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	<title>Alemania &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Alemania &#8211; Marcha</title>
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		<title>Dagmar Enkelmann: &#8220;La igualdad entre el hombre y la mujer fue parte de la idea fundacional de la RDA”</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2020 10:38:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Dagmar Enkelmann, ex parlamentaria del Partido del Socialismo Democrático y actual presidenta de la Fundación Rosa Luxemburgo reflexiona sobre la democracia y el socialismo a la luz de los últimos 30 años.]]></description>
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<p><em>Dagmar Enkelmann, ex parlamentaria del Partido del Socialismo Democrático y actual presidenta de la Fundación Rosa Luxemburgo reflexiona sobre la democracia y el socialismo a la luz de los últimos 30 años.</em></p>



<p><strong>Por Soledad Vogliano (*) </strong></p>



<p>El 1 de julio de 1990, con la expansión del marco alemán (occidental) al territorio de la República Democrática Alemana (RDA), se produjo un hito para el capitalismo. La unificación política llegaría el siguiente 3 de octubre. El verdadero punto de inflexión se había dado unos meses antes:&nbsp;El 18 de marzo de 1990, cuando las primeras y últimas elecciones libres al parlamento de la RDA, las ganó el partido cristianodemócrata de Helmut Kohl, en ese entonces canciller de la República Federal Alemana (RFA). Con esto, el sueño incipiente de un socialismo democrático en suelo alemán, de una “tercera vía” entre el capitalismo occidental y el “socialismo realmente existente” del campo soviético, terminó enterrado. La unificación alemana terminaría por consumarse el 3 de octubre de 1990<em>.</em></p>



<p>El Partido del Socialismo Democrático -como se había rebautizado lo que quedó del Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA)- sacó apenas el 16,4 por ciento de los votos. Una de sus jóvenes parlamentarias era Dagmar Enkelmann. Apenas cuatro meses antes de las elecciones, un día después de la caída del muro de Berlín, había defendido su tesis de doctorado: una investigación sobre la crisis de identidad de las juventudes de la RDA.</p>



<p>Hoy la presidenta de la Fundación Rosa&nbsp;Luxemburgo, una organización ligada al partido Die Linke (La Izquierda) y que tiene una de sus 25 oficinas internacionales in Buenos Aires, tiene 64 años. Aquí comparte su visión de este proceso, una verdadera anexión de la RDA a la RFA. Habla sobre las razones del fracaso del proyecto soviético, sobre la vivencia de las mujeres germano-orientales y reflexiona sobre la democracia y el socialismo a la luz de los últimos 30 años.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img width="1024" height="573" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/IMG_20200713_220313_484.jpg" alt="" class="wp-image-50413" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/IMG_20200713_220313_484.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/IMG_20200713_220313_484-630x353.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/IMG_20200713_220313_484-640x358.jpg 640w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Foto: Vaca Bonsai</figcaption></figure>



<p><strong> ¿Cómo vivió la caída del muro de Berlín?</strong></p>



<p>Desde 1985 trabajé en la Academia de Ciencias Sociales [de la RDA] donde estudiaba a la juventud. Notamos una crisis de identidad que comenzó a manifestarse a fines de la década de 1970. Desarrollamos encuestas muy representativas a jóvenes del sector industrial, agricultores, en las universidades y las escuelas, y les preguntamos qué pensaban sobre el socialismo y qué deseos tenían en cuanto al modelo de sociedad.</p>



<p>Las conclusiones de este trabajo iban a ser guardadas bajo varias llaves, no se podía hablar de ellas, ni publicarlas o discutirlo públicamente. Lo concreto es que la juventud estaba cada vez más en oposición a lo que entendían era el “socialismo real”. Quedó claro que se habían distanciado y que la propuesta de la RDA no tenía ya la fuerza para atraer o generar identidad en nuevas generaciones.</p>



<p>Es interesante, sin embargo, que desde mediados de los 80 aparecieron también fuertes simpatías por la Unión Soviética, Gorbachov,&nbsp;<em>glasnost</em>&nbsp;(transparencia) y la&nbsp;<em>perestroika&nbsp;</em>(reestructuración). El problema era que la RDA no tenía un Gorbachov [<em>una figura que impulse reformas</em>]. No había una oposición social con un alcance más amplio.</p>



<p>Si bien las razones para la crisis de la RDA eran muchas, ante todo, se dio por la falta de democracia y la creciente vigilancia sobre la sociedad, de manera que la necesidad sentida de libertad se oponía al sistema vigente.</p>



<p>En otoño del 89 mucha gente salió a la calle, muchas personas que querían quedarse en el país, querían cambiar la RDA. Pero también muchos que por miedo e incertidumbre desistían de impulsar algún cambio. Para mí este momento representó un resurgimiento, la oportunidad de poder participar de forma activa, plenamente, de manifestarse y contribuir críticamente en las discusiones sociales. Durante este período hubo mucha politización de la gente, cuando finalmente se pudieron llevar a cabo discusiones abiertas.</p>



<p><strong>¿Estuvo en la manifestación histórica del 4 de noviembre en el Alexanderplatz de Berlín, donde hablaron representantes de la oposición democrática, intelectuales, incluso militantes críticos del PSUA [<em>el partido de Estado</em>]?</strong></p>



<p>No, no estuve allí, pero por supuesto miré todo por la televisión. En agosto de ese año nació mi tercer hijo, lo que me mantuvo un poco distanciada. Pero las manifestaciones tuvieron lugar también en mi ciudad natal, Bernau, y allí iba a todas partes con el cochecito de mi bebé.&nbsp; En ese momento se probó una nueva forma de democracia, las mesas redondas. Se formó una mesa redonda central en Berlín, pero también regionalmente. Yo participé de la de Bernau.</p>



<p>Lo interesante fue que en estas mesas redondas participaban organizaciones y nuevos partidos que no tenían representación en el gobierno ni en los parlamentos. Fue un intento de conversar en igualdad de condiciones para todos.</p>



<p><strong>¿Cuáles eran los temas que la sociedad estaba poniendo en esas mesas que sentían que previamente estaban retenidos o que no podían expresarse?</strong></p>



<p>Por ejemplo, la destrucción del medio ambiente. En Bernau teníamos tropas soviéticas, que no eran precisamente amigables con el medio ambiente. Tiraban el aceite residual en pequeños ríos; cosas como esta se hablaban en las mesas redondas, lo que nunca antes se había permitido.</p>



<p>O el tema de la educación abierta y libre. Se discutía cómo organizarse para que los jóvenes puedan convivir abiertamente, con sus dudas, sus miedos. Que tengan protagonismo en la escuela. Fue muy importante dejar en claro a los maestros que queríamos que esos temas se discutieran también en las aulas. Y por supuesto llevar a cabo en la educación un proceso de purificación de la ideología, hacer hincapié en la transmisión y adquisición de conocimientos través de formas renovadas.</p>



<p>También la corrupción fue un tema importante, identificar a los alcaldes, los concejales, los miembros de la administración que cometieron actos de corrupción, eso nos movilizaba y se llevaron a cabo varias investigaciones.</p>



<p><strong>¿Qué esperaban alcanzar con las mesas redondas? Porque había una condición de doble poder en este momento, ciertamente.</strong></p>



<p>En primer lugar, el rechazo de la representación elegida. En mayo de 1989 tuvieron lugar elecciones municipales donde hubo fraude. Yo misma formé parte del comité electoral de Bernau. El resultado transmitido por nosotros se realizó correctamente, pero cuando pasó a instancias superiores desapareció de forma repentina. Por eso teníamos poca confianza en las representaciones electas.</p>



<p>Las mesas redondas brindaban una posibilidad para que los nuevos actores políticos, por ejemplo, los Verdes, los movimientos cívicos, el movimiento de mujeres, pudieran exponer realmente su opinión, pero ellos fueron excluidos en las representaciones electas.</p>



<p>Las mesas redondas existían de forma paralela y tenían la intención de estructurar a la democracia de forma diferente, mucho más abierta. Sin embargo, las decisiones adoptadas no tenían fuerza vinculante.</p>



<p>Si uno mira hoy los reportajes sobre este periodo, en mi opinión este aspecto se analiza de forma demasiado tenue: en realidad habíamos muchos que queríamos transformar la República Democrática Alemana desde adentro. El tiempo fue demasiado corto y por supuesto, la RFA que ya perfilaba su proyecto, no quiso nunca que se desarrollara exitosamente una experiencia de democracia distinta a la de Occidente.</p>



<p><strong>El movimiento democratizador existió en el campo soviético en general, hubo alzamientos pro democratización en 1953 en la RDA, en 1956 en Hungría, la primavera de Praga en 1968. ¿En la RDA, existían aspiraciones y posibilidades objetivas de reformar el socialismo desde adentro hacia afuera?</strong></p>



<p>Esta es una historia difícil. Desde mediados de la década de 1970, un poco en relación con el proceso de Helsinki, ciertamente hubo una apertura de la sociedad. Sin embargo, no hubo un movimiento en la RDA que se planteara como fin cambiar esa sociedad. Había discusiones a pequeña escala, en nichos. Los artistas habían creado sus propios círculos de discusión, inclusive llegando a incidir en el partido (el PSUA). Pero rápidamente se los acusaba de favorecer a los opositores.</p>



<p>Esto sucedió con mi trabajo de tesis. Dos años antes terminarlo tuve que defender una especie de trabajo preliminar. Tanto a mí como a mi tutor se nos reprochó haber caído en la trampa del enemigo. Mi tutor fue enviado “a la producción”. Fue excluido de la institución científica y enviado a una dirección de distrito del partido; por suerte en Bernau, por lo cual pudimos continuar trabajando juntos. Pero él no siguió siendo mi tutor, me asignaron uno nuevo.</p>



<p>Era perceptible – y muchos lo manifestaban-, que no se podía seguir así, que eso iba hacia un estallido, sólo faltaba alguien que lo iniciara. Y seguramente podría haber sido un derrotero diferente si hubiese emergido una figura con autoridad suficiente -como Gorbachov en la URSS-, que diga “okay, entendimos, ahora encontremos juntos el camino”.</p>



<p><strong>¿Cómo se está discutiendo toda esta época hoy en día, dentro de la izquierda alemana?</strong></p>



<p>En la Fundación Rosa Luxemburgo uno de los mensajes que recogemos de ese período es precisamente que otra sociedad es posible. Miramos en retrospectiva, 30 años después, y nos preguntamos cuáles fueron las ideas fuerza que exigían un cambio. ¿Por qué estaba la gente de repente tan interesada? ¿Por qué salieron miles de personas a la calle, participando en los eventos de discusión? ¿Por qué participaron tantas personas y luego se fueron rápidamente? La demanda social de cambios no fue resultado de los mensajes de las emisoras occidentales, esto ya estaba en la sociedad, había un estado de ebullición, y luego una válvula que condujo a una politización real, que luego lamentablemente colapsó de forma muy rápida.</p>



<p>Lo interesante es que recién ahora 30 años después, cada vez más jóvenes se organizan. Dicen: “Esto lo conocimos a través de nuestros padres, de nuestros abuelos y ahora queremos saber más sobre lo que sucedió entonces. ¿Por qué fracasó esta sociedad, por qué fracasó el socialismo en la RDA, por qué no fue posible construir otra sociedad, qué ideas tenían, y qué se planteaban?”</p>



<p><strong>El movimiento feminista en occidente está entrando en su cuarta ola, sin embargo, se sabe relativamente poco sobre el feminismo en la esfera de influencia soviética. Alexandra Kollontai y otras feministas históricas, por supuesto, se leen todavía hoy con entusiasmo en los movimientos sociales, tal vez aún más en América Latina que en Alemania, pero, ¿qué es lo que realmente sucedió en las décadas anteriores a la caída del muro, qué tipo de movimiento “feminista” emancipatorio había en la RDA, en el Bloque del Este?</strong></p>



<p>Esta es realmente una historia fascinante. He publicado un libro sobre las mujeres de la RDA titulado “Emancipada y fuerte”, donde presentamos cómo se desarrolló la igualdad de género, el papel de la mujer en la RDA, las condiciones y marcos legales y cómo las mujeres vivieron esta experiencia por sí mismas.</p>



<p>Yo siempre digo que no soy feminista. Entonces todos me dicen, ¿quién es feminista si tú no lo eres? Nosotros crecimos de manera diferente, fuimos socializados de otra forma.</p>



<p>En 1949, con la fundación de la RDA, la primera constitución incluyó la igualdad de las mujeres, la obligatoriedad de igual salario por igual trabajo, el reconocimiento de la maternidad y otras cosas más. Esto fue parte de la idea fundacional de la RDA, la igualdad entre el hombre y la mujer. Bajo esos términos crecimos. Era normal que la mujer saliera a trabajar y decidiera por sí misma. Y por supuesto, era obvio que la mujer pudiera decidir sobre su cuerpo, ya sea si quería tener un hijo o no. En 1972 en la RDA se legalizó el aborto y se abolió cualquier responsabilidad penal. En la RFA post-reunificación hasta la fecha el aborto es delito. Incluso si los médicos -y esto es realmente bastante enfermizo-, informan públicamente a través de internet sobre formas de abortar, pueden ser castigados.</p>



<p>Nunca imaginamos que eventualmente estos derechos dejaran de tener vigencia. Los movimientos de mujeres de occidente nos preguntan por qué no luchamos por mantenerlos. La respuesta es que no existía en la RDA un movimiento de mujeres como tal. Para nosotras, las mujeres de la RDA, todo esto era obvio.</p>



<p>Con la reunificación, es un hecho, las mujeres fueron las primeras en ser despedidas de las fábricas, las primeras en perder sus empleos y tuvieron que luchar para mantener a sus familias a flote.</p>



<p><strong>Con todo lo que estás contando, las primeras que sufrieron el deterioro de su calidad de vida fueron claramente las mujeres.</strong></p>



<p>Si, claramente. En ese momento se privatizaron las empresas del Estado, la propiedad social. Si continuaban con la producción, en primer lugar, restructuraban las empresas. Frecuentemente los departamentos de investigación y de desarrollo fueron los primeros en ser eliminados, en ellos trabajaban muchas mujeres, así como también en todo el sector de servicios, en la administración, la contabilidad, etc. Todas esas secciones no eran más consideradas necesarias, y entonces las primeras que perdían su trabajo eran las mujeres.</p>



<p><strong>Justamente… ¿cómo fue esa experiencia con el&nbsp;<em>Treuhandanstalt</em>, el organismo más importante de le reestructuración de la economía?</strong></p>



<p>Llevó a cabo la privatización de las empresas estatales. Nada indicaba que estas empresas fueran menos “viables” que las compañías de Alemania Occidental. Sin embargo, el proceso permitió que capitales de occidente aprendieran de la estructura y organización de las industrias, sacaran las maquinarias, se apoderaran de las patentes, etc. y luego provocaran, por así decirlo, el colapso de las empresas en el Este.</p>



<p>Teníamos una fábrica de potasa y de sal en Turingia que, si bien era competitiva, le hacía competencia a otra fábrica de potasa y sal al otro lado de la frontera. El fideicomiso hizo todo lo posible para que esta fábrica no siguiera produciendo. Y en el lugar no se encontraba sólo la fábrica, sino que allí había una casa de la cultura, una policlínica, que dejaron de funcionar el 24 de diciembre de 1993.</p>



<p>Los trabajadores hicieron una huelga de hambre, hubo muchas manifestaciones y piquetes. Había solidaridad en el Este, pero ningún apoyo por parte de los sindicatos bajo el control de Occidente. Por el contrario, ellos presionaron directamente a favor del cierre de la fábrica. Se trataba de miles de empleados.</p>



<p><strong>Cuando estuvo claro que avanzaría la unificación, económica y políticamente, ¿cómo se prepararon los reformistas en el partido para garantizar los derechos de las mujeres, pero también otros?</strong></p>



<p>Fue arrollador. Desde marzo hasta octubre de 1990 funcionó aún un Parlamento en la RDA, allí yo era legisladora. Todavía tratamos allí dictar leyes de forma extrapartidaria. Por ejemplo, la ley del aborto jugó un papel importante y nosotros queríamos que se incluyera, y propusimos nuevo código laboral garante de los derechos de la clase trabajadora, que habíamos elaborado más allá de toda ideología. También un código penal, la ley para la licencia por maternidad, es decir, durante este medio año intentamos hacer una serie de leyes, que nos queríamos llevar a esta nueva Alemania.</p>



<p>Pero la forma de integración de las dos Alemanias fue el uso de un artículo de Ley Fundamental de la República Federal que habilita que otros territorios se adhieran a su área de acción. Esto sucedió en Sarre (Saarland), y luego sucedió algo similar con la RDA, lo cual significó la imposición de todas las leyes y regulaciones de occidente.</p>



<p><strong>Esa fue entonces la toma de posesión…</strong></p>



<p>Sí, claro. Fue la política hostil de integración. De hecho, se celebró un Tratado de Unificación donde se puntualizaron los temas que pasarían a la nueva legislatura conjunta con la solicitud de ser tratados, como la ley de pensiones, la ley sobre el aborto. Pero en el nuevo Parlamento alemán había muchos más parlamentarios occidentales. Y si bien existía algo así como un derecho de veto de los estados de Alemania Oriental, nunca fue utilizado porque hubiera requerido que todos los estados federados se pusieran de acuerdo.</p>



<p>El hecho es que la forma en que la RFA absorbió a la RDA tiene efectos hasta la actualidad. En la RDA había un sistema de pensiones especialmente favorable para las mujeres, por ejemplo, las esposas que trabajaban en negocios artesanales. Ellas podían acumular puntos para la jubilación, hacer aportes jubilatorios y luego tener derecho de pensión independiente. Sin embargo, esto no se incorporó a la ley de pensiones de la RFA. También se eliminaron las regulaciones especiales para los trabajadores ferroviarios, los maestros, etc. quienes serían los trabajadores públicos, todos elementos que hubieran resultado en un mejor sistema de pensiones más justo en la RFA. Nada de esto fue adoptado.</p>



<p><strong>Sabemos que hoy en día una parte de la clase trabajadora apoya ahora a la AfD [Alternativa para Alemania, ultraderecha populista], ¿qué papel jugaron ideológicamente las promesas de la sociedad de consumo que fueron acompañadas por una reducción de los derechos, qué pasó con las trabajadoras y los trabajadores?</strong></p>



<p>En primer lugar, esta orientación hacia el consumo y la imposición del marco alemán occidental como moneda, jugaron un papel importante. El primero de julio de 1990 se llevó a cabo una unión monetaria, que planteó la equivalencia de 1 marco occidental a 2 marcos de la RDA. Esto provocó una devaluación de los ahorros y al mismo tiempo el acceso al medio de consumo masivo de bienes de occidente.</p>



<p>Esa noche todas las tiendas estaban desabastecidas, las estanterías vacías, y por la mañana del 1 de julio, todos los negocios amanecieron repletos de mercadería de occidente. Todo colorido, con mucha variedad, había de todo. Eso, por supuesto, tuvo el poder de corromper. En algún momento, si bien desafortunadamente muy tarde, muchos comenzaron a preguntarse ¿si ahora compramos el producto occidental, los productos que nosotros producimos, no se van a comprar más?</p>



<p>A nadie le interesaba la resistencia de los trabajadores del Este, podrían salir a la calle todo lo que quisieran. La política no existía para ellos. Hay muchas personas que no se pudieron recuperar hasta ahora, han estado desempleados durante mucho tiempo, reciben asistencia social o asistencia por desempleo, sin haber podido insertarse en la economía capitalista del occidente. Además, en el aspecto macroeconómico se afectaron directamente los ingresos fiscales en los Länder (municipios) y, por lo tanto, las infraestructuras colapsaron, los autobuses, las escuelas, las guarderías, etc.</p>



<p>¿Cuál es el balance de esa experiencia? Puedo tener marcos occidentales, pero en realidad no los puedo tener porque perdí mi trabajo. Para nosotros era natural tener un trabajo, en la RDA no había desempleados. Cada vez más, especialmente en el este, caen en la pobreza más personas mayores, dado que en estos años no realizaron aportes para su jubilación, y especialmente las mujeres, quienes fueron las primeras en ser desplazadas del mundo del trabajo.</p>



<p>Hasta el día de hoy existe una clara diferencia entre oriente y occidente respecto del desarrollo económico, la evolución salarial y el acceso a las jubilaciones. Realmente están en desventaja. La frustración y la resignación es una de las razones por las cuales la clase trabajadora elige a la derecha. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo del este, sino también en el oeste. Si se observa Europa, se encuentra en todas partes una tendencia hacia la derecha.</p>



<p>Por último, también está la cuestión del desarrollo de la democracia y el rechazo a la política. Se dejaron pasar varias oportunidades en los últimos años y las fuerzas de derecha se aprovecharon de la situación. Los partidos tradicionales, las formas tradicionales de democracia, los parlamentos y el parlamentarismo son cada vez más rechazados.</p>



<p><strong>Son 30 años también de trabajo ideológico “de los ganadores”, para borrar todo aquello que fue importante de la experiencia socialista. ¿Que quedó en el imaginario de la sociedad alemana de esa experiencia? ¿Cuáles serían las conclusiones que sacamos de esa experiencia en una perspectiva de socialismo democrático?</strong></p>



<p>Creo que hoy es más fácil, con la distancia de los años, hablar sobre las causas del fracaso del socialismo real. Hoy no lo discutimos como un fracaso de las trayectorias de vida, de la propia biografía -lo que entonces nos llevaba a tomar una posición defensiva-, sino que estamos en posibilidad de verdaderamente profundizar el tema, reconocer errores y analizar las causas estructurales.</p>



<p>Hoy es más fácil afirmar que este capitalismo no representa el fin de la historia. Que tiene que haber algo después de esto, y es más fácil hablar específicamente sobre las alternativas. El movimiento global por la justicia climática ha contribuido planteando que para que se produzca algún cambio, necesitamos una economía diferente. Necesitamos otras formas de propiedad, otras formas de democracia.</p>



<p>Hoy es ineludible preocuparse por el futuro de nuestra tierra y al mismo tiempo preguntarnos cuáles son las razones por las cuales se están consumiendo todos los recursos, por qué se está destruyendo el planeta poco a poco. Esto se relaciona con los intereses lucrativos del capitalismo, con el hecho de que los gobernantes de este mundo defienden ante todo los intereses del capital.</p>



<p>Es por eso que&nbsp;<em>Fridays for Future o Jóvenes por el Clima</em>&nbsp;toman como lema “Cambio de sistema, no cambio climático”. Estamos ante la oportunidad para una profunda discusión y en ello nos encontramos. Tengo cierto optimismo, la esperanza de que ahora podamos tomar esta discusión e impulsarla a nivel mundial.</p>



<p>Como izquierda tenemos una gran responsabilidad. Durante mucho tiempo señalamos que la cuestión social debía estar vinculada a la cuestión ecológica, que la cuestión climática es un problema social, de eso nos damos cuenta cuando miramos más allá de nuestras fronteras. Aquellos que no tienen la menor responsabilidad de que el mundo se encuentra en peligro, son expuestos más que nadie a la desaparición de sus medios de subsistencia, como los habitantes de algunas islas en el Pacífico.</p>



<p><em>(*) Fundación Rosa Luxemburgo. Traducción: Cecilia Gettner</em></p>

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		<title>Alemania: Cegados por el privilegio</title>
		<link>https://marcha.org.ar/alemania-cegados-por-el-privilegio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2020 11:07:35 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Susan Arndt]]></category>
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					<description><![CDATA[Una interpretación arrogante, racista y eurocéntrica del mundo desdibuja la razón de sus propios privilegios en la pandemia del Coronavirus.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Una interpretación arrogante, racista y eurocéntrica del mundo desdibuja la razón de sus propios privilegios en la pandemia del Coronavirus. Es hora de poner fin a la superioridad blanca occidental.</em></p>



<p><strong>Por Susan Arndt (*) | Traducción: Manfred Liebel</strong> </p>



<p>Esperando a Godot mientras millones mueren o enferman. Miedos existenciales en todas partes. Aunque algunas personas en Alemania pueden permitirse el confinamiento (<em>shutdown</em>) mucho mejor que otros, que tienen que conformarse con trabajos de jornada reducida y préstamos del gobierno, el encierro es un privilegio. Pero para miles de millones de personas en muchos países de África, Asia, América del Sur y Central, ni siquiera existe esta opción. Para muchas y muchos jornaleros, los confinamientos son una cuenta atrás para la perdición. Los que no tienen reservas ni salario deben trabajar, por muy precarias que sean las condiciones y, al mismo tiempo, tienen pocas posibilidades de encajar en el perfil de la medicina respiratoria.&nbsp;</p>



<p>Aquí el llamado a la inmunización de la manada se convierte en una llamada de atención eugenésica en el sentido de la “supervivencia del más apto” (<em>survival of the fitest)</em>. Sí, los virus Covid-19 no diferencian según la edad, el origen, el pasaporte, el género, la posición en el racismo. Pero las respuestas humanas a ellos se adaptan a la gramática capitalista de la injusticia social.</p>



<p>En marzo, la británica negra Kayla Williams murió en Londres. A pesar de los graves síntomas con sospecha de enfermedad de Covid-19, el equipo de emergencia llamado la clasificó como no prioritaria. Sin el tratamiento urgente en el hospital, la madre de 36 años de edad de 3 hijos murió al día siguiente.</p>



<p>En Makoko, un distrito de la metrópoli nigeriana Lagos y uno de los centros económicos y financieros del África occidental, el médico de urgencias ni siquiera podrá llegar a tiempo ante una emergencia. La mayoría de la gente allí tiene apenas un metro cuadrado de espacio vital a su disposición, sin poder siquiera soñar con un seguro de salud.</p>



<p>Esto también es cierto para la gente que vive en Lesbos y en Moria, donde viven todos obligados a acercarse en lugar de cumplir el distanciamiento socialmente (<em>social distancing</em>) simplemente porque no hay dónde ir. No hay <em>shut down</em>, pero sigue <em>business as usual</em>. Se esparcen por el mundo las imágenes de personas esclavizadas apiladas, cuya deportación al continente americano significaba la muerte en masa de esas personas, un precio que los negocios europeos cotidianos están dispuestos a pagar para seguir funcionando. A 50 de cada miles de niños y niñas se les ofrece la posibilidad de sobrevivir. ¡¿Es esto la normalidad?!&nbsp;</p>



<p>En este contexto, hacen falta unos nervios de acero para entender algunas de las preocupaciones que se escuchan en Alemania. En uno de los muchos programas especiales de la televisión sobre la situación actual del mundo, una graduada de la escuela secundaria llora amargamente por tener que cancelar la fiesta de graduación que había estado esperando desde el quinto grado. Este espectáculo lacrimógeno dura un minuto y termina con una toma del ahora inútil vestido para el evento en el armario. La teórica crítica de racismo afro-alemán Noah Sow llama a esto ASM: Acostumbrado a Ser Mimado, inducido por privilegio.</p>



<p>Sí, nadie se esperaba esto. En medio de Alemania, en el corazón de Europa: una verdadera crisis. Durante mucho tiempo este país estuvo tan libre de crisis que las inventó. La tormenta de principios de febrero, por ejemplo, que se parecía más a una brisa que a una crisis. Sí, Alemania es tan ASM que alucinó con una crisis cuando las ylos refugiados llegaron, alejados por una verdadera crisis causada por razones globales. Pero esto está siendo silenciado tanto como la catástrofe humanitaria en sí, que es la verdadera crisis. Esto también es una espera para Godot. Mientras las terribles noticias de la ciudad de Idlib apenas sorprenden a nadie por aquí, los racistas que inventan escenarios de amenaza para Alemania reciben tanta atención de los medios como las historias que confinan el racismo a Alemania del Este para explicarlo como un fenómeno aislado debido a retrasos y privaciones culturales de los alemanes que fueron comunistas.</p>



<p>Pero ahora Alemania está en una verdadera crisis. Como todo el mundo. Y en este país eso es todo una conmoción, y no sólo porque hay miles de enfermos graves y muertos. Para muchos es un primer contacto con la comprensión de que la privilegiada “Felicilandia” blanca puede ser acechada por una amenaza real, como es el Covid-19. El horror tiene mucho que ver con el hecho de que la gente en Alemania está acostumbrada a estar mejor que miles de millones de otras personas. Y eso lo ven como su derecho. En definitiva, de eso se trata la discriminación, ofrecer algo a un cierto grupo de personas como privilegios y darlos por naturales, aunque en realidad eso signifique suprimir y degradar a otros. Es mucho más cómodo vivir suponiendo que el mundo fue creado de tal manera que unos tenían que estar mejor que los demás y que tenían derecho a disfrutar de dichos privilegios, que sentirse mal por ello. Es característico de los privilegios que están disponibles en las constelaciones de poder y dominación tanto globales como locales, sin la participación activa de los individuos.</p>



<p>Una de estas marcas de privilegios es la blancura. En combinación con un pasaporte alemán, difícilmente haya un privilegio en el mundo que sea más apreciado. ¿Por qué estos privilegios o las estructuras de poder mundial que prometen esta prosperidad, aunque sea a expensas de otros, interfieren con la pandemia? Para demasiadas personas esto se siente tan “normal” y “correcto” que no ven la necesidad de actuar. Donde no hay sentido de culpa, no hay necesidad de asumir la responsabilidad.</p>



<p>Pero ahora ha sucedido algo que está agitando este privilegiado cojín de calma. No es que la solidaridad sea conmovedora. Ni siquiera funciona dentro de las fronteras de Europa, y mucho menos más allá de la Unión Europea que acaba de traicionarse a sí misma. No, es la ilusión de poder sentarse siempre en el lado soleado de la vida, que estalla como una pompa de jabón. Por eso la crisis provocada por el Coronavirus es esencialmente una crisis que incluso puede afectar ¡al propio sistema!</p>



<p>Un ejemplo de ello lo ofreció la propia africanista que el año pasado se enfrentó al racismo de Günther Nookes, el Comisionado del Gobierno Alemán para África: Raija Kramer envió un grito de auxilio desde un Hotel Hilton en Camerún con un motín mediático: “¡No nos olviden!” ¿Qué había pasado? A principios de marzo, cuando los científicos chinos ya hablaban de una pandemia, viajó con estudiantes al Camerún para hacer “investigaciones de campo” (es decir, para conseguir conocimiento de las personas que viven allí financiado con su propia nómina). Luego quiso ir a casa y no pudo conseguir un vuelo de regreso.</p>



<p>En la calle experimentó que la gente temía que hubiera llevado el virus al Camerún y no resultaba tan absurda la idea, porque los virus van en cuerpos que viajan. Y los cuerpos occidentales son – debido a la nacionalidad, la blancura y la riqueza desigualmente distribuida – mucho más móviles que otros que no pueden obtener un visado o pagar los billetes de avión.</p>



<p>Todo esto es también un legado del colonialismo. Parte de su perfil era que los blancos llevaban las enfermedades a las colonias donde muchos morían. Más que eso, la gente se enfermaba y abusaba para probar las teorías de la “raza” y someterlas a la eugenesia. Esto es cierto, por ejemplo, para Eugen Fischer, quien insistirá en que fue él quien sentó todas las bases de la eugenesia nacionalsocialista en la Namibia actual. Robert Koch, a su vez, construyó sus hallazgos sobre experimentos en colonias que fueron prohibidos en Alemania por ser inhumanas. Sí, tienen buenas razones para estar enfadados con los alemanes en Camerún. Pero los alemanes nunca han entendido eso.</p>



<p>En lugar de reflexionar sobre esto, Kramer acusó a los cameruneses de racismo ante los aplausos del público. Como africanista, debe saber que los negros no pueden discriminar a los blancos racialmente, porque la esencia del racismo es postular la superioridad de los blancos y su derecho a los privilegios, la discriminación y la violencia. Sólo con este propósito, los europeos en el siglo XVI inventaron el “principio de la raza humana” y su postulado: Los blancos son superiores a todos los demás, los únicos seres humanos completos. Sin embargo, a Kramer no le importaron esos “detalles” ni la cuestión de lo que hará el Covid-19 en el Camerún y otros países africanos, porque el sistema de atención de la salud no puede adaptarse a un desafío que requiere miles de millones de jeringas y un confinamiento absoluto que, como ya mencionamos, es un privilegio.</p>



<p>La recesión mundial, que ya era virulenta mucho más allá de la pandemia actual, no puede prevenirse con una vacuna ni curarse con un medicamento. Los pronósticos advierten que entre 35 y 65 millones de personas se verán empujadas a constelaciones de pobreza mortales; muchos países de África y Asia meridional serán los más afectados. Ni los virus ni las personas discriminadas por la pobreza tienen la culpa de esto. La responsabilidad recae únicamente en los órdenes de desigualdad social creados por el hombre. El trabajo y los recursos de las ex colonias llevaron la Revolución Industrial al resto del mundo sin participar de sus logros. Esto todavía afecta a la cartografía capitalista del mundo actual.</p>



<p>La pobreza es una pandemia provocada por el hombre, con Occidente <em>blanco </em>comiéndose su camino como virus en los cuerpos de aquellos cuyos sistemas inmunológicos han destruido. Por eso son aún más impotentes contra el Covid-19 que Occidente – y Occidente actúa una vez más como si fuera un orden natural y no fuera de su incumbencia. En un artículo del <em>Financial Times</em>, Merkel, la canciller alemana, y otros representantes del poder acaban de recordárnoslo. Pero, ¿se convertirá esto en una acción política de transformación? ¿O volverán a lo conocido? África está acostumbrada a “eso” como continente en crisis y no tiene derecho a encontrar protección frente a ella. Al igual que la llamada “crisis de los refugiados” se refería esencialmente a la cuestión de a quién puede pertenecer a Alemania, su afiliación, sus recursos y su futuro, la crisis del Coronavirus va acompañada de la convicción de que la esperanza de curación se impondrá en primer lugar a Occidente. Si Godot llega, entonces será aquí. Y si se requirieran experimentos con seres humanos vivos, esto podría – como se ha considerado recientemente en Francia – ser subcontratado “en África”. Es siempre la misma narrativa simple del racismo. Algunas personas tienen una ventaja, otras fracasarían por su propia insuficiencia.</p>



<p>Esto afecta actualmente a China en particular. En una entrevista con los <em>Tagesthemen</em> [programa de TV alemana] el 8 de abril de 2020, Kristin Shi-Kupfer, de la Fundación Mercator, explicó los fundamentos del racismo antichino: Ella dice repetidamente que China es la culpable del comienzo – y al mismo tiempo acusa a China de culpar a “países extranjeros” por el virus. “Eso no funciona”, dice con una sonrisa arrogante en los labios. Casi dialéctico, si no fuera tan corrosivo. Sin aliento, sigue despotricando: China ha guardado silencio sobre la epidemia (pero por qué nadie en este país ha escuchado a Li Wenliang y a otros médicos chinos), China manipula las cifras, fracasa políticamente, actúa de manera oscura, reacciona de arriba abajo (como si la ley antiinfección no se colocara por encima de los derechos básicos en otros lugares) y ahora pone los intereses económicos por encima de las vidas humanas (como si eso no se debatiera acaloradamente en otros lugares). ¿Y cómo interpreta la sinóloga que China está enviando médicos y equipos al resto del mundo? “Se trata de una táctica de distracción, porque China es muy consciente de que tiene una deuda inicial no sólo a nivel nacional sino también internacional”. “América” (probablemente se refiere a los EE.UU. y por lo tanto a Trump, como si no fuera un fracaso político) y Europa están de acuerdo en esto. Tales entrevistas son los dispositivos incendiarios que golpean a la gente y también forma parte de la nueva cara del viejo racismo, que genera que hoy los chinos (y todos los que se ven así a través de gafas racistas) no sean atendidos en el supermercado y sean arrojados del transporte público.</p>



<p>Pero la hipótesis de superioridad no funciona realmente. Las noticias de Bérgamo o Nueva York dan la vuelta al mundo y lo demuestran: occidente es impotente en medio de su poder, sobrecargado logísticamente en medio de su logística y falto de solidaridad en medio de sus privilegios. Así como la Segunda Guerra Mundial mostró al mundo colonizado la vulnerabilidad de Europa, esta vulnerabilidad es ahora demasiado visible – y puede desencadenar un replanteamiento global y un fortalecimiento de la resistencia.</p>



<p>A muchas personas les preocupa especialmente la cuestión de cómo el Covid-19 reajustará la interacción humana. Algunos ven la crisis mundial como una llamada de atención y una oportunidad para una nueva humanidad basada en la empatía y la solidaridad. En vista de la medicina selectiva de Bérgamo, otros se horrorizan con el hecho de que algunas vidas “de repente” parecen valer más que otras. ¿De repente? Se pasa por alto que esto no es nuevo, ni que se trata sólo de las personas “más-de-80” de Europa Central. Más bien, este es desafortunadamente un principio muy antiguo de la humanidad, también del humanismo occidental. Pero sí, el Covid-19 nos desafía a la solidaridad y a la humanidad. Es hora de romper con la creencia de que el humanismo occidental es el epítome de la humanidad superior y que, por lo tanto, Occidente tiene derecho a privilegios y a la arrogancia racista.&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><em>(*) Profesora de Literatura Inglesa y Estudios Culturales en la Universidad de Bayreuth, Alemania. Publicado en alemán en: taz – die tageszeitung, 21 de abril del 2020</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/alemania-cegados-por-el-privilegio/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Un muro nunca es solo un muro</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-muro-nunca-es-solo-un-muro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Nov 2019 15:18:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[A 30 años de la caída del muro, una reflexión que analiza el significado de este y otros muros.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>A 30 años de la caída del muro, compartimos una reflexión que analiza el significado de este y otros muros, la vida en el Socialismo Real y los impactos de límites visibles e invisibles en vida cotidiana, lo que se ganó y lo que se perdió con la caída del muro y los desafíos que vinieron después.</em></p>
<p><strong>Kathrin Buhl (*)</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><em>Kathrin Buhl nació el 8 de noviembre de 1961 en Berlín y falleció en diciembre de 2012 en San Pablo. Fue Directora Regional para el Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo. Quienes trabajaron con ella destacan su compromiso permanente con las luchas, su coherencia en el respeto a la diversidad de miradas y posiciones, su disposición al intercambio de experiencias y concepciones, su manera de activar en la cooperación internacional con humildad y gran capacidad de escucha, involucrándose activamente en los procesos. En especial, valoraron su manera revolucionaria de dudar de las certezas dogmáticas; la radicalidad en la crítica al capitalismo, al patriarcado, al racismo; su rechazo a la burocracia y a las jerarquías verticalistas; y su búsqueda de experiencias sociales más justas que cuiden la vida que nos rodea y de la que somos parte.</em></p>
</blockquote>
<p>Lo que yo les puedo contar es mi versión de la caída del Muro de Berlín. De cualquier manera, es una versión personal. Las historias se cuentan siempre desde un lugar personal, yo dudo incluso de que exista algo como una “historia oficial”.</p>
<p>Cuando nací, el Muro ya existía, lo quiere decir que no lo cuestionaba tanto, simplemente, porque ya existía. Yo provengo de una familia sin parientes en la otra parte de Alemania, así que tampoco cuando era niña me molestaba tanto esa división. El muro no tenía una influencia tan clara en mi vida cotidiana. Además, me parecía que después de la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, todo el mundo prefería dos Alemanias, un poco más chiquitas y un poco menos poderosas.</p>
<p>¿Cómo era eso de vivir detrás de un muro? Por un lado, era una situación normal, yo por lo menos no conocía otra cosa. Por otro lado, tampoco fue una isla sin salida alguna, siempre existió esa salida hacia Europa Oriental. El muro no tenía puertas, pero sí tenía ventanas. En Alemania Oriental, la otra Alemana siempre estuvo presente, a través de la televisión y de la radio. O sea, cualquier tipo de información tenía dos versiones, por lo menos. A veces, tres o cuatro, pero principalmente, y en una época de Guerra Fría, tenía dos. Lo que significó, también, dudar un poco de que exista una verdad absoluta.</p>
<p>Otro tipo de apertura tenía que ver con una puerta, pero más bien hacia adentro: fue la solidaridad real que existió en la República Democrática Alemana (RDA). Se mostraba, por ejemplo, con la llegada de exiliados y exiliadas, de inmigrantes políticos, chilenos, uruguayos, más tarde de compañeros y compañeras nicaragüenses y salvadoreños, que recibieron tratamiento médico en la RDA. Esto permitía ver la propia realidad con ojos ajenos, extraños. Eran miradas que despertaban discusiones, debates, dudas. Alemania del Este no fue un mundo simplemente cerrado, incluso en una época sin internet, sin correo electrónico, con un sistema de seguridad nacional que controlaba las cartas y muchas otras cosas.</p>
<p>Otra experiencia en ese país que ya no existe, fue que aprendimos muy rápidamente a leer o a escuchar entre líneas. La importancia de la cultura, de la literatura, las películas o el teatro en el Socialismo Real, tenía mucho que ver con que eso representaba, de alguna forma, un tipo de válvula de escape. Muchas veces se interpretaban cosas que no habían sido pensadas por los autores y las autoras tan duramente, como crítica o como propuesta de un socialismo mejor.</p>
<p>En realidad, con la caída del Muro perdimos mucho, y ganamos algunas cosas. Puede que haya sido una sorpresa la forma en que desapareció todo un sistema social y la velocidad con que acontecieron los hechos. Pero la derrota del Socialismo Real como tal, no fue una sorpresa. La mayoría de la gente no dudaba del propósito o la idea de una nueva sociedad en sí, pero se sabía que el socialismo real que vivíamos, no era una alternativa real ni viable. No lo era desde el punto de vista de un sistema democrático con una participación real, porque no existía un debate abierto o una participación independiente del aparato estatal. Tampoco lo era con respecto al sistema económico. Sobre todo porque, por un lado, sí se hizo un intento de socializar, estatizar los medios de producción, pero eso no incluyó búsquedas reales de una alternativa al modelo de desarrollo. Un modelo de desarrollo que no partiera del crecimiento económico a toda costa, especialmente a costa del medioambiente. Los problemas ecológicos que provocó ese modelo de producción fueron un desastre. Si miramos bien, las formas de organización del trabajo colectivo tampoco se diferenciaban mucho de las de una empresa en el sistema capitalista. Lo que sí existía, fue una seguridad social muy clara: el acceso a la educación independientemente de la procedencia familiar o de de las respectivas posibilidades económicas; un sistema de salud y un sistema de transporte público que funcionó, que era barato y eficiente y que evitaba toda esta locura de la movilización basada en el transporte automovilístico.</p>
<p>¿Qué perdimos con la caída del muro? Para mí, lo más importante que perdimos fue un sueño. Probablemente eso tampoco es válido para toda la gente de Alemania Oriental. Nuestra idea, en aquellos tiempos de cambio, fue construir una sociedad más democrática, ver cuáles pudieran ser las formas de conciliar las necesidades económicas y las necesidades medioambientales. Ver cómo se puede organizar una sociedad que también ofrezca autonomía e iniciativa propia, sin criticarla siempre y sin considerarla un peligro para el sistema. Este momento, este instante histórico, empezó más o menos en junio o julio del 1989 y tuvo su punto culminante en una manifestación enorme de medio millón de personas en Berlín el 4 de noviembre. Fue ahí cuando pareció posible el sueño, decirnos: “Sí, nosotros podemos inventar, construir otra cosa que no sea este Socialismo Real, autoritario, ni este Sistema Capitalista, consumista, conservador, que tampoco resuelve los problemas.” Con la caída del muro el 9 de noviembre, se desvaneció esa esperanza. Acabó todo el movimiento popular, que había sido en algún momento un movimiento muy confiable, un movimiento con mucha alegría y con mucho humor. Todos ustedes saben que los alemanes y las alemanas no somos famosos por tener un humor espléndido, pero en este momento sí aparecieron rasgos de humor, de crítica, también de amargura, pero en primer lugar un optimismo y una voluntad de cambiar las cosas. Con la caída del muro, con la apertura al “paraíso de las mercancías”, al sistema capitalista, eso acabó. Esa alegría se convirtió, de alguna manera, en un tipo de nacionalismo que para mí, personalmente, fue una experiencia muy fuerte y muy fea. La consigna fuerte hasta ese entonces: “Nosotros somos el pueblo”, en el sentido de que somos el pueblo soberano, de que nos toca a nosotros tomar decisiones y no simplemente aceptar lo que otros decidan para “nuestro bien”, hablaba de optimismo, de la voluntad de construir algo nuevo. Después de la caída del muro, la consigna se convirtió en “nosotros somos un pueblo único”, que dio lugar a un nacionalismo que, a su vez, muy rápidamente trajo consigo el racismo, una xenofobia brutal que para algunas personas fue letal. La sociedad se metió para adentro, ocupándose casi exclusivamente de asuntos propios, canalizó agresiones y resultó mucho menos solidaria de lo que nosotros nos imaginábamos que pudiera ser posible en el futuro.</p>
<p>Finalmente, también perdimos la seguridad social. Mucha gente perdió su empleo y, lo que quizá es peor todavía, perdió su historia, su biografía ya no valía nada. Las personas de Alemania del este fueron discriminadas de una manera socio-cultural o psico-cultural, lo cual tiene un impacto hasta el día de hoy. Por otro lado, ganamos autonomía. En condiciones difíciles porque, si hablo de ganar autonomía, puedo hablar de mí que sí tenía posibilidades de participación política en las mesas redondas, en organizaciones civiles que surgieron de repente como las flores en la primavera. Pero también estaba aquel conductor de camiones en una aldea remota que simplemente perdió su trabajo y no quedó ni con mucha autonomía, ni mucho menos con la posibilidad de reorganizarse. O sea, algunos sí ganamos esa autonomía, pero muchos otros también perdieron opciones de realizarse. Estábamos acostumbrados a que el Estado resolviera nuestros problemas y nos garantizara las condiciones básicas de vida, también perdimos eso. Por supuesto, no acabó completamente. En comparación con la situación en América Latina, hasta hoy el sistema de seguridad social en Alemania funciona bastante bien, o sea, no es que haya hambre, o el acceso a un tratamiento médico o a la educación completamente vedado. Pero cada vez más, se muestra la exclusión social de los que tienen que vivir del mínimo.</p>
<p>Al mismo tiempo, después de la caída del muro, se instauró el discurso del Fin de la Historia. Fue la época de la victoria del Neoliberalismo: en lo económico, en lo social. Quizás lo peor fue la victoria socio-cultural, o sea, la victoria del discurso neoliberal de la responsabilidad individual: “sálvese quien pueda”, “cada quien es responsable de su destino” y si no logra adaptarse, si no logra “vencer”, ganarse la vida, es un fracaso personal y no un problema estructural de la sociedad. Eso tuvo un impacto en la izquierda. La ex RDA, en comparación con otros países del Socialismo Real es, de alguna manera, es una excepción, ya que la izquierda partidaria como también una parte de la sociedad civil nunca desaparecieron. Pero si miramos a Polonia, a Estonia, a buena parte de la ex Unión Soviética, al ex campo socialista, tenemos que reconocer que una izquierda en ese sentido ya no existe.</p>
<p>Otro resultado interesante es el hecho de que en algún momento, a principios del nuevo siglo, dentro de la izquierda, el eurocentrismo tradicional, también llegó a su fin, porque la nueva esperanza ya no eran los países ex socialistas, sino obviamente lo que aconteció y está ocurriendo, en América Latina. Eso cambió un poco los discursos, pues cambió la discusión teórica sobre lo que podemos hacer después del “Fin de la Historia”, ya que no creemos en este fin de la historia. Experiencias como la de los zapatistas, experiencias de los pueblos originarios, conceptos como el de “buen vivir” entran en un debate de la izquierda internacional en la búsqueda de alternativas reales, posibles, pero que también se diferencien muy claramente de lo que en algún momento histórico fue entendido o percibido como una alternativa posible. Los gobiernos progresistas son una experiencia un poco ambigua, porque muchas críticas que nosotros tenemos o analizamos del Socialismo Real, también se repiten de una u otra forma con estos gobiernos.</p>
<p>Una cierta falta de participación, un cierto alejamiento de los gobiernos con respecto a su base, la necesidad de administrar el capitalismo de una forma que no parece llevar a un modelo radicalmente alternativo, aunque sea mejor que los gobiernos de derecha. Así que analizar las experiencias del Socialismo Real quizás nos pueda ayudar a analizar los caminos que se están dando en otras partes del mundo. Somos nosotros, los y las europeas, las que estamos aprendiendo de eso, y creo que eso es importante.</p>
<p>En 1989, había caído un muro y habían caído muchas mentiras. Habían desaparecido muchas ilusiones, lo cual es duro, lo cual puede ser amargo. Hay muchas personas que habían vivido, habían luchado por otra alternativa, que habían creído que este Estado socialista, que la RDA, era esa alternativa, y para ellas fue difícil, y a veces imposible, analizar y aceptar la derrota. Por otro lado, la desilusión nos da la libertad de buscar algo mejor.</p>
<p>Al mismo tiempo, seguimos viviendo con muchos muros. Algunos son materiales, muros visibles como el muro entre Israel y Palestina, muros en México, muros en las fronteras exteriores de la Unión Europea, muros también entre las favelas y los barrios más ricos como en Río de Janeiro. Muros en urbanizaciones, cerrando barrios en muchas partes en el mundo. Continuamos viviendo con esos muros, pero quizás todavía más difíciles son los muros invisibles, los que no se ven pero que se reconocen, casi instintivamente. Los muros sociales de las “zonas de riesgo” con un nivel de criminalización más alto, el aislamiento y el peligro para quienes son diferentes, sea por el color de piel, por la orientación política, por la orientación sexual o cualquier aspecto que marque lo “diferente”. Muros invisibles son fronteras que no permiten acceder a las necesidades básicas de la vida: educación, cuidado, atención médica, vivienda digna, y otro montón de cosas.</p>
<p>Y, claro, tampoco nos debemos olvidar de otro tipo de muros invisibles: los muros en las cabezas que nos impiden tantas veces unirnos, dialogar, entender la diferencia, aceptar la diversidad. Tenemos muchos desafíos. Uno de mis primeros encuentros con la cultura latinoamericana, con la música latinoamericana, fue “A desalambrar” de Daniel Viglietti. Me estaba preguntando si existe alguna palabra que se pueda aplicar a esos muros, y no sé si “desamurar” podría servir, suena medio feo, pero probablemente ustedes tengan alguna idea mejor que yo. Derribar esos muros—los visibles y los invisibles—es ya un desafío en sí mismo. Y lo que es un desafío todavía mayor, es identificar qué construimos. Claramente, no vamos a construir muros, pero alguna cosa tenemos que construir para evitar esos muros, y entrar en una discusión sobre cómo y donde empezar a caminar. Esto me parece un desafío interesante.</p>
<p><em>(*) Intervención en el marco de “Contramuros”, una campaña de información y reflexión organizada por la Casa Bertolt Brecht a 20 años de la caída del muro de Berlín, que fue inaugurada en Montevideo en el año 2009.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-muro-nunca-es-solo-un-muro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Coyunturas y desafíos desde la izquierda en Alemania y el mundo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/coyunturas-y-desafios-desde-la-izquierda-en-alemania-y-el-mundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Nov 2019 08:14:06 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Un diálogo necesario entre norte y sur en la Fundación Rosa Luxemburgo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Durante la tercer jornada de eventos en la nueva casa oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, se abrió un nuevo espacio de debate sobre la situación actual de las izquierdas en Alemania y otros países del Norte, incorporando miradas a partir de un diálogo necesario entre el Norte y el Sur.</em></p>
<p><strong>Por Ana Paula Marangoni</strong></p>
<p>Por la mañana del pasado miércoles referentes del partido alemán Die Linke y de la Fundación Rosa Luxemburgo (FRL) realizaron un diálogo sobre la relación norte-sur desde su perspectiva. Entre ellos y ellas, intervinieron Barbara Höll, Boris Kanzleiter, Heinz Bierbaum y Kajo Tetzlaff y Mariana Fernández, la misma fue moderada por el director de la Oficina Cono Sur de la FRL, Gerhard Dilger.</p>
<p>Un último intercambio se dio en el contexto de la inauguración de una nueva casa de la Fundación en la localidad porteña de Constitución. Esta vez, con el foco en la coyuntura de Die Linke, el partido de izquierda de Alemania. Pero sin perder de vista el panorama global y las experiencias sociales ampliadas a partir del trabajo de la Fundación<br />
en América Latina.</p>
<p>Para el director de la nueva casa, Gerhard Dilger, el desafío de la jornada consistía en realizar un diálogo sobre las izquierdas internacionales sin por esto dejar de hablar de conflictos actuales. En primer lugar, se realizó un diagnóstico sobre la posición del partido en la actualidad, en un panorama post electoral. Para Bárbara Höll, referente feminista de Die Linke, la composición del partido es muy diversa y se logró una buena representación en el parlamento. Sin embargo, la derecha está muy consolidada, con representación del parlamento en todos los estados. En relación con esto, indicó que le falta a la izquierda mostrarse como una opción organizada desde<br />
una perspectiva socialista.</p>
<p>Para Heinz Bierbaum, referente internacional de Die Linke, en las elecciones europeas este año la izquierda sufrió una derrota clara. A partir de 2014, las elecciones se vieron marcadas por potencias sociales emergentes. Y en relación con esto, la izquierda no fue capaz de presentarse como fuerza alternativa. Sin embargo, Heinz señaló que el diagnóstico de las izquierdas es muy heterogéneo en Europa: por ejemplo, se mantiene muy fuerte en Portugal donde tenía éxito tanto en las elecciones europeas como nacionales, y también en Grecia. En cambio, hay una situación casi dramática en el Este, donde la izquierda es muy débil, y en Italia está casi desaparecida. En<br />
Alemania, la izquierda ha perdido, ciertamente, pero se mantiene como una fuerza estable. Como consecuencia de la derrota de las elecciones europeas, la izquierda tiene una doble tarea, mejorar el desafío político y sostener la población.</p>
<p>Otro aspecto que se señaló fue la necesidad de continuar en el diálogo de las izquierdas para fortalecerse en esta coyuntura. Heinz señalo que son “Más de 100 partidos repartidos en el mundo, son muchos y con los partidos del foro (en Sao Paulo) estamos vinculados. La gran pregunta es por qué lo hacemos. Y lo hacemos porque luchamos por la democracia y la justicia y por eso es importante el dialogo para lograrlo.” La cooperación entre izquierdas es un<br />
componente central para superar esta crisis actual. Por eso, el último Congreso de Die Linke creó un Foro Europeo con las fuerzas progresistas y ecológicas. El punto crucial allí y el enfoque es la transformación social y ecológica para conectarlas. No puede haber éxito en un sistema donde prevalece el privilegio de las empresas privadas. Es importante otro modelo económico y social.</p>
<p><strong>Una perspectiva socialista</strong></p>
<p>A su vez, se debatió sobre las instancias de diálogo que incentiva la fundación, pero que deben ser diferenciadas, según Dilger, de los acuerdos y las acciones como Partido. Se trata de dos esferas diferentes, que se nutren y fortalecen, pero que tienen objetivos diferentes. Mientras que la izquierda se encuentra actualmente con estos desafíos, desde la Fundación se avanza en otras búsquedas, que buscan dar impulso a luchas y movimientos sociales, a la vez que se obtienen aprendizajes de estas experiencias.</p>
<p>En cuanto a aprendizajes, una de las experiencias más importantes es la de los movimientos feministas, especialmente en Argentina, pero también en otros países del Cono Sur. A partir del encuentro, los distintos movimientos se fortalecen entre sí, creando vínculos y fortaleciendo estrategias comunes. Algo que puede verse actualmente, como en la lucha por la legalización del aborto.</p>
<p>En sintonía con esto, Bárbara Höll expresó que los temas centrales para los próximos años son la justicia climática y de género, ambos problemas mundiales. Según Bárbara “necesitamos respuestas para la vida cotidiana de la gente: acceso a la movilidad, a alimentos. Debemos resolver repensando nuestra oportunidad. Está en nuestro nombre: somos el partido socialista democrático. Entonces, si trabajamos con la gente tenemos la oportunidad de ser percibidos”.</p>
<p>También se incorporó la situación de EEUU en relación con las izquierdas. Mariana Fernández, coordinadora de proyectos de la oficina de la Fundación Rosa Luxemburgo en Nueva York, aportó información sobre el país americano del Norte. Para Mariana, hay candidatos que retoman ideas de izquierda, pero el mejor de ellos es Bernie Sanders. La transformación socioecológica por ahora es una resolución que han impulsado algunas congresistas a los movimientos, pero que se plantea desde la justicia climática y las desigualdades económicas. Además, es crucial pensar en el rol del Estado en EEUU: debe recuperar el rol de garante de una transición justa, hacerse cargo de lo que ocurre con la minería, la democracia energética y la soberanía alimentaria, pero teniendo en cuenta a las comunidades. Para la referente de la Fundación, es necesario pensar el manejo desde los distritos en un país tan grande y, sobre todo, analizar cómo se aborda el racismo sistémico.</p>
<p>También planteó la necesidad de que EEUU tome un rol protagonista para generar transferencia de recursos hacia el sur global; y en ese sentido, hay una crítica: falta afianzar las articulaciones con los movimientos, más allá de las relaciones norte- norte.</p>
<p>Por último, se abordaron algunas situaciones puntuales de coyuntura en el mundo. En EEUU, una de las preocupaciones centrales es el militarismo, que se desprende de su política imperialista. Especialmente en relación al poder con el sur, a través del financiamiento de los ejércitos y de las campañas de las guerras sin fin en Latinoamérica y el mundo. En relación a China, hay una guerra comercial que afecta principalmente a los trabajadores de los EEUU. Y sobre el FMI se lanzó una campaña para repensarlo como un instrumento posible para financiar las transformaciones de la sociedad, en relación a las crisis climáticas que se vienen atravesando.</p>
<p>Otra de las cuestiones que se analizó fue la de China, caracterizada como crucial, ya que afecta a todo el mundo. Se mencionó la importancia de las relaciones diplomáticas con el país, algo sobre lo cual la izquierda ya ha avanzado. En relación al imperialismo de China, se planteó la necesidad de afrontar toda la situación integral. La guerra en Siria trae cambios geopolíticos, por eso es crucial crear una fuerza internacional de las izquierdas progresistas; y por eso también, es tan importante el intercambio para elaborar una posición orgánica respeto a todos estos cambios. Es necesario lograr una organización de partidos y movimientos que impulsen una convivencia<br />
democrática, con perspectiva internacional.</p>
<p>También se habló de las dificultades para fortalecer las luchas feministas y perspectivas de género en Europa. Kajo Tetzlaff señaló que, si bien Die Linke tiene anclado en su programa la igualdad con un fuerte perfil feminista, “a pesar de eso vemos dificultades, pero hay que poner el dedo en la llaga”. Por eso destacó la importancia de participar de Encuentros de Mujeres y Disidencias, y que la construcción de redes de mujeres entre partidos es muy importante para fortalecer sus derechos.</p>
<p>En relación con este eje, Bárbara Höll agregó que hay pendiente una discusión de contenido respecto de qué es la justicia de género. En Alemania, todavía las mujeres ganan un tercio menos que los varones por el mismo trabajo. La referente mencionó la necesidad de revaluar el trabajo reproductivo y examinar cuáles son las nuevas posibilidades de acceso laboral que tienen las mujeres. También agregó: “en Alemania discutimos de la apertura del Matrimonio Igualitario, pero desde un punto de vista conservador. Sin embargo, eso abrió nuevas perspectivas”.</p>
<p>En relación con los gobiernos progresistas, se planteó la necesidad de profundizar el debate hacia la construcción de nuevos acuerdos. Para Heinz “Debemos superar los límites del desarrollo capitalista”. La crisis migratoria fue otro de los tópicos indispensables para pensar la actualidad en el mundo. Aquí se entrecruzan distintos aspectos a abordar. Por un lado, se crean campos de detención en las fronteras cuyos propietarios con compañías privadas, que lucran con las detenciones. Por otra parte, es importante lo que sucede cuando se separan las familias, especialmente a las mujeres. Luego, quienes migran acceden a al trabajo y a los derechos básicos en condiciones por debajo de lo digno. Pero esto no preocupa a las y los candidatos, porque la mayoría de esos migrantes no puede votar en el país donde vive.</p>
<p>Diálogo, solidaridad internacional, convivencia democrática, estrategias y organización mundial de las izquierdas, feminismos y justicia climática, son algunas de las ideas que circularon durante una mañana que, una vez más, superó las expectativas de debate y tendió más puentes para la reflexión colectiva.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/coyunturas-y-desafios-desde-la-izquierda-en-alemania-y-el-mundo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Gerhard Dilger: “Hay una juventud que está harta de los partidos y no se quiere organizar como antes”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/gerhard-dilger-hay-una-juventud-que-esta-harta-de-los-partidos-y-no-se-quiere-organizar-como-antes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Oct 2019 21:53:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[Die Linke]]></category>
		<category><![CDATA[europa]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Gerhard Dilger]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Marchini]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Gerhard Dilger, director de la Oficina en Buenos Aires de la Fundación Rosa Luxemburgo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En el marco de la inauguración de la nueva casa de la Fundación Rosa Luxemburgo en Buenos Aires, dialogamos con Gerhard Dilger, director de la oficina Cono Sur de la Fundación, sobre el trabajo en Latinoamérica, los puentes que se pueden tender con Europa y los desafíos y contradicciones de las izquierdas, en un contexto de avanzada neoliberal y conflictos sociales en todo el mundo.</em></p>
<p><strong>Por Ignacio Marchini y Camila Parodi </strong></p>
<p><strong>-Hace bastantes años que trabajan con distintos movimientos sociales acá en la región. Contanos un poco sobre el trabajo de la Fundación.</strong></p>
<p>La Fundación llegó a América Latina a principios de este siglo, en el segundo Foro Social Mundial. Aterriza finalmente en 2003 en São Paulo, Brasil. Fue una de las primeras cuatro oficinas en el mundo. La Rosa Luxemburgo le debe su existencia al partido Die Linke (“La Izquierda”), parte del parlamento alemán. Trabajamos con fondos públicos, que están relacionados directamente con los resultados electorales de cada partido. Empezamos en esa época de Lula, de Chávez, esa primera ola de mucho entusiasmo en América Latina. A partir de eso se creó la oficina en São Paulo. Desde ahí se comenzó a trabajar, en el 2005, con copartes de Uruguay y Argentina. Eso paulatinamente se fue ampliando con otras oficinas, como México en 2007, Quito en 2009 y, finalmente, Buenos Aires en 2015.</p>
<p><strong>-La última de las oficinas…</strong></p>
<p>La última, pero también la primera. Desde São Paulo se hizo trabajo aquí desde 2005 pero no con la presencia directa en Buenos Aires. Ahí fue la gran compañera Kathrin Buhl que participó en varios eventos, a partir de 2007, generando alianzas con Pañuelos en Rebeldía y otras organizaciones de Argentina. Hay una tradición internacionalista en Alemania que se remonta, por lo menos en el Siglo XX, a la Guerra Civil Española. Es una corriente que viene de la República Española, después de la Revolución Cubana, de la guerra en Argelia, Vietnam. De todo eso surge un fuerte sentimiento de internacionalismo en Alemania que se extiende al Frente Popular en Chile, también. América Latina siempre jugó un papel importante desde Cuba, Chile, Nicaragua, El Salvador. Desde las dos Alemanias hubo mucho interés en las luchas de liberación de América Latina y por eso mucha gente acompañó lo que fue aconteciendo durante la década pasada con los progresismos en la región.</p>
<p>Somos una fundación relativamente chiquita, un partido chiquito, y no tenemos oficinas en todos los países, por eso las que tenemos funcionan como regionales. Sao Paulo trabajó sobre dos tercios del continente latinoamericano. Por eso ya desde 2011 se decidió que se abriera otra oficina en Argentina porque era mucho trabajo. En 2015 se abrió la oficina de enlace en Buenos Aires, todavía dependiente de São Paulo. Este año nos volvimos independientes.</p>
<p><strong>-¿Por qué tomaron la decisión política de articular con los movimientos sociales en particular?</strong></p>
<p>Las fundaciones alemanas tienen una tradición de trabajar con partidos políticos. Nosotros no encontramos, en muchos casos, partidos equivalentes y el foco siempre fue puesto desde el inicio, desde Berlín, en trabajar con organizaciones sociales. Obviamente no tenemos problemas con los partidos políticos, pero no los vemos ya como el referente principal para los cambios sociales, sino uno más. En Argentina conversamos con partidos diferentes, con gente que tiene cercanía al kirchnerismo, la izquierda, y obviamente queremos estrechar vínculos con los y las compañeras del FIT también. Pero no es el foco principal de la Fundación Rosa Luxemburgo, el foco está puesto en los movimientos y las organizaciones sociales.</p>
<p><strong>-¿Qué nos podés contar de la nueva casa?</strong></p>
<p>Abrimos la casa, la oficina ya existía desde hace 4 años. Es una celebración y siempre es bueno eso. Ojalá que por los resultado del 27 de octubre en Argentina, Uruguay y el estado alemán de Turingia, donde el único gobernador de la Izquierda podría ser reelecto como así también por las alianzas y relaciones que se han podido construir gracias al equipo maravilloso que se estableció aquí en 2015, que fue aumentando poco a poco. Somos 14, comenzamos siendo 3. Ahora se trata de consolidarnos y conocernos para complementar el trabajo.</p>
<p><strong>-¿Qué actividades van a llevar a cabo la semana que viene?</strong></p>
<p>Aprovechamos la llegada de algunos colegas nuestros de Berlín, entre ellos la directora de la Fundación Dagmar Enkelmann, una ecosocialista del lado oriental de Alemania, y la presencia de copartes de Chile y Uruguay, como así también de Brasil, para discutir internamente y revisar qué es lo que se hizo en la región durante los últimos años. Pensaremos en el contexto actual, es muy fuerte lo que está pasando en Chile, en Ecuador&#8230; las elecciones habrán pasado ya aquí y en Uruguay, donde se vislumbra un giro hacia la derecha. Aquí, la victoria muy probable del<br />
peronismo será una situación bien interesante para analizar. Es una instancia para pensar el momento y quizás también para echar unas luces sobre hacia donde queremos ir.</p>
<p>De las actividades públicas, la más importante va a ser sobre el hambre. Es un tema pertinente, en el que van a estar Marcos Filardi, un compañero experto en el tema de la soberanía alimentaria, Victoria Tolosa Paz, co-autora del plan “Argentina contra el hambre” y parte del Frente de Todos, Diego Montón del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) de la Vía Campesina, una persona de la Unión de los Trabajadores y las Trabajadoras de La Tierra (UTT), y Rita Segato, antropóloga feminista. Esto va a ser en el<strong> Centro Cultural Torquato Tasso, el martes 29 de octubre a las 18 hs.</strong> Es un tema muy relevante y creo que tenemos un panel para debates de intercambio real que va a ser muy provechoso para todos y todas.</p>
<p><strong>-Se vive mucha tensión social en muchas partes de América latina, como Chile, Ecuador, Bolivia. En Europa también la situación es compleja, ¿cómo la caracterizan y qué relación ven con lo que pasa en este continente?</strong></p>
<p>Obviamente hay una recomposición y avanzada de la ultraderecha, que lo vemos claro en Brasil y en algunos países europeos también, una mezcla de derechas ultra con derechas populistas, pero igualmente peligrosas, donde unos se disfrazan con los otros. Después de lo que hemos visto el siglo pasado nosotros continuamos diciendo Nunca Más al fascismo. Sin embargo, hay otras tendencias opuestas, no todo es blanco o negro. Cuando surgió la mal llamada “crisis de refugiados”, donde Hungría y Austria cerraron sus fronteras hace 4 años, la canciller conservadora Merkel dijo “bueno, nosotros sí podemos lidiar con eso” y por eso entraron un millón de personas en pocos meses en Alemania. Hubo un apoyo muy fuerte en la población para acompañar eso.</p>
<p>La contra oleada fue que la oposición de derecho aprovechó eso para crear el pretexto perfecto llamado “cabezas de turcos”, que sirve como justificación para todas las reacciones conservadoras producto de la unificación alemana mal hecha. Esto genero una crisis y la progresiva globalización neoliberal, impulsada por Clinton y Obama en los Estados Unidos, Tony Blair en Inglaterra, los socialdemócratas en general en Europa. Se creó un sentimiento de que el sistema ya no funcionaba tan equitativamente como en los años gloriosos de las décadas entre el 50 y el 80, cuando crecía el Estado de Bienestar en Europa central y el norte. Toda una serie de factores que se expresan ahora con Trump en Estados Unidos o en un tipo como Boris Johnson en Inglaterra. Al mismo tiempo, tenemos a políticos más tradicionales como Bernie Sanders, el socialdemócrata  de Estados Unidos con el cual ahora se alió Alexandria Ocasio Cortez. O como Jeremy Corbyn que tuvo también sus contradicciones con el Brexit. No es una situación fácil con el gobierno moderado y reformista de Portugal tampoco.</p>
<p>Al mismo tiempo hay señales de esperanza. Para mí, el movimiento que más esperanza me da, pensando en Europa y el norte global, son los y las jóvenes que se movilizan en las calles por la justicia climática. Aquí también en Argentina ha habido una marcha maravillosa de Plaza de Mayo a Congreso, con buenas consignas y un discurso ecologista de izquierda. No todo lo que viene del norte es automáticamente Capitalismo verde. Es una gran esperanza de parte de una juventud que también está harta de los partidos y no se quiere organizar como antes.</p>
<p><strong>-Son discursos antisistema, en contra de la “vieja política”</strong>&#8230;</p>
<p>Totalmente. Nuestra generación ha fracasado, hay que decirlo. Hay demasiada gente que eran revolucionarios en su juventud se adaptaron al sistema e integran los gobiernos.</p>
<p><strong>-¿Cómo es la situación del partido Die Linke en particular?</strong></p>
<p>El partido no ha sabido lidiar con la situación y los desafíos. Esta dividido. Es muy heterogéneo también. Surge de una fusión en 2007 de lo que era el ex partido de Estado, la RDA, que después se convirtió en el partido del socialismo democrático. Es un partido viejo, reformista, muy estatista y una corriente muy heterogénea occidental que por si sola nunca hubiera entrado al parlamento. Se unieron y llegaron a esto.</p>
<p>Se ha podido mantener esa unión, pero es tensa. Hay una izquierda más urbana, más ecologista, que abre las fronteras para los refugiados y refugiadas. Y otro pensamiento más nacional que dice que podemos garantizar las ventajas del Estado social primero para los países de origen, cuidar más a los y las proletarias alemanas, si es que todavía existen. Es más tradicional. Esa contradicción sigue ahí latente.</p>
<p><strong>-Se mantiene la discusión de “reforma o revolución”&#8230;</strong></p>
<p>Exacto, pero con matices. Los Verdes se han convertido en un partido centrista, cuando eran de izquierda en sus orígenes, hace 30 años. Ellos lograron posicionarse como el partido antiderecha. Y la izquierda no porque tiene esa contradicción que se ve, por ejemplo, en que voceras del socialismo más nacionalista dicen que “si los refugiados cometen crímenes, hay que echarlos”. Entonces se alimentan de y se conectan con ese discurso xenófobo. En las últimas elecciones en Alemania oriental, el partido cayó del 20 al 10%, mientras que la derecha subió al 25%. Las frustraciones, en la ex RDA después de 30 años de la caída del Muro, como la falta de empleo o que se gana menos que en occidente, la izquierda no ha podido resolverlas.</p>
<p>Pero hay una pequeña esperanza. El día 27 habrá una elección en Turingia, uno de los 16 estados alemanes, el único donde hay un gobernador de izquierda, que probablemente va a ganar, según las encuestas. Pero tendrá que hacer una coalición que tenga que incluir a los cristianos demócratas.Eso sería una novedad, la derecha moderada y la izquierda, los verdes y los socialdemórcratas contra la ultraderecha.</p>
<p><strong>-Acá también se puede trazar un paralelismo. Tenemos una crisis económica de envergadura como en el 2001 y la salida vuelve a ser el peronismo, la izquierda no pudo capitalizar, una vez más, ese descontento.</strong></p>
<p>Claro, siempre decimos de reinventar la izquierda y aprender de nuestros errores, pero es más difícil hacerlo que decirlo. Los partidos son aparatos complejos y burocráticos, no muy hábiles para adaptarse. Hay una renovación generacional en el partido que esperamos pueda revertir esta situación. Es un problema de las izquierdas europeas en general, no sólo en Alemania. Las últimas elecciones sacaron solo 5%. Los verdes tienen menos contradicciones o por lo menos saben esconderlas mejor.</p>
<p><strong>-Este será uno de los ejes de los debates de la semana que viene.</strong></p>
<p>Exactamente, ese será uno de los ejes de este debate sur-norte que hablaremos puertas adentro. Vendrán compañeros y compañeras del partido que tienen una visión mucho más clara de lo que sucede allá. También vamos a discutir sobre transformación eco social, internacionalismo, trabajo sindical en Europa y América Latina y también sobre las contradicciones de las izquierdas europeas que estuve mencionando.</p>
<p><strong>-¿Cómo sigue el trabajo de la Fundación?</strong></p>
<p>Vamos a afinar sobre los grandes ejes, que están bien fijados: feminismos, donde Argentina es una gran referencia, el trabajo sobre el modelo económico criticando al extractivismo. Es un tema que está verdaderamente ausente en la campaña electoral, desgraciadamente. Nos parece clave. Los modelos agrario y minero de hoy son insostenibles. Y obviamente, también tener en cuenta las contradicciones que tenemos en el norte. Hay un hueco gigantesco al oeste Colonia (Alemania) donde se saca lignito, carbón vegetal. Ha habido ahí uno de los movimientos más interesantes de los últimos años que ha conseguido preservar, con una movilización apoyada por las tres cuartas partes de la población, lo que queda de un bosque biodiverso y frenar la salida de carbón, que es super contaminante. Alemania tiene una imagen verde porque está saliendo de la energía nuclear, pero al mismo tiempo sigue con esas contradicciones, definitivamente no es un líder ambiental hoy día.</p>
<p>También vamos a seguir en la línea de los sindicalismos desde abajo que pueden ser alternativas, como el modelo agroecológico de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y de la Vía Campesina y de otros productores que se proponen cambiar de raíz el modelo. Y democratizar y feminizar los sindicatos. También seguimos la línea de democracia y derechos humanos y siempre sin olvidar la perspectiva antirracista y anticolonial que ya estuvo presente en el Encuentro de La Plata. Nosotros y nosotras también tenemos el deber, como fundación alemana, de llevar los debates feministas y anticolonialistas de acá hacia Alemania y contribuir a fortalecer el internacionalismo allá. Un ejemplo muy concreto es el mal llamado Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, que se anunció con bombos y platillos en junio, que es básicamente un proyecto de recolonización. Los europeos se aprovecharon de la debilidad del Mercosur, producto de los gobiernos neoliberales de Bolsonaro y de Macri, entre otros. Queremos dar a conocer este “acuerdo vampiro” con el diálogo de activistas aquí y allá. Por el otro lado, también se trata de aprender y de mandar los impulsos liberadores desde el sur hacia el norte y establecer una relación en pie de igualdad y no colonial.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/gerhard-dilger-hay-una-juventud-que-esta-harta-de-los-partidos-y-no-se-quiere-organizar-como-antes/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Entre Argentina y Alemania, el activismo travesti y trans, experiencia con voz propia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/entre-argentina-y-alemania-el-activismo-travesti-y-trans-experiencia-con-voz-propia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Nov 2016 17:00:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Harald Petzold]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[LGBTTTI]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
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					<description><![CDATA[Harald Petzold, integrante del Parlamento alemán, dialogó con activistas del movimiento LGTTB en Argentina]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Laura Salomé Canteros @laurasalome<br />
</b></p>
<p><i>Invitado por la Fundación Rosa Luxemburgo, Harald Petzold,</i> <i>integrante del Parlamento alemán, dialogó con activistas del movimiento LGTTB en Argentina. Las voces de Valentina Pereyra y Florencia Guimaraes García, quienes brindaron un panorama estructural y coyuntural de defensa de derechos conquistados y lucha rumbo al cambio sociocultural. </i></p>
<p>Harald Petzold es diputado del partido “Die Linke” (La Izquierda) en el parlamento Federal de Alemania (Bundestag). Es profesor de alemán y música y trabaja géneros y sexualidades disidentes desde su actividad pública. De visita protocolar en nuestro país mostró interés en contactarse con activistas travestis y trans ya que el partido que integra planifica impulsar una nueva ley en Alemania, y consideró al activismo LGTTB de Argentina un ejemplo.</p>
<p>El encuentro fue impulsado por la Fundación Rosa Luxemburgo, y coordinado por Claudia Korol, educadora popular integrante de Pañuelos en Rebeldía. Y los principales aportes giraron alrededor de las voces de Florencia Guimaraes García, activista travesti e integrante del Partido Comunista (PC) y Furia Trava; y Valentina Pereyra, activista trans de la Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA) y la Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans (FALGBT).</p>
<p>También estuvieron Francisca Rodríguez, Eleonora Pedot y Nury Martínez, chilena, argentina y colombiana de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC Vía Campesina); Mónica Ornazábal, presidenta de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI); Laura Fernández Cordero, secretaria académica del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina (CeDInSi); Paula Lorenzo de la Comisión familiares y amigxs Justicia por Diana Sacayán; Canela Gavrila de la Cátedra Virginia Bolten de la Universidad Nacional de La Plata; y María Luisa Peralta, activista lesbiana e integrante del Frente por la Ley de Identidad de Género.</p>
<p>Fue así que, tras una previa con charlas que fueron y volvieron en abrazos y anécdotas de activismo, recuerdos, proyectos y sonrisas cómplices al viento de un domingo por la noche, se generó un intercambio necesario, no sólo para actualizar estados de situación y realizar denuncias internacionales de violación de Derechos Humanos, sino también para la construcción de agendas de resistencia común. Sin barreras ni fronteras de ningún tipo, entre el activismo y las políticas públicas que deben estar al servicio de las personas.</p>
<p><b>“La Ley no le cambia la cabeza a la sociedad” </b></p>
<p>Valentina Pereyra es activista trans, integrante de la Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA) y la Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans (FALGBT). Forma parte además de la lucha por la implementación de la Ley de Cupo Laboral travesti trans, “Diana Sacayán”.</p>
<p>“Hay una realidad contundente en Argentina, que tenemos una expectativa de vida muy corta, sólo 35 años”, comenzó el panorama que lenta y pausadamente transmitió al diputado Harald Petzold en la sede de la Fundación Rosa Luxemburgo, “se debe a la exclusión, la discriminación, el odio con el que las personas trans y travestis convivimos históricamente”.</p>
<p>“De unos 20 años a esta parte, la comunidad trans decidió organizarse y reclamar lo que nos corresponde como ciudadanas de la República, y empezó una ardua lucha contra el sistema patriarcal y heteronormativo por nuestros derechos”, afirmó Pereyra, “muchas Compañeras quedaron en el camino, perdieron sus vidas, grandes referentes, pero gracias a sus luchas hoy muchas las continuamos y gozamos de ciertos derechos conquistados”, dijo la activista, y listó para las anotaciones del invitado internacional, “Ley de Identidad de Género, Matrimonio Igualitario, Fertilización Asistida, entre otras leyes de vanguardia”.</p>
<p>“Desde que empezamos a manifestar nuestra identidad, somos excluidas de todo sistema social”, afirmó categórica Valentina Pereyra, “educación, trabajo, salud, vivienda, eso también influye en la corta expectativa de vida”.</p>
<p>“Nosotras seguimos luchando y reclamando a los diferentes gobiernos, la igualdad real más allá de poder accedido y haber adelantado en materia legislativa, todavía falta continuar la batalla cultural de deconstruir ciertos estereotipos sociales”, ya que “hoy nuestra lucha más grande es poder acceder a un trabajo formal, poder elegir de qué trabajar y qué hacer con nuestros cuerpos y que no sea la prostitución la única salida para tener una calidad de vida medianamente digna”.</p>
<p>Y finalizó, “si bien tenemos una Ley de Identidad de Género, hace cuatro años que no se cumple las personas trans y travestis no podemos acceder a la salud pública, claro, menos a la privada porque no tenemos un trabajo para pagarla”, y por eso afirmó que la batalla de fondo es sociocultural, “la Ley no le cambia la cabeza a la sociedad”.</p>
<p><b>“Hablamos de un travesticidio social o un genocidio travesti trans”</b></p>
<p>Florencia Guimaraes García es activista travesti e integrante del Partido Comunista (PC) en Argentina, y del Colectivo Furia Trava. También forma parte de las que luchan por la reglamentación de la Ley de Cupo Laboral travesti trans “Diana Sacayán”, y aportó la situación coyuntural de la provincia de Buenos Aires en la exigencia de que la Ley sea de alcance nacional.</p>
<p>“Este nuevo gobierno es fascista y represor, nos persigue más que nunca y hay un retroceso total en nuestra comunidad”, afirmó, transmitiendo vehemencia, convicción y espíritu colectivo para la lucha, “estamos yendo -de vuelta- a sacar a nuestras Compañeras de las comisarías, cuestión que no pasaba desde el menemismo en la provincia de Buenos Aires; porque en el resto del país, esto continuó con la existencia, por ejemplo, de códigos contravencionales”.</p>
<p>“En la provincia de Buenos Aires, se están cerrando programas, justamente en los municipios donde ha ganado el gobierno de Cambiemos”, agregó al panorama, y citó el ejemplo de Morón, “donde están queriendo cerrar un Consultorio inclusivo”. “Ese municipio es uno de los primeros en adherir a la Ley de Cupo Laboral, y al mismo tiempo cierra programas para personas travestis y trans, entonces estamos en lucha en las calles con este nuevo gobierno, porque no estamos asustadas, pero sí alertas”.</p>
<p>A poco más de un año del asesinato de Diana Sacayán, en que el activismo LGTTB comenzó a instalar la fuerza política del término “travesticidio” como manifestación del odio machista, la exigencia de justicia y solidaridad internacional, al igual que los pedidos de esclarecimiento de los travesticidios de Evelyn Rojas en Misiones y María Virginia Castro en Córdoba; y el repudio a la sentencia absolutoria de los agentes represivos que violentaron a Celeste en Tucumán, estuvieron presentes en la mesa de intercambio.</p>
<p>“Han recrudecido los travesticidios, en estos diez días, asesinaron a tres compañeras travestis, en el año van 20. En una comunidad tan chica como la nuestra, tres Compañeras, así sea una, es un número muy grande”, afirmó Florencia Guimaraes ante la atenta escucha del integrante del Parlamento alemán.</p>
<p>“Por eso hablamos de un travesticidio social o un genocidio travesti trans”, conceptualizó, “porque esto pasa más allá de morir en manos de un macho, acuchilladas o de un disparo; sabemos que por el simple hecho de tener una identidad de género que no concuerda con lo impuesto por esta sociedad, ya estamos condenadas a la muerte de antemano, por eso tenemos una expectativa de vida de 35 años y sólo el 1% de nosotras llega a los 60”.</p>
<p><b>Mauricio Macri y las “buenas relaciones” con Alemania </b></p>
<p>Con una actitud de escucha que fue muy agradecida entre las activistas, Harald Petzold se dio el tiempo para, una vez finalizada la mesa de diálogos, tomarse unas fotos y charlar informalmente con las activistas. Informó que es interés del Gobierno Nacional tener “buenas relaciones con el Gobierno alemán”, y aclaró que llevaría los diagnósticos de esa noche.</p>
<p>Las condiciones en la calidad de vida de la comunidad travesti trans, las violencias cotidianas y el odio transfóbico que se traducen en travesticidios y la situación de discriminación laboral que se ve agravada por la dilación en la reglamentación de la Ley de Cupo Laboral travesti trans “Diana Sacayán” en la provincia de Buenos Aires -que debe ser nacional-, son urgencias a ser abordadas por el funcionariado para ser transformadas en políticas públicas de prevención y asistencia de derechos. El activismo LGTTB hace lo suyo y lo demuestra de forma cotidiana: es experiencia con voz propia en el mundo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/entre-argentina-y-alemania-el-activismo-travesti-y-trans-experiencia-con-voz-propia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Alemania y su rol hegemónico en la Unión Europea</title>
		<link>https://marcha.org.ar/alemania-y-su-rol-hegemonico-en-la-union-europea/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2015 03:05:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[union europea]]></category>
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					<description><![CDATA[Hegemonía alemana en la Europa. Análisis y Desafíos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Gonzalo Reartes</strong></em></p>
<p><em>Análisis del rol que juega el país germano en el actual contexto europeo.</em></p>
<p>Una de las características de la Unión Europea ha sido, históricamente, los liderazgos marcados y fuertes. Ayer fue Francia y hoy es Alemania, una de las naciones más estables y prósperas de Europa. Pero nadie puede negar ni ignorar que necesitará compensar la bajísima natalidad de sus habitantes a través de la importación de mano extranjera. La actual crisis internacional es una oportunidad histórica para mostrarle al mundo porqué es el segundo destino más elegido por los migrantes, después de Estados Unidos. No está de más afirmar que Europa y Estados Unidos son civilizaciones en pugna y que la gran dificultad europea de pasar de Nación a Región reside en lo cultural. La construcción de una civilización nueva aparece en el horizonte europeo como una necesidad sociopolítica superadora de las identidades nacionales.</p>
<p><strong>Escenario regional</strong></p>
<p>En clave de integración regional, es interesante preguntarse si la Unión Europea es un gigante económico y un enano político a la vez. En materia macroeconómica, juega un papel determinante en el mundo, trascendiendo lo regional, con la importancia del Euro como moneda internacional. Pero el organismo no ha sabido (¿o querido?) traducir esa fortaleza en términos políticos. La UE es un fenómeno más que interesante para analizar, dada su construcción nueva, joven. Una de las causas de su complejidad radica en que pretende englobar distintos países con muy diversos intereses, que fueron potencia en el pasado; éste es un elemento determinante a la hora de pensar en la dificultad que supone la unidad.</p>
<p>El escenario regional europeo se presenta complicado. A la crisis griega, en la cual Alemania ha jugado un rol clave (sobre todo en su no-resolución, a efectos de satisfacer las demandas del FMI) debemos sumarle la situación de países como España, Irlanda e Italia, que atraviesan sendas crisis económicas y sociales. Estando al margen de los fuertes centros de producción, deben repartirse, junto a otros países, el 40% del presupuesto de la UE. Esta política regional, en teoría, tiende igualar la sociedad (a través de la cohesión) y al estímulo de la reconversión productiva. Ahora bien, ninguno de estos países tiene la fuerza productiva de Alemania, Inglaterra o Francia. El interrogante acerca de qué se hace con los perdedores que generan las políticas de integración, en términos de libertad económica sigue zumbando fuerte en los oídos de La Troika.</p>
<p>El hecho de que ni los ciudadanos ni los Gobiernos electos puedan entorpecer las opciones liberales del Banco Central Europeo gravita fuertemente en la  incapacidad para resolver, sobre todo, la crisis griega. Aunque bajo aparente unidad, la UE está profundamente dividida en dos bandos casi irreconciliables: por una parte, Alemania (y su área de influencia; Benelux, Austria y Finlandia), y por otra, Francia, Italia, España, Irlanda, Portugal y Grecia. Las decisiones políticas económicas de Alemania son palpables. El Pacto Fiscal firmado en 2012 estableció 120.000 millones de euros, previstos para el “estímulo del crecimiento”. Si sumamos esa cifra a los 5.000 millones de euros disponibles de los Fondos Estructurales Europeos, podemos estar en condiciones de afirmar que Alemania tiene una enorme influencia en la decisión sobre adónde llegan los fondos de la UE, teniendo en cuenta que esas colosales sumas, ya presupuestadas, no generaron grandes obras de infraestructura ni dieron trabajo a millones de desempleados.</p>
<p><strong>Escenario nacional</strong></p>
<p>En Alemania sobresale un ítem socioeconómico respecto al resto: se enfrenta a un tremendo declive demográfico. Su población actual es de unos 81 millones de habitantes, pero las proyecciones apuntan hacia una reducción de un 20% en los próximos 50 años. Alemania pasaría a tener una población de 65-70 millones en 2060, por debajo de Francia. Además de reducirse, será una población mucho más envejecida. En la actualidad, los mayores de 65 años representan un 20% de la población. En 2060, este porcentaje llegaría hasta el 35%. Es decir que la población en edad de trabajar va a disminuir y, con ella, el crecimiento potencial alemán.</p>
<p>Ante este escenario, el Estado alemán se muestra prudente: ante el escaso crecimiento potencial, hay que ahorrar ahora, para poder gastar mañana. Pero, ¿Qué dicen al respecto los alemanes? Las autoridades argumentan que el superávit por cuenta corriente y el equilibrio fiscal son muestras de fortaleza y que, por tanto, no hay nada que cambiar o debatir. La prensa es aún más radical, y el ciudadano vive aislado de las críticas.</p>
<p>Ahorrar ahora, para poder gastar mañana es una posición cómoda políticamente, porque satisface a los votantes más importantes, aquellos cercanos a la edad de jubilación, preocupados por su pensión y más proclives a votar que los jóvenes. Pero no es la posición óptima para los más jóvenes, ni para Alemania en su conjunto, ni para Europa o el mundo. Alemania puede (y debe) actuar sobre el crecimiento de la productividad.</p>
<p><strong>Desafíos económicos y políticos</strong></p>
<p>Alemania presenta hoy distintos desafíos económicos y políticos. En el sector económico, es necesario señalar que el crecimiento potencial es, sin dudas, un interrogante complicado. Se puede actuar sobre el crecimiento de la población a través de políticas que faciliten la inmigración y la incorporación de la mujer y de los mayores a la fuerza de trabajo. Sin embargo, Alemania está moviéndose en la dirección contraria, con medidas como la reciente reducción de la edad de jubilación (otra señal de que las generaciones mayores son las más importantes políticamente).</p>
<p>El patrón de crecimiento basado en el ahorro excesivo — y en la contención excesiva de los salarios — no es sano ni sostenible, ni para Alemania, ni para Europa, ni para la economía mundial. En lugar de concentrarse en la disciplina fiscal, que es lo políticamente fácil, el país germano debe concentrarse en aumentar la productividad. Para ello debe fomentar las reformas estructurales y la inversión productiva, que es lo políticamente difícil.</p>
<p>Alemania tiene la obligación de reducir su desequilibrio exterior y contribuir al crecimiento económico mundial. Desarrollar un programa de reformas y de inversión pública para compensar su futuro deterioro demográfico, representaría un costo político más alto que la estrategia actual de austeridad fiscal y moderación salarial, pero apunta a ser parte de la solución. El ahorro comienza a vislumbrarse como algo decididamente negativo, en lo que puede vislumbrarse como una vuelta al principio keynesiano según el cual el mismo atenta contra el pleno empleo, y pareciera llegar la hora de empezar a reformar y a invertir, más allá del costo político.</p>
<p>Vemos que hoy en día tanto el rol hegemónico de Alemania como su “solución única” basada en la austeridad (reducción de déficits presupuestarios, disminución de la deuda soberana y reforma laboral), se ven fuertemente cuestionados. Entre otros países, Francia reclama un “enfrentamiento democrático” con Alemania y la acusa de “intransigencia egoísta”. De la misma forma, en el Reino Unido, que no pertenece a la zona euro, la clase política se alza para protestar contra el irrefutable control alemán. Recordemos que la UE fue concebida con la idea de que ningún Estado podía ni debía ser hegemónico. Sin embargo, Alemania se erige hoy en día, tras el arduo proceso que implicó la reunificación, como la gran potencia dominante de ese continente. Es interesante preguntarse si no ha sido la misma crisis lo que ha permitido al país germano alcanzar esa posición dominante y liderar en solitario la UE.</p>
<p>Parece ser que el ritmo de la política europea es lento y largo, en contraposición al de los mercados, que es inmediato. Los especuladores parecen haber entendido esto a la perfección. Sin dudas, los actuales escenarios internacionales, regionales y nacionales piden a gritos una reformulación de las políticas económicas de la UE, con Alemania a la cabeza. Los escenarios hablan por sí mismos y las consecuencias están a la vista: una sociedad europea empobrecida en beneficio de la banca, de las grandes empresas y de la especulación internacional. Apresurarse a autoimponerse a las impopulares recetas del FMI ya no parece ser la salida más conveniente para las crisis que azotan al viejo continente.</p>

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