<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>áfrica &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/africa/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 20 May 2022 17:12:53 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>áfrica &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Teresa Boa: Desde Abya Yala hasta Mamá África</title>
		<link>https://marcha.org.ar/teresa-boa-desde-abya-yala-hasta-mama-africa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Apr 2022 13:08:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[áfrica]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[Defensoras]]></category>
		<category><![CDATA[Maru Waldhüter]]></category>
		<category><![CDATA[Mozambique]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Teresa Boa]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=54239</guid>

					<description><![CDATA[Mozambique cuenta con una población mayoritariamente rural que subsiste por la organización en comunidad y la producción de sus propios alimentos. Allí las Defensoras, nos cuenta Teresa, son conocidas como “Paralegais comunitarias”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-weight: 400; ">Para que existan naciones enriquecidas, necesariamente, otras deben ser explotadas, saqueadas, usadas, consumidas. Así lo sostienen las teorías poscoloniales y transnacionales. Este es el caso de los territorios y pueblos situados en el llamado Sur Global. Territorios que funcionan como “enclaves coloniales” -como explicaba Berta Cáceres. Dispositivos imperiales al servicio del saqueo de los bienes comunes y la explotación de la fuerza de trabajo. Pueblos que tienen diferentes historias y procesos pero que cuentan con los mismos entramados de opresión y raíces coloniales. En palabras de Francia Marquez,  el arraigo de las comunidades afro con sus territorios en Abya Yala es, también, una forma de mantener conexión con su territorio ancestral, con “Mamá África”. </span></em></p>
<p><em><span style=""><span style="font-weight: 400;">Cruzar las experiencias de las Defensoras de los territorios del Abya Yala con Mamá Africa es todo un desafío y no es nuestra intención forzar relaciones entre los procesos históricos y las resistencias de los pueblos. Sin embargo, al evidenciar la continuidad de modelos coloniales en los territorios de defensa enunciamos una realidad y la posibilidad de globalizar las luchas. Como nos dijo nuestra entrevistada de Mozambique, Teresa Boa: </span><b>“Con este diálogo, </b><b>me gustaría conocer mujeres campesinas de otros países y continentes para intercambiar experiencias y saber cómo hacen su trabajo en la defensa de los territorios”.</b></span></em></p>
<p><strong><span style="">Por Redacción Marcha y BiodiversidadLa (*)</span></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Tomamos esta entrevista como un punto de partida y un desafío para la continuidad de nuestra labor periodística, se trata de un primer acercamiento desde la perspectiva de la entrevistada. No queremos mirar ni leer el contexto africano desde una perspectiva latinoamericana, tampoco desconocer el trabajo de diversos grupos y colectivos que acompañan e investigan hace años la temática. Pero sí nos animamos a ampliar la mirada, salir del confort que tiene sus conceptos y perspectivas establecidas, para pensar qué pasa en otros territorios.</span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/1.-Mozambique-por-Luis-Godinho.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-54246" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/1.-Mozambique-por-Luis-Godinho-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/1.-Mozambique-por-Luis-Godinho-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/1.-Mozambique-por-Luis-Godinho-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/1.-Mozambique-por-Luis-Godinho.jpg 678w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></a></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Llegamos a Teresa a través de las compañeras de la Marcha Mundial de las Mujeres, </span><span style="font-weight: 400;">un movimiento transnacional que </span><span style="font-weight: 400;">incluye </span><span style="font-weight: 400;">diferentes colectivos y organizaciones feministas. Las compañeras nos anticiparon la falta de acceso a derechos básicos que dificultan a las campesinas la posibilidad de comunicar su realidad. Pero no sólo eso, en Mozambique, al igual que en otros países ubicados al sureste de África la situación humanitaria, es decir, las amenazas en términos sociales, ambientales y de conflictos armados, están latentes. Tan sólo durante los últimos 18 meses acontecieron seis golpes de Estado en el continente.</span></span></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Según el informe 2021/2022 de Amnistía Internacional</span><span style="font-weight: 400;"> sobre la situación de derechos humanos en el mundo, particularmente en Mozambique crece el número de víctimas por violaciones a los derechos humanos y crímenes de guerra. Por otra parte, el incremento de desplazamientos forzados que impide a más de 3 mil personas permanecer en sus territorios. Desde 2017 la provincia de Cabo Delgado, al norte del país, se encuentra en crisis humanitaria producto del conflicto armado que deja a la población en medio de la violencia entre la organización armada Al Shabaab que arrasa viviendas, familias, asesinando personas y secuestrando mujeres, niños y niñas, víctimas además, de la violencia sexual. Las fuerzas mozambiqueñas desplegadas por el gobierno de Filipe Jacinto Nyusi atentaron contra quienes debieron proteger y los agentes militares privados contratados para intervenir en el conflicto como fuerzas de reacción rápida dispararon indiscriminadamente y ocasionaron más víctimas. A este escenario se suma la represión a manifestaciones públicas de protesta social, el hostigamiento a activistas de la sociedad civil y la persecución a periodistas. </span></span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/3.-Mozambique-por-Luis-Godinho.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-54244" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/3.-Mozambique-por-Luis-Godinho.jpg" alt="" width="593" height="395" /></a></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Mozambique cuenta con una población mayoritariamente rural que subsiste por la organización en comunidad y la producción de sus propios alimentos. Allí las Defensoras, nos cuenta Teresa, son conocidas como “</span><i><span style="font-weight: 400;">Paralegais</span></i><span style="font-weight: 400;"> comunitarias”. Son quienes acompañan a su comunidad en asesoramiento legal y jurídico de forma voluntaria. Teresa tiene esa tarea en su aldea, una comunidad ubicada a unos 100 kilómetros de la ciudad capital, Maputo. Particularmente acompaña y asesora en lo que respecta al cumplimiento de la Ley de Tierras. Acompañar y exigir el cumplimento de una ley de tierras en un país donde el modelo productivo avanza de manera desproporcionada en la extracción de gas y rubíes no es una tarea fácil. Sin embargo, Teresa la asume con mucho compromiso y no sólo eso, también se toma el tiempo necesario para comunicar y compartirnos su experiencia.</span></span></p>
<hr />
<p><span style=""><b>¿Cuál es su experiencia de lucha? ¿Cuáles son sus principales tareas y cómo se organizan en su comunidad o territorio?</b></span></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Soy una </span><i><span style="font-weight: 400;">paralegal </span></i><span style="font-weight: 400;">de la ley de tierras en mi país. Una persona paralegal es aquella que moviliza a las comunidades para enseñarle sus derechos, por ejemplo, cuando se les quita la tierra a las mujeres rurales, cuando se les usurpa la tierra a las mujeres, tengo que hacerles entender, mostrarles lo que está pasando. Y este es mi trabajo, enseñarles a las mujeres la ley que las defiende, la 19/1997, la ley de tierras, y decirles donde deben presentar sus problemas para que puedan recuperar sus tierras. Ahora me dedico a eso y trabajo en cooperación con otras asociaciones, articulando en el Foro de Mujeres Rurales a nivel de todo el país. </span></span></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td>
<blockquote><p><span style=""><b>Ley de Tierras</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">La primera Constitución de Mozambique creada en el año 1975 fue ejemplar en términos de acceso, uso y disfrute de la tierra y bienes comunes declarados como propiedad del Estado. En ese marco constitucional se eliminaron los derechos propiedad de la tierra ajenos a la propiedad pública, tras la nacionalización de las tierras agrarias. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Con la creación de la Constitución de la República de Mozambique en 1990, se habilitaron las condiciones para una nueva política de tierras en la que se reconoce de manera expresa la propiedad privada. Sin embargo, algunos de sus puntos centrales continúan señalando la titularidad/propiedad del Estado sobre la tierra. Allí, los derechos de las personas se materializan en poderes reconocidos como derecho de uso y disfrute de la tierra. La tierra es para las personas que la trabajan o usan, de manera que no se permite que sirva como un medio económico. De esta manera, la propiedad de la tierra, como derecho real, es posible en el ámbito del derecho privado siempre que se refiera al derecho de uso y disfrute de la tierra (art. 47, nro 2).</span></p></blockquote>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Ahora tenemos problemas con la erosión de la tierra; el cambio climático, y tenemos que movilizar a nuestras comunidades para que sean conscientes de estos problemas, de lo que están haciendo con nuestra tierra y bienes naturales, </span><b>con este problema del cambio climático la situación es muy hostil y se ha afectado nuestra vida cotidiana, tenemos que atenernos a las épocas de lluvia para poder sembrar.</b></span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/2.-Teresa-Boa-Mozambique-1.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54245" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/2.-Teresa-Boa-Mozambique-1-434x410.jpeg" alt="" width="434" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/2.-Teresa-Boa-Mozambique-1-434x410.jpeg 434w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/2.-Teresa-Boa-Mozambique-1-1024x968.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/2.-Teresa-Boa-Mozambique-1-640x605.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/2.-Teresa-Boa-Mozambique-1.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 434px) 100vw, 434px" /></a></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Nos organizamos a nivel nacional a través de asociaciones, foros de mujeres, y también a través de la educación de las niñas sobre la violencia por razones de género en las escuelas. Todas estas luchas culminan con el trabajo que las mujeres han realizado en todo el país. Celebramos conferencias a nivel nacional para acordar estrategias y acciones comunes sobre lo que el gobierno aprueba y las mujeres mozambiqueñas no aceptan. Así que cuando no aceptamos, nos reunimos, discutimos y celebramos algunas conferencias para poder convocar a algunos miembros del gobierno y presentar nuestras preocupaciones.</span></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td>
<blockquote><p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Mozambique se emancipó de Portugal en el año 1975. El país sobrelleva un conflicto interno desde 1977 entre el Frente de Liberación de Mozambique y la Resistencia Nacional Mozambiqueña.</span><span style="font-weight: 400;"> Desde entonces, existen diversas tensiones y conflictos sociales, religiosos, políticos, económicos y ambientales que no son exentos a los procesos transnacionales ni al modelo extractivista global. </span><span style="font-weight: 400;">Tan sólo entre 2017 y 2021 fueron asesinadas más de 2 mil personas y aproximadamente 700 mil fueron forzadas al desplazamiento.</span></span></p></blockquote>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style=""><b>Durante los últimos años la situación de Mozambique se volvió muy complicada por el avance del conflicto armado entre grupos extremistas y el gobierno y el avance sobre el territorio del modelo extractivo. ¿Qué significa ser trabajadora rural o campesina en ese contexto tan hostil?</b></span></p>
<p><span style=""><b>La situación de conflicto en mi país es una realidad y empezó cuando el gobierno aprobó la explotación de minas en el río Rovuma para extraer gas, piedras preciosas y minerales, petróleo, gas entre otros recursos naturales</b><span style="font-weight: 400;">. Esta situación ha creado conflictos porque hay otras personas, de otros países, que vienen y quieren llevarse nuestros minerales sin autorización y son graves. </span></span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-3.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54242" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-3-231x410.jpeg" alt="" width="231" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-3-231x410.jpeg 231w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-3-576x1024.jpeg 576w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-3-640x1138.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-3.jpeg 720w" sizes="(max-width: 231px) 100vw, 231px" /></a></p>
<p><span style=""><b>Aquí quienes sufrimos somos las mujeres y los niños y las niñas. Las mujeres pierden sus tierras, son desplazadas, viven en algunos lugares inciertos, están sufriendo, sin comida, sin nada y la guerra no terminó, continúa.</b><span style="font-weight: 400;"> Sobre todo para las comunidades que están ahí, en Cabo Delgado el centro del conflicto, están sufriendo mucho; aquí en el centro también, en Beira, en Manika y Beira, hay conflicto armado, pero la situación aquí por ahora se encuentra más o menos pacificada, porque lograron secuestrar al líder de la misma.</span></span></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td>
<p style="text-align: center;"><span style=""><span style="font-weight: 400;">Varias multinacionales francesas como Total, Technip y EDF y estadounidenses como Anadarko</span> <span style="font-weight: 400;">se instalaron en la provincia de Cabo Delgado para explotar las reservas de gas. Estos proyectos son rechazados por las comunidades porque llegan acompañados de la presencia de empresas internacionales de seguridad privada, una mayor militarización, violencias por razones de género y el desplazamiento forzado de personas. Además, constituyen una grave amenaza ambiental: afectación de la zona costera y de la flora y fauna locales.</span></span></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Esta situación tan compleja y violenta que, desde el gobierno tratan de tapar nuestra vista, tienen grupos que vienen de la Comunidad de Desarrollo de África Austral  (SADC por sus siglas en inglés), Australia, que enviaron contingentes militares para apoyar, desde entonces, cuando vinieron estos extranjeros a las cosas están mínimamente dirimidas pero sabemos que tienen intereses sobre el territorio y los recursos igualmente. Pero también se ha resuelto, porque algunos de los líderes huyeron, otros murieron a causa de la violencia armada y terrorista o porque otros se trasladaron a otras provincias. </span></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Entonces si bien esta es la situación actual, la guerra no ha terminado, pero lo estamos intentando y las mujeres estamos sobreviviendo. No sé cómo, porque hay mucha gente que está sufriendo a causa de estas guerras y de que tengamos estos conflictos pero esto claramente se debe a que</span><b> el gobierno, cuando explota los minerales, no les da a las poblaciones una vida estable. Nuestro país es extremadamente pobre, pero está lleno de minerales.</b></span></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td>
<p style="text-align: center;"><span style="font-weight: 400; ">El río Rovuma, tal como aún se lo conoce en Mozambique, es un largo cauce de África oriental que recorre la frontera entre Tanzania y Mozambique. Tiene una longitud de unos 800 km y tiene un caudal de 475 m 3/s en su desembocadura.</span></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style=""><b>Tras la pandemia por COVID 19 la situación de África fue totalmente invisibilizada en los otros continentes. Al día de hoy la distribución de las vacunas creadas para su erradicación es muy desigual en el mundo y, particularmente en África tan sólo un 11% de su población fue vacunada. ¿Cómo es la situación de Mozambique con respecto al acceso a la salud y, en particular, cómo afrontan desde su aldea el virus del COVID 19?</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Sobre la Covid-19, realmente tuvimos y tenemos esta epidemia sin que a nadie le importe. Pero, sin embargo, no llegó con tanta agresividad como en otros continentes, como Europa, y otros. Llegó, pero no hubo cifras muy alarmantes, pero para prevenirlo el gobierno tuvo el apoyo de otros gobiernos para enviar vacunas, aquí en Mozambique al menos ya nos hemos vacunado, ya estamos con la primera y segunda dosis, ahora quieren hacer la tercera, pero podríamos decir que hoy la situación de la covid está controlada.</span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-2-1.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54243" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-2-1-244x410.jpeg" alt="" width="244" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-2-1-244x410.jpeg 244w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-2-1-610x1024.jpeg 610w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-2-1-640x1074.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/Teresa-Boa-Mozambique-2-1.jpeg 763w" sizes="(max-width: 244px) 100vw, 244px" /></a></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Hubo un momento, inicialmente, cuando llegó la covid, hubo una alarma roja, pero luego las cosas se normalizaron. Incluso el Presidente de la República anunció la apertura de todas las actividades porque la situación está controlada y estamos conscientes de la enfermedad, de que nadie debe vivir sin mascarillas, de que no debemos estar en espacios con aglomeración sin mascarillas. Nos estamos cuidando, sí, y también en los espacios en que realizamos nuestras conferencias, en nuestras comunidades, en nuestras asociaciones, movilizamos a nuestras comunidades sobre ello.</span></p>
<hr />
<p><b><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/TERESA_BOA.png"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-54248 alignleft" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/TERESA_BOA-290x410.png" alt="" width="290" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/TERESA_BOA-290x410.png 290w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/TERESA_BOA-724x1024.png 724w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/TERESA_BOA-1086x1536.png 1086w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/TERESA_BOA-1448x2048.png 1448w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/TERESA_BOA-640x905.png 640w" sizes="(max-width: 290px) 100vw, 290px" /></a><span style="">Esta entrevista hace parte de la serie <a href="https://www.biodiversidadla.org/Defensoras" target="_blank" rel="noopener">“Defensoras. La vida en el centro”</a>, un trabajo conjunto de <a href="https://www.marcha.org.ar/" target="_blank" rel="noopener">Marcha Noticias</a> y <a href="https://www.biodiversidadla.org/" target="_blank" rel="noopener">Acción por la Biodiversidad</a>, editado por Chirimbote, con apoyo de la Fundación Siemenpuu.</span></b></p>
<p><span style=""><b>*La entrevista fue realizada por Camila Parodi y Maru Waldhüter, en 2022</b></span></p>
<p><span style=""><b>Edición: Laura Salomé Canteros, Camila Parodi y Nadia Fink</b></span></p>
<p><span style=""><b>Ilustración: Ximena Astudillo</b></span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/teresa-boa-desde-abya-yala-hasta-mama-africa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Vigilar y Castigar: Los hechos de Mombasa</title>
		<link>https://marcha.org.ar/vigilar-y-castigar-los-hechos-de-mombasa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 12:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[áfrica]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Francisco Olsen]]></category>
		<category><![CDATA[Kenia]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mombasa]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=48248</guid>

					<description><![CDATA[La pandemia del COVID-19 y sus consecuencias impactan de la peor manera. Cómo se vive en África, en esta segunda entrega.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Luego de que el gobierno keniano declarara el Estado de sitio  por el avance del COVID-19, en el estado de Mombasa se desató la represión en las calles. Un recorrido críticos por los hechos que dejaron imágenes que ocurrieron en Kenia, pero que se repiten en otras latitudes.</em></p>
<p>Por <a href="https://twitter.com/JuanFraXeneize"><span style="color: #6600cc;">Juan Francisco Olsen</span></a> desde África / Fotos por Citizen TV</p>
<p>ADVERTENCA: Antes de comenzar, vale una aclaración que quedó pendiente en mi última nota para Marcha noticias: <u>África no es un país</u>. Es importante explicitar esto porque, aunque parezca una verdad de perogrullo, África es un continente, con millones de personas, decenas de países, lenguajes, texturas, realidades e historias. En este sentido, los hechos que serán narrados a continuación refieren a una de esas historias y a uno de esos territorios. Sin embargo, cualquier similitud con lo que pueda pasar en otras partes del continente, en países de Medio Oriente, Colombia, Hong-Kong o la estación Varela, puede que no sea pura coincidencia.</p>
<p align="LEFT"><b>Los antecedentes</b></p>
<p align="LEFT">El día 11 de marzo arribó a Nairobi el padre Richar Onyango Oduor, un sacerdote católico oriundo de Ambira, en el estado keniata de Saiya. El clérigo había estado realizando una estadía en Roma, al final de la cual regresó al país donde realiza tu tarea confesional. Pasó unos días en Utawala (Nairobo), donde visitó dos conventos, y el día 13 marchó a Saiya, para ofrecer servicio en el entierro de un pariente cercano.</p>
<p align="LEFT">Tras aquella misa, el padre comenzó a presentar malestar físico, dolor muscular, fiebre muy alta y problemas respiratorios. Como se podría esperar, luego de serle realizado el test, el comisionado de Saiya, Michael Ole Tialal, informó que le padre Oduor era la primera víctima de coronavirus en Kenia y que no menos de 200 personas que habían tenido contacto con él ahora tenían que entrar en cuarentena obligatoria. Automáticamente, el Gobierno de Kenya activó las mismas medidas de cerramiento del resto de los países del mundo donde: Suspendiendo los vuelos, reduciendo en tránsito interno, ordenando el cierre de todas las instituciones educativas y recomendando no participar de ceremonias religiosas.</p>
<p align="LEFT">Tras conocerse el caso del padre Oduor, los enfermos de COVID-19 comenzaron a reproducirse en dos áreas particulares: El Estado de Saiya, donde había transitado el cura, y la costa de Kenya, donde hoy se encuentra el principal brote. Sin bien aún no hay una gran cantidad de caso en el país (50 al momento de escribir esta nota), la situación en esta última preocupa especialmente al ser una de las regiones más pobres del país y por la velocidad con la que se ha detectado transmisión local.</p>
<p align="LEFT">Sumado a éstas particularidades, Mombasa se caracteriza, al igual que los demás Estados costeños, por ser una zona con alto porcentaje población islámica. Un colectivo que en Kenya representa casi al 11% de la población total (alrededor de 5 millones de personas), pero que no suele mantener una buena relación con el Gobierno Federal, ni con la sociedad más al interior del territorio, debido a la asociación que éstos hacen entre los keniatas islámicos y los grupos yihadistas de otras partes del continente.</p>
<p align="LEFT"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48250" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0059-273x410.jpg" alt="" width="273" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0059-273x410.jpg 273w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0059-682x1024.jpg 682w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0059-640x960.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0059.jpg 853w" sizes="(max-width: 273px) 100vw, 273px" /></p>
<p align="LEFT"><b>Los hechos</b></p>
<p align="LEFT">Debido al ineludible avance del coronavirus en Kenya y en la región, el jueves 26 el presidente Uruhu Kenyatta (Si, el presidente de Kenya se llama Kenyatta) ordenó la cuarentena obligatoria para todas las personas que hubiesen ingresado al país desde el 13 de Marzo en adelante y el toque de queda para toda la población a partir de las 19hs del día siguiente.</p>
<p align="LEFT">El viernes 27 a las 17hs el escenario en las principales ciudades del país swahili ya era de caos. La gente corría desesperada, los negocios se apuraban a bajar sus persianas, los agentes de tránsito tiraban la toalla ante el inmanejable desastre vehicular y los “matatus” (una suerte de transporte público local) aprovechaban para aumentar el precio del boleto, gracias a la disposición del Gobierno de bajar la cantidad de pasajeros y la necesidad de las personas de llegar a su casa antes de que empiece a regir el nuevo decreto. En ese mismo momento, en Mombasa, centenares de personas comienzan a agolparse en las puertas de ferry de Likoni que conecta el área urbana continental con la Isla de Mombasa.</p>
<p align="LEFT">El trasbordador tiene horario de cierre programado para las 6 de la tarde. Quien no esté arriba para ese momento, no sólo quedaría imposibilitado de volver a su casa, sino que sería presa de las fuerzas de seguridad del Estado, dispuestas a cazar a quién no pueda o no quiera incumplir la cuarentena. El resultado fue un desastre.</p>
<p align="LEFT">Los militares comienzan a disparar gases lacrimógenos a la gente que intenta subir al ferry. Algunos corren, otros no pueden escapar y comienzan a vomitar. La represión avanza y empiezan a repartir bastonazos.</p>
<p align="LEFT">Las imágenes de la brutalidad militar y policial son registradas con celulares y algunos medios de comunicación. En pocas horas todo el país ve casi en directo como golpean a mujeres que sólo intentan levantar del piso lo que queda de sus puestos de “ugali” y pescado frito. Para las 7 de la tarde, ya nadie se atreve a salir a la calle.</p>
<p align="LEFT"><b>Las razones</b></p>
<p align="LEFT">Las escenas de represión en Mombasa, en principio, no se distinguen mucho de las que llegan de otras latitudes. Basta con recordar los hechos de represión en Sudáfrica, donde la policía de Johannesburg despejó el centro de la ciudad de personas sin hogar repartiendo bastonazos y el tiroteo con balas de goma contra un supermercado en Cape Town. También los dos hombres fusilados en Kigali (Rwanda), luego de que se dictara un toque de queda similar al de Kenya. Pero esto no es patrimonio exclusivo de los países africanos.</p>
<p align="LEFT">En Colombia, ya una decena de dirigentes sociales han sido emboscados en sus casas mientras cumplían la cuarentena y asesinados por grupos paramilitares que responden al presidente Iván Duque y a su mecenas político, Álvaro Uribe. A su vez, hechos similares se registran en lugares tan lejanos como Perú, El Salvador, República Dominicana, Grecia y hasta en Italia, el centro europeo de la pandemia, sólo por nombrar algunos casos.</p>
<p align="LEFT">En un reciente artículo el filósofo surcoreano Byung-Chul Han plantea que con la pandemia estamos siendo testigos de un desplazamiento de la autoridad de los Estados nacionales. Para Han, la soberanía ya no reside en quien es capaz de levantar fronteras sino en quién controla los datos y, por medio de ellos, a su población hasta los más íntimo. Algo así como una pesadilla foucaulteana, donde la microfísica del poder pasaría a ser una nanofísica del control. Sin embargo, los ejemplos antes citados no son, precisamentes leviatanes informáticos como se ha dicho (y sobre lo cual se ha atribuido el éxito en controlar la pandemia) de China, Japón o Corea del Sur.</p>
<p align="LEFT">Los Estados latinoamericanos, africanos y del sur de Europa están tremendamente lejos de ser soberanos en materia informática. De hecho, como si fuera un <i>deja vú</i> de la Guerra Fría, estos Estados son territorio de disputa tecnológica de potencias como China y Estados Unidos. Por el contrario, lo que vimos en Mombasa fue la teatralización de la represión. Una reescenificación del control del Estado, a través de las redes sociales y medios, para advertir, no sólo a la sociedad por éste contenida, sino para otras latitudes también.</p>
<p align="LEFT">La represión de los elementos disruptivos o contestatarios para cualquier Estado puede tomar muchas formas. La clandestinidad, por ejemplo, tan conocida en Argentina y que podemos identificar hoy en países como Colombia, es sólo una forma de trasmitir el terror, funcional a determinados objetivos.</p>
<p align="LEFT">Mombasa, probablemente, haya sido un lugar proclive a desmadrarse. Ya lo mencionábamos antes, es una zona de las más pobres del país, donde se concentra una minoría religiosa a la cual se manifiesta hostilidad permanente desde el Estado y el Gobierno Federal y que, además, funciona como referencia local de un enemigo externo: Somalia.</p>
<p align="LEFT"><b>El poder en escena</b></p>
<p align="LEFT">El Gobierno de Kenya y el Gobierno de Somalia tienen una relación conflictiva, cuando menos. Ambos están trenzados en varios frentes de disputa territorial. Fundamentalmente, por la división de aguas, donde ambos Estados reclaman el control de un área donde presuntamente hay recursos hidrocarburíferos; y por tierra, en la frontera norte de Kenya y sur de Somalia, donde el primero pretende anexar territorio somalí, en una zona donde ambos tienen problemas con las fuerzas yihadistas de Al-Shabbaab (filial de Al Qaeda para el Este de África).</p>
<p align="LEFT">Una de éstas disputas, la marítima, tiene fecha de “resolución” para junio de éste año, cuando un tribunal internación decida sobre la correcta delimitación de la frontera. Sin embargo, la tensión entre ambos Gobiernos fue escalando, hasta el 2 de marzo cuando una llamada telefónica entre el presidente Uhuru Kenyatta y su homólogo Mohamed Abdullahi, supuestamente, aflojó las cosas. Pero Mombasa es un excelente objetivo si se quiere demostrar beligerancia al Gobierno somalí, sin pagar costo político.</p>
<p align="LEFT">Kenya es un país abrumadoramente cristiano y, mayormente, protestante. Esa una de las marcas coloniales más fuertes. Casi el 90% de la población pertenece a una iglesia de origen europeo, sea católica, lutherana, calvinista, pentecostal, ortodoxa, metodista o cualquier otra variante que reconozca a Cristo como máxima representación de Dios en la tierra. Entonces, apuntar contra la población islámica, no sólo no está mal visto, sino que, en algunos sectores, puede ser hasta deseado.</p>
<p align="LEFT">Es por ello, que el Gobierno de Kenia podría haber negado los hechos, intentado aislar a los oficiales involucrados o, incluso, haber perseguido a quienes difundieron las imágenes (algo que ha ocurrido recientemente, durante esta misma crisis sanitaria). Sin embargo, no lo hizo. Puso de manifiesto la violencia y convocó voceros para defenderla. Y allí entra un segundo factor: la espectacularización de la masculinidad.</p>
<p align="LEFT">Rita Segato llama “espectacularización de la masculinidad” a esos hechos en los que la hombría, la masculinidad cis-hetero-patriarcal, se exhibe como un baluarte y como una amenaza. Es una advertencia de uso de la fuerza y de sometimiento al orden sistémico patriarcal. Eso es lo que vemos en las reiteradas declaraciones presidenciales de Macron, Trump, Alberto Fernández y Piñera, entre otros, cuando se refieren a la lucha contra la pandemia como una “guerra”.</p>
<p align="LEFT">Una guerra es el lugar por excelencia para escenificar y espectacularizar la masculinidad. Les permite a los hombres tomar para sí todas las fuerzas del Estado con fin de proteger y vencer al enemigo. Por eso la utilización de la fuerza no puede ser clandestina. Tiene que ser explícita, tiene que ser visible y magnificada. Tiene que demostrar que hay un macho que está en control.</p>
<p align="LEFT">De allí que en la represión en Mumbasa sea tan explícita hacia las mujeres. Mujeres cocineras, mujeres musulmanas, mujeres pobres. Porque éstas son usadas para decirle a otros machos “aquí estoy yo y aquí mando, sobre éstos cuerpos y sobre éste territorio”.</p>
<p align="LEFT"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48251" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0058-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0058-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0058-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0058-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG-20200401-WA0058.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p align="LEFT"><b>Algunas conclusiones.</b></p>
<p align="LEFT">En mi nota anterior decía furiosamente que necesitamos de la acción épica y heroica de pensar futuros nuevos para aquellxs que ya vivieron demasiada realidad. Bueno, la verdad es que el sistema contra el cual combatimos, el sistema que nos oprime, tiene en sus entrañas la violencia como sistema pedagógico. Nos educa sobre el ejercicio, potencial o fáctico, de violencia sobre nuestros cuerpos, nuestras libertades, nuestras elecciones, nuestras esperanzas.</p>
<p align="LEFT">Es por ello que si queremos entender Mombasa como un hecho más de brutalidad africana, probablemente nos equivoquemos. O si, por el contrario, quisiéramos ver una particularidad local, seguramente también nos equivoquemos.</p>
<p align="LEFT">El asunto es ver y aprender cómo las acciones se concadenan como parte de un sistema. Que es necesario desprendernos, no sólo nuestras formas económicas, sino todas aquellas construcciones de valor y de poder, de todas aquellas marcas de violencia pedagógica que muchas veces nos vuelven indolentes o sumisxs. Como dice Walter Mignolo, des-aprehender para re-aprehender y re-existir.</p>
<p align="LEFT">La represión en Mombasa recibió un rechazo inesperado de gran parte de la sociedad keniata y una denuncia pública de Amnistía Internacional y otras 19 organizaciones de Derechos Humanos. Quizás ese sea el camino para empezar a perder el miedo. Quizás podamos comenzar a ver cómo des-aprendemos la violencia inscripta en nuestros territorios y nuestros cuerpos. Quizás podamos recuperar la empatía como forma educativa y poner a rodar de nuevo el amor revolucionario. <i>Inshallah</i>.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/vigilar-y-castigar-los-hechos-de-mombasa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>África by the sea</title>
		<link>https://marcha.org.ar/africa-by-the-sea/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Mar 2020 13:12:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[áfrica]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Francisco Olsen]]></category>
		<category><![CDATA[Kenia]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=48123</guid>

					<description><![CDATA[Crónicas desde África, primer entrega]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>“Si Italia no pudo, que tiene los mejores médicos, los mejores hospitales, los mejores todo ¿Qué va a pasar con nosotros? ¿Qué va a pasar cuando llegue a Kenia?” </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>John. </em></p>
<p><strong>Por Juan Francisco Olsen desde África | Foto Victoria Gunther para NPR</strong></p>
<p>Hace varios meses arreglé con lxs compañerxs de Marcha comenzar a escribir una serie de crónicas sobre África, a raíz de un viaje personal en cual pensaba recorrer el Este y el Sur del Continente.</p>
<p>Lamentablemente, mi viaje, así como mucha de las cosas que hasta ahora imaginábamos inalterables, se vió interrumpido por el coronavirus.</p>
<p>Hubiera preferido comenzar con algo más. Contar como es la sociedad etíope, relatar la lucha y resistencia en Rwanda, las marcas de colonialismo en Kenia o la reconstrucción de memorias olvidadas  en alguna parte de estas tierras. Sin embargo, el virus que trastocó nuestra vida y que nos hace abrazar cosas que detestábamos, como las llamadas por whatsapp o los saludos de cumpleaños, absorbió mis pensamentos, mis conversaciones, mis contactos a distancias, mis diálogos casuales, mis visitas a lugares y mis nuevas relaciones.</p>
<p>Ver la pandemia desde acá es como ver desde un penal como otros hablan de libertades. África supura dolor de enfermedades y tragedias humanitarias. África vive enterrada en “solidaridades” injustas, desechos de buenas voluntades, admiraciones inocuas y paternalismos coloniales. Te sacude permanentemente bajo la desesperante angustia de no encontrar buenos entre los malos, sino sólo malos peores.</p>
<p>Desde acá me resulta risible escuchar que para algunxs esta pandemia es surreal, es antagónica a la cotidianidad, a la vida concreta y material, que es una fantasía escapada de las manos Orwell o Saramago. No. Desde acá lo que parece que golpea a occidente no es más que la realidad, que la pura y dura realidad. La materialización inesperada de un fin de sueño que demuestra que vivíamos en la Matrix.</p>
<p>No hay nada más real que saber de la muerte y eso en éste continente nunca fue posverdad.</p>
<p>Se terminó hace días uno de los brotes más salvajes de ébola en África central. Se cobró la vida de miles de personas sin que a occidente le importara porque no era SU verdad, porque no era SU realidad. Porque si algún avezado miraba la página del día donde moría el desnutrido, éste ya era parte de otra realidad.</p>
<p>Una realidad de gobiernos ineptos y totalitarios. Estados serviles y organizaciones que vienen a lavar la culpa de lo que exfolian. Que, mientras estudiantes doctorales de Alemania y Dinamarca miran dichosos sus proyectos de posgrado sobre agua o salud reproductiva, lo que queda acá son los retazos plásticos del final de dicho emprendimiento. No hay quien pague los repuestos del panel solar cuando todo se termina.</p>
<p>“¿qué va a pasar con nosotros? ¿Qué va a pasar cuando llegue a Kenia?” nos decía John mientras no conducía a comer y disfrutar del cumpleaños de mi amiga. Su desesperación aún me resuena porque fue lo más real que oí en mi vida.</p>
<p>John compra el agua para una vaca y así garantizar la comida a su familia. John trabaja en la ciudad y lleva a turistas a lugares que probablemente nunca entre. John se abraza a la vida con la única vocación de saber que hay otras que de él dependen.</p>
<p>Frantz Fanon decía que los hombres en países así perciben la vida no como el florecimiento o desarrollo de una fecundidad esencial, sino como una lucha permanente contra una muerte atmosférica.</p>
<p>Esa muerte próxima que se materializa en el hambre endémica, la desocupación, las epidemias y la ausencia de futuro. Amenazas activas y obstáculos sensibles a la existencia de quien ha sido colonizado, que confieren a su vida una sensación de muerte incompleta.</p>
<p>Librarse del mal, entonces, es apenas la sombra de un realismo desgarrador. Una muerte aún más próxima que meramente potencial que subsume los imaginarios de futuro a un derrotero fatalista.</p>
<p>“¿Qué va a pasar con nosotros?” sigue repitiendo John adentro mío, aunque él ya no sepa cuanto han podido revotar éstas palabras.</p>
<p>Me frustra pensar que hay quienes que, ante esta increíble fatalidad mundial, piensan que un universo mejor, indefectiblemente, acontecerá. Como si los sistemas se suicidan por no dar de camas en los hospitales. Como si el humilde deseo sea suficiente para dar nacimiento a una nueva verdad. No.</p>
<p>No alcanza con ello y no es suficiente aguantar. No es justo vivir en la ensoñación de que los capitales del mundo al fin encontraron tope a sus apetitos y que vernos muertos o a terrados fue suficiente para cambiar. De ninguna manera.</p>
<p>El hedor putrefacto del sistema capitalista no se barre con alcohol al 70-30. Se necesita de cuerpos que abandonen la cuarentena del final de la historia y se agiten por deseos de transformación. Se necesita de la acción épica y heroica de pensar futuros nuevos para aquellos que ya vivieron demasiada realidad.</p>
<p>Dejar de compartir videos donde los médicos cubanos hacen lo que nosotros no nos atrevemos y ya no sabemos cómo exigirlo. Abandonar toda comodidad de sentido. Llorar a nuestros muertos como parte de colectivo y como rulemanes de una acción que debió haber sido dada hace mucho.</p>
<p>¿Qué hay de John que yo no tenga? Sin dudas esa sensación de que este tiempo no es irreal o una excepción, sino de que el mundo así como está es mayormente una mierda.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/africa-by-the-sea/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las aventuras neocoloniales de España en África</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-aventuras-neocoloniales-de-espana-en-africa/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/las-aventuras-neocoloniales-de-espana-en-africa/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Dec 2016 03:03:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[áfrica]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=33921</guid>

					<description><![CDATA[<em><strong>Por Juanma Olarieta/</strong></em> A comienzos de 2004 el gobierno de Aznar, integrante del Trío de las Azores, se creía en la cima del mundo. Si había invadido Irak, si había atacado a Marruecos en Perejil y si había intentado derrocar a Chávez en Venezuela, una vieja colonia como Guinea Ecuatorial no se iba a quedar a la zaga.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Juanma Olarieta</strong></em></p>
<p>A comienzos de 2004, el gobierno de José María Aznar, integrante del Trío de las Azores, se creía en la cima del mundo. Si había invadido Irak, si había atacado a Marruecos en Perejil y si había intentado derrocar a Chávez en Venezuela, una vieja colonia como Guinea Ecuatorial no se iba a quedar a la zaga.</p>
<p>El gobierno preparaba un golpe de Estado en África y dos barcos de guerra españoles, la fragata Canarias y el buque de apoyo Patiño, partían subrepticiamente de la base de Rota con 500 legionarios a bordo. España no había enviado allá un navío de guerra desde que la ex-colonia alcanzó la independencia en 1968.</p>
<p>El movimiento de ambos barcos se encontraba bajo la supervisión del comandante en jefe del mando de las fuerzas estadounidenses en Europa y Comandante Supremo de la OTAN, el general James L. Jones. Únicamente el mando conocía su destino: Guinea.</p>
<p>Aznar esperaba aprovechar una estancia de Obiang en Marruecos, donde recibe tratamiento contra el cáncer, para apoyar a los mercenarios, restablecer el orden si la situación se complicaba y poner a su amigo Severo Moto en el poder. La excusa para encubrir la maniobra era la de siempre: las violaciones de los derechos humanos, para lo cual el juez Baltasar Garzón tenía preparada de antemano una orden internacional de captura contra Obiang como antes había hecho con Pinochet.</p>
<p>La expedición española ponía en peligro el delicado equilibrio petrolífero en el Golfo de Guinea. La filtración de la noticia en Sudáfrica se hizo llegar a la prensa española y, avisada por Francia, Camerún formuló una protesta diplomática que, a las pocas horas, obligó a los buques españoles a atracar en Canarias.</p>
<p>El gobierno de Aznar, que había mantenido en secreto el operativo, comunica entonces que no se trataba de una misión de guerra sino de cooperación para la entrega de material militar destinado a ayudar a Obiang en el conflicto fronterizo entre su país y el vecino Gabón. El portavoz del gobierno agrega que se había decidido anular la decisión a causa del malentendido ocasionado por las informaciones de la prensa y que creía oportuno posponerla hasta después de las elecciones previstas en Guinea Ecuatorial para el mes de abril.</p>
<h2>Cambio de planes. El golpe de Estado debía producirse sin un desembarco de tropas españolas.</h2>
<p>El 7 de marzo de 2004 España está en plena campaña electoral, tan aburrida como todas las anteriores. Faltan pocos días para las elecciones y para las bombas del 11-M en Atocha.</p>
<p>Muy lejos de allí, en el aeropuerto de Harare (Zimbabwe), la policía registra un Boeing 727 militarizado y detiene a un grupo de 74 mercenarios, la mayoría de ellos antiguos miembros de las fuerzas especiales sudafricanas de la época del apartheid. El avión de carga estaba matriculado en Estados Unidos y había partido ilegalmente de Sudáfrica. El grupo hacía escala en Harare para embarcar armas y esperaba unirse a otro comando mercenario en Malabo para derrocar al régimen de Obiang.</p>
<p>Al frente de la expedición estaba Simon Mann, un mercenario de las SAS (fuerzas especiales británicas), formado en el colegio Eton de la realeza británica, hijo de un importante empresario de la industria cervecera de aquel país y millonario tras participar en oscuras operaciones de tráfico de armas y diamantes en Sierra Leona durante la guerra civil que asoló el país africano.</p>
<h2>Otro fracaso más de los imperialistas españoles (pero no sólo de ellos).</h2>
<p>La detención de los mercenarios en Zimbawe paralizó el golpe. Inmediatamente después fue detenido en Malabo Nick DuToit, un traficante de armas y diamantes sudafricano de 48 años que, al frente de otro comando de 18 pistoleros (seis de ellos armenios), esperaba a los mercenarios y las armas de Zimbawe para instalar a Severo Moto, que -a su vez- esperaba en Malí la toma del palacio presidencial para hacerse cargo de la situación.</p>
<p>El CNI, servicio secreto español, había persuadido al jefe de la policía y del Ejército de Guinea Ecuatorial para que no opusieran resistencia y cooperaran con los golpistas, a cambio de cargos ministeriales en el nuevo gobierno, según dijo el ministro del Interior de Zimbawe, Kembo Mohadi, en rueda de prensa.</p>
<p>Tras el fracaso, el diario madrileño El País asegura el 11 de marzo de 2004 que Nick DuToit ha muerto bajo la tortura. Es mentira; eso es lo que les hubiera gustado a los imperialistas españoles: que tuviera la boca cerrada, pero no es así. El ministro ecuatoguineano de Exteriores, Pastor Michá, convoca al cuerpo diplomático acreditado en Malabo, la capital guineana, para informarles de la intentona.</p>
<p>En la reunión estaba DuToit delante de la televisión ecuatoguineana. Allí mismo DuToit afirma que su objetivo era secuestrar al presidente Obiang y traerlo a España para remplazarlo por Severo Moto. El jefe de los mercenarios detenidos en Malabo confiesa ante los diplomaticos y las cámaras de la televisión, que el golpe había sido inspirado por Severo Moto y que Ely Khalil, un empresario libanés afincado en Londres, era quien lo había financiado.</p>
<p>A través de la empresa Asian Trading Group, Khalil pagó diez millones de dólares a Mann para prepararlo todo. En noviembre de 2003 la sociedad Logo Logistic (con sede en las Islas Vírgenes) propiedad de Mann, percibió cinco millones de dálares de Asian Trading Group por supuestas inversiones en actividades mineras, de pesca y por proyectos “de seguridad” en África occidental.</p>
<p>Por su parte, el 1 de diciembre Mann firmó un acuerdo con DuToit para proyectos no especificados que ascedieron a dos millones de dólares. En enero, DuToit se entrevistó con Mann en Johannesburgo en presence del director de Logo Logistic, Charles Burrows.</p>
<p>Desde su primer interrogatorio en Harare, Simon Mann había acusado también a Ely Khalil, un intermediario del petróleo y gas africano, asesor de varios presidentes del continente como Nigeria, Angola, Congo-Brazaville, Senegal o Chad. En los mercados internacionales Ely Khalil es conocido por trabajar con los excedentes de petróleo mundial no controlados, o sea, con la diferencia entre el petróleo que los países productores declaran oficialmente y el que realmente obtienen. Los tribunales franceses le investigaron por el escándalo Elf Aquitanie como intermediario del dirigente de Níger Abacha en la entrega de comisiones encubiertas por los contratos petroleros. En 2002 fue también detenido en el Hotel Bristol de París por otro turbio asunto de comisiones fraudulentas en Venezuela.</p>
<p>Khalil es también muy amigo de lord Jeffrey Archer, que depositó 74.000 libras esterlinas en la cuenta de Mann cuatro días antes de la detención de este último en Zimbabwe. Escritor de éxito, el aristócrata Archer no negó haber efectuado la transacción pero se excusó diciendo que no estaba al corriente de los planes de sus socios.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-aventuras-neocoloniales-de-espana-en-africa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/las-aventuras-neocoloniales-de-espana-en-africa/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El afecto del ex-presidente español Felipe González hacia un genocida africano</title>
		<link>https://marcha.org.ar/afecto-del-ex-presidente-del-gobierno-espanol-felipe-gonzalez-hacia-genocida-africano/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/afecto-del-ex-presidente-del-gobierno-espanol-felipe-gonzalez-hacia-genocida-africano/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Jun 2016 03:00:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[áfrica]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[sudán]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=27917</guid>

					<description><![CDATA[El antiguo presidente del gobierno español Felipe González escribió en 2009 una carta al presidente de Sudán, Omar Al-Bashir.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juanma Olarieta</strong></p>
<p>El antiguo presidente del gobierno español Felipe González escribió en 2009 una carta al presidente de Sudán, Omar Al-Bashir, condenado por el Tribunal Penal Internacional por genocidio, para que le ayudara a su amigo, el capitalista hispano-iraní Massoud Zandi, a apoderarse de un yacimiento petrolífero en Sudán del sur.</p>
<p>González fue presidente del gobierno español entre 1982 y 1995 a la cabeza del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), bajo cuyo mandato fueron asesinadas 30 personas en acciones de guerra de sucia por las que fue condenado uno de sus ministros del Interior, José Barrionuevo.</p>
<p>Durante su gobierno los casos de corrupción económica también fueron muy numerosos y no se han agotado tras abandonar el cargo. Se aprovecha de su condición de antiguo presidente del gobierno para llevar a cabo oscuros negocios con capitalistas no menos oscuros.</p>
<p>El ex-presidente socialista grabó un vídeo elogiando la “capacidad emprendedora” de su amigo Zandi y en su carta a Al-Bashir le asegura que es “una persona honorable, seria, trabajadora y con relaciones internacionales al más alto nivel”.</p>
<p>Además de Zandi, el expresidente del Gobierno pretendía favorecer al periodista Juan Luis Cebrián, que es socio de Zandi y amigo de González. Cebrián formó parte de Star Petroleum como consejero.</p>
<p>El vínculo entre González y Cebrián también es muy estrecho y procede de la época del primero al frente de la Presidencia del Gobierno, que estuvo favorecida por la línea editorial del diario El País y el grupo mediático Prisa que dirige Cebrián.</p>
<p>Zandi es dueño de la empresa Star Petroleum y en el momento en el que González redactó su carta los imperialistas aún no habían dividido Sudán en los dos pedazos actuales Sudán del Norte y Sudán del Sur. Por esa razón, el antiguo dirigente del PSOE escribió a ambos presidentes, tanto al del norte, Omar Al-Bashir, como al del sur, Salva Kiir.</p>
<p>En su carta González dijo que Zandi “lleva muchos años dirigiendo Star Petroleum y otras compañías con demostrada profesionalidad y eficiencia”. Sin embargo, el pasado año la Agencia Tributaria española abrió una investigación en<br />
su contra por evasión fiscal.</p>
<p>Seis meses antes de que González escribiera su carta, el Tribunal Penal Internacional ordenó la detención de Al-Bashir por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Sin embargo, en su misiva el expresidente español se despedía de él con “respeto” y “afecto”. Meses después, el mismo Tribunal dictó otra orden de detención adicional contra Al-Bashir por tres acusaciones de genocidio.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/afecto-del-ex-presidente-del-gobierno-espanol-felipe-gonzalez-hacia-genocida-africano/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/afecto-del-ex-presidente-del-gobierno-espanol-felipe-gonzalez-hacia-genocida-africano/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
