<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Adriana Guzmán &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/adriana-guzman/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 21 Nov 2022 18:38:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>Adriana Guzmán &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>A tres años del golpe en Bolivia: pedidos de justicia e intentos desestabilizadores</title>
		<link>https://marcha.org.ar/a-tres-anos-del-golpe-en-bolivia-pedidos-de-justicia-e-intentos-desestabilizadores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Nov 2022 12:57:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Carla Perelló]]></category>
		<category><![CDATA[Delegación Feminista Plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado en Bolivia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://marcha.org.ar/?p=55793</guid>

					<description><![CDATA[La destitución de Evo Morales en 2019 marcó un antes y un después en Bolivia. Los procesos judiciales y las heridas siguen abiertos en un contexto de creciente crispación política.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La destitución de Evo Morales en 2019 marcó un antes y un después en Bolivia. Los procesos judiciales y las heridas siguen abiertos en un contexto de creciente crispación política. Los recuerdos de la violencia especialmente dirigida a las mujeres y campesinas. </em><br></p>



<p><strong>Por Carla Perelló</strong> </p>



<p>Una foto dio vuelta al mundo durante el g<strong>olpe de Estado en Bolivia</strong>: una mujer de pollera y trenzas largas en medio de los gases de la represión flamea en un mismo mástil las banderas de Bolivia y una Whipala. Durante esos días de <strong>2019</strong>, el gobierno de <strong>Evo Morales y Álvaro García Linera </strong>estaba en jaque. La puesta en duda de los resultados electorales por parte de las fuerzas opositoras y un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), acabaron por enterrar la gestión que llevaban adelante hacía 13 años. <strong>Tres años después</strong>, con un Movimiento al Socialismo (MAS) que regresó al poder, la lectura sobre el lugar de las mujeres y la población indígena mientras perduran los intentos de desestabilización. <strong>“No les basta con tener el capital, necesitan el poder sobre nuestros cuerpos”, </strong>apuntó ante <em><strong>El Destape </strong></em>la referenta feminista comunitaria <strong>Adriana Guzmán </strong>y advirtió que <strong>“en este momento la derecha nuevamente está intentando hacer un golpe”.</strong></p>



<p></p>



<p>El <strong>10 de noviembre de 2019</strong>, Morales y Linera dieron una conferencia de prensa desde el Chapare, municipio boliviano que lo vio nacer a Evo como dirigente. Desde allí, respondieron al pedido de las Fuerzas Armadas de dejar sus cargos y denunciaron <strong>&#8220;un golpe cívico, político y policial&#8221;. </strong>Para ese entonces, la represión en las calles había dejado cientos de heridos. Todavía faltaban las <strong>masacres de Senkata y Sacaba</strong>, en las que fueron <strong>asesinadas 36 personas</strong>; y entre otros gestos de poder cargados de racismo se vio la imagen de una bandera de los pueblos indígenas prendida fuego y la puesta en alza de la biblia por parte de <strong>Jeanine Añez, presidenta de facto autoproclamada</strong>.</p>



<p></p>



<h2>El hostigamiento hacia las mujeres e indígenas</h2>



<p>Tras el golpe, “uno de los principales centros de hostigamiento fueron las mujeres por ser mujeres, por ser indígenas y por ser campesinas”, señaló en diálogo con&nbsp;<em><strong>El Destape&nbsp;</strong></em>la analista internacional de FLACSO,&nbsp;<strong>Agustina Garino</strong>. Las primeras semanas del golpe estuvieron marcadas por la&nbsp;<strong>represión</strong>, la&nbsp;<strong>criminalización&nbsp;</strong>y la&nbsp;<strong>persecución&nbsp;</strong>hacia los y las dirigentas del MAS, como hacia el pueblo en general.<br><br>“Las mujeres fueron tratadas con una crueldad particular”, determinó&nbsp;<a href="https://www.cels.org.ar/web/wp-content/uploads/2021/02/Bolivia-Post.-esp.pdf"><strong>un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)</strong></a>&nbsp;publicado en 2021. Allí, se retrató la violencia con casos emblemáticos que fueron visibles: el ataque hacia la defensora del pueblo&nbsp;<strong>Nadia Cruz</strong>, “ofendida y vigilada”; hacia la entonces alcaldesa del municipio de Vinto en Cochabamba,&nbsp;<strong>Patricia Arce</strong>, humillada, torturada y amenazada durante once meses; y el procesamiento y detención de&nbsp;<strong>Patricia Hermosa</strong>, la apoderada y ex jefa de gabinete de Morales, que no recibió atención médica, sufrió sangrados durante diez días y perdió el embarazo que cursaba.</p>



<p><strong>Esa violencia tuvo su correlato en las calles</strong>, con represión y ataques a las mujeres indígenas. Cuando a Guzmán se le consulta su lectura sobre lo que pasó en 2019, su línea es clara:&nbsp;<strong>“Fue un golpe al pueblo que terminó en un golpe de Estado, y al ser un golpe al pueblo fue un golpe fascista, racista, religioso y empresarial”,&nbsp;</strong>definió. Su mirada parte desde los&nbsp;<strong>feminismos comunitarios</strong>, una lectura que se aleja de los feminismos urbanos y de occidente. Más bien, se define como&nbsp;<strong>anticolonial</strong>,&nbsp;<strong>antipatriarcal&nbsp;</strong>y&nbsp;<strong>anticapitalista</strong>, que apuesta por&nbsp;<strong>el “vivir bien” de los pueblos.</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://i.ytimg.com/vi/mmOcopumM1A/sddefault.jpg#404_is_fine" alt="Loading video"/></figure>



<p>La llegada de Morales al poder, en 2006, constituyó un hecho histórico para el país como para la región. Por primera vez, un&nbsp;<strong>dirigente cocacolero, sindicalista e indígena</strong>,&nbsp;<strong>se colgó la banda presidencial de Bolivia</strong>. Durante su mandato, los cambios para esa población fueron ampliamente significativos desde lo cultural como desde lo económico: una nueva Constitución que reconoció al Estado Plurinacional, el descenso de la pobreza en casi un 30 por ciento y la nacionalización de recursos como el gas, con un fuerte impacto en el crecimiento del país en general. El acceso a la salud y a la educación, también constituyeron políticas clave de sus gobiernos, por mencionar sólo unos ejemplos.</p>



<p>Pero, para Guzmán eso no lo hizo la gestión solamente.&nbsp;<strong>“Todas las transformaciones se hicieron desde el pueblo, más allá desde que el Gobierno se habían planteado la descolonización, la despatriarcalización y una recuperación de la dignidad como pueblos indígenas originarios, campesinos, sometidos, oprimidos por más de 500 años</strong>”, por ello, dijo, se convirtieron en el centro del escarmiento durante el golpe de Estado.https://d-30081210791276152074.ampproject.net/2210272257000/frame.html</p>



<p>&#8220;El ataque a las mujeres de pollera era un ataque de&nbsp;<strong>escarmiento</strong>, de recordar el lugar (que para los sectores de poder tienen) de las indias y de los indios, quienes debían estar cuidando sus casas o a sus hijos&#8221;, explicó. De ese lugar de servidumbre, decidieron salir.</p>



<h2>Justicia a medias por las masacres de Senkata y Sacaba</h2>



<p>En la actualidad, según informó el diario&nbsp;<em>El Deber</em>, de Bolivia, hay&nbsp;<strong>19 personas detenidas</strong>, entre jefes policiales y militares, por<strong>&nbsp;las masacres de Senkata y Sacaba</strong>.&nbsp;<strong>En ninguno de ellos figura como acusada la presidenta de facto, Añez</strong>. Ella, al momento, sólo fue condenada a diez años de cárcel por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes al asumir como presidenta en el juicio conocido como g<strong>olpe de Estado II</strong>. En síntesis, sólo fue juzgada por sus actos entre el 10 y el 12 de noviembre, en un proceso que no plantea las responsabilidades sobre su gestión presidencial.</p>



<p>“Es importante la memoria, tenemos memoria,&nbsp;<strong>queremos justicia</strong>”, reclamó Guzmán. Ante la falta de respuesta del Gobierno, ella entiende que es necesario reconocer “que la forma de hacer política de los Estados dista mucho” de lo que quieren los pueblos que, en este caso, decidió “vivir sin fascismo y sin un gobierno dictatorial”.</p>



<p>“En estos tres años hemos aprendido que como pueblo tenemos la capacidad de sacar un golpe, de enfrentar, de resistir, y de comprender que&nbsp;<strong>la dignidad recuperada no residía en el Palacio de Gobierno o en la Constitución, sino en nuestros cuerpos</strong>”, reflexionó Guzmán. Por eso, exigió procesos de reparación: “La falta de justicia. Eso no ha habido. Y eso es, creo, lo más doloroso en este momento”. En la misma línea, se expresó en esta semana la&nbsp;<a href="https://contrahegemoniaweb.com.ar/2022/11/03/a-tres-anos-del-golpe-de-estado-en-bolivia-declaracion-de-la-delegacion-internacionalista-feminista/"><strong>Delegación Internacionalista Feminista&nbsp;</strong></a>que viajó desde Argentina a Bolivia en marzo del 2020: “Todos estos crímenes, todavía permanecen en la impunidad. El regreso del MAS al Gobierno de Bolivia, si bien representó una esperanza para quienes habían sido proscriptos, no asumió la tarea profunda de realizar el conjunto de procesos políticos y judiciales necesarios para que los y las criminales reciban juicio y castigo”, reclamaron.</p>



<h2>Los intentos de desestabilización desde Santa Cruz</h2>



<p>A mediados de octubre sectores de la oposición al Gobierno central de Bolivia, liderados por el gobernador de Santa Cruz<strong>, Fernando Camacho,&nbsp;</strong>iniciaron un paro por tiempo indeterminado. El sector más rico del país, una vez más, se declaró en rebeldía esta vez por la disputa sobre&nbsp;<a href="https://www.eldestapeweb.com/internacionales/bolivia/bolivia-sin-acuerdo-por-la-fecha-del-censo-sigue-el-paro-en-santa-cruz-2022102821210"><strong>la fecha del censo nacional que debía haberse realizado en noviembre de este año</strong></a>, pero se retrasó debido al golpe -en el que Camacho fue uno de sus protagonistas- y a la pandemia. Para ellos, la falta de la encuesta nacional&nbsp;los afecta económicamente porque en el país los impuestos se centralizan y luego se distribuyen según la población que tiene cada departamento o región. También, señalan que podría afectarlos cara a las elecciones legislativas de 2025, porque podrían tener tres legisladores más en la Cámara de Diputados.</p>



<p>Pese a los llamados al diálogo por parte del Ejecutivo, las medidas de fuerza continúan en distintos puntos de la medialuna oriental, mientras la encuesta nacional ya tiene fecha coordinada con los dirigentes del resto de las jurisdicciones del país para realizarse entre marzo y abril de 2024. “Las tensiones entre ambos polos de poder no son nuevas”, coincidieron&nbsp;la analista en relaciones internacionales de FLACSO, Agustina Garino; y el analista boliviano,<strong>&nbsp;Fernando Molina.</strong></p>



<p>Para Garino, los reclamos de Santa Cruz “se vinculan esencialmente con cuestiones económicas”; sin embargo, aclaró que “ese enfrentamiento también tiene tintes raciales”. La región, tradicionalmente, fue “<strong>controlada por una elite criolla no indígena</strong>, por tanto, ha habido ideas de derecha, una visión conservadora de los destinos del país”, amplió Molina para explicar las visiones antagónicas y de pedidos de descentralización que se sostienen desde la medialuna oriental que lleva a conflictos constantes.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://media.cdn.eldestapeweb.com/eldestape/102022/1666993613373.webp?cw=375&amp;ch=211&amp;extw=jpg" alt="Bolivia: sin acuerdo por la fecha del censo, sigue el paro en Santa Cruz"/></figure>



<p></p>



<p>Bajo esas ideas que pregonan, insisten<strong>. “En este momento la derecha nuevamente está intentando hacer un golpe, hacer una desestabilización política”</strong>, denunció Guzmán ante este medio, aunque aclaró que los reclamos que ciernen sólo a esa región del país sin tener mayores ramificaciones en otros sectores.</p>



<p>A esta situación, se suman, las disputas internas dentro del MAS en las que dirigentes cercanos al ex presidente Morales denuncian al gobierno de<strong>&nbsp;Luis Arce de no estar llevando adelante el proyecto político del partido</strong>. La falta de autocrítica, las lógicas machistas y los caminos personales por sobre el proyecto político son los factores que inciden en la disputa interna del Gobierno, según la lectura de las organizaciones feministas comunitarias, con la que también coinciden fuentes cercanas a Morales.</p>



<p>Lo grave, apuntó Guzmán, es el escenario en las que se dan estos debates, en los que las organizaciones sociales “están fragmentadas” ante una “derecha fascista que siempre está articulada”.</p>



<p>“Ellos tienen un interés político. No les basta con tener el capital, con tener el monopolio de los negocios, del empresariado, del monocultivo, de acciones en las transnacionales mineras y petroleras. No les basta. Necesitan el poder sobre nuestros cuerpos. Este es un pueblo mayoritariamente indio, mayoritariamente aimara, quechua, guaraní. Entonces,<strong>&nbsp;si no tienen el poder sobre nuestros cuerpos con el racismo, con la dominación, con el colonialismo, no tienen el poder, aunque tengan el poder económico</strong>”.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://media.cdn.eldestapeweb.com/eldestape/112022/1667430996768.webp?cw=375&amp;ch=211&amp;extw=jpg" alt="El fantasma del golpismo sobrevuela la crisis política en Bolivia"/></figure>



<p></p>



<h2>El desafío del MAS</h2>



<p>El desafío que se presenta, entonces, consiste en <strong>varios aspectos,</strong> según señaló Garino: mantener <strong>unidas a las bases sociales</strong>, responder a los reclamos y pedidos de los movimientos que lo conforman y prestar atención al pedido de la ciudadanía en general –el electorado que lo votó, pero no forma parte del núcleo central de apoyo. “Generar <strong>acuerdos </strong>y <strong>alianzas </strong>internas para tomar las principales decisiones de Gobierno y de la presidencia <strong>ante un recambio generacional en el partido</strong>, que conlleva el ascenso de líderes y lideresas que puedan acceder a candidaturas municipales como presidenciales sin la centralización en un solo líder”, sostuvo.<br><br>*Publicado originalmente en El Destape</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/a-tres-anos-del-golpe-en-bolivia-pedidos-de-justicia-e-intentos-desestabilizadores/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia: “El primer territorio de defensa hoy es el proyecto político del Vivir Bien”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/feminismo-comunitario-antipatriarcal-de-bolivia-el-primer-territorio-de-defensa-hoy-es-el-proyecto-politico-del-vivir-bien/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Apr 2022 13:28:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Defensoras]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo Comunitario Antipatriarcal]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado en Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=54293</guid>

					<description><![CDATA[Adriana Guzmán es feminista comunitaria, defensora de los Derechos Humanos, de la memoria ancestral y la vida en comunidad. Desde La Paz nos acerca la voz plural de su proceso colectivo: el Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-weight: 400; ">Adriana Guzmán es feminista comunitaria, defensora de los Derechos Humanos, de la memoria ancestral y la vida en comunidad. Desde La Paz nos acerca la voz plural de su proceso colectivo: el Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia. Un colectivo que comenzó a organizarse en el proceso de cambio iniciado por el pueblo boliviano en busca del Buen Vivir.&nbsp;</span></em></p>
<p><span style=""><b>Por Redacción Marcha y BiodiversidadLa (*)</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Las feministas comunitarias comenzaron a reconocerse como compañeras de lucha en el estallido social recordado como “La Guerra del Gas” que se dio en La Paz en 2003. Una experiencia que nació en las calles y continúa, desde entonces, defendiendo los derechos de los pueblos contra todo tipo de violencia, por la autonomía y soberanía sobre los cuerpos pero también de los territorios. En 2019, tras el golpe cívico, militar, eclesiástico y empresarial contra el gobierno electo de Evo Morales, las feministas comunitarias tuvieron un papel central: se quedaron en las calles y las disputaron, tejieron alianzas sin fronteras para denunciar las masacres y acompañaron a lxs presxs políticxs y a lxs familiares de las víctimas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Y es que el Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia “no es una teoría, es una acción colectiva”, como sostienen sus integrantes. Es un feminismo que disputa la institucionalidad, siempre atento a despatriarcalizar las relaciones de los espacios políticos pero sin desatender el proceso de descolonización como parte del mismo entramado, implicando entonces la descolonización del propio feminismo hegemónico. Incluso, en el proceso de esta entrevista, nos invitan a reflexionar en torno a las propias categorías y a descolonizar la mirada:</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style=""><i><span style="font-weight: 400;">“Las mujeres indígenas, las aymaras en este caso, nos vemos bien defendiendo la montaña, pero cuando queremos pelear dentro del feminismo, cuando queremos discutir dentro de la izquierda denunciándola por colonial, ahí ya no nos vemos bien. Ahí estamos estamos fuera del lugar. Entonces hay una mirada también de nosotras como objeto al definirnos como defensoras”.</span></i></span></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Para el Feminismo Comunitario, descolonizar el feminismo es mirar los procesos desde el territorio que se pisa, desde las experiencias de luchas propias. Es dejar de mirar a la historia a través de las categorías e hitos del feminismo eurocéntrico y recuperar la memoria ancestral de los pueblos. Como sostienen nuestras entrevistadas, descolonizar el feminismo “es dejar de pensar desde la dicotomía del colonizador y el colonizado, es dejar de asumir el tiempo como lineal y el pensamiento como superador de las luchas, la clase como explicación suficiente y la posmodernidad como proyecto político. Es volver a mirar al patriarcado en su complejidad”</span><span style="font-weight: 400;">.&nbsp;</span></span></p>
<hr>
<p><span style=""><b>–</b><b>¿En qué territorio se encuentran? ¿Cómo comenzó el Feminismo Comunitario Antipatriarcal y cuál es su experiencia?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Nosotras, como organización, estamos en distintos departamentos en Bolivia, tanto en el área urbana como en el área rural, y esto nos ha permitido dialogar y visibilizar las opresiones de una forma más estructural. No hubiera sido posible construir un feminismo comunitario y antipatriarcal si no hubiera sido en un contexto político de cambios en el que ha derivado el Estado Plurinacional. Esta lucha ha sido, sobre todo para nosotras, de recuperación de la dignidad. Allí había que identificar y reconocer al sistema, cómo funciona y es ahí que no se quiere visibilizar al patriarcado. Desde entonces, nuestra tarea ha sido denunciar esta lógica patriarcal en las políticas económicas en el extractivismo. Y por eso también nos hemos planteado, como feministas, siendo parte de otras organizaciones territoriales y sindicales, que no quieren visibilizar esto porque también el mismo sistema hace que tengan que resolver necesidades básicas: casa, comida, justicia pero sin&nbsp; transformar la estructura. Entonces, en ese contexto de debate político comenzamos a hablar de la descolonización y la despatriarcalización, y hemos podido construir y parir este feminismo.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">En cada territorio en el que estamos hay distintas luchas, pero nos encontramos en esta comprensión del sistema, que no son cuestiones de mala suerte, que no son cuestiones de desinformación, sino que es cómo el sistema opera, cómo el extractivismo destruye los territorios, destruye el cuerpo de las mujeres. Entonces, una de las tareas principales que tenemos es la lucha contra la violencia. Otra dimensión fundamental para nosotras es el feminismo para guaguas (niñeces). En estos 20 años de proceso de cambio en Bolivia, nos hemos dado cuenta también de las lógicas adultocéntricas en nuestra propia organización. </span><b>Hace algunos años, hemos abierto este espacio del feminismo para guaguas o, más bien, lo han abierto las propias guaguas para discutir ellas también sobre el patriarcado, sobre el racismo y el colonialismo que se reproduce y sigue operando en sus en sus cuerpitos, aunque sean más pequeños, pero viven el mismo patriarcado que vivimos las adultas. </b><span style="font-weight: 400;">Otra cosa fundamental para nosotras es la lucha por la justicia y la memoria. Ahí está la justicia para la masacre del gas en la cual estuvimos y la justicia frente al al golpe al pueblo, que termina en un golpe de Estado y que tiene a todos sus autores intelectuales impunes, libres e incluso siendo autoridades. También, una parte fundamental de la organización es el retorno a la tierra y la recuperación del territorio.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Por ejemplo, yo vivo en en la ciudad de La Paz y la mitad del tiempo en la comunidad de Chaupi Suyo, donde vive mi mamá, ubicada en el Valle Bajo de Cochabamba.Y para ser parte de la comunidad territorial hay que asumir responsabilidades y trabajo comunitario. Y ahí está la discusión sobre</span><b> si queremos acabar con el patriarcado, quién va a producir lo que comemos mientras tanto; la discusión sobre ser capaces de producir lo que comemos, que es lo principal para ser autónomas de un sistema patriarcal capitalista, colonialista y racista.</b><span style="font-weight: 400;"> Entonces, en ese territorio en tránsito, vivimos en la resistencia a vivir en un territorio llamado urbano que no ha dejado de ser un territorio ancestral y también en la necesidad de recuperar este territorio, de producir lo que comemos, de relacionarnos con la naturaleza en una complementariedad, que es lo que se plantea desde la memoria ancestral</span><b>. La comunidad es nuestra forma de organización, nuestra forma de vida. </b><span style="font-weight: 400;">Nosotras, algunas, somos creadoras de vida y ahí nos asumimos en la construcción de comunidad y no de familia en la reproducción de relaciones que sean comunitarias, que sean de responsabilidad con la vida de las otras.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Estamos en un momento muy difícil en Bolivia, saliendo de un golpe al pueblo. Es muy difícil la reorganización y la recuperación de las luchas. Recuperarse de ese golpe y de las contradicciones internas en las cuales se ha dado. Dentro de las organizaciones, el cuestionamiento sobre cuáles son los proyectos políticos que tenemos. Y, desde nuestra experiencia como mujeres sobrevivientes de violencia, es más difícil recuperarse de los golpes cuando no hay justicia, cuando hay impunidad.</span><b></b></p>
<h2><span style=""><b>“El vivir bien no es una utopía: no solo es cuestionar los privilegios, sino destruirlos”</b><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></span><b></b></h2>
<p><span style=""><b>–</b><b>Elegimos el concepto de “defensoras” y “guardianas” de los territorios y derechos para hablar del lugar central que tienen las mujeres campesinas, indígenas y originarias en la defensa de los bienes comunes. ¿Qué significa hoy ser defensora en Bolivia y cuál es el escenario al que se enfrentan tras el Golpe de Estado?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">El concepto de “defensora” no es algo que haya estado en nuestras luchas, no es un concepto muy cercano a nosotras. Creemos que mirarnos como defensoras tiene el riesgo de individualizar las luchas. En la masacre del gas, por ejemplo, la resistencia ha sido de todo el pueblo alteño: mujeres, hombres y guaguas. La resistencia al golpe ha sido una resistencia del pueblo. Las mujeres indígenas, aymaras en este caso, nos vemos bien defendiendo la montaña pero cuando queremos pelear dentro del feminismo, cuando queremos discutir dentro de la izquierda denunciándola por colonial, ahí ya no nos vemos bien. Ahí estamos estamos fuera del lugar. Entonces, hay una mirada también de nosotras como objeto al definirnos como defensoras. Pero asumiendo la categoría que ustedes han planteado, que también viene de la memoria ancestral, la palabra guardianas del agua, de los ríos. Pero hay una discusión ahí porque la traducción en realidad no es la traducción de todos los idiomas; en el aymara, por ejemplo, se traduce como la guardiana de los alimentos pero en realidad es la autoridad de la comida, de la producción, la que se responsabiliza en que no llegue la helada, que no entren las plagas, y para eso organiza toda la comunidad. Pero no es eso, no es un trabajo que lo hace solita.</span></span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54295" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-630x354.jpeg" alt="" width="630" height="354" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-630x354.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-1024x576.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-640x360.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1.jpeg 1408w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Pero bueno, más allá de esa crítica, qué significa hoy para nosotras ser defensoras después del golpe creo que hay varios escenarios y dimensiones. Primero, en el que nosotros hemos coincidido, como organización, en la defensa de un proyecto político: el proceso de cambio, el vivir bien, se ha puesto en cuestión desde la derecha y desde el fascismo. Los discursos de odio racistas desde esta lógica de que los indios y las indias son ladronas, corruptas. Se ha puesto en cuestión, también, desde dentro de las organizaciones sociales, si es posible vivir bien o si nos toca vivir como se puede nomás, y no hay otra forma. Si realmente se puede vivir fuera del capitalismo o si tratamos de sobrevivir lo mejor posible con las contradicciones internas que se han planteado en el proceso boliviano. Entonces, hemos acordado que el primer territorio de defensa hoy, para nosotras, es</span><b> el proyecto político del Vivir Bien que se ha construido en estos 20 años, que se ha discutido desde la memoria ancestral. El vivir bien es posible, no es una utopía: significa renunciar a la acumulación de riqueza; no solo es cuestionar los privilegios, sino destruirlos.</b><span style="font-weight: 400;"> El proyecto es político y comunitario. Y se quieren la descolonización y la despatriarcalización como prácticas políticas frente al sistema; que no se hacen única y necesariamente desde el Estado, sino que se hacen en cada territorio, desde lo cotidiano. Y eso es lo que creemos que hay que defender, incluso en este momento de muchas contradicciones, frustraciones y de ataques a los cuerpos y a nuestros sueños. Cuando decidimos como pueblos plantear lo que queremos, pues resulta que no solo nos atacan y persiguen sino que nos estrellan en la cara que eso no es posible. Ese es el primer espacio de defensa después del golpe. Las lógicas pueden ser ineficientes dentro del Estado y la corrupción, eso no es responsabilidad de los pueblos. </span><b>Nos hemos ocupado de cuestionar el nacionalismo y plantear un Estado Plurinacional, </b><span style="font-weight: 400;">de identificar, denunciar, comprender e inventar frente a las lógicas coloniales para hacer procesos de descolonización, personales, territoriales pedagógicos y no nos pueden decir que eso es lo que está mal.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Otro punto fundamental es la lucha contra la impunidad, tenemos una memoria de impunidad como pueblos después de 500 años de colonialismo, después de la Constitución de Repúblicas que también han sido colonialistas, que también han sido racistas, que tampoco nos han visto a los pueblos y nos han robado nuestros territorios en impunidad porque nadie ha sido juzgado.</span><b> Para nosotras, la lucha contra la impunidad y por la justicia es importante y por eso estamos en ese debate del golpe al pueblo ahora, de que fue genocida y tiene que ser juzgado por un juicio de responsabilidades. Nosotras queremos un juicio para Añez y sus cómplices, para Camacho y Pomar, para todos los que han sido responsables. Eso para nosotras es la defensa de un territorio, la defensa de la memoria, la defensa de un territorio político de luchas y la defensa de una responsabilidad con la vida de los hermanos que han sido asesinados, de las guaguas que han quedado huérfanas.</b></span><span style=""><b><br />
</b></span></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><span style=""><b>Golpe de Estado en Bolivia</b></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-weight: 400; ">El proceso de enjuiciamiento a los responsables del golpe durante 2019, que se inició como Caso Golpe de Estado, fue desdoblado en dos instancias: la primera se centra sobre los cargos de “conspiración, sedición y terrorismo” y no tiene fecha de inicio. Mientras que la segunda, por “incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes&#8221;,</span><span style="font-weight: 400; ">&nbsp;debía iniciar el 10 de febrero de 2022 y fue suspendido por un recurso otorgado a la defensa de la autoproclamada presidenta Jeanine Añez. A pesar de los intentos por demorar el proceso judicial, a principios del mes de abril, se volvió a retomar. Familiares de víctimas denuncian la paralización de los juicios y que, a más de dos años de las masacres, aún no existan condenas efectivas contra los responsables.</span></p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span style=""><b>&nbsp;</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">La otra dimensión es la profundización de este sistema y ahí está la violencia hacia las mujeres. Esa es la lucha territorial que hay que hacer en cada comunidad, en cada barrio, para enfrentar la trata y tráfico de personas, los feminicidios, porque el Estado está desbordado y no es solo en Bolivia. La institucionalidad no puede responder de ninguna forma y no es su prioridad. Y si no estamos vivas, no podemos vivir bien; si no tenemos vida, no podemos luchar, no podemos hacer ninguna revolución frente a la violencia. La defensa de un territorio político común: nuestros cuerpos, que es la vida misma, que es el territorio que habitamos como una comunidad territorial o un barrio.</span><b></b></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54296" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-630x275.jpeg" alt="" width="630" height="275" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-630x275.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-1024x447.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-640x279.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1.jpeg 1063w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>¿Encuentran experiencias de lucha afines en América Latina con relación a las luchas que están dando los pueblos de la región? ¿Se identifican en la lucha de otras experiencias de defensa de los territorios comunitarios?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Nosotras siempre hemos planteado que somos un solo pueblo, entendiéndolo como esa categoría política donde estamos los pueblos indígenas, originarios y campesinos que tenemos una memoria ancestral de vida digna, que tenemos una forma de relacionamiento con la naturaleza. Y nos encontramos en esos procesos políticos que están más allá de las fronteras, así que hay luchas similares por esas memorias que tenemos y porque el sistema tiene formas idénticas de operar, tiene recetas que aplican a los distintos territorios. El extractivismo está en todos los territorios, la forma de ingreso de las mineras destruyendo las comunidades, generando trata, tráfico y prostitución de personas, violencia, consumos de alcohol, eso pasa en todos los territorios; así que nos identificamos en la lucha contra la minería. Aquí contra San Cristóbal, por ejemplo, que es una transnacional minera, que está hace muchísimas décadas y que por lo visto se va a quedar otras tantas en Bolivia, que es muy similar a otros territorios en Argentina y en el Wallmapu, que también tienen que enfrentar a las mineras. Entonces, un primer elemento de coincidencia es esta necesidad urgente de enfrentarnos al extractivismo en sus distintas formas. Aquí acaban una montaña y a los dos meses es un edificio ¿Quiénes son dueños de esas montañas? ¿Por qué tienen que destruirlas en nombre del desarrollo, de la urbanidad, de la arquitectura del progreso y de todas esas lógicas coloniales? Ahí también nos encontramos, y eso está pasando en distintos territorios también: son las formas de operar del sistema patriarcal, colonialista y racista en los territorios de Abya Yala.</span></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">En los territorios rurales, pero también en los urbanos, cada vez se intenta profundizar más en el minifundio, en la tierra como propiedad privada y lo mismo en los barrios con la privatización de las calles, de los parques. Entonces, hay más coincidencias de las que pensamos no solo en la región, sino entre lo urbano y lo rural, que siempre intentan dividirnos. Y es sencillo porque hay una lógica colonialista racista y nadie quiere ser una campesina finalmente, nadie quiere ser una india, eso </span><span style=""><span style="font-weight: 400;">se reproduce ahora en Bolivia también: se habla de lo lindo que es la comunidad, pero nadie quiere hacerla; todo el mundo quiere productos agroecológicos sin pesticidas, pero no los quiere producir ni trabajar la tierra; es más lindo la ciudad y sus edificios con sus títulos y sus universidades. Es necesario construir también un proyecto político en el cual nos podamos encontrar y preguntarnos si ese proyecto político pasa por los Estados, si ese proyecto político pasa solamente por defender unas el agua otras la tierra. Entonces, tenemos o vivimos opresiones comunes en la región frente a este extractivismo, en las ciudades, entre las lógicas transnacionales. Y tenemos una memoria común, por eso tenemos una resistencia también común. </span><b>Nos falta la construcción de un proyecto político común que vaya más allá de las fronteras, que no solamente se haga toma del poder del gobierno que resulta insuficiente</b><span style="font-weight: 400;">.</span></span><span style=""><b><br />
</b></span></p>
<h2><span style=""><b>“La oposición entre lo rural y lo urbano siempre nos ha parecido un discurso colonial y funcional al sistema”&nbsp;</b></span><b></b></h2>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>Retomando tu planteo, muchas veces cuando pensamos en la defensa de los territorios nos remitimos a la ruralidad y poco pensamos en los territorios urbanos. ¿Encuentran continuidades de defensa territorial en el mundo más urbano?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>La oposición entre lo rural y lo urbano siempre nos ha parecido un discurso colonial y, además, funcional al sistema. Porque finalmente, qué son las ciudades sino territorios ancestrales ocupados en la colonización y donde se ha obligado a nuestras abuelas y abuelos a migrar para ser explotados en esas denominadas ciudades. </b><span style="font-weight: 400;">Entonces, por supuesto que hay continuidades. En Bolivia todavía es mucho más visible eso porque las denominadas ciudades en su pequeña extensión ya hace un área rural, porque la comunidad habita dentro de la ciudad en su cosmovisión, en sus prácticas culturales, en sus prácticas políticas. Existe una continuidad no solo de lucha; es una continuidad material real de cosmovisiones de memorias, de cuerpos que habitan lo denominado urbano y lo denominado rural, y que ahí nos podemos encontrar y enfrentar esas opresiones coloniales que dividen nuestras luchas.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><b>La ciudad es un territorio ancestral: las luchas que se hacen en la ciudad también son defensas del territorio ancestral, defensas frente a las inmobiliarias, frente a las empresas constructoras que acaban con los cerros, que tapan las lagunas para construir ahí sus condominios.</b><span style="font-weight: 400;"> Lo que falta es la articulación territorial para que no sean solamente luchas de pequeños colectivos medioambientales de clase media, sino que se pueda articular con la defensa que está haciendo también el barrio, la comunidad para que no se destruya esa pequeña laguna, ese humedal o cerro. También es extractivismo la imposición de un mundo de consumo sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras cosmovisiones. Hay que repensar un poco las luchas para evitar estas fragmentaciones funcionales al sistema y esa experiencia ha sido posible en Bolivia.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>¿Y cuál es el rol de los feminismos, incluso del activismo LGTBIQ, en la defensa de los territorios?&nbsp;</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Para nosotras hubiera sido imposible mirar esta complejidad de las opresiones y cómo se juntan el racismo y cómo tiene que ver la trata y tráfico y la violencia hacia las mujeres con el extractivismo, si no hubiéramos construido nuestro propio feminismo. No sé si los feminismos tienen una responsabilidad, pero </span><b>sí hay una responsabilidad en construir feminismos territoriales, comunitarios, populares, villeros y campesinos;</b><span style="font-weight: 400;"> feminismos que respondan a las características del patriarcado en cada territorio. Reivindicamos la palabra con todas las contradicciones y debates que eso nos lleva porque a nosotras nos ha servido para identificar y transformar, en nuestra vida, en el territorio y en la comunidad para vivir de otra forma, para hacer el camino al vivir bien.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">En este feminismo comunitario antipatriarcal, entonces, construimos esa comprensión para defender el territorio porque si no, ¿cómo defiendes si no terminas de identificar cómo opera con los discursos coloniales? Ahí está nuestra discusión frente a este discurso LGBT colonial, que lo plantea también casi como una anécdota casi como una estampita o una fiesta, cuando en la comunidad y en nuestros propios espacios de lucha hemos convivido con otras mujeres lesbianas, trans, de cuerpos plurales, como dicen las hermanas feministas comunitarias en Guatemala, sin que la discusión sea sobre si se incluye o se excluye a las personas trans, a las lesbianas, si son más o menos mujeres, cuando la discusión era qué hacemos frente a la minera que no se va, qué hacemos frente a esta democracia que no nos sirve, qué hacemos frente a la educación que no llega, qué hacemos frente a la lógica racista que se reproduce en la escuela y en la universidad, qué hacemos para conseguir el pan y la comida hoy. Entonces, </span><b>hay otras problemáticas estructurales que nos encuentran, ahí se construyen feminismos y luchas desde los cuerpos plurales que realmente atentan contra el sistema.</b><span style="font-weight: 400;"> La lucha solamente por los derechos o por la denominada inclusión o por la solo visibilidad o reconocimiento no alcanza para acabar con el sistema, porque nosotras realmente queremos acabar con el sistema de muerte. El rol de los feminismos y de las luchas desde los cuerpos plurales tiene que ser alimentar esa lucha antisistémica, antiestructural, de denuncia de los discursos que nos han paralizado, que nos han hecho creer que basta con derechos, que basta con inclusión, que basta con que haya una diputada que sea lesbiana o un diputado que sea gay y eso no significa ni siquiera una transformación institucional del discurso. Entonces, </span><b>hay una lógica bien colonial en este discurso LGBT que elimina nuestra memoria más ancestral como cuerpos plurales</b> <b>que han estado siempre en la comunidad.</b><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b style="">Este proyecto, además de indagar sobre la defensa de los territorios en nuestra región, intenta trazar diálogos con África, especialmente con Mozambique, y acercar problemáticas, luchas comunes y re-existencias. El racismo es uno de esos grandes temas comunes, no iguales pero sí comunes. Durante el golpe vimos una explosión de racismo, pero </b><span style=""><b>¿Qué</b></span><b style=""> pasó después?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Al ver cómo operan los grupos armados, el saqueo de las riquezas que hay, de los recursos, es lo mismo que vivimos en el área de Abya Yala. Entonces, un primer diálogo entre los pueblos que han sido sometidos al colonialismo, que han sido saqueados, cuerpos atentados permanentemente por el racismo, es posible y necesario porque somos iguales, porque vivimos opresiones muy parecidas en contextos distintos. Opresiones que pasan por nuestro cuerpo, por nuestro color de piel, por el territorio que habitamos. Además, por la forma en la cual hemos decidido habitar estos territorios: una forma no funcional al sistema capitalista y patriarcal. Entonces cómo operan los grupos armados y cómo es esta una señal de profundización del sistema de ocupación del territorio para todo este saqueo extractivismo, como construir corredores del narcotráfico, es una lógica similar que está pasando tanto en el África, en Mozambique como en el Abya Yala.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54297" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2-616x410.jpeg" alt="" width="616" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2-616x410.jpeg 616w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2.jpeg 640w" sizes="(max-width: 616px) 100vw, 616px" /></a></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Y nos encontramos con este dolor de que somos las mujeres y niñas, los cuerpos plurales, los más afectados por esa lógica de explotación, esa lógica extractivista, de destrucción del territorio. Aquí en los sectores mineros y en los sectores petroleros, donde antes de que vaya la maquinaria de explotación está el campamento donde hay alcohol, drogas y prostitución de nuestras hijas, guaguas y hermanas, es lo mismo que sucede en otros territorios. Y el racismo ahí es una herramienta, pues, de dominación de los cuerpos y de los territorios, porque cuando vos atentas contra los cuerpos estás atentando contra el propio territorio donde están lo que ha pasado en Bolivia en el golpe.&nbsp;</span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Como plantean ustedes,</span><b> ha sido un golpe racista. Ha sido un golpe de escarmiento. </b><span style="font-weight: 400;">Y eso, por ejemplo, lo vamos a ver en los resultados del próximo censo a ver si aún más del 60 por ciento de la población se continúa reconociendo como aymara o si realmente han logrado golpearnos para restaurar este pacto colonial de negar a nuestros abuelas y abuelos, nuestra cosmovisión, nuestra decisión de vivir sin acumular. </span><b>Porque ese sentido ha tenido el golpe: escarmentar a las indias e indios que hemos levantado la cabeza para la recuperación de la dignidad,a quienes hemos decidido construir un proceso político para autogobernarnos y autodeterminarnos.&nbsp;</b></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">El golpe no se ha acabado, hay una continuidad de una derecha fascista presente no sólo en la política económica territorial, sino también en los comités cívicos y con autoridades dentro de los espacios institucionales. Como Camacho, que sigue alimentando esa lógica racista legitimando que las indias y los indios después del 19 de 2019 somos unos ladrones, corruptos, donde estemos. Ese es el discurso que han instaurado, incluso se ha profundizado el racismo también dentro de las organizaciones sociales, en la izquierda y el feminismo, que no confían en las indias o los indios porque defienden al gobierno, porque quieren defender al Evo. Esta es la lógica fascista que continúa y entonces hay un atentado contra los cuerpos, la violencia hacia las mujeres es también racista, porque la mayor parte de los feminicidios son de mujeres indígenas que estaban habitando la ciudad, su propia comunidad, o que estaban intentando ser alcaldesas y concejalas. Mujeres indígenas con un lugar en la política. Entonces, en Bolivia se ha consolidado un discurso político racista, donde se les ha invalidado en la política por ser india o indio.&nbsp;</span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Sigue habiendo racismo y más bien estamos vetados como indios, como aymaras, porque quienes ahora dicen que son del pueblo, se han desplazado, han perdido la memoria, no hay una memoria de dónde venimos y de donde es nuestra lucha.&nbsp; Entonces, el racismo claramente se ha profundizado al igual que el ejercicio de poder sobre cuerpos y nuestros espacios territoriales. Se ha profundizado la persecución a las compañeras y compañeros indígenas hoy. </span><b>Creo que el ataque racista nunca va a acabar, es imposible que pueda acabar porque es una de las armas más importantes para lo que es hoy el ataque a todas las propuestas desde las defensoras y los defensores de la tierra que lo hacen para un bien vivir,</b><span style="font-weight: 400;"> para que aún podamos vivir en el territorio, para que no nos conviertan en ciudades solamente entonces creo que el racismo es algo que tendremos que ver cómo desarmarlo como desarmarlo y cómo proponer algo más que no sea subsumido por el sistema.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>Pensando en Francia Márquez en Colombia Marielle Franco en Brasil, Thelma Cabrera en Guatemala, las representantes de las naciones indígenas en la Convención Constitucional de Chile, y relacionándolas con esa reflexión que hacías: ¿Les parece que en Bolivia se puede disputar la institucionalidad estatal, “llenar de otro sentido la democracia”, como dice Francia?&nbsp;</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Para nosotras, como feministas comunitarias antipatriarcales, el que Francia Márquez esté en ese camino electoral es un acto de dignidad para todas. Creemos que todos los espacios son un espacio de lucha y que, finalmente, cada cual lucha por las condiciones que toca. No están las condiciones perfectas, eso solo pasa en la cabeza de la Academia y de los libros; supongo aquí toca luchar en lo que se pueda en el Estado y fuera del Estado, en la alcaldía o desde las organizaciones, y yo creo que en nombre de la autonomía hay que respetarlas también. Hay que respetar la autodeterminación y el autogobierno de los pueblos y los caminos que deciden tomar. Es muy importante lo que está haciendo Francia, cuando ella le dice al presidente </span><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">pero en realidad le dice a la clase política de Colombia y la región</span><span style="font-weight: 400;">– </span><span style="font-weight: 400;">que lo que les molesta es que la señora que les trabaja en la casa pueda ser la vicepresidenta. Es un mensaje para toda la región, como en el momento en el que Evo Morales fue presidente, es muy importante porque ha sido también parte de esa recuperación de la dignidad poder mirarnos en el que resultó ser el presidente después de dos siglos de presidentes empresarios y de oligarcas.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Lo mismo ocurre con Marielle Franco, que ha disputado también ese espacio territorial. Ahora en cada contexto existen realidades específicas y, en el caso de Bolivia, tenemos aprendizajes específicos sobre esa disputa del Estado. En la Convención en Chile, por ejemplo, sabemos nosotras por experiencia que es importante el proceso constituyente como proceso, como debate e instancia de politización de la sociedad. Aquí en Bolivia, para la Asamblea Constituyente se hacían asambleas en las calles, en los parques, colegios, sindicatos, puestos de venta; todo era una Asamblea Constituyente. En todos los espacios que estaba discutiendo sobre algún artículo, sobre la forma de Estado, sobre los derechos fundamentales. Hay que exigirle a esa institucionalidad que se transforme, que sea distinta, hasta que logremos disminuirla, de tal forma que podamos recuperar nuestra autonomía, autodeterminación y autogobierno. Se puede, desde movimientos sociales, desde la memoria ancestral y un proyecto político sólido con fuerza social con decisión. En el caso de Bolivia, hemos estado por 10 años en las calles, en el proceso constituyente, en las luchas pensando e inventando. Hemos hecho de eso nuestra vida, pero cuando no hay esa fuerza política, son solamente intenciones. </span><b>Una no hace la revolución sola, eso de que hay un caudillo que puede hacer la revolución no es cierto, se necesitan los pueblos.</b> <b>Para hacer eso que llaman revoluciones se necesitan los pueblos para construir el vivir bien.</b><span style="font-weight: 400;"> Desde ahí se puede disputar la institucionalidad, con esa fuerza en Bolivia lo hemos hecho. Lastimosamente, esa institucionalidad también ha podido un poco más que los propios proyectos políticos y ha fragmentado también a las organizaciones,</span></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Pero, en todo caso, lo que yo quisiera decir es que este “llenar de otro sentido la democracia”, como dice Francia Márquez, es posible en determinados territorios según las experiencias de lucha que han vivido y es posible porque la democracia sigue siendo una palabra, una categoría. No es posible hablar de una democracia comunitaria; en Bolivia lo hemos hecho, pero no ha sido suficiente. Está esa democracia liberal. Ya no sólo como categoría, sino como realidad, donde también podría ser el candidato Duque en el caso de Colombia o Camacho acá. Entonces, es posible darle un nuevo sentido a la democracia si realmente hay un proyecto por detrás que se proponga acabar con el patriarcado, construir comunidad y realmente recuperar la vida digna.</span><b></b></p>
<hr>
<p><span style=""><b><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN.png"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-54294 alignleft" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-290x410.png" alt="" width="290" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-290x410.png 290w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-724x1024.png 724w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-1086x1536.png 1086w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-1448x2048.png 1448w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-640x905.png 640w" sizes="(max-width: 290px) 100vw, 290px" /></a>Esta entrevista hace parte de la serie&nbsp; </b><a href="https://www.biodiversidadla.org/Defensoras"><b>“Defensoras. La vida en el centro”</b></a><b>, un trabajo conjunto de&nbsp; </b><a href="https://www.marcha.org.ar/"><b>Marcha Noticias</b></a><b> y&nbsp; </b><a href="https://www.biodiversidadla.org/"><b>Acción por la Biodiversidad</b></a><b>, editado por Chirimbote, con apoyo de la Fundación Siemenpuu.</b></span></p>
<p><span style=""><b>*La entrevista fue realizada por Camila Parodi en el año 2022.</b></span></p>
<p><span style=""><b>Edición: Camila Parodi y Nadia Fink.</b></span></p>
<p><span style=""><b>Ilustración: Ximena Astudillo</b></span></p>
<p><span style=""><b>&nbsp;</b></span></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/feminismo-comunitario-antipatriarcal-de-bolivia-el-primer-territorio-de-defensa-hoy-es-el-proyecto-politico-del-vivir-bien/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Bolivia: “No volveremos a ser sus sirvientas”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/no-volveremos-a-ser-sus-sirvientas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jul 2020 10:10:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#GolpeDeEstadoEnBolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Cacopardo]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Canal Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo Comunitario]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=50447</guid>

					<description><![CDATA[Un capítulo de "Historias debidas" relata el viaje de la Delegación Feminista Plurinacional a la Bolivia post Golpe. Un diálogo con Adriana Guzmán para seguir en resistencia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Un capítulo de &#8220;Historias debidas&#8221; relata el viaje de la Delegación Feminista Plurinacional a la Bolivia post Golpe. Un diálogo con Adriana Guzmán para seguir en resistencia.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Plurinacional.info | Foto: Canal Encuentro </strong></p>



<p>Las masacres de Senkata (El Alto, La Paz) y Sacaba (Cochabamba); el racismo, la discriminación y la humillación al pueblo; el desprecio a la pollera de las mujeres y a la wiphala, la bandera de los pueblos originarios.</p>



<p>La complicidad de los medios de comunicación con el régimen de facto, el periodismo de guerra y el uso de la religión católica y evangelista; la impunidad con la que operan los grupos civiles paramilitares y parapoliciales con la bendición del gobierno de facto; el silenciamiento de los medios de comunicación comunitarios y alternativos. La persecución y criminalización contra dirigentes populares, la guerra jurídica (Lawfare), el armado de causas judiciales con delitos inventados, las detenciones arbitrarias y el encarcelamiento de centenares de bolivianos.</p>



<h3>Historias debidas</h3>



<p>Eso y mucho más demuestra documental “Historias Debidas” (El Golpe de Estado en Bolivia 2019) producido en Argentina por Andrés Irigoyen (Dirección) y Ana Cacopardo (Conducción y guión) y estrenado en el canal Encuentro el 15 de julio, a 8 meses de la Masacre de Sacaba.</p>



<p>Muestra valiosos, conmovedores e inéditos testimonios de madres que siguen llorando por sus hijos acribillados desde helicópteros militares o hermanas que perdieron a sus hermanos baleados por policías o militares; heridos que evocan que muchos médicos de hospitales no les quisieron atender y los enviaron para “que Evo los atienda” o que acudan a la medicina natural y tradicional al ser indígenas y no citadinos.</p>



<h3>Feminismo comunitario </h3>



<p>Un documental donde se encuentra la mirada del feminismo comunitario, con Adriana Guzmán, al proceso de cambio interrumpido por el Golpe de Estado del 10 de noviembre de 2019 que impuso en Palacio Quemado a Jeanine Añez, Arturo Murillo, Fernando López, Karen Longaric, Oscar Ortiz que tienen el poder absoluro y lo ejercen con violencia, prepotencia y pisoteo a la Constitución y Leyes.</p>



<p>“Fueron 14 años de dignidad y sobre todo con una Constitución del Estado Plurinacional maravillosa que el pueblo la redactó”, dice Guzmán al evocar el rompimiento del orden constitucional con el Golpe de Estado de noviembre del 2019.</p>



<h3>&#8220;No volveremos a ser sus sirvientas&#8221;</h3>



<p>“La derecha nos dice volverán a ser nuestras sirvientas (empleadas domésticas)”, revela Guzmán y ella misma responde: “Nosotros decimos no volveremos a ser sus sirvientas&#8221;. </p>



<p>Todos los testimonios no sólo arrancan lágrimas y bronca sino ganas para no callar y seguir denunciando a los prepotentes y violentos del régimen de Añez.</p>



<p>Gregoria Siles, madre del joven Omar Calle, asesinado el 15 de noviembre de 2019 por el ejército boliviano durante una marcha pacífica de campesinos cocaleros, recuerda que ella también fue víctima del brutalidad militar y policial.</p>



<h3>“Me dijeron perra de mierda&#8221;</h3>



<p>“Me dijeron perra de mierda. Cuánto te pagó el Evo. Me robaron mi dinero, me patearon y me rompieron la mano”, dice al recordar que cuando fue al hospital para hacerse curar su mano rota, vio en uno de los televisores de la sala de espera que se informaba sobre la muerte de su hijo. “Sin hacerme curar, me salí del hospital y fui a buscar a mi hijo”, relata con un llanto incontenible.</p>



<p>Las voces de las viudas, de la madres y padres, de las hermanas y hermanos que perdieron a sus familiares durante las masacres del régimen de Añez, con sus ministros Arturo Murillo y Fernando López, &nbsp;no aparecen en la radio, la televisión y los diarios de Bolivia. Y solo se pueden conocer en medios internacionales como el Canal Encuentro de Argentina y las redes sociales.</p>



<p>Tras ver este documental uno se pregunta: ¿Vamos a olvidar la crueldad de los que todo el día, por sus medios amigos, hablan de la vida, democracia, libertad y acusan de violentos, sediciosos y terroristasa los bolivianos que reclaman justicia? ¿Hasta cuándo las masacres de Sacaba y Senkata quedarán sin castigo?</p>



<h3>Puedes ver el documental en: </h3>



<figure class="wp-block-embed-youtube aligncenter wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Historias debidas IX:  Adriana Guzmán - Canal Encuentro" width="854" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/wLercTyNDvk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>*<strong>nota originalmente publicada en <a href="https://plurinacional.info/2020/07/16/dictadura-en-bolivia-me-dijeron-perra-de-mierda-y-me-rompieron-la-mano/">Plurinacional.info</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/no-volveremos-a-ser-sus-sirvientas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Encuentro Plurinacional y de las disidencias: el feminismo desencubriendo el Abya Yala.</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-encuentro-plurinacional-y-de-las-disidencias-el-feminismo-desencubriendo-el-abya-yala/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Oct 2019 03:54:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Abya Yala]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro Nacional de Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Feministas del Abya Yala]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=45783</guid>

					<description><![CDATA[ No se trata solamente de un cambio de nombre, sino de un momento histórico que tiene el carácter de una profunda revolución.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Entre los días 12 y 14 de octubre se realizará en La Plata, “territorio querandí”, el 34° Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, no binaries. No se trata solamente de un cambio de nombre, sino de un momento histórico que tiene el carácter de una profunda revolución. </em></p>
<p><strong>Por Claudia Korol</strong></p>
<p>Asumir el carácter plurinacional del movimiento de mujeres y disidencias, significa cuestionar en profundidad el colonialismo, uno de los pilares en los que se sostiene y refuerza el sistema de dominación patriarcal capitalista, racista, adultocéntrico, y el régimen heterosexual. Por eso se vuelve paradójico que esta “revolución” política, cultural, epistemológica, se pueda concretar finalmente un 12 de octubre, convirtiendo aquella fecha del mal llamado “descubrimiento de América”, en el “desencubrimiento del Abya Yala”.</p>
<p>Abya Yala es el nombre puesto por el pueblo kuna, habitante de Panamá y de Colombia, al continente, y tiene distintos significados: sangre que corre libre, tierra viva, tierra que florece. Nombrar, dar nombre propio, es apropiarse, no en el sentido privado de propiedad, sino en la posibilidad de ser y sentirse parte. El lenguaje territorializa. Así como entre decir América –invocando voluntariamente o no a Américo Vespucio- y decir Abya Yala –en clave ancestral- existe una tensión de territorialidades, otro tanto sucede entre nombrarse &#8220;nacional&#8221; o &#8220;plurinacional&#8221;. El feminismo que resulta de esa tensión, de ese proceso, tiene en sus manos la gigantesca tarea de reconocer, visibilizar y entrelazar las múltiples identidades culturales, ancestrales, de pueblos y naciones originarias, las diferentes corporalidades sexo-genéricas, la pluralidad de existencias que se rebelan ante el sistema de dominación heteropatriarcal.</p>
<p>La “revolución feminista” no es una nueva ola, no es la última moda. Es un movimiento rebelde en el que los cuerpos plurales y diversos y las diferentes luchas buscan su lugar, y exigen ser nombradas. Desde que el feminismo dejó de ser el sueño de unas pocas y se volvió una experiencia que transforma la vida de miles de mujeres y de personas en fuga del régimen patriarcal, atravesó sucesivas crisis que mueven el tablero de lo conocido, y desplazan los focos para alumbrar violencias estructurales, naturalizadas por la cultura patriarcal durante siglos.</p>
<p>Cada tanto parece que el entusiasmo y las pasiones se atenúan, se aplanan, que son asimiladas y digeridas por el tiempo electoral, por los buenos y malos “humores” del mercado, e incluso por el cansancio que provocan tantas discusiones –muchas de ellas ásperas-, que convierten citas fabulosas en territorios de “desencuentros”. Sin embargo, la chispa vuelve a encenderse, acá y allá, y todo arde&#8230; todo brilla como la diamantina mexicana. No hay Bolsonaro que resista, cuando una marcha de más de cien mil mujeres indígenas, negras, campesinas, atraviesa el Brasil. La revolución feminista dinamita fronteras sin pedir permiso. La clave de su magia tiene el rostro de los muchos encuentros, abrazos, “acuerpamientos”.</p>
<p>La cita del 34° Encuentro en La Plata, revuelve las aguas profundas de los feminismos, y las tormentas por momentos parecen cubrir el horizonte. Pero no se trata de metáforas. En distintos lugares se realizan debates interminables, acciones colectivas, reuniones para pensar y proponer caminos que vuelvan al 34° encuentro un momento histórico, en el que la revolución feminista vuelva a ser revolucionada en clave plurinacional y disidente.</p>
<p>La conjunción de la “marea verde”, el “ni una menos”, el ”yo sí te creo”, el “mirá cómo nos ponemos”, hoy se potencia con la propuesta de descolonizar a los feminismos, creando un movimiento plurinacional, antirracista, anticolonial, antipatriarcal, donde lo que defina no sea la biología sino la ideología, y se produzca el encuentro de mujeres de diferentes procedencias, de distintas generaciones, de variados cuerpos, memorias y deseos, y de diversas identidades: mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, no binaries, negras, indígenas, campesinas, migrantes, villeras, laburantes de jornada completa, de trabajo invisible, estudiantes. Todas nombradas, sin tener que pedir permiso para estar.</p>
<p>Ése es uno de los grandes desafíos del 34° Encuentro, que se realizará a pocos días de las elecciones nacionales. Que se pueda priorizar el fortalecimiento de las luchas históricas de las mujeres, de los movimientos antipatriarcales, de las disidencias, por sobre los intereses electoralistas que tienden a fragmentar los procesos de creación feminista y popular. Anticipar la derrota política del <em>macrividalismo</em> en su territorio, movilizar las energías para que quienes lleguen a distintas instancias de gobiernos, estén exigidos/as de respetar los intereses y necesidades de los sectores populares, especialmente de las mujeres, que con mayor rigor sufrimos la feminización de la pobreza, y de las disidencias que vienen siendo atacadas por las políticas de odio y de discriminación crecientes que se promueven desde el poder.</p>
<p>Los sucesivos golpes económicos y financieros que el <em>macrividalismo</em> ha venido dando para profundizar la necropolítica extractivista, se descargan con violencia sobre los cuerpos de las mujeres que “paran la olla” todos los días, y que tienen que realizar magia para garantizar la sobrevivencia y el cuidado de las familias cada vez más vulnerables.</p>
<p>En la cita de octubre, que se espera que sea la más multitudinaria de la historia de estos encuentros, los debates muestran el crecimiento en amplitud y en diversidad de los feminismos y su permanente transformación, tumultuosa, aguerrida, atravesada por las pasiones que supone un modo de hacer política desde los cuerpos, las comunidades, las zonas de exclusión, los centros de trabajo, de vivienda y estudio. Un espacio cargado de tensiones y contradicciones, donde la fuerza va oscilando entre la potencia de los feminismos populares, comunitarios, plebeyos, y los círculos de “buenas prácticas” institucionalizadas, disciplinadas y ordenadas, que se conforman con conservar lo logrado y merman su potencia transformadora.</p>
<p>La propuesta de cambio de nombre por “Plurinacional”, fue reclamado en varias oportunidades desde los talleres de mujeres originarias que se reunieron en otros encuentros. La demanda fue recuperada desde el primer Parlamento de Mujeres Indígenas por el Buen vivir realizado en Ensenada, que dio origen a la campaña “Nos queremos plurinacional”. Otros colectivos como Feministas de Abya Yala, asumimos esta propuesta, que atravesó todos los debates de Trelew. A pesar del fuerte posicionamiento que hubo en los talleres y en distintas iniciativas (como en el Taller 42 organizado por las Mujeres Indígenas por el Buen vivir, en la mesa de Feministas de Abya Yala, y en la propia marcha del encuentro), el cambio no se aprobó, debido a las maniobras realizadas por la mayoría de la Comisión Organizadora en el plenario final, donde no pusieron el tema en discusión, como se habían comprometido desde el documento que abrió el encuentro.</p>
<p><strong>“Plurinacional”</strong></p>
<p>En estos debate, confrontan con la perspectiva plurinacional corrientes que reivindican “lo nacional”, como elemento homogeneizante de los movimientos populares, y en este caso del movimiento de mujeres, concepción que desconoce que los Estado Nación en nuestro continente han sido construidos sobre la base de sucesivos genocidios de los pueblos originarios, de los pueblos negros esclavizados, y que este genocidio hoy continúa cuando el patriarcado capitalista y colonial  criminaliza a los pueblos y a las mujeres que defienden cuerpos y territorios.</p>
<p>Los nacionalismos exacerbados, racistas, colonialistas, xenófobos, son cuna de los fascismos existentes, de los bolsonarismos, de los macrividalismos, que en la misma lógica despliegan políticas extractivistas de destrucción de la naturaleza, de saqueo de los bienes comunes, de violencias contra pueblos y mujeres originarias y negras, migrantes, empobrecidas, y de odio hacia lesbianas, travestis, trans, disidencias.</p>
<p>La revolución feminista es un movimiento que puede impedir el avance de estas políticas de muerte y de odio. De hecho, es el movimiento social que pudo ponerse de pie en Argentina, con la marea verde, el Ni Una menos, los paros internacionales de mujeres, lesbianas, travestis, trans; que se puso en marcha en Brasil, con el Ele Nao y ahora con la Marcha de mujeres indígenas, negras, y campesinas; en México, enfrentando la violencia patriarcal y realizando el primer encuentro de mujeres que luchan, para mencionar sólo algunas de las iniciativas de los feminismos. Subraya la filósofa feminista mendocina Alejandra Ciriza, que los estados nacionales se constituyeron “a partir de la construcción del proyecto de la Argentina oligárquica, que implicó un proceso de invasión de las nacionalidades y pueblos preexistentes. Implicó un genocidio, cuyas prácticas fueron retomadas en el año 76. No es nada casual que en el año 1979 la dictadura celebrara la mal llamada “Conquista del Desierto”.</p>
<p>Hablar de un encuentro plurinacional recupera esta historia tan compleja de nuestro país, que es efectivamente plurinacional, aunque ese carácter fue negado durante tanto tiempo. Es muy importante para nosotras como feministas reivindicar ese nombre de plurinacional, que implica poner en cuestión el carácter racista de este país. Este país se “construyó” negando las nacionalidades pre-existentes, y la multiplicidad de personas que constituyen este país. Negar eso es adoptar una posición blancocéntrica y racista. Son posiciones que tienen que ver con una determinada tradición oligárquica del feminismo, que se puede reconocer en Camila Horne de Burmeister, que proponía el voto calificado. Nosotras reivindicamos otro tipo de tradiciones, las de las anarquistas, las socialistas, las peronistas, por nombrar algunas de las tradiciones plebeyas. Hay quienes argumentan que romperíamos una tradición, pero las tradiciones se pueden renovar”.</p>
<p><strong>Romper las fronteras</strong></p>
<p>Uno de los temas centrales que atraviesan el convulsionado siglo 21, es el de las migraciones. Los pueblos migraron históricamente buscando horizontes de felicidad. “Migrar es un ejercicio ancestral” aseguran las mujeres originarias.</p>
<p>Con el crecimiento de las derechas conservadoras, los países han levantado muros para detener este movimiento. La criminalización de las personas migrantes, tiene niveles de crueldad incomparables. Por eso el debate sobre lo plurinacional, pone también en la reflexión los modos en los que el patriarcado capitalista y colonial estableció fronteras entre los pueblos. Adriana Guzmán, del Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia, nos dice: “Somos plurinacionales porque somos antipatriarcales. Las fronteras de las naciones, de los estados, las ha establecido el sistema patriarcal. Las fronteras sobre los cuerpos, las jerarquías sobre los cuerpos, las ha establecido el sistema patriarcal. Hablar de plurinacional en un encuentro de mujeres, es atrevernos a mirarnos todas, atrevernos a reconocer que todas estamos en el mismo espacio, es la convocatoria profunda a dejar una actitud colonialista, racista, ser capaces de autocriticar esos espacios y encontrarnos todas en una lucha antipatriarcal, que es de todos los cuerpos”.</p>
<p>Descolonizar implica comenzar a borrar las fronteras impuestas por el poder, que separan pueblos, culturas, y que también realizan una cartografía de cuerpos jerarquizados desde el régimen heterosexual.</p>
<p>Años atrás, Lohana Berkins era prácticamente la única travesti que participaba en los Encuentros. Ella abrió muchos caminos, enfrentándose cuando fue necesario a situaciones de discriminación, de violencia y de odio. Hoy son cientos de travestis y trans, que participan en los Encuentros, que realizan sus propios talleres, e incluso vienen promoviendo la marcha contra los travesticidios. Esas travestis, trans, junto a lesbianas, bisexuales, no binaries, exigen no ser invisibilizadas. Otra vez las políticas conservadoras, construyen fronteras y levantan muros. Sin embargo, la memoria de Lohana, la mariposa multicolor, tiene más fuerza en la subjetividad feminista que las políticas que construyen desde los límites de la biología.</p>
<p><strong>Nuevas migraciones</strong></p>
<p>Los feminismos populares, indígenas, negros, villeros, migrantes, campesinos, de trabajadoras de tiempo completo, de estudiantes, de ancianas, de jóvenes, están revisando a partir de estos diálogos y debates sobre el carácter de los Encuentros, temas tan profundos como la comprensión del sistema patriarcal.</p>
<p>Afirma Adriana Guzmán que “el patriarcado es “el sistema”. No es un sistema más, no es producto del capitalismo, no es consecuencia de la colonización, no es una forma de racismo. Es el sistema de todas las opresiones, de todas las dominaciones, y de todas las violencias que vive la humanidad y la naturaleza, construido históricamente sobre el cuerpo de las mujeres&#8230;  La humanidad aprende a explotar y a dejarse explotar, porque en la casa hay una mujer que hace el trabajo de la casa, cocina, cría a los hijos, y a eso ni siquiera se le llama trabajo, y nunca se lo reconoce. La humanidad ha aprendido la explotación en el cuerpo de las mujeres. Ahí se sostiene el capitalismo también”.</p>
<p>El debate sobre el carácter plurinacional tiene antecedentes en experiencias tan diversas como es el caso de Bolivia, o en la propuesta de las mujeres kurdas, que traen a los encuentros su propia experiencia de revolución de las mujeres, de confederalismo democrático, y de poder popular plurinacional. En el caso de Bolivia, que ya es constitucionalmente un Estado Plurinacional, esto fue producto de una discusión histórica. Señala al respecto Adriana Guzman: “Nuestra posición frente al nacionalismo, fue importante en términos políticos, reconociendo que es parte de la construcción patriarcal, y que es un pacto con el colonialismo y el racismo, cuando nos obligan a ser bolivianas y negarnos como aymaras y como quechuas. Fue importante el debate de lo plurinacional, para reconocer nuestros cuerpos, nuestros territorios, los diferentes idiomas que hablamos, las formas en las que conocemos, en las que nos queremos y nos relacionamos. El debate de lo plurinacional significó discutir la reconstitución del territorio ancestral, la reconstitución del cuerpo, fuera de las obligaciones coloniales, patriarcales. La obligación heterosexual, la obligación de la dualidad, formas que habían atravesado la cosmovisión. En Bolivia no se hizo dentro del movimiento de mujeres y dentro del feminismo. Se hizo a nivel nacional, y algunas feministas dijeron “que ese tema lo discutan las indígenas, porque no es un tema del feminismo discutir lo plurinacional”. Aquí ha pasado al revés. &#8220;Ha empezado la discusión dentro del movimiento de mujeres y del feminismo”.</p>
<p>El miedo al cambio es una de las amenazas más grandes que tiene la revolución feminista. Pero frente a ello se trata de volver al origen, no para quedarse ahí, sino para recuperar fuerza en las identidades, y en la historia ancestral de las migraciones. Nada tan vital como migrar, en búsqueda de nuevos horizontes. Esa experiencia de los pueblos se encarna en la experiencia feminista, que con la misma tozudez y energía con que tiñe de verde los pañuelos y las raíces del pelo, pinta con los colores del arcoiris -de la wipala y de los movimientos lgttbi-, la tradición violeta de las brujas que nunca pudieron quemar en las hogueras patriarcales, y que llegan también a la cita, para colocar magia en los encuentros, sabiduría para sortear los obstáculos, sacando energía y alegría de la experiencia vital de la diversidad y de la fuerza del encuentro.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-encuentro-plurinacional-y-de-las-disidencias-el-feminismo-desencubriendo-el-abya-yala/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Elecciones 2019: ¿Hacia dónde camina Bolivia?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/elecciones-2019-hacia-donde-camina-bolivia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Dec 2018 11:53:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro García Linera]]></category>
		<category><![CDATA[Andrea Jarowisky]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2019 Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo Comunitario]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=42714</guid>

					<description><![CDATA[El TSE de Bolivia aprobó la presentación de Evo Morales y Álvaro García Linera en las elecciones ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Andrea Jarowisky / Foto: Camila Parodi </strong></p>
<p><em>A menos de un año de las próximas elecciones en Bolivia, el TSE aprobó la presentación de Evo Morales y Álvaro García Linera en las mismas. Miradas y repercusiones en diálogo con Adriana Guzmán del Feminismo Comunitario de Bolivia</em> .</p>
<p>El 29 de octubre de 2019 se realizarán las elecciones presidenciales en el estado Plurinacional de Bolivia y ya surgió una gran polémica: luego de que en 2017 el Tribunal Constitucional Plurinacional diera luz verde para la aprobación de la candidatura de Evo Morales y Álvaro García Linera, el Tribunal Supremo Electoral el pasado 5 de diciembre aprobó, por cuatro votos a favor y dos en contra, la presentación a reelección del binomio oficial de por el Movimiento al Socialismo (MAS).</p>
<p>La constitución del 2009 en su artículo 168 indica que le mandato presidencial será de 5 años y el presidente o presidenta y vicepresidente o vicepresidenta podrán ser reelegidos una vez de forma continua. Sin embargo, el binomio oficial, se presentó ante el Tribunal basándose en el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos sobre los derechos políticos donde indica que todos los ciudadanos gozan los derechos de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores, y de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país.</p>
<p>Este sería su cuarto mandato consecutivo, el tercero fue habilitado basándose en que el primer periodo presidencial se produjo bajo la constitución anterior a la del Estado Plurinacional de Bolivia, que comenzó a regir en 2009.</p>
<p>Morales y Linera piensan que su derecho político a ser candidatos se ve coartado. El bloque está compuesto por los tratados y convenciones de Derechos Humanos y la Constitución, por lo que los oficialistas y el Tribunal Supremo Electoral entienden que el tratado de la OEA y sus órganos parte, están por encima de la Constitución Plurinacional cuando fuere necesario, haciendo que el artículo 168 sea inconstitucional.</p>
<p>Las ONGs bolivianas Fundación Observatorio de Derechos Humanos y Justicia y la Fundación de los Derechos Humanos han presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un recurso alegando que la presentación como candidatos es anti-democrática e inconstitucional pero aun la CIDH no se ha proclamado al respecto y ha solicitado tiempo para estudiar la situación.</p>
<p>A nivel internacional, el grupo la Iniciativa Democrática de España y las Américas &#8211; IDEA, una organización que concentra a ex presidentes contrarios a los regímenes del grupo del denominado socialismo del siglo XXI, hizo un llamamiento a la OEA y a la UE para que dispongan de medidas preventivas frente a lo que denominaron la ruptura del orden constitucional y democrático de Bolivia. Fue firmada por José María Aznar y Felipe Gonzáles de España, Fernando de la Rúa de Argentina, Vicente Fox de México, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe de Colombia y Mireya Moscoso de Panamá, entre otros.<br />
Cabe recordar, que el 21 de febrero de 2016 se realizó un referéndum vinculante donde se le consultó a la población si Evo y García Linera podrían presentarse nuevamente como candidatos y la población ha respondido negativamente. En estos días Bolivia está movilizada, hubo paros y marchas a favor y en contra.</p>
<p>Una oposición heterogénea se está gestando alrededor del candidato por el Partido Comunidad Ciudadana, Eduardo Mesa, a quien las encuestas dan como principal contrincante de Morales.</p>
<p>En diálogo con Adriana Guzman, de Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia. Guzman resalta que la democracia liberal además de permitir la candidatura oficial, permite que otros candidatos como el mismo Mesa, quien fuera vicepresidente de Sanchez Lozada en 2003 cuando se produjo la masacre del gas (Sanchez Lozada sí es juzgado por este hecho y Mesa no), Victor Hugo Cardenas que tiene procesos de corrupción, y a Oscar Ortiz fundamentalista, con un discurso racista y parte de las movilizaciones racista en 2008.</p>
<p>Un camino alternativo, que plantea la militante feminista, es que se podría haber habilitado la reelección de Evo mediante mandato, a través de la democracia comunitaria, con una agenda construida desde las bases. Ven a Evo como único candidato, porque a pesar de haber hecho una distribución y no una transformación del sistema capitalista neoliberal patriarcal, la sociedad, las organizaciones y el mismo Evo, no generaron nuevos posibles mandatarios para gobernar el país y profundizar el proceso de cambio.</p>
<p>A este escenario político, se suman los movimientos ciudadanos del 21F, (llamado así porque el plebiscito sobre la reelección se produjo un 21 de febrero), financiados y operadas por la derecha política y económica; luego está el oficialismo con todo su aparato estatal dispuesto a hacer campaña en todos los frentes y, según Guzmán, las invisibilizadas organizaciones sociales que llegan a esta situación fragmentadas. Muchas de ellas no quieren que las candidaturas se diriman en estos términos, excluyendo la posibilidad del surgimiento nuevos líderes y lideresas, pero como el juego ya está planteado, ven a Morales como el único candidato posible.</p>
<p>Asimismo la feminista comunitaria plantea que esta imposición a las organizaciones sociales de los candidatos del MAS, por un lado tiene un significado simbólico ya que Evo rompió su palabra de no repostularse si el plebiscito era negativo, y por el otro muestra que no se ha aprendido nada de los procesos latinoamericanos que llegaron a las elecciones con candidatos impuestos a la sociedad y no surgidas de ella, como sucedió en Argentina con Scioli, con Maduro modificando la Constitución y en Brasil. Aclara que no están en contra de los compañeros pero sí de la soberbia e imposición de los candidatos.</p>
<p>En lo que deriva esto, es que se viene un año electoral donde el gobierno tiene recursos pero no la fuerza suficiente proveniente de las organizaciones sociales, mientras que la derecha continuará financiando plataformas racistas y violentas. Y desde una perspectiva feminista, se ve a estos señores como hombres que todo lo pueden y que finalmente, pudieron candidatearse, con una incapacidad de autocrítica y de pensar en otros caminos. Esto finalmente, dice Adriana Guzmán, llevará al desgaste, polarización y confrontación social. Resta esperar que la CIDH se pronuncie y ver cómo será la reacción social en el año de campaña.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/elecciones-2019-hacia-donde-camina-bolivia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
