra de San Cristóbal de las Casas mientras que el viernes 28 y sábado 29, la cita será en el caracol zapatista de Oventik.</p>
<p>Música, teatro, danza, poesía, fotografía, proyecciones, pintura, grabado, talleres y más. Desde las 10 de la mañana hasta las 9 de la noche, las actividades tienen lugar en los distintos ámbitos del CIDECI, adonde arriban a diario personas de distintos puntos de México y del mundo. Como Adriana Toledano, que había participado en 2016 en la presentación de la revista Conmoción y que en esta edición, además de repetir esa experiencia, dictó el taller “Ginocrítica. Escribir desde el cuerpo. Poesía, cuentos y reflexiones”.</p>
<p>“Se me hace importante que aquí estamos planteando formas alternativas a las hegemónicas. Busqué explorar desde la poesía y en relación con el feminismo”, comenta Toledano. Durante las tres horas de taller, la escritora propuso lecturas de poetisas como Alejandra Pizarnik y Silvia Plath para arribar a una puesta en común de textos producidos allí mismo por las y los participantes.</p>
<p><b>Las mujeres adelante</b></p>
<p>Nos queremos vivas. No más violencia contra nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras almas. Somos blancas, mestizas, negras, indígenas, transgénero. Somos mujeres que gritamos ¡ya basta! En esta segunda edición del CompArte, ese grito, nuestro reclamo infinito, fluirá en los distintos escenarios, en la palabra dicha y cantada. Arte hecho, interpretado y propuesto por mujeres.</p>
<p>El grupo de la colectiva Cereza que trabaja con mujeres en situación de encierro; el proyecto Cronopios del naufragio, en el que compañeras leerán obras de poetisas de las Américas; la puesta en escena “Todavía” a cargo de la compañía Xolobal Ant’z, integrada por mujeres indígenas cuyo arte nació en el hogar donde parieron solas a sus hijxs; la exposición de fotografías de la agenda 2017 “Semillas de Conciencia” del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, que versó sobre la presencia y rol de las mujeres en las comunidades chiapanecas. Esas son algunas de las propuestas con las que las mujeres se harán presentes en los próximos días.</p>
<p>Tiene sentido. Luego de la iniciativa del EZLN, en el seno del Congreso Nacional Indígena (CNI) se creó en mayo pasado el Concejo Indígena de Gobierno (CIG), cuya vocera es María de Jesús Patricio Martínez, referente del pueblo nahua y candidata independiente a las elecciones presidenciales de 2018. Una mujer que recuerda que la lucha no es por el poder sino “por la vida, la tierra, el territorio, el agua, los árboles, todo, porque se lo están acabando”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/chiapas-segunda-edicion-del-festival-comparte-por-la-humanidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>México. Aullidos feministas contra los &#8220;asesinos, machos, burgueses&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mexico-aullidos-contra-los-asesinos-machos-burgueses/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Oct 2016 03:06:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#NiUnaMenos]]></category>
		<category><![CDATA[#NosotrasParamos]]></category>
		<category><![CDATA[#VivasNosQueremos]]></category>
		<category><![CDATA[Aluminé Cabrera]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[San Cristóbal de las Casas]]></category>
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					<description><![CDATA[Las manifestaciones en San Cristóbal, Oaxaca y el DF coincidieron con el cese de actividades en Argentina.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera desde San Cristóbal de las Casas, México / Fotos por Mateo Manfredo</strong></p>
<p><em>En México una mujer es asesinada cada tres horas. Por eso, en sororidad sin fronteras, mujeres y feministas se sumaron al #NosotrasParamos. Las manifestaciones en San Cristóbal, Oaxaca y el DF, que coincidieron con el cese de actividades en Argentina.</em></p>
<p>No sólo es que ya no tenemos miedo. Ahora, además, trascendemos las fronteras -esas que han trazado los mismos estados patriarcales que nos matan, que nos despojan- y de pronto resulta que nos queremos vivas en la Nuestra América toda. Que el grito áspero de desazón y hastío que sonó en Argentina encontró su eco en Chile, en Uruguay, en Bolivia, en Perú… Así hasta México.</p>
<p>México. Este país en el que cada menos de tres horas una mujer es asesinada con saña y violencia. En el que, tal como documentó en su momento el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, nomás entre 2012 y 2013 fueron asesinadas 3 mil 892 mujeres en los 31 estados del país y el Distrito Federal.</p>
<p>Como un abrazo infinito que sólo nosotras podemos tender sobre el continente, las mexicanas hicieron propias las consignas y los reclamos y salieron a gritar ¡ya basta!, en el DF y el estado de México, en Morelos, Michoacán, Guanajuato, Oaxaca, Hidalgo,<br />
Baja California, Sonora, Veracruz, Puebla, Guerrero, Quintana Roo, Querétaro y Chiapas.</p>
<p><strong>Desde las montañas del sureste mexicano</strong></p>
<p>En San Cristóbal amaneció con sol, hecho fortuito para esta época de chubascos y aguaceros. En la Plaza de la Resistencia -frente a ese épico palacio municipal en el que el zapatismo se dio a conocer en el año nuevo de 1994- la gente, en su mayoría mujeres, comenzó a agruparse pocos minutos antes de las 11.</p>
<p>“Apenas pasamos la segunda semana de octubre y ya contamos 117 muertes violentas de mujeres en el estado de Chiapas. A esto tenemos que sumarle que estamos viviendo, junto con otros estados, la campaña contra las y los que somos diferentes, especialmente las personas trans. Este año en redes sociales se reportan más de siete transfeminicidios, el año pasado fueron dos. Y eso de las que supimos, que ni siquiera tienen un reporte formal”. Quién habló frente a la multitud fue Martha Figueroa, abogada feminista de San Cristóbal, referente de la Campaña contra las Violencias y el Feminicidio de Chiapas.</p>
<p>Figueroa también dio cuenta de que “hoy en Chiapas de cada 10 mujeres que asesinan, en 8 casos el agresor es un conocido, de esos 8, en 6 se trata del esposo, del papá de los niños, del novio. Y los dos restantes es el papá, el jefe, el maestro”.</p>
<p>La manifestación coincidió con el horario en se llevaba adelante el cese de actividades de las compañeras en Argentina, tal como lo destacó Michelle Domínguez, activista lesbiana y feminista, organizadora de esta acción que “no es ni partidista ni responde a ninguna colectiva ni ong”.</p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-32305 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-02-630x410.jpg" alt="19-10-2016 - Concentración en el zocalo de San Cristobal de las Casas, Chiapas, México, en apoyo al paro nacional de mujeres en Argentina." width="630" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-02-630x410.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-02-1024x666.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-02-810x527.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-02.jpg 1500w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><strong>En Oaxaca, batucada y marcha</strong></p>
<p>“El lunes por la noche una amiga posteó la actividad en la ciudad de México y le pregunté si sabía que se iba a hacer acá, me contestó que no sabía y decidimos crear el evento en Facebook y convocar”, relata Ruth Orozco, mujer indignada y feminista, como ella se define, sobre la espontaneidad con que surgió la acción que se llevó a cabo en Oaxaca.</p>
<p>Las oaxaqueñas, que fueron alrededor de 150, se reunieron a las 11 frente a la iglesia de Santo Domingo, lugar céntrico de encuentro, adonde pintaron siluetas de mujeres para representar a las mujeres asesinadas. “También repartimos un folleto sobre acoso callejero, se hizo una batucada y se presentaron mujeres madres de algunas jóvenes oaxaqueñas asesinadas en esta ciudad”, agrega Orozco. La acción finalizó con una marcha hacia el Zócalo, en la que las mujeres avanzaron al son de un aullido enérgico.</p>
<p>“Es importante seguir visibilizando las violencias de género y hay que hacer que hombres y mujeres tomemos conciencia de qué hay que educar desde otras perspectivas de respeto, de equidad, desde la necesidad de que los hombres vean que viven desde el privilegio de ser varones”, afirma Orozco para concluir: “hay que romper paradigmas en la calle, en la casa, en las aulas, en el trabajo, con los amigos y la pareja”.</p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-32306 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-01-615x410.jpg" alt="19-10-2016 - Concentración en el zocalo de San Cristobal de las Casas, Chiapas, México, en apoyo al paro nacional de mujeres en Argentina." width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-01-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-01-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-01-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/San-Cristobal-de-las-Casas-Mateo-01.jpg 1500w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p><strong>El deja vú del 24A en la capital del país</strong></p>
<p>Si bien la presencia no fue tan numerosa como entonces, la manifestación en la ciudad de México trajo reminiscencias del pasado 24 de abril, cuando el grito de “Vivas nos queremos” movilizó a casi 8 mil mujeres.</p>
<p>Esta vez los videos que circularon por redes sociales mostraron a centenares de mujeres que se concentraron en el Ángel de la Independencia. “Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, este no es presidente, es asesino, macho, burgués”, cantaron las manifestantes que luego marcharon por la avenida Reforma, algunas caracterizadas como brujas, y con cruces rosas y pancartas.</p>
<p>A su vez, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México (UNAM), las estudiantes establecieron un paro desde el martes 18 por la noche que sumó además, durante la mañana y hasta las 3 de la tarde de ayer, un cronograma de actividades en relación al reclamo: conversatorios sobre feminicidios y taller de autodefensa, entre otros.</p>
<p>“La convocatoria de las compañeras argentinas a una acción internacional ha hecho eco en nosotras porque nos reconocemos en su rabia y dolor”, difundieron en un comunicado en el que determinaron que “La Facultad será feminista y crítica o no será”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mexico-aullidos-contra-los-asesinos-machos-burgueses/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Mercedes Olivera: “El zapatismo legitimó la participación política de las mujeres indígenas”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Jan 2016 03:30:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Aluminé Cabrera]]></category>
		<category><![CDATA[Chiapas]]></category>
		<category><![CDATA[EZLN]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mercedes Olivera]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Mercedes Olivera, antropóloga y pensadora feminista]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera desde San Cristóbal de las Casas / Fotos: Mateo Manfredo</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>“Nunca tuvimos la oportunidad de decir lo que sentimos por muchos años, por la enseñanza de los conquistadores y los malos gobiernos” Comandanta Miriam. La lucha como mujeres zapatistas que somos. Seminario “El pensamiento crítico frente a la Hidra capitalista”. 7 de mayo de 2015</em></p>
<p style="text-align: right;"><em> “Gracias a las Insurgentas. Gracias a las mujeres zapatistas, indígenas y no. Gracias a las mujeres de la Sexta. Gracias a las mujeres que no son de la Sexta pero que también luchan”. Subcomandante Galeano. Seminario “El pensamiento crítico frente a la Hidra capitalista”. 6 de mayo de 2015</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por momentos, pareciera que Mercedes Olivera se emociona al hablar, como si sus palabras no sonaran, vibraran. Antropóloga y pensadora feminista, Olivera reside en San Cristóbal de las Casas y acompaña hace más de cuatro décadas, con su trabajo pero también con su andar cotidiano, a las mujeres indígenas mexicanas y, sobre todo, chiapanecas.</p>
<p>Y como en la madrugada del pasado viernes se cumplieron 22 años del levantamiento zapatista, paso inequívoco tras la organización que durante 10 años gestó en las montañas del sureste mexicano el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).</p>
<p>Y como la Ley Revolucionaria de las Mujeres, apenas un mes antes, cumplió la misma edad. Y como es menester repetir siempre esa pregunta insidiosa que urge… ¿Dónde están -estamos- las mujeres? La palabra y la reflexión de Mercedes Olivera devinieron necesarias.</p>
<p><strong>-Se cumplieron 22 años del levantamiento del EZLN y, a su vez, se cumplieron también 22 años desde que los y las zapatistas promulgaron la ley revolucionaria de las mujeres. ¿Cómo se reconfiguró la participación de las mujeres a partir de ese momento?</strong></p>
<p>Creo que el levantamiento zapatista ha sido muy importante tanto para los movimientos populares como para los movimientos de mujeres específicamente, sí. De lo primero que nos hemos dado cuenta es que el zapatismo legitimó la participación política de las mujeres indígenas. Esto es algo muy importante porque en nuestro país y sobre todo aquí en Chiapas, la exclusión de las mujeres en el ámbito público, pues ha sido histórica. Y el cambio fue muy significativo. Yo te puedo contar que en los años ’70, cuando yo caminaba en las comunidades, las mujeres agachaban la cabeza y no hablaban, el hombre era el que saludaba.</p>
<p>Era muy brutal la represión, en lo personal, en la familia, a nivel de la comunidad, de todo el país y del sistema también. Claro que esto se fue rompiendo y no podemos desligarlo de todo el proceso de cambio económico que también contó muchísimo, pero el levantamiento fue el momento, por lo menos simbólicamente, de este rompimiento de las normas que ataban a las mujeres y les impedían su participación política. El hecho de que muchas mujeres se hubieran integrado al EZ -al principio fueron pocas pero fue aumentando el número-, pues repercutió en la vida misma de las comunidades, tanto zapatistas como de las otras comunidades indígenas.</p>
<p>A la par de que ha habido avances en los procesos de las mujeres, en la toma de conciencia, en su participación, pues ha habido una reacción del Estado y del gobierno para controlarlas. En las regiones zapatistas en que hay muchas mujeres y familias que no son zapatistas, ha sido precisamente el Oportunidades <em>(plan de asistencia económica que otorga el gobierno y que desde el ascenso de Enrique Peña Nieto a la presidencia pasó a llamarse “Prospera”) </em>el que se ha usado como una arma de disputa de población y territorio al EZ. Entre el 90 y 95 por ciento de las mujeres de esas áreas reciben ese plan. Nosotras tenemos la teoría de que ahora el Estado controla a la población campesina, a lo que queda de ella, a través de las mujeres. Y esto, pues, implica este doble discurso y doble actitud: un reconocimiento de sus posibilidades y de sus capacidades y a la vez una utilización que es muy evidente.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Mercedes-Olivera-01.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-22331" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Mercedes-Olivera-01.jpg" alt="Mercedes Olivera 01" width="570" height="330" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Mercedes-Olivera-01.jpg 570w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Mercedes-Olivera-01-300x174.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a></p>
<p><strong>-Además de esta diferencia de conciencia o pensamiento critico, ¿qué otras diferencias destacarías entre las mujeres organizadas dentro del zapatismo y las que están fuera de esa estructura? </strong></p>
<p>Hay un elemento fundamental aquí que es la pobreza. Hay una pobreza extrema que no se la puede una imaginar. Podemos hablar de ingreso promedio para las mujeres al día por persona… Pues no sé, un poquito más de 9 pesos. Pero hay regiones mucho muy pobres, en donde se llega a la tercera parte de un dólar de ingreso, 4 o 5 pesos. Entonces esto es algo que el gobierno utiliza, manipula y aprovecha para mantener, reproducir, controlar a la población y reproducir su poder. Pero sobre todo para manejar el poder en beneficio de la privatización y todas las reformas estructurales, entre ellas, la que se viene ahora, la reforma al campo.</p>
<p>Podemos decir en forma muy general que hay tres posiciones: las mujeres que están con el Estado y que están totalmente enajenadas, las que están en la resistencia por la tierra y el territorio y las mujeres del proyecto zapatista, que, para mí, sigue aportando muchísimo. Yo digo que las mujeres zapatistas están construyendo otra epistemología desde abajo, una nueva manera de pensar y de recoger las experiencias y de sacar de esas experiencias, críticamente y también positivamente, formas de mejorar su existencia.</p>
<p>&#8211;<strong>Mencionaste que al inicio eran pocas las mujeres que se integraban al EZ. ¿Se puede considerar el 2003, ese momento de creación de las Juntas de Buen Gobierno, ese momento de rearmarse como movimiento, como una apuesta también a la mayor inclusión de las mujeres?</strong></p>
<p>En 2003 fueron tres elementos los que criticaron que fueron fundamentales para reorientar todo el zapatismo.</p>
<p>El primero fue la separación entre lo militar y lo civil, muy importante porque los militares estaban dominando la población, el movimiento no podía crecer porque estaban poniéndoles esta forma jerárquica, vertical, autoritaria a las propias comunidades. El haber detenido esto fue fundamental para salvar el proyecto.</p>
<p>El otro elemento que está ligado a esto, es el “mandar obedeciendo” que les permitió reorganizar, formar los caracoles. Ellos han ideado formas que permiten esta participación desde abajo, colectiva, construida así en forma de círculos, es muy buena la idea de los caracoles, no hay un rompimiento entre uno y otro pero sí implican, diferentes niveles de decisión y de posibilidad de construir directamente en lo local sin perder la visión de las distancias más amplias. Para mí el “mandar obedeciendo” siempre ha sido el eje ideológico y político del zapatismo que permanece como un eje en toda su historia y en todas sus formas organizativas y en todas sus luchas.</p>
<p>Y tercero, la organización y mayor participación de las mujeres, que fue importantísimo. Para la segunda Escuelita hay una cantidad de materiales que dan cuenta muy directamente de los cambios sociales que ha habido y de la diferente concepción sobre las mujeres y cómo hablan los hombres de las mujeres. He quedado muy sorprendida porque es una valoración que no existe en nuestra sociedad, eso es lo que yo digo, porque es una valoración en la práctica, en la vida diaria, en la cotidianidad pero también en su organización, en las formas de, no me gusta la palabra pero no encuentro otra, “institucionalizar” sus poderes y sus nuevas formas de trabajar y de vivir.</p>
<p>Yo creo que la posibilidad de haber construido un espacio político de autonomía es lo que ha permitido este avance. Nosotras hemos trabajado tantos años con las mujeres que no son zapatistas y bueno, pues, no, los avances con todo y su resistencia, con todo y con el valor que han tenido para sostener sus colectividades y rechazar todas las formas de privatización, pues no, no tienen comparación con el avance que han tenido los zapatistas.</p>
<p>¿Qué nos muestra esto? Pues lo que ya sabíamos hace tanto tiempo, que los espacios políticos son fundamentales para poder generar cambios realmente profundos y significativos para las mujeres. Que no tendremos posibilidades de una igualdad entre hombres y mujeres si no construimos los espacios políticos colectivos sociales para poder hacerlo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mercedes-olivera-el-zapatismo-legitimo-la-participacion-politica-de-las-mujeres-indigenas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Comando Colibrí: autodefensa feminista y autónoma en la ciudad de México</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2015 03:02:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[Aluminé Cabrera]]></category>
		<category><![CDATA[Autodefensa Feminista]]></category>
		<category><![CDATA[Comando Colibrí]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
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					<description><![CDATA[La práctica de autodefensa y la propuesta de romper con las lógicas que ubican a las mujeres como víctimas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera desde el D.F., México</strong></p>
<p><em>Hace tres años un grupo de mujeres decidió formar un grupo de autodefensa alrededor de la inquietud de qué hacer frente a la violencia que a diario nos amenaza. Hoy el Comando Colibrí, con un grupo constante y un plan de trabajo, continúa con su apuesta de romper con las lógicas que nos ubican como víctimas y a entrenar para esa pelea que no daremos nunca. </em></p>
<p>El miedo está aquí, en esta cotidianidad que atravesamos de sol a luna. Y el miedo ya no es miedo o sí un poco pero es más que nada probabilidad. A ser atacadas, vulneradas, ultrajadas en la calle, en un parque, en la esquina de casa. Las iniciativas de autodefensa feminista se forjaron abrazadas a estas inquietudes pero no quedaron allí.</p>
<p>No se trata de salir desaforadas a querer dar golpes y patadas, tampoco de desarrollar músculos que nos hagan parecer más fuertes. Y el Comando Colibrí, grupo de autodefensa autogestionado del Distrito Federal mexicano lo sabe. “La mejor pelea es la que no se da”, repite como regla María Teresa Garzón Martínez, feminista, investigadora y coordinadora del Comando Colibrí.</p>
<p>En su declaratoria el comando ha dejado claro que su demanda “es una y sólo una: construir las condiciones de posibilidad de una esperanza de utopía, aquí, en el Abya Yala”.</p>
<p><strong>Del parque al gimnasio</strong></p>
<p>“El comando nació hace tres años. Yo soy colombiana, venía de una experiencia de defensa personal allá y en D.F. me encontré con la posibilidad de hacer boxeo tailandés que es Muay Thai. Ahí conocí a mi instructor, Enrique Medina, y varias chicas le planteamos a él la posibilidad de hacer unos talleres en el Parque Viveros, sin equipo, nada”. Así describe Garzón Martínez los comienzos cuando, por entrenar al aire libre, todo dependía del clima y de cuántas chicas se acercaran porque “a veces éramos tres y a veces no llegaba nadie”.</p>
<p>Poco tiempo después, la Academia Bonebreakers Central de la ciudad de México les ofreció sus instalaciones y apoyo técnico con sus entrenadores. “Entonces decidimos dar el paso y empezar a sistematizar ciertos aspectos. Luego comenzamos con la formación de instructoras, abrir mas grupos y cobrar un monto para cubrir nuestros gastos básicos”, cuenta Garzón Martínez.</p>
<p>En la actualidad, el Comando Colibrí se trasladó a otro gimnasio del centro de DF, Fust, donde ofrece tres horarios de entrenamiento y cuenta con un grupo constante de 15 mujeres. Allí la instructora es Katrina Herold mientras que el coordinador técnico sigue siendo Medina.</p>
<p><strong>Las víctimas casi perfectas</strong></p>
<p><em>“Nosotras hablamos de víctimas casi perfectas. Es una frase que encontramos por accidente en una canción de Shakira y que nos hace mucho sentido. Las mujeres, o cierto tipo de cuerpos que incluyen a las mujeres, hemos sido socializadas en unos imaginarios que dicen ‘tu eres más delgada’, ‘eres mas débil’, ‘eres más nerviosa, te vas a asustar más’. </em></p>
<p><em> En general los hombres son más altos, más fuertes, tienen mayor estado cardiovascular, desde chiquitos han aprendido a jugar a los golpes. Sin embargo, esa misma condición imaginaria que habla de los cuerpos representa las escenas como que tú no vas a responder, por lo tanto vas a ser la víctima perfecta: quien va a atacar preferirá atacar a una mujer, si alguien va a robar un celular va a preferir robarle a una mujer. </em></p>
<p><em> Por eso, sí, jugamos a ser víctimas, pero víctimas casi perfectas, porque allí hay algo que nosotras debemos hacer fallar y jugar a nuestro favor. Eso tiene que ver con desaprender un montón de cosas, reaprender otras, pero que en la práctica se logra, te va dando conciencia de tu cuerpo, te va mostrando la memoria que tiene tu cuerpo.”</em></p>
<p><em> </em><strong>La formación</strong></p>
<p>La formación del Comando Colibrí está orientada en primer lugar a un trabajo fuerte de prevención “pensando siempre eso de que la mejor pelea es la que no se da, porque además la defensa personal no es una pelea, es una respuesta física, táctica, que no puede durar más de 60 segundos para neutralizar a tu atacante”, dice Garzón.</p>
<p>“En una escena de ataque físico, el 80 por ciento de las técnicas que aprendes y naturalizas no te van a funcionar, ahí hay que hacer otro ejercicio que es respirar y estar tranquila y saber que si una técnica no funciona podrás poner en práctica otra u otra u otra”, agrega Garzón Martínez sobre el segundo aspecto, la formación técnica, en la cual se trabaja en un contexto que no lleve a las chicas a pensar que pueden reaccionar o que ya están capacitadas para enfrentar el ataque.</p>
<p>Acerca del tercer aspecto en la formación, el Comando Colibrí asume que es el campo en el cual tienen menos experiencia. Se trata de los procesos de sanación para mujeres que ya han vivido un ataque. “Nos faltan las manos y estudiarlo mejor para hacerlo viable. Llegan muchas chicas que han sido víctimas y por ahora nosotras tratamos de remitirlas con otros grupos para que puedan hacer su proceso mientras que nuestra responsabilidad es mantenerlas con la iniciativa de hacer artes marciales y entrenamiento físico porque nosotras apostamos a esa parte”.</p>
<p>Garzón Martínez hace hincapié en que “también nos formamos para manejar un arma que muchas todavía tenemos que es la intuición, confiar en nosotras mismas, manejar nuestro espacio, nuestro cuerpo, aprender a manejarlo en relación a las otras, saber qué hacer y si hacerlo en un momento en que ves que otra ha sido atacada”.</p>
<p><strong>Con una gota en el pico</strong></p>
<p><em>“El nombre del Comando Colibrí nace de una historia que es común en varias culturas. De hecho, hace poco conocimos una versión africana. Hay un bosque que se incendia y un pequeño pájaro que en este caso seria una colibrí que va de frente a las llamas mientras todos los animalitos corren en dirección opuesta para salirse de allí. Un venado frena a la colibrí y le dice: ‘¿Y tú qué haces? ¿No ves que vas en dirección al fuego?’. Ella responde: ‘Sí, es que allá hay un lago’. Entonces el venado le retruca: ‘Pero con el agua que puedes llevar en tu pico que es sólo una gota no vas a poder apagar el incendio’. Y ella concluye: ‘Yo estoy haciendo lo que corresponde’. </em></p>
<p><em> Y nosotras estamos seguras que si hacemos lo que nos corresponde como mujeres, como feministas, como un grupo que a pesar de ser la mayoría de la población en el mundo es el grupo más vulnerable, si hacemos lo que nos toca seguramente podamos volver a habitar el bosque. Y esa es la apuesta: no queremos sobrevivir más porque para nosotras es vivir sobre la vida. Apostamos a vivir en la vida misma y por hacer de esa vida algo vivible. ¿Con una gota en el pico? Sí, con una gota en el pico.” </em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/comando-colibri-autodefensa-feminista-y-autonoma-en-la-ciudad-de-mexico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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