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	<title>#34Encuentro &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>#34Encuentro &#8211; Marcha</title>
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		<title>Ninoska Pailakura: “Macarena defendía el territorio, el río, la vida”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ninoska-pailakura-macarena-defendia-el-territorio-el-rio-la-vida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Oct 2019 03:20:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Berta Caceres]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
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		<category><![CDATA[Ninoska Pakura]]></category>
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					<description><![CDATA[Una entrevista con Ninoska Pailakura, de la Coordinadora de Justicia por Macarena Valdés.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Una entrevista con Ninoska Pailakura, de la Coordinadora de Justicia por Macarena Valdés. Defensora del territorio, Valdés fue asesinada hace tres años en su comunidad, en Chile. Palabras que buscan justicia y buscan tejer redes.</em></p>
<p><em> </em><strong>Por Nadia Fink y Camila Parodi | Foto: Nadia Petrizzo<br />
</strong></p>
<p>Ninoska Pailalakura es parte de la Coordinadora de Justicia por Macarena Valdés, en Chile. Yudy Macarena Valdés Muñoz fue encontrada ahorcada el 22 de agosto de 2016 en su casa de la comunidad mapuche Newen.</p>
<p>Si bien la fiscalía lo calificó de suicidio, desde un principio su compañero, Rubén, y la Coordinadora dijeron que había sido asesinada. Así lo detalla Pailakura durante el Primer Encuentro de Trabajadoras de la Tierra que se llevó adelante en La Plata: “Ella era un activista, madre de cuatro niños, compañera, hermana… Y fue asesinada en el marco del conflicto con una empresa hidroeléctrica de capitales austríacos. Fue encontrada en su casa por su hijo de 11 años, a vista de su hijo de 1 año”.</p>
<p>Sobre la investigación que sigue llevándose adelante después de más de tres años, detalla: “Tres veces se quiso cerrar la investigación, pero seguimos con peritajes, pagados por la familia y amigos, y en agosto pasado el informe del forense británico John Clark demuestra que no fue suicidio, que hubo participación de terceros. Por ejemplo, se encontró un ADN también ahora en la cuerda de la que colgaron a Macarena, un ADN diferente al de ella, también de sexo femenino. No sabemos si esto es para desarticular toda la organización que tenemos como mujeres, que apoyamos la causa, pero estamos creyendo que es favorable para la investigación”.</p>
<p>Pailakura cree que el mensaje fue muy claro de parte de los dueños de la hidroeléctrica, los mismos que quieren adueñarse de las tierras y los ríos: “Se encontraron marcas de dedos en el cuello, eso demuestra que ella trató de sacarse la cuerda, que ella luchó para poder vivir. Creemos que también es un ‘mensaje’ el que ella luchó para vivir. Ella defendía el territorio, defendía el río, defendía la vida, quería darles una mejor vida a sus hijos. Y también hay un hostigamiento que se vive en la comunidad todo el tiempo: a nuestras mujeres de la comunidad las llaman por teléfono diciéndoles que les van a quemar la casa, nos siguen en la calle, hay gente que ni siquiera sabemos quién es. Estamos pidiendo también que el Estado chileno se haga parte de esto, y que cumpla con la palabra de que iban a apoyar la investigación sobre la muerte de Macarena”.</p>
<p><strong>&#8211; En ese mismo sentido, venimos viendo en estos años con el asesinato de Berta Cáceres, y también en Centroamérica, en Colombia… en todos los lugares son las mujeres las que defienden el territorio y la comunidad, ¿cómo lo ven ustedes desde Chile y en particular con Macarena?</strong></p>
<p>Macarena también luchaba con las mujeres de la comunidad y yo creo que es una estrategia también para desarticularnos, como en el caso de Berta con su hija también, para someternos, y para difundir miedo más que nada.</p>
<p><strong>-¿Y cómo continúan en esa comunidad, además del reclamo de justicia? </strong></p>
<p>Ahora continuamos, son dos procesos que van en paralelo, también un poco unidos. Estamos también en el tema de la investigación e hicimos una querella en contra de la empresa para sacarla, porque usurpó 8 hectáreas de la comunidad y ocupó el río en 8 kilómetros, esto sin ninguna firma, sin comentar nada. Están trabajando sin estudio de impacto ambiental, entonces llevamos dos luchas que van juntas. Fue un gran vacío para las mujeres que están ahí el hecho de perder una compañera, pero seguimos de pie y con más dignidad que nunca, con la frente bien en alto; hasta adelante vamos, hasta que la dignidad se haga costumbre.</p>
<p><strong>-Antes contabas que vivías en una casa rodeada por el bosque en lo alto de una montaña. ¿Cómo es un día en esa comunidad, en tu vida?</strong></p>
<p>Es hermoso, te despiertas y te duermes escuchando el río. Es escuchar los pájaros, el viento que llega y te habla… Nosotros, como mapuches, sentimos eso, una energía linda, diferente; somos gente de la tierra. También yo creo que por eso estamos aquí, que vivimos para defenderla. Ruben, el compañero de Macarena, es orfebre, hace joyas de plata, y así puede ver crecer a sus hijos y cuidarlos también. Y yo también le ayudo haciendo un trabajo un poco maternal con los niños, y también apoyo la lucha. Es hermoso, y por eso lo defendemos tanto… Con el plan IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana) están destruyendo todo y también estamos tratando de oponernos a eso, pero la gente de ahí lo llama “progreso”, y nosotros lo vemos de otra manera.</p>
<p><strong>-A la gente de la ciudad le cuesta imaginar una vida así porque no tiene tantas cosas hermosas de dónde agarrarse… ¿Cómo es la comunicación con las ciudades? ¿Están logrando generar ese impacto o la ciudad en Chile todavía no está teniendo esa lectura?</strong></p>
<p>A partir del caso de Macarena y con el tema de la represa hidroeléctrica hemos recibido harto apoyo de gente de la ciudad. De hecho, las primeras que le creyeron a Rubén cuando dijo que a Macarena la habían matado fue una organización lesbofeminsta antirracista que hay en Chile. Entonces, nosotros les damos cabida a ellas y a mucha otra gente que va a apoyar, no sé cómo será en otras comunidades pero nosotros intercambiamos muy bien.</p>
<p><strong>-¿Cómo estás viviendo este Encuentro y cuál es tu opinión, como mapuche, del pedido de cambio de nombre a Plurinacional?</strong></p>
<p>Me parece genial porque estamos todas en ese nombre. Le comentaba a una compañera que una a veces se siente tan sola arriba de la montaña luchando de la mano de los hombres, que son como “los más fuertes”, que una se siente sola y dice ¿y las mujeres dónde están? Y una llega acá y se siente con tanta energía femenina que una piensa que por algo una está ahí donde está. Y tiene que salir para hacer más redes, para que la lucha siga siendo más unida.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/ninoska-pailakura-macarena-defendia-el-territorio-el-rio-la-vida/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Viviana Catrileo: “En Chile, el Estado tiene que reconstruirse”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/viviana-catrileo-en-chile-el-estado-tiene-que-reconstruirse/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Oct 2019 11:41:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[anamuri]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[UTT]]></category>
		<category><![CDATA[Viviana Catrileo]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Viviana Catrileo, de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri) en Chile]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Durante el Primer Encuentro de Trabajadoras de la Tierra, conversamos con Viviana Catrileo, de Chile. Unos días antes de que el pueblo saliera a las calles en su país, charlamos sobre el papel del Estado y nos anticipaba que la lucha es “permanente, activa, anticapitalista y anticolonialista”. </em></p>
<p><strong>Por Camila Parodi y Nadia Fink | Foto: Nadia Petrizzo<br />
</strong></p>
<p>Unos días previos al 34 Encuentro (Pluri)nacional de Mujeres y Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries, se realizó el Primer Encuentro de Trabajadoras de la Tierra. Allí entrevistamos a Viviana Catrileo, de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri) de Chile, para conocer su mirada sobre el rol de las mujeres en las ciudades y en el campo, el papel del Estado en relación con los pueblos originarios, entre otros temas.</p>
<p>Por esos días, el pueblo ecuatoriano salía a las calles para reclamar sus derechos y Catrileo comentaba: “Saludamos al pueblo del Ecuador que están en esa lucha, que no es solo el Ecuador, son todos los países del continente y del mundo donde el capitalismo va entrando con tanta fuerza. Que es Haití que está luchando y que el hambre ya no se aguanta, una situación de miseria y de abandono a los pueblos en donde los estados que debieran ser la representación de los intereses de la mayoría no lo está siendo”. Por estos días, es su país el que se alza contra un gobierno que ha decidido reprimir con sus fuerzas militares en las calles. Por eso, en las líneas que siguen, encontramos unas pistas de lo que se vive en los territorios chilenos.</p>
<p><strong>-En la mesa de campesinas se aportaron miradas desde las organizaciones sociales que tienen que ver con los reclamos que hay que hacerle al Estado, ¿cómo es esa relación desde el punto de vista de los pueblos originarios? </strong></p>
<p>Los reclamos que les haríamos a los Estados tienen que ver con reconocer que las diversidades estamos presentes en los territorios y que esas diversidades que tenemos en nuestras formas de ver el mundo, de compartirlo, de relacionarnos, no se condicen muchas veces con las políticas que tienen que ver con las estructuras del Estado. Entonces, independiente a los gobiernos que vayan pasando, es la estructura del Estado en el fondo la que repercute en las políticas públicas que van en dirección hacia el desarrollo, dicen, “económico del país” y en el fondo no es desarrollo para el país, sino para un sector en desmedro de las grandes mayoría, que somos los pueblos que estamos luchando de distintos espacios y distintos territorios. Y es el problema de fondo: que el Estado tiene una estructura que nos afecta a los pueblos del campo, a las mujeres, donde no somos reconocidos, no somos valorados y nuestros intereses no son más importantes que los de las grandes corporaciones, las transnacionales que son las que hacen el juego a través de las distintas administraciones que van pasando por los Estados. Entonces nuestra lucha es esa: es permanente, activa, anticapitalista, es anticolonialista.</p>
<p>En el fondo, los estados tienen que responder a las soberanías: somos la mayoría y tenemos que poner ahí también nuestros intereses sobre la mesa. En Chile, desde hace un tiempo venimos planteando que el Estado tiene que reconstruirse, y para ello tienen que haber un dialogo nacional; una asamblea constituyente que permita que toda la ciudadanía pueda parlamentar en torno a cómo quisiera el país, qué modelo de sociedad es la que le interesa, hacia la cual quiere caminar. Mientras, seguimos en cada uno de nuestros espacios de organización sensibilizando y haciendo conciencia de que estamos en una situación muy crítica los pueblos y cada vez somos más avasallados, pero que no significa que no estemos también apostando a que exista ese cambio y que desde nuestras acciones tenemos que caminar a construir una gran unidad social.</p>
<p>Y en un momento nos vamos a levantar porque la historia la hacemos los pueblos. El año que viene se conmemoran los 50 años de la Unidad Popular y nosotros decimos que esa conmemoración puede servir para remirar nuestra historia y nuestra construcción, y nuestro papel como organización y movimiento en las alianzas de clase para cambiar este modelo de sociedad que tanto nos afecta.</p>
<p><strong>-¿Qué opinan sobre el pedido de cambio de nombre del Encuentro de Nacional a Plurinacional que se reclama desde el reconocimiento de los pueblos originarios? </strong></p>
<p>Cuando escuchamos “plurinacional”, lo primero a lo que hacemos alusión es a la diversidad de los pueblos. En Chile hace bastante rato desde la organización de pueblos originarios hemos estado exigiendo que el Estado reconozca que en el país y en el territorio nacional existimos distintos pueblos. Somos plurinacional. Así como lo hizo el gobierno de Evo Morales, reconocer al pueblo originario procedente del mismo territorio. En este Encuentro de Mujeres están presentes de distintos países, con toda esa riqueza cultural, con las identidades también de los pueblos originarios, entonces plurinacional es quizás también esa participación en los territorios. Es muy importante relevar y destacar la diversidad en este caso de las distintas mujeres que estamos presentes en este encuentro, diversidad social, diversidad cultural, diversidad de las identidades.</p>
<p><strong>-Vemos que en Chile hay muchos avances de movimiento feminista, ¿cómo se da el diálogo entre ese movimiento y los pueblos originarios y la clase trabajadora? ¿Hay propuestas hacia el futuro, sobre todo para que sea más amplio?</strong></p>
<p>En esa materia creo que hay un avance importante en lo que ha sido la ola feminista en Chile, pero también nosotras desde las organizaciones y los movimientos decimos que si bien tiene un auge en este momento viene de muchas historias en las que las mujeres han luchado por la participación de las mujeres, partiendo por el voto femenino porque tiene una significación particular en el cambio de la estructura social. Valoramos, sin duda, el que haya esta emergencia de la mujeres que parte con la ola feminista, con las jóvenes, la universidades, que es del mundo urbano donde ven la opresión hacia sus cuerpos pero que también pasa por la necesidad de articularse, organizarse para cambiar esa forma de concebir la relación humana y las decisiones sobre nuestro territorio… Pero desde el mundo campesino, desde los pueblos originarios, particularmente desde nuestra organización, en ese debate todavía no hemos profundizado lo necesario. No podría yo decirte que las campesinas y los pueblos originarios estamos por el aborto, pero sí valoramos la lucha de las mujeres que sí están dando esa significación a lo que es el cuerpo y sus decisiones, y en algún momento posiblemente desde el mundo campesino vamos a tenerlo más claro.</p>
<p>Porque también hay muchas dispersiones en cuanto a la posición política que se tiene en torno a los temas y no es casual que, sobre todo las clases más marginadas, tengan una posición política que a veces pueden ser hasta conservadoras. Eso tiene que ver también con la hegemonía del poder, con cómo nos ha llegado a la educación y cómo nos han adiestrado para pensar y para comportarnos y para mirarnos entre pares, incluso. Pero estamos en ese proceso de concientización, y en algún momento tenemos que dar el paso también a abrirnos a esas otras miradas y a esos otros enfoques desde las mujeres. Sin duda, asumimos que son pasos importantes que nos hacen encontrarnos aún más, porque ahora decimos que el encuentro entre el campo y la ciudad va cobrando un gran protagonismo y que lo vemos desde el mundo de la agricultura, particularmente la producción. Ya hay un puente y son muchos los puentes que hay que fortalecer todavía para esa gran alianza campo-ciudad, que es la alianza de clase que necesitamos.</p>
<p><strong>-¿Y cómo están trazando desde la organización los puentes entre el presente y el futuro, con las niñeces, las adolescencias, dentro del ámbito campesino?</strong></p>
<p>Lo estamos viendo con un poco de preocupación, porque el campo cada vez está quedando más solo, más viejo. Quienes se quedan en el campo son finalmente quienes ya no van a hacer una vida laboral fuera de la tierra, y son los hijos quienes están migrando porque no hay condiciones para quedarse. Sin embargo hoy, en muchos de los pueblos originarios urbanos, principalmente desde la juventud, se está mirando con muy buenos ojos esa necesidad de volver al campo y hacer la recuperación más ancestral de los territorios que han pertenecido a los pueblos originarios. Pero no solamente por ir y volver al campo y respirar otro aires, sino porque se está mirando la tierra como una opción y como una alternativa de vida a lo que el modelo nos hace en las ciudades. Eso creo que es un paso muy importante, que en algún momento seguramente también va a permitir que sean más jóvenes y los hijos de esos jóvenes quienes que estén haciendo vida nuevamente y realizándose en el campo. Por eso es que nosotros decimos que los 50 años de la Unidad Popular tiene una trascendencia en cuanto a lo que significa la lucha por la tierra y la reforma agraria, que sentimos que no puede ser conmemoración tras conmemoración, sino que hay que recuperar también el sentido original de por qué regresar a la tierra por qué una reforma agraria, para qué y para quiénes. Volveremos al campo en algún momento con todos nuestros hijos e hijas.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/viviana-catrileo-en-chile-el-estado-tiene-que-reconstruirse/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cuando les secundaries se encuentran</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cuando-les-secundaries-se-encuentran/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Oct 2019 03:00:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Natasha Urman]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La crónica de una marcha conmovedora e inolvidable]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>La Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) articuló para que cientos de estudiantes de 12 a 18 años viajen a La Plata y vivir juntes el 34º Encuentro Plurinacional de Mujeres cis, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries. La crónica de una marcha conmovedora e inolvidable.</i></p>
<p><strong>Fotos y texto por Natasha Urman </strong></p>
<p>Son las cinco de la tarde y las calles ya rebalsan anticipando una marcha histórica. La bandera de la CEB se extiende en la Avenida 60 y la calle 2 de La Plata. En pintura verde y violeta se lee “Mujeres / disidencias / secundaries / Coordinadora de Estudiantes de Base CABA”. Alrededor se van conformando grupos de pibxs por colegio, que se abrazan, cantan y gritan de emoción a medida que se encuentran. En el piso hay tres grupos ranchando, y cerca de la vereda dos chicas se besan y se sonríen, una acostada sobre las piernas de la otra.</p>
<p>Mientras lxs demás siguen llegando, una mujer grita por megáfono<i> “¡Madres, cuidadores, adultes! ¡acérquense que charlamos sobre la seguridad!”</i>. El equipo se agrupa para repasar las medidas definitivas que van a regir el recorrido de la columna durante la marcha más multitudinaria de la historia de los Encuentros. Y cuando hablo de seguridad, soy categórica: gracias al cordón, formado por una cadena de docentes, madres y estudiantes, la columna de les secundaries fue impecable en términos de cuidado y organización.</p>
<p>Cuando lxs acompañantes terminan de definir los lineamientos, llaman a lxs estudiantes a encolumnarse. Lxs pibxs se ubican del lado derecho de la calle. Intento dimensionar la cantidad aproximada desde la vereda, pero no llego a ver dónde empieza y dónde termina la columna. Pregunto en voz alta y dos estudiantes me responden al unísono: “somos seiscientas”.</p>
<h3><b>Lxs secundarixs se preparan</b></h3>
<p>El escenario previo a la marcha se vive con emoción y euforia. Lxs estudiantes cantan desde temprano con megáfonos a todo volumen. Por momentos, pareciera que los bombos de las columnas limítrofes les marcaran el ritmo. Se saben todas las canciones, las más históricas y las más nuevas. Pero todas están adaptadas al lenguaje inclusivo. Por eso, después de “poder popular” cantan “luchar con le compañere le gusta a usted, le gusta a usted”. El uso del lenguaje inclusivo se extiende a la forma de cantar, de referirse a otres, de dialogar entre sí, de llamar a personas cuya identidad de género no conocen. Algunxs corrigen a lxs adultxs cuando convocan exclusivamente en femenino o masculino.</p>
<p>Mientras cerca de la bandera se tunean la cara, el pelo y el cuerpo con colores, brillos y consignas escritas en la piel, algunos metros más lejos se arma una ronda de freestyle e improvisación. Los aplausos definen la cadencia, y después de ocho tiempos, lxs freestylers empiezan a rapear a partir de una palabra o idea que propone alguien de la ronda, mientras sus compañerxs acompañan con una base. Algunxs se animan, y algunxs animan a otres, pero todas las intervenciones se festejan con risas, aplausos y ovaciones. Mientras la columna empieza a avanzar entre la multitud, una estudiante arma estos versos desde cero: <i>“me está ella filmando y no sé qué está pasando pero las pibas se mueren abortando, yo te lo rapeo, rapeo otra vez, pa que sepan que es un derecho, lo tienen que entender. Y que los varones se vayan para casa, yo lo que te vengo a decir es que acá el derecho es nuestro”.<br />
</i></p>
<p><img class="aligncenter wp-image-46076 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/IMG_4070-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<h3><b>Por un Encuentro Plurinacional </b></h3>
<p>La Coordinadora de Estudiantes de Base está integrada por más de cincuenta colegios de Buenos Aires, es decir, miles de pibxs que participan políticamente dentro de las escuelas de la Ciudad. Hace dos años que la CEB convoca para viajar al Encuentro, y este año fue la más multitudinaria. Once colegios de la CEB fueron tomados en el año 2018, con dos demandas centrales: Aborto Legal, Seguro y Gratuito y Educación Sexual Integral. Este año, también expresaron su posición sobre la plurinacionalidad de los Encuentros. No sólo cantan repetidas veces la demanda durante la marcha, con los versos <i>“Es con las travas, es con les trans, y que el Encuentro sea Plurinacional”</i>, sino que además lo manifestaron por escrito, en un comunicado publicado en la cuenta de instagram @ceb_capital:</p>
<p><i>“Entendemos que el feminismo es un movimiento amplio, que plantea y construye otro modelo de mundo, y que en ese sentido tiene que interpelar a todas las realidades de nuestrxs compañerxs, empezando por revisar los privilegios que las mujeres cis, blancas, de clase media y de Capital Federal tenemos. Buscamos construir un feminismo amplio, por eso sabemos que no sólo basta con estar teóricamente de acuerdo con la idea de la amplitud, sino que tenemos que cambiar nuestros espacios y estructuras conforme van avanzando las discusiones: queremos que el Encuentro sea Plurinacional, y que incluya a las travas, trans travestis, no binaries y a todas las diversas identidades sexuales”. </i></p>
<p>Con esa claridad, lxs estudiantes exigen y argumentan el cambio de nombre, y ya convocan a acompañar el reclamo en el Encuentro del próximo año.</p>
<h3><b>Andate a dormir vos</b></h3>
<p>A medida que anochece, el agite sigue siendo permanente y sostenido durante todo el recorrido. Los megáfonos se van turnando de manos. Se rotan para cantar y para dar indicaciones de seguridad. La euforia y los gritos se concentran principalmente en la mitad más cercana a la delantera de la columna. Por momentos, las canciones se unifican, por otros se diversifican entre los distintos subgrupos. Así se superponen, continúan y descontinúan las canciones en un rémix feminista interminable. Lxs pibxs aceleran el ritmo de los versos y a veces suprimen las repeticiones, como si quisieran llegar un poco más rápido al estribillo o al pogo. La chica que está dirigiendo con el megáfono el agite delantero empieza a cantar la versión antipatriarcal de “<i>Aserejé”</i> , y cuando nota que no todes conocen la letra, grita “<i>¡la canto bajito, ¿si? así todes la aprendemos!”.</i> Valentina baja la velocidad y modula lo mejor que puede. La repite tres veces, subiendo de a poco la velocidad. Algunxs leen la letra desde su celular. La canción es difícil, aprovecho para aprenderla yo también.</p>
<p>Valen, la dueña del megáfono, tiene dieciocho años y es Secretaria de Géneros en el colegio Nacional de San Isidro. Es el primer año que en su Centro de Estudiantes tienen una secretaría de género, después de reformar el estatuto en 2018 para que haya una. Este es su cuarto Encuentro, y hace ya seis años que el feminismo entró a su vida, de manera relativamente autónoma de otras militancias políticas, que más tarde se terminaron encontrando y entrelazando. Decidió ir al taller sobre lesbianismo, pero en lugar de limitarse a inscribirse en la lista de oradorxs, lo coordinó durante los tres turnos. <i>“Yo llegué al taller, pregunté si había coordinadora, tomé la posta y lo coordiné. No me cabe cuando las cosas están desorganizadas, ni tengo problema en organizarlas yo”. </i></p>
<figure id="attachment_46070" aria-describedby="caption-attachment-46070" style="width: 615px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-46070 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/1.c-Valentina-Mayol-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /><figcaption id="caption-attachment-46070" class="wp-caption-text">Valentina Mayol</figcaption></figure>
<p>Cuenta que tuvo momentos muy emocionantes, de mucho llanto, que empatizó con las historias de las otras, y remarca la importancia de contar con más de esos espacios dentro de las escuelas, en el marco de la ESI. Cuenta que trató de prestar atención a cada una de las oradoras para acordarse de dónde venían y sus historias, que armaron un grupo de Whatsapp después del taller, con integrantes de todas las edades. Valentina abraza el feminismo estudiantil y lo reivindica. <i>“Yo estoy orgullosa de mi generación. Ligar la política únicamente a la adultez me parece cerrado y errado. Me molesta que me adulticen por saber de política. ¿Por qué no puedo ser una adolescente a la que le gusta la política? Nadie nos está amenazando para obligarnos a ser feministas. Yo soy feminista porque quiero, lo elijo, y entiendo que el futuro está ahí. Y la responsabilidad de los adultos es escucharnos. Porque tenemos muchísimo para decir, y el futuro nos queda a nosotrxs”. </i></p>
<p>Cuando la columna se detiene frente a la puerta de un edificio lleno de adultxs que observaban la marcha, lxs estudiantes gritan con furia: <i>“señor, señora, no sea indiferente, nos matan a les pibes en la cara de la gente”</i>, mientras miran a los grandes a los ojos y agitan los brazos y los pañuelos con fuerza. Si en 2015 el Ni Una Menos estuvo impulsado, en gran medida, por una indignación colectiva frente a los sistemáticos y crueles femicidios adolescentes, hoy lxs pibxs sienten el reclamo en la piel y lo hacen suyo. Para muchxs, el Ni Una Menos fue la entrada del feminismo en sus vidas. Varias docentes y madres se suman a gritar esa consigna. Dos se miran cómplices por saberse indignadas y conmovidas, por tener adelante a sus pibxs reclamando vivir. En este momento, la columna está quieta. Una de las adultas le cede el cordón a otra y se dirige a la parte más cercana a la bandera. Cuando vuelve, a los pocos segundos, recupera el cordón y le dice a la de al lado <i>“Están todas bien, vivas. Marchando, saltando, agitando&#8230; con calor&#8221;</i>.</p>
<h3><b>La política tradicional versus la política feminista y secundaria</b></h3>
<p>Pasadas las nueve, el debate presidencial ya se está transmitiendo y como lxs pibxs quieren escuchar a sus candidatos, las últimas cuadras del recorrido se pide silencio para poder escuchar las intervenciones usando los celulares y un parlante conectado por bluetooth. Entre gritos, festejos, abucheos, insultos y ovaciones, se priorizó la atención a las intervenciones de Alberto Fernández, Nicolás del Caño y Mauricio Macri.</p>
<p>La cámara enfoca al panel completo y una estudiante exclama indignada <i>“qué paja me da que sean todos chabones”</i>.  Es fundamental entender esta queja en contexto: uno de los fenómenos más interesantes al interior de los colegios en los últimos es el cuestionamiento por parte de las estudiantes a la conformación principalmente masculina de las listas, a la falta de espacios liderados por mujeres. Tan Durisotti, primera vocal del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires cuenta cómo la ausencia de mujeres en la política interna del colegio y las formas patriarcales de hacer política fueron disparadores para formar espacios feministas: <i>“durante la última campaña, desde mi agrupación (Hierba Mala) nos propusimos cambiar los machismos y micromachismos para crear algo distinto. No me refiero sólo a sacar machistas o violentos de las listas, es más profundo que eso. Esta actitud de quién la tiene más grande porque te grita más en la asamblea, quién te rompe el cartel, cómo te tratan, todo eso tiene un trasfondo super patriarcal de gritar y gritar, de mucha violencia. Nosotras teníamos una base que era cambiar la manera de hacer política: agarrar todo lo que se había caído y empezar de cero. Y sabíamos que la única forma de hacerlo bien era con el feminismo como algo transversal al Centro de Estudiantes”.</i></p>
<p>Una docente de literatura coincide en remarcar que esa transformación es una de las más relevantes para entender el impacto del feminismo en los colegios secundarios: <i>“en el colegio en el que trabajo, el Normal 11, el Centro de Estudiantes estaba dirigido por pibas, eso me empezó a parecer diferente de otros colegios en los que trabajé, además de la discusión del aborto legal. Más allá de que ya existía una comisión de género, que la presidenta del centro fuera una mujer hizo que se interpretara y se pensara de otra manera el plan de lucha”.<br />
</i></p>
<figure id="attachment_46074" aria-describedby="caption-attachment-46074" style="width: 531px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-46074 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/1.jpg-Tan-Durisotti-y-Julia-Epstein-CENBA--531x410.jpg" alt="" width="531" height="410" /><figcaption id="caption-attachment-46074" class="wp-caption-text">Tan Durisotti y Julia Epstein</figcaption></figure>
<h3><strong>&#8220;Es importante que construyamos nuestro protagonismo ahora”</strong></h3>
<p>Faltando cinco cuadras para llegar a la Catedral de La Plata, tres estudiantes se acercan al cordón y le preguntan a una madre si iban a pasar por ese punto. Ella responde que no. Las pibas preguntan por qué. Mientras la mujer responde explicando el funcionamiento del recorrido oficial del Encuentro, la columna empieza a separarse del resto de la marcha para desconcentrar hacia la escuela en la que se estaban hospedando. El camino se hace un poco más tranquilo y el paso se desacelera, por eso por megáfono incitan a sostener el ritmo para llegar y poder descansar.</p>
<p>Escucho a Tan Durisotti, primera vocal del CENBA, repasar la experiencia que vivió y reflexionar sobre el rol de lxs pibxs en los Encuentros: <i>“Fue mi primer Encuentro, el primero al que tuve la posibilidad de ir, y la verdad es que me conmovió muchísimo. Durante la marcha sentí que valía cada paso. Creo que las marchas movilizan un montón la empatía: lucho por mis derechos personales, pero también por la que está ahí al lado y lo está gritando, por la que no puede estar, por la que ya no está, y creo que eso es lo que moviliza a todas a poner el cuerpo, a luchar y generar un clima hermoso de cánticos y fuegos artificiales y de gente hermosa por todos lados”.</i></p>
<p>Sobre el lugar de lxs jóvenes y el impacto de su actividad política, Tan remarca que <i>“somos un montón. Y nuestra presencia hace la diferencia. En las calles y en las opiniones, porque somos una generación nueva que viene a aportar cosas diferentes. Y si bien en el Encuentro fuimos 600, que es un montón, la realidad es que somos miles y miles y miles. Hoy esos miles somos el presente y vamos a ser el futuro y es importante que construyamos nuestro protagonismo ahora”. </i></p>
<p>Ya alejadas de la multitud, el equipo de cuidadoras avisa que va a liberar los cordones de seguridad de los costados, con la condición de que mantengan el paso y el orden. Que la marcha había salido muy bien. Y piden por megáfono a lxs pibxs que por favor vayan ocupando los espacios, que avancen y que presten atención a no dejar lugares vacíos. Extrapolo esa consigna afuera de la marcha y la pienso en el contexto de lucha que nos atraviesa: si hay algo que sabe el feminismo es ocupar espacios. Julia Epstein, presidenta del Centro del Nacional Buenos Aires, marcha ahora al lado mío. Pero dos días atrás se paraba en un Aula Magna repleta, al borde del llanto, a dar un discurso poderoso durante la visita de Pepe Mujica y Alberto Fernández al colegio. <i>“La política es un terreno de disputa. Se trata de disputar nosotros esos espacios, que sino los disputan otros que no queremos que los disputen. Y las pibas lo sabemos bien. El año pasado movilizamos a un país entero para poner una discusión sobre la mesa, y estábamos al borde de lograrlo. Tenemos que dar la lucha para disputar esos espacios”, </i>decía Julia, mientras lxs pibxs respondían con aplausos y ovaciones<i>.</i></p>
<p>En un salón de actos repleto, en las aulas, en las asambleas, en las redes, en las mesas familiares, en los medios, en las listas, en las calles. En todos lados, las pibas, los pibes y les pibes se organizan, aprenden y enseñan a ocupar los espacios y a levantar sus voces por un mundo más justo. Los Encuentros son, cada vez más, un espacio en el que lxs estudiantes comparten sus demandas y se visibilizan como sujetxs políticxs dentro del feminismo. Es también una oportunidad valiosa para que puedan nutrirse desde chicxs de las experiencias y vivencias de quienes participan desde otras partes del país y la región. Un Encuentro Plurinacional y diverso tiene que contar, necesariamente, con las voces de lxs estudiantes secundarixs. Y ya no hay ninguna excusa para no escucharlxs.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-46077 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/e-616x410.jpg" alt="" width="616" height="410" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cuando-les-secundaries-se-encuentran/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La Plata: un Encuentro bisagra para un feminismo antirracista</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-encuentro-bisagra-para-un-feminismo-antirracista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Oct 2019 03:30:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Si la tierra es de quien la trabaja, los Encuentros son de quienes los habitamos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Los debates en torno al cambio del nombre del último 34º Encuentro de La Plata pusieron en primer plano algunas resistencias al interior del movimiento feminista. Ya conocemos los argumentos de odio que se resisten a incorporar otras identidades de género. ¿Pero en qué se basa la negativa a reconocer la diversidad étnica? ¿Qué se debatió en talleres y mesas sobre la plurinacionalidad? Una genealogía posible para un feminismo sin fronteras.</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli / Foto: Nadia Petrizzo<br />
</strong></p>
<p>Encuentro Nacional de Mujeres. Así se llamó este evento político único en su tipo durante 34 años. Pero en La Plata, algo se movió como nunca antes. Los debates por el cambio de nombre pusieron en primer plano el cisexismo y el racismo que aún perviven en algunos sectores de los feminismos.</p>
<p>Quienes habitamos los Encuentros sabemos que no fue uno más. Un huracán de discusiones nos atravezó el cuerpo dejando agotamiento, certezas y algunas dudas. Los argumentos lesbo y transodiantes ya son conocidos al interior del movimiento. ¿Pero cuáles son las razones que se esgrimen desde algunos sectores para no reconocer la plurinacionalidad? ¿Qué es lo que subyace en la negativa de reconocer la diversidad étnica? ¿Cuáles son los procesos antirracistas que vienen circulando en talleres, mesas y marchas?</p>
<h3><strong>Genealogía Plurinacional </strong></h3>
<p>Las mujeres indígenas –al igual que lesbianas y otras identidades- participan desde el Primer “Encuentro Nacional de Mujeres” en 1986. Recién hace algunos años comenzó incorporarse la temática “pueblos originarios” a la grilla de talleres. Un espacio que, a diferencia de otros, no se divide en comisiones y se desarrolla de manera asamblearia. En los últimos cuatro encuentros, Rosario (2016), Resistencia (2017), Trelew (2018) y La Plata (2019), la asistencia a ese taller rondó siempre las mil personas.</p>
<p>A ese taller emblemático, este año se sumaron otros dos: “Recuperación de la identidad indígena originaria” y “Denuncia del Genocidio actual en Territorios Indígenas Originarios”. También se iba a realizar el de “Mujeres por la libre Determinación de los Pueblos”, que se incorporó con mucha fuerza en Trelew y fue propuesto y coordinado por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. Pero al igual que otra veintena de talleres, no llegó al listado oficial: la Campaña Somos Plurinacional denunció por censura a la Comisión Organizadora.</p>
<p>Ese movimiento indígena finalmente no participó del Encuentro ya que -desde el 9 de octubre y junto a otras mujeres originarias autoconvocadas- sostuvo durante once días una ocupación pacífica en el Ministerio del Interior de la Nación con sede en CABA, para exigir respuestas a diversos reclamos y necesidades.</p>
<p>Pero el “el tema indígena” no sólo se viene ampliando en la concurrencia y la cantidad de talleres, sino también en la incorporación del eje étnico en la descripción de muchos otros talleres. Si se recorren las descripciones, podemos encontrar referencias a las identidades originarias en talleres amplios como el de “Encuentros Nacionales de Mujeres”, “Mujeres, disidencias y feminismos” e “Historia de movimientos de mujeres y activismos”. Pero también en otros más específicos como el de ecofeminismos, activismos lésbicos, relación con el cuerpo, activismo gordx, VIH, sistema penitenciario y prostitución, entre otros. Los debates por la plurinacionalidad van permeando todo el Encuentro.</p>
<h3><strong>Sin fronteras </strong></h3>
<p>“Somos feministas originarias, somos feministas negras, somos feministas afros, somos feministas migrantes, somos feministas piqueteras, somos feministas laburantes, somos feministas lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binaries y todas las aquellas no nombradas estamos acá”.</p>
<p>Así de corrido y a los gritos, con esa voz que suena a tripas y huele a territorio, la activista indígena Lolita Chávez Ixcaquic, del pueblo quiché de Guatemala, tomó la palabra en el acto del cierre en el último Encuentro. Un año atrás, en la apertura de Trelew, levantaba estoica una cartel que decía “Por un Encuentro plurinacional. Por el derecho a decidir, aborto legal”.</p>
<p>Luchadoras por los derechos humanos de diversos países vienen habitando hace años este Encuentro. Se puede mencionar por ejemplo a Piedad Córdoba -destacada figura en los procesos de paz en Colombia- que participó del Encuentro de Neuquén (2008) y a Berta Cáceres -líder indígena feminista de Honduras- que estuvo en Bariloche (2011), años antes de ser asesinada en Honduras por su defensa del medioambiente.</p>
<p>En los últimos años se constituyó la “Mesa de Feministas de Abya Yala”, que en La Plata encabezó una asamblea multitudinaria en la plaza San Martín para acercar esas voces de los territorios.</p>
<p>“Un encuentro de mujeres y disidencias que no sea plurinacional es una contradicción”, sostuvo Sofía Lanchimba, quien organizó el comité de ecuatorianxs en el exterior para realizar “plantones” frente a las Embajadas en todo el mundo. “En mi territorio, Ecuador, quienes están dando la pelea por la defensa de los territorios, de la vida, contra el capitalismo salvaje y el extractivismo, son los pueblos indígenas. Y son las mujeres quienes están al frente, reproduciendo la vida, la tierra. ¿Cómo haces sino tu defensa frente al capitalismo, el patriarcado y el estado colonial?”, interrogó.</p>
<p>“Este encuentro debe ser plurinacional para poder marcar agenda en América Latina”, consideró por su parte Bernarda Pesoa, indígena qom y parte de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Paraguay. “Hemos venido a pedir que sea plurinacional porque la vida de los montes, de la selva, del planeta, la mantienen los pueblos originarios, en el campo y en los territorios. Por eso participamos de este espacio internacional y sin fronteras”.</p>
<figure id="attachment_46066" aria-describedby="caption-attachment-46066" style="width: 547px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-46066 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-547x410.jpeg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /><figcaption id="caption-attachment-46066" class="wp-caption-text">Rosario &#8211; 2017 &#8211; Foto: Luciana Mignoli</figcaption></figure>
<h3><strong>Mujerismo </strong></h3>
<p>“Las travestis son hombres”. “Las lesbianas son mujeres”. La resistencia a incorporar en el título del Encuentro a otras identidades al lado de la palabra “mujer” es parte de una violencia sistémica que pone a lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries  en un lugar de inferioridad, subordinación y opresión.</p>
<p>Algunos sectores salen a decir que esas identidades “están invitadas”, cristalizando así la hegemonía de poder de las “anfitrionas mujeres”. Pero otros no sólo intentan excluirlas de un nombre sino que lo que pretenden es negarlas como sujetos políticos de los feminismos. “No es correcto que las mujeres terminemos diluidas en el cambio de nombre” dicen y llaman a “defender la hegemonía de la mujeres en los Encuentros frente a los sectores que la pretenden diluir, argumentando que las ´mujeres cis´ ostentamos privilegios con respecto a las otras identidades”.</p>
<p>¿Las mujeres deben “hegemonizar”? ¿Las mujeres cis no tenemos privilegios en relación a las compañeras travestis, en la expectativa de vida por ejemplo? Son tan claros como violentos los fundamentos de quienes sostienen que debe seguir siendo encuentros “de Mujeres”. ¿Pero qué pasa con la idea de “nacional”?</p>
<h3><strong>Argentinidad </strong></h3>
<p>“En este Encuentro participan mujeres argentinas y también las mujeres de pueblos originarios y países hermanos que viven en la Argentina”, sostienen algunas.</p>
<p>Pero al desglosar este argumento pareciera que “mujeres argentinas” y “mujeres de pueblos originarios” son categorías excluyentes que no se entrecruzan. La nacionalidad es una construcción que se sobreimpone a otras que no pueden ejercerse libremente. Y ahí está la violencia.</p>
<p>Además de la llamativa resistencia a hablar de “migrantes”, la falta de mención de activistas de otros países y la ausencia absoluta de nombrar identidades negras y afros, subyace un discurso peligrosamente homogeinizador y nacionalista: “Quienes pretenden imponer la palabra-trampa Plurinacional en el nombre del Encuentro” avanzan en “ideas de contenido antinacional y segregacionista”, acusan.</p>
<p>Tenemos una amplia historicidad para alertar las lógicas fascistas que esconden las ideas nacionalistas, que enarbolan la bandera argentina junto al pañuelo celeste de “salvemos las dos vidas”; y que en toda América Latina salen a pedir “mano dura” y apoyan gobiernos de derecha.</p>
<p>¿Por qué lo plurinacional sería “antinacional”? ¿Qué sería entonces lo “nacional”? ¿Y qué es eso de “diluir”? ¿Acaso existen identidades “puras”? Argumentos esencialistas y nacionalistas que robustecieron el genocidio indígena en cual se fundó este Estado Nación, que aún hoy sigue negando que sometió a la población originaria a campos de concentración, violaciones sistemáticas, reparto forzado, trabajo semiesclavo, separación familiar, expulsión de territorios, cambio de nombres, imposición de la religión católica y eliminación física.</p>
<p>En ese sentido, Claudia Korol, integrante de la Mesa de Feministas de Abya Yala, recordó que la demanda por la plurinacionalidad “se puso sobre la mesa en Chaco y en Trelew. Y ahí aparecieron muy fuertes todas las resistencias de corrientes que reivindican el nacionalismo, que es parte de las lógicas fascistas finalmente. No digo que ellas sean fascistas pero sí que los nacionalismos han abonado a los fascismos como también lo abonan los discursos de odio hacia las disidencias. Y este debate es un proceso de descolonización que se resisten a transitar”.</p>
<p>Tras el crecimiento exponencial de los discursos racistas que sobrevinieron a la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado y al fusilamiento de Rafael Nahuel, en la apertura del anterior Encuentro en Trelew se recalcó: “los talleres serán el espacio para que el debate sobre la Plurinacionalidad, que ya se viene dando, se traduzca  en distintas voces, argumentos y razones.  Si hoy cala en miles es porque expresa la necesidad de resistir el avance y recrudecimiento de las violencias sobre los territorios ancestrales y los cuerpos racializados”.</p>
<h3><strong>Indígenas urbanas </strong></h3>
<p>“Existo, soy quechua. Y hace unos pocos años que estoy retornando a mi raíz gracias a mis las hermanas indígenas que me están descolonizando y deconstruyendo culturalmente. No nombrar este Encuentro Plurinacional es negar la existencia de diversas naciones e identidades sexuales, es demostrar lo peor de la expresión eurocentrista, colonialista, racista y biologicista”.</p>
<p>Lo que expresa Laki Pérez, reportera gráfica, es quizás uno de los mayores cimbronazos que tuvo este Encuentro: muchas personas empezaron a indagar sus raíces originarias y otras tantas se animaron a reconocerse públicamente indígenas.</p>
<p>En ese sentido, la comunicadora lesbiana, quechua tonocoté y piquetera Elisabet Caminos -Asiriñan su nombre indígena- se refirió a la dificultad de transitar la identidad indígena en la urbanidad: “Tenemos mucho que caminar. Somos un montonazo y totalmente invisibles. En las grandes ciudades, en el conurbano. Quechua, aymara, qom, mocoví, es tremenda la cantidad. Pero la plurinacional generó una suerte de paraguas para poder confluir con hermanas con distintas miradas políticas para animarnos a transitar nuestras identidades originarias en cualquier lugar”.</p>
<p>Al respecto de la presencia indígena urbana, la información sistematizada por Sebastián Valverde y equipo en el cuadernillo «¡Qué va a ser indígena si es mi vecino!» publicado por el Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA es contundente: uno de cada cuatro integrantes de pueblos originarios reside en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, mientras que a nivel nacional siete de cada diez viven en ciudades.</p>
<p>No obstante, sigue siendo un desafío garantizar la presencia de mujeres y otras identidades indígenas en estos espacios. “Así como existe un cupo laboral trans-travesti, deberíamos tener un cupo indígena en todas las organizaciones que viajan al Encuentro”. La idea circuló en el Taller de Genocido Indígena, en el que Carolina Coliman de Junín de los Andes se quebró ni bien comenzaba a hablar. “Disculpen, nunca hablé en público por eso me emociono”, confesó y narró luego su historia de migración forzada de la comunidad mapuche Linares a la ciudad. “Unos europeos me becaron para que fuera a un colegio religioso. Por un lado genial porque pude estudiar, pero por otro perdí mucho. Perdí mi idioma. Yo vine al Encuentro gracias a La Poderosa. No puse nada de plata. Pero no todas pueden venir”.</p>
<p>La coordinadora del taller, perteneciente a la Comisión Organizadora, no estuvo de acuerdo: “el espacio está abierto a todas, si quieren venir las indígenas, que vengan”, desconociendo absolutamente la realidad de las que viven en los territorios y las múltiples opresiones por ser originarias. Pero el respaldo de quienes asistieron al taller fue unánime: “queremos que sea plurinacional y queremos empezar a pensar un cupo indígena para que las hermanas indígenas puedan venir”.</p>
<figure id="attachment_46067" aria-describedby="caption-attachment-46067" style="width: 547px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-46067 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-547x410.jpeg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /><figcaption id="caption-attachment-46067" class="wp-caption-text">Lolita Chávez &#8211; Trelew 2018 &#8211; Foto: Luciana Mignoli</figcaption></figure>
<h3><strong>San Luis 2020: plurinacional y disidente<br />
</strong></h3>
<p>Lo que pasó en el Encuentro puede ser leído de dos maneras, que se complementan: por un lado, la Comisión Organizadora no proclamó el cambio de nombre de forma oficial y lo sigue mencionando como Encuentro Nacional de Mujeres en sus comunicaciones y redes. Pero por otro, una abrumadora mayoría se pronunció a favor del cambio de nombre en los talleres, fue el grito que se escuchó en la marcha contra los travesticidios y transfemicidios y en la marcha de cierre el domingo, y en el acto de cierre del último día.</p>
<p>Si la tierra es de quien la trabaja, los Encuentros son de quienes los habitamos. Basta con caminar un poco para darse cuenta que no es un Encuentro ni “nacional” ni de “mujeres”. Todas las identidades, todas las naciones, todos los colores, conviven con sus especificidades, sus tensiones, sus potencias, sus acuerdos y desacuerdos.</p>
<p>No sabemos cuánto falta, pero el patriarcado y el racismo tienen que caer juntos. Los feminismos salieron hace mucho del closet y algunos –por suerte- están empezando a salir de su propio colonialismo.</p>
<p>¿Se puede ser feminista y racista? “No, en absoluto –respondió tajante Liliana Daunes, comunicadora y activista lesbiana-. El feminismo está contra todas las opresiones. Y el racismo es una opresión absolutamente reconocible”.</p>
<p>No atender la necesidad de reparación simbólica de un cambio de nombre después de siglos de invisibilización y disciplinamiento de los pueblos originarios, la población negra y otras identidades racializadas implica participar en la reproducción de violencias, silencios y olvidos. Habrá que seguir caminando hacia nuevos encuentros con todas y cada una de las identidades que el patriarcado y el racismo se empecinan con esconder. San Luis nos espera en 2020 y allá iremos mujeres, lebianas, travestis, trans, bisexuales, no binaries y rotundamente plurinacionales.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-encuentro-bisagra-para-un-feminismo-antirracista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Lolita Chávez Ixcaquic: &#8220;Reivindicamos el clítoris porque liberamos la esclavitud desde nuestro ser&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/lolita-chavez-ixcaquic-reivindicamos-el-clitoris-porque-liberamos-la-esclavitud-desde-nuestro-ser/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Oct 2019 03:27:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Aura Lolita Chavez]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[defensoras del territorio]]></category>
		<category><![CDATA[guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=46047</guid>

					<description><![CDATA[Ante las resistencias a las liberaciones, un mensaje esperanzador vuelve a nosotras en la voz de Lolita: somos plurales y diversas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La lideresa del pueblo maya K´iché, Aura Lolita Chávez Ixcaquic, participó del 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans en la Ciudad de La Plata. Su aporte, junto al de los feminismos comunitarios y originarios, resultan imprescindibles para la descolonización de nuestras prácticas.</em></p>
<p><strong>Por Camila Parodi | Foto: Nadia Petrizzo</strong></p>
<p>La sensación de novedad, resistencia y hasta la violencia ocurrida tras la modificación del nombre de los encuentros de mujeres, lesbianas, travestis y trans en el propio movimiento es una señal de alarma para los feminismos anticoloniales y anticapitalistas que se construyen desde los territorios. Y es que lo &#8220;plurinacional&#8221; y la necesidad de &#8220;descolonizar&#8221; no puede relegarse a la asignación de un nombre. Ya dimos una pisada fuerte: el Encuentro es Plurinacional pero, ahora, ¿cómo seguimos?.</p>
<p>Feminismos como los que habitan las hermanas de las comunidades originarias pueden echar luz sobre los nuevos -viejos- debates. En ese contexto, Marcha entrevistó a la lideresa y defensora de los territorios maya k´iché, Aura Lolita Chávez Ixcaquic, quién hace un año atrás ya nos decía: <span style="color: #800080;"><em><strong><a style="color: #800080;" href="https://www.marcha.org.ar/lolita-chavez-ixacaquic-que-se-una-pueblo-con-movimiento-feminista-es-para-el-sistema-lo-mas-odioso/">“que se una pueblo con movimiento feminista es para el sistema lo más odioso”</a></strong></em></span>. Si bien, pasó tan sólo un año, para ella pareciera que caminamos juntas hace mucho más, porque existen &#8220;en los feminismos un compromiso de abrazar todas las luchas&#8221;. Ante las resistencias a las liberaciones, un mensaje esperanzador vuelve a nosotras en la voz de Lolita: somos plurales y diversas. Y seguiremos en marcha hasta que todas seamos libres.</p>
<p><b>¿Qué potencialidades encuentran en la construcción de feminismos comunitarios que hoy las hacen enfocar su lucha desde esa perspectiva?</b></p>
<p>Asumimos que somos feministas comunitarias porque lo hemos tejido desde los territorios, desde la sanación y las redes de vida. Nuestras exigencias de justicia y los mecanismos propios de la protección que construimos tienen miradas plurales y diversas. Y es ese camino el que realmente nos ha sostenido, el hecho de que yo esté viva es porque hemos dado una respuesta desafiante a todo lo podrido y lo que está supuestamente tratando de que no existamos, nuestra respuesta es la vida, la formación, el diálogo de saberes como así también proceso de conciencia cósmica que está más allá de un Estado Nación.</p>
<p><b>Cuando te entrevistábamos hace un año, nos compartías la situación de persecución y hostilidad que te llevó al exilio&#8230; queríamos saber cómo continúa la situación de tu territorio hoy y cuáles son tus estrategias para mantener ese diálogo permanente con la comunidad.</b></p>
<p>Me encuentro en el proceso del caminar otros territorios. Es importante recordar que ese compromiso también se hizo desde asambleario, en el territorio, porque yo al principio no quería salir. No es justo que haya tantos hermanos y hermanas todavía desaparecidas de mi pueblo, estamos en busqueda de ellas y exigiendo justicia. Entonces no es justo que con todo lo que representa para nosotras que vivimos el genocidio volvamos a pasar el exilio, para mí era una situación de tortura psicológica. Por eso se hizo la asamblea donde se acordó que pueda sostener esta expresión de defensa territorial con mi comunidad pero que mi compromiso pueda ser caminar otros territorios donde se están viviendo otras invasiones de las transnacionales, invasiones imperiales y como así también las expresiones de violencias contra las mujeres y disidencias.</p>
<p><b>¿Qué está pasando ahora en los territorios y comunidades ubicadas en Guatemala?</b></p>
<p>Lo que está pasando en Guatemala ahora tiene que ver con que el Estado ha sido un referente muy fuerte de opresión. Las estructuras criminales continúan, por ejemplo, dentro de mi caso se hizo la investigación en relación a quienes estaban involucradas y ahora podemos decir hay redes ya no hablamos de una red de complicidades. En el juicio que intentamos que se logre, el peritaje que se hizo en la causa de la montaña sobre los seis ataques de asesinato que yo he tenido dan cuenta que hay estructuras criminales vinculadas al Estado pero también otras que vienen desde las micro-expresiones en las comunidades, otras fundamentalistas vinculadas a las religiones, también a las empresas y a las fuerzas armadas que están vinculadas a las tropas de la seguridad de los narcos y empresas. Esta investigación arroja que hay pactos que tienen estas estructuras y ha llegado a las diferentes expresiones del sistema, el Poder Ejecutivo lanza la presentación de programas de financiamiento a los operadores del crimen y esto está vinculado con los bancos. Por ejemplo, el Banco Mundial a iniciado una supuesta consulta en mi territorio a favor de las empresas Redmas y Reclus que están sostenidos por el paraguas de las Naciones Unidas y que en Guatemala lo sostiene USAID de los Estados Unidos y una expresión similar vinculada al Estado de Alemania.</p>
<p>Todo esto se está viendo porque siguen los incendios forestales, se dio en Guatemala de que se nos acusó de invasores en las montañas, desde mi salida hubo más persecuciones que tienen que ver con un problema que hay en Guatemala: no hay garantías legales de titularidad de la tierra de forma que nos acusan de invasores. Hay comunidades que fueron atacadas, no sólo hay personas que estamos saliendo sino comunidades enteras afectadas que tienen que salir del territorio. Lo que más se ataca ahora es en los territorios donde está lo biodiverso y donde hay comunidades que conviven en la montaña.</p>
<p><b>¿Y cómo ataca eso contra la vida de las y los defensores de los territorios?</b></p>
<p>La modalidad se ha modificado ya no envían orden de captura a una persona sino a toda una comunidad, hay orden de captura para comunidades enteras de 200 o 500 defensoras. Y lo otro es que hay Estado de Sitio, tras el llamado “Acuerdo de paz” en el que el Estado no iba a entrar a nuestros territorios se implementó un toque de queda donde se veda el derecho a reunión, movilización, libre expresión y el ejército a través de la orden del mando superior que es Jimmy Morales. De esta manera las fuerzas pueden realizar los interrogatorios a través de expresiones muy violentas como torturas. Luego están las injusticias, como el caso de las niñas calcinadas el 8 de marzo de 2017, hay un retardo malicioso en la justicia porque las audiencias de presentación de evidencias se están dilatando y las familias están desprotegidas y muy expuestas a las redes vinculadas a la trata que las atacan.</p>
<p><b>Encontramos una matriz de opresión que se repite sobre los cuerpos de las defensoras en muchas partes ¿qué significa ese ataque?</b></p>
<p>Cuando nos hemos juntado en distintos territorios de Abya Yala y hacemos los análisis de los perpetuadores de los incidentes, de los tipos de ataques, vemos que son parámetros recurrentes. Pero que, sin embargo, existe por otro lado un odio perverso que se genera desde los fundamentalismos que lleva construir una imagen diferente atacandonos a nosotras. Es como atacar el espíritu de la defensa territorial, nos mapearon como nosotras lo hacemos, nos tienen en la mira y vemos cómo los asesinatos, violaciones y encarcelamientos están en todos lo territorios.</p>
<p>Cuando he llegado a Perú, México, Colombia o mismo Argentina con el pueblo mapuche, veo que los pueblos que estamos defendiendo en todos lados estamos expuestos a los asesinatos impunes, hermanas en las cárceles con expedientes que en su mayoría se caen por su mismo peso ya que no tienen respaldo pero que sí nos tipifican como criminales. Es eso lo que después es usado desde los medios para señalarnos como peligrosas y eso que es lo que le llega a la sociedad, se oculta la raíz del problema y la propuesta emancipadora, no se desmantela la estructura criminal. Considero que se necesitan análisis locales de las estructuras neoliberales macro para comprender esa matriz y cómo repercute en el cotidiano.</p>
<p><b>¿Qué puentes o cruces encuentras entre los Feminismos Comunitarios de los que haces parte con los encuentros y debates que se están realizando en Argentina? ¿Cómo resuena nuestro encuentro en otros territorios?</b></p>
<p>Lo que está pasando aquí es un esfuerzo bastante esperanzador y profundamente desafiante a los sistemas de opresión pero también es algo que se teje desde los territorios donde las disidencias están viviendo y generando esa vida, desde una historia invisibilizada, desde un trabajo comunitario plural y diverso. Está floreciendo la historia, memoria y sangre de las ancestras con la juventud. Yo veo después del encuentro del año pasado a este un camino muy profundo, como que de 1 año caminamos 20 años una cuenta larga se da porque hay un compromiso de los feminismos que nos han abrazado, que no es un feminismo de privilegios ni de una sola mirada sino los feminismos que se abrazan con otras agendas, de la salud, la educación, contra todas las exclusiones que están en todos los lugares donde el neoliberalismo ha marcado la muerte.</p>
<p><b>En contraposición a esa muerte ¿porqué es importante para ustedes hablar de un feminismo desde el goce y el placer?</b></p>
<p>Este proceso viene de una asamblea, al accionar en la práctica y cotidianeidad del K´iche vemos que hay leyes, de esas que impuso el patriarcado pre-colonial y como así también el patriarcado occidental donde nuestros cuerpos siempre fueron botín de guerra. En Guatemala se realizó la práctica de la mutilación y había sido ocultada, nosotras tejimos los saberes desde nuestra propia necesidad de emancipación por los dolores que el genocidio implantó en en nuestros cuerpos y territorios.</p>
<p>Por eso reivindicamos el clítoris, no como un proceso aislado, sino en el marco de la asamblea popular de las mujeres pero también lo llevamos a la asamblea de pueblo y comunidad donde dijimos que queremos liberar el territorio pero también declararnos territorios libres de violencia. La liberación del clítoris es un posicionamiento politico y estrategico porque goce y placer es algo que se nos ha vedado de nuestros cuerpos y vida. Siempre sirvió para el otro, para que nosotras no tengamos sentimientos ni lo que genera felicidad como que no pudiéramos caminar, es una esclavitud en nuestro propio cuerpo. Cuando nosotras reivindicamos el clitoris es porque trascendimos y liberamos la esclavitud desde nuestro ser. Porque a veces llevamos el opresor en nuestros cuerpos y ese opresor que llevamos a dentro mucho nos regresa la ley del miedo y del terror en el cuerpo para que sirvamos como mozas colonas, para la servidumbre. Como que nuestro cuerpo es de otro rango como nos nombró el Banco Mundial, no se nos olvida, no borramos de nuestra memoria como caracterizó a gente en Guatemala: “la gente rescatable o no rescatable”. El pueblo K´iché está dentro de lo no rescatable, cuando nosotras sentimos gozo y placer es realmente muy inspirador porque es tener una semilla digna, libre y con justicia. ¡Que así sea!</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/lolita-chavez-ixcaquic-reivindicamos-el-clitoris-porque-liberamos-la-esclavitud-desde-nuestro-ser/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Los feminismos y las luchas por el ambiente y la construcción de la ciencia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/los-feminismos-las-luchas-por-el-ambiente-y-la-construccion-de-la-ciencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 03:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[Mariana Fernández Camacho]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Dos talleres para luchar contra la hegemonía del conocimiento y la dominación patriarcal sobre los cuerpos y territorios]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Contra la dominación patriarcal y la hegemonía del conocimiento, dos talleres del 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries en La Plata en los que tuvimos mucho que decir: “Ecofeminismos” y “Ciencia y Tecnología”.</em></p>
<p><strong>Por Mariana Fernández Camacho / Foto: Analía Cid</strong></p>
<p>A simple vista, estos dos temas solo tendrían en común haber formado parte de la lista de ochenta y tantos talleres que se organizaron en el 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries. Sin embargo ─y a pesar de los distintos perfiles convocantes y de habitar territorios opuestos─ las reflexiones que las ecofeministas y las científicas problematizaron en la ciudad de La Plata se podrían resumir en una idea: ¿qué lógicas de los feminismos pueden enriquecer las luchas por el ambiente y por la construcción de otro tipo de ciencia?</p>
<p>Los feminismos como campos históricos de saberes, como caja de herramientas, como un reservorio dinámico de estrategias y accionares políticos (individuales y colectivos) a la mano de cualquier batalla. La confirmación de mancomunar fuerzas a partir de la transversalización feminista, de tomar “tips” para avanzar y ganar derechos en los laboratorios pero también en los campos de siembra, para hacer más equitativos los mecanismos de publicación de papers y las relaciones de poder en las huertas.</p>
<p><strong>Ecofeminismos</strong></p>
<p>“Se le puso mucho el cuerpo a este tema hasta que entró”, dijo Adriana Monzón, educadora ambiental de La Plata, en la primera cita del taller sobre “Mujer y ecofeminismos”. El 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries inauguró los debates sobre la relación entre <strong>la dominación masculina y patriarcal hacia las mujeres y hacia la naturaleza</strong>. Tanto cuerpo se le puso que finalmente la propuesta estalló de gente y tuvo que desdoblarse en otras aulas de intercambios.</p>
<p>Mujeres que con tonada de Anillaco (La Rioja) compartieron sus vivencias en tierras fumigadas, con hijes que muchas veces vomitan sangre. Desde la otra punta del mapa, las chubutenses nos convencieron de que el extractivismo minero no es la solución aunque haya distribución. Saladillo, Boulogne, Vicente López, Luján, Quilmes y CABA arengaron por una alimentación soberana y otros modos de consumo. Misioneras contra represas que dejan a barrios enteros sin luz para abastecer a las grandes empresas. Ituzaingó y Traslasierra (Córdoba), Andalgalá (Catamarca), San Luis y Santiago del Estero… luchas colectivas contra un sistema. Necesidad de generar organización y de identificar un mismo enemigo: el capitalismo patriarcal. Pensar desde los feminismos cómo hacerle frente a la destrucción de la naturaleza y la desposesión de los pueblos.</p>
<p>Con el almanaque clavado en el 12 de octubre, la figura de Berta Cáceres y el indispensable reconocimiento a la defensa de la pachamama de las mujeres originarias sobrevolaron las discusiones: “Somos responsables del mundo que les dejaremos a nuestrxs nietxs. Va a llegar<br />
un punto de no retorno”.</p>
<p><strong>Mujer, Ciencia y Tecnología</strong></p>
<p>¿Qué ciencia queremos? Hacer ciencia desde los feminismos: ¿por qué? y ¿para qué? ¿Es lo mismo que una mujer o un hombre investiguen?&#8230; fueron algunos de los ejes disparadores que circularon en el taller “Mujer, ciencia y tecnología” que tuvo como sede dos aulas de la escuela Anexa de La Plata.</p>
<p>Mujeres que muestran eternas hojas de vida y títulos postdoctorales, pero a las que todavía les cuesta reconocerse como trabajadoras, con poder, para hacerse cargo de la urgencia de participar de la política pública científica, y acomodar sus conocimientos a la solución de<br />
problemáticas sociales y locales.</p>
<p>Más del 60% de las que participaban del taller eran primerizas en esto de encontrarse con otras para planear juntas, para consensuar, para no sentirse tan solas. La Plata fue su primer Encuentro.</p>
<p>“Mal de muchas no es consuelo de tontas. Mal de muchas genera consciencia, sororidad y fomenta la lucha”, dijo una y todas aplaudieron. Porque las presentes conocían las anécdotas repetidas: las becas que se pierden por decidir maternar, los obstáculos que debieron sortear desde niñas para sostener sus vocaciones científicas, los modelos de competencia, las incompatibilidades que se inventan entre ciencia y militancia, los chistes machistas, las ingenieras que además tienen que servir cafés en reuniones académicas, y las misóginas evaluaciones que puntúan en función de producción. “Una vez me preguntaron qué había producido en el año 2014, porque no figuraba ninguna publicación en mi CV. ῾Produje un hijo῾, tuve que contestar”.</p>
<p>Dos días para desacralizar y politizar la ciencia y la tecnología. Para pensar cómo hacer feminismo en términos de contenido, pero también en términos de metodologías, en la manera de construir saberes de diferentes disciplinas.</p>
<p>Entre otras propuestas surgieron las ganas de formarse en humanidades en todos los niveles ─muy especialmente en las mal-llamadas “ciencias duras” ─; militar cupos de discriminación positiva (y acordar respuestas para los inevitables rechazos); consolidar formas de doctorarse que no impliquen siempre cruzar fronteras; y recuperar trayectorias de colegas investigadoras.</p>
<p>“Esta es una batalla cultural que tenemos que dar entre todas en todos los espacios. Hablemos con nuestrxs alumnxs, en las facultades, en las comisiones evaluadoras, en el CONICET. El sistema científico también lo hacemos nosotras”.</p>
<p>Campesinas y científicas reunidas en distintas aulas pero dando los mismos debates y aprendiendo las mismas estrategias feministas de visibilización y de lucha. Convencidas de la importancia de hacer mucho ruido para lograr hendiduras en la agenda política. Investigadoras y ruralistas pregonando la historia de organización colectiva que ofrecen los feminismos, la generación de redes y lazos como el único camino para ir contra un sistema. La capacidad del movimiento de mujeres para hacer circular la palabra y cuestionarlo todo… incluidas la ciencia y el buen vivir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p><strong>Leé la cobertura del #34Encuentro en:</strong></p>
<p><strong><a href="https://www.marcha.org.ar/tag/34encuentro/">https://www.marcha.org.ar/tag/34encuentro/</a></strong></p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-feminismos-las-luchas-por-el-ambiente-y-la-construccion-de-la-ciencia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Ni encerrada, ni medicada. Te quiero libre, loca y con derechos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ni-encerrada-ni-medicada-te-quiero-libre-loca-y-con-derechos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 03:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
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		<category><![CDATA[La tinta]]></category>
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					<description><![CDATA[El manicomio, ¡también va a caer!]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Octubre es el mes del “Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries” y de la “6ª Marcha por el Derecho a la Salud Mental”. Que este tiempo se transforme en un momento de escucha sensible, sorora, amorosa hacia las mujeres cuyas vidas han sido arrasadas por las internaciones psiquiátricas.<br />
</em></p>
<p><strong>Por Solana Yoma, Soledad Buhlman y Jaschele Burijovich* / Foto: la tinta</strong></p>
<p>Durante mucho tiempo, la dimensión de género ha estado excluida de las cuestiones relacionadas con la salud mental. La mayoría de los colectivos existentes que luchan por la vigencia de los derechos humanos en salud mental ignoran el particular patrón de violencia y exclusión que sufren las mujeres internadas.</p>
<p>De hecho, la Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones, una ley de avanzada en la región y la herramienta normativa que, desde hace años, reivindicamos desde el Colectivo por el Derecho a la Salud Mental de Córdoba, no menciona ni contempla las problemáticas específicas vinculadas a la situación de las mujeres. Sólo en su Decreto Reglamentario 603/13, y de manera muy general, se establece que las políticas públicas en materia asistencial deberán respetar el “reconocimiento de las distintas identidades étnicas, culturales, religiosas, de género, sexuales y otras identidades colectivas” (art. 9, inc e.). Sin embargo, cabe preguntarse, ¿alcanza sólo con identificar la existencia de distintas identidades sin reconocer que estos ejes de diferencia, actualmente, se articulan en la emergencia de modalidades agravadas de exclusión, padecimiento y desigualdad?</p>
<p>Estas omisiones permean, desde hace años, las distintas áreas de políticas en salud mental y alcanzan al relevamiento que se llevó a cabo en el Primer Censo Nacional de Personas Internadas por Motivos de Salud Mental, publicado en septiembre de 2019. En esta oportunidad, sólo se identificó la cantidad de varones, mujeres y otras identidades internadas en instituciones monovalentes, sin incorporar de manera transversal una perspectiva de género en el diseño de la herramienta. El resto de los datos no están desagregados por género, lo cual imposibilita conocer la situación diferencial de discriminación, violencia y vulneración que enfrentan las mujeres institucionalizadas.</p>
<p>Nos interesa, en esta nota, visibilizar especialmente esta triple discriminación: por mujeres, por locas y por pobres, y, sobre todo, el plus de padecimiento que el manicomio imprime sobre sus vidas.</p>
<p>Existen diferentes sensibilidades hacia las mujeres y los varones en los centros de atención psiquiátrica que llevan a ver como “normales” situaciones que, en realidad, constituyen graves vulneraciones de derechos humanos. Si bien el tema de la violencia contra las mujeres se ha logrado colocar en el ámbito de lo público y se lo ha tomado como un problema para la sociedad en su conjunto, la situación de las mujeres en los psiquiátricos no ha sido visibilizada con la dimensión que la gravedad y la urgencia requiere.</p>
<h4>No hay salud mental sin salud sexual</h4>
<p>En los manicomios, se produce un abordaje exclusivo de las problemáticas de salud mental que lleva a desatender y descuidar la dimensión física de la salud, con numerosas dificultades de acceso a otras especialidades. Se afirma que, en estas instituciones, el control clínico general es deficiente para todas las personas y que la salud sexual y reproductiva representa una de las mayores falencias en el abordaje de las mujeres internadas.</p>
<p>Muchos hospitales psiquiátricos no cuentan con profesionales de ginecología que puedan hacer un seguimiento periódico y preventivo de la situación de las usuarias. Por el contrario, los controles ginecológicos se realizan a partir de derivaciones a hospitales generales y sólo en aquellos casos en que se presume alguna problemática, embarazo o enfermedad. “En salud sexual y reproductiva, siempre es después, siempre llegamos después”, dicen las profesionales, quienes también son las encargadas de tramitar las derivaciones a partir de contactos personales, frente a la ausencia de procesos protocolizados a nivel institucional.</p>
<p>Otra de las violencias cotidianas que atraviesan la vida de las mujeres durante una internación psiquiátrica se vincula a las dificultades para acceder a <strong>productos de gestión menstrual</strong>. Aquellas que no cuentan con referentes vinculares que puedan proveerlos, o que carecen de capacidad de pago para adquirirlos, se ven expuestas a los vaivenes de su disponibilidad dentro del hospital. Frente a la ausencia de toallas higiénicas, tampones u otro tipo de elementos de gestión menstrual, algunas mujeres sólo pueden optar por el uso de algodones durante su período. Esta situación preocupa no sólo por su carácter antihigiénico, sino porque se presenta como un obstáculo que atenta contra sus posibilidades de libre circulación y de participación en espacios recreativos en la institución.</p>
<h4>Ni información para decidir, ni anticonceptivos para no abortar, ni aborto legal para no morir</h4>
<p>La internación psiquiátrica obstaculiza las posibilidades de acceso a <strong>educación sexual integral</strong> así como a información clara, completa y accesible que permita a las personas usuarias tomar decisiones autónomas sobre su cuerpo y su sexualidad.</p>
<p>La disponibilidad de <strong>métodos anticonceptivos</strong> también se encuentra restringida en los hospitales monovalentes de salud mental: sólo es posible acceder a profilácticos (sin una orientación adecuada respecto de su utilización) y a anticonceptivos inyectables mensuales, aunque, en algunas ocasiones, se denuncian interrupciones en la provisión de este recurso. Los demás métodos anticonceptivos no se presentan como una opción para las mujeres internadas, quienes se enfrentan a la imposibilidad de elegir aquel que mejor se adapte a sus necesidades y deseos.</p>
<p>Sumado a ello, en materia de interrupción legal del embarazo, los hospitales psiquiátricos de Córdoba se hacen eco de las mismas dificultades y obstáculos que permean al sistema de salud de la provincia en cuanto a la aplicación del protocolo de aborto no punible.</p>
<h4>Este cuerpo es mío: No es No. Lo demás es violación</h4>
<p>Resultan de sobra conocidos los <strong>abusos y violaciones</strong> que se producen en el internado de los hospitales psiquiátricos. Esta información circula entre el personal de estas instituciones, pero muy rara vez llega a denuncias concretas. A las precarias instalaciones edilicias (hacinamiento, colchones en el piso, piezas sin picaporte, armarios sin llave, camas sin sábanas), se les suma la falta de cuidados y una constante exposición a abusos y violencias. Las mujeres se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad y permanecen en estado de “alerta” cuando están internadas.</p>
<p>Algunas situaciones son calificadas por los/as profesionales como relaciones sexuales consensuadas entre personas internadas. No se problematiza el consentimiento desde la perspectiva de las desigualdades de género, mucho menos, desde el particular estado de las mujeres en el internado (sobremedicación, vulnerabilidad psíquica, aislamiento). La “capacidad de consentir” el tener o no tener relaciones sexuales se basa en ciertos supuestos que están suspendidos en la experiencia de la internación. Un “velo de igualdad” atraviesa al equipo de salud cuando consideran qué situaciones que las mujeres denuncian como abusos pueden ser consideradas relaciones consensuadas.</p>
<p>La interpretación sobre los abusos y las violaciones producidas en los internados psiquiátricos se da en un “campo de visibilidad genéricamente saturado”. Esto implica considerar que las relaciones sexuales que se dan allí se establecen en condiciones de igualdad entre los sexos.</p>
<p>Por otro lado, aquellas mujeres que se resisten, denuncian o se defienden son más estigmatizadas y, en algunos casos, hasta castigadas. De aquí, se derivan algunos interrogantes: ¿quiénes pueden hablar? ¿a quiénes se va a escuchar?</p>
<p>Ante esto, es necesario decir que las instituciones, cuando actúan, lo hacen después de que se han consumado los hechos. No existen políticas de prevención porque el supuesto del que se parte es de que son vidas que no merecen ser defendidas.</p>
<h4>Hermana, no nos creen</h4>
<p>El movimiento de mujeres cuestiona el déficit de credibilidad que sufren sus denuncias. El YO TE CREO es parte de ese pedido de reconocimiento.  Esta situación ha sido estudiada y denominada injusticia epistémica.  Esta injusticia conlleva como consecuencias, entre otras, la obstrucción del acceso a la justicia y la vulneración de derechos. Este tipo de injusticia se expresa de dos maneras: la <strong>injusticia testimonial</strong>, que implica que las personas que escuchan estas denuncias le otorgan menor nivel de veracidad por la identidad de quien relata. También puede aparecer como <strong>injusticia hermenéutica</strong>, esto es no poder hacer comprensible conceptualmente lo que se está denunciando.</p>
<p>Ambas situaciones se hacen aún más graves cuando las que denuncian son mujeres internadas en los hospitales psiquiátricos. Sus voces son precarizadas y cuestionadas. Las mujeres víctimas no son consideradas tales y sus relatos son puestos en duda a partir de la estigmatización que su condición de pacientes internadas produce. El paradigma patriarcal cataloga a las mujeres como “locas por naturaleza” y esta creencia asimilada hace que los/as que escuchan no acepten estas narraciones.</p>
<p>Por otro lado, los graves abusos que se producen no son considerados <strong>violencias de género</strong>. La violencia hacia las mujeres en estas instituciones no es un hecho marginal y excepcional, sino que, por el contrario, se trata de prácticas cotidianas y sistemáticas.</p>
<p>El manicomio magnifica las relaciones de poder desiguales y asimétricas. Es por esto que el colectivo de mujeres y el colectivo por el derecho a la salud mental deben ser capaces de visibilizar estas vulneraciones como violaciones a los derechos humanos que padecen especialmente las mujeres.</p>
<h4>Eso que llaman amor…</h4>
<p>Históricamente, las mujeres han sido vinculadas a las <strong>tareas de cuidado</strong> de otras personas y definidas como las principales proveedoras de eso que llaman <strong>amor</strong>.  Este encargo social también se expresa en el tipo de estrategias de <strong>acompañamiento</strong> implementadas antes, durante o después de las internaciones por motivos de salud mental.</p>
<p>Las principales redes de apoyo están sostenidas por las mujeres más próximas a las personas internadas o externadas de los hospitales psiquiátricos. Pensar en los procesos de externación e inclusión en la vida social y comunitaria de las personas se torna casi imposible sin ellas, que, además, asumen otras responsabilidades en su cotidianidad, tales como proyectos académicos, laborales, familiares, vinculares y/o comunitarios. Esto profundiza la problemática en torno a las desigualdades y barreras para el acceso a derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres cuidadoras (acceso a mejores empleos, educación, cuidado de su propia salud, a su participación social y política, entre muchas otras). Ya lo viene expresando el movimiento feminista desde hace tiempo, “el cuidado informal de la salud es una cuestión de género y una cuestión de equidad”. Es de género porque recae principalmente en las mujeres, quienes quedan más expuestas y vulnerables a padecer algún tipo de malestar biopsicosocial. Es de equidad porque tienen menos posibilidad de acceder a apoyos profesionales, dadas las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres con menos recursos económicos.</p>
<p>Esta situación se replica y profundiza en aquellas mujeres-madres que son, o han sido, usuarias internadas en hospitales psiquiátricos. El ejercicio de la <strong>maternidad</strong> se transforma en uno de los principales motivos de preocupación al momento de consentir o no sus propias internaciones. La internación de una mujer no solo evidencia el lugar que ocupa en tanto cuidadora, sino que, además, pone de relieve las múltiples invisibilizaciones y vulneraciones dada la ausencia de políticas públicas integrales e intersectoriales con perspectiva de género que contemplen los entrecruzamientos que se producen (mujer-usuaria-madre). La imposibilidad de proveer de cuidados, el temor a perder las tenencias y las interrupciones producidas sobre el vínculo con sus hijos/as se suman a la lista de violencias a las que son sometidas. El tipo de vínculo que podrán sostener o desarrollar con ellos/as durante la internación queda sometido a las decisiones y acciones de la justicia, a las posibilidades de desarrollo estratégico cuidadoso de los equipos de salud y a las redes vinculares y comunitarias disponibles.</p>
<p>Las mujeres que tienen permitido por la justicia sostener la vinculación con sus hijos/as menores de edad acceden a visitas esporádicas, en espacios comunes, en las guardias, sin disponer de sitios adecuados que contemplen las particularidades y necesidades para el desarrollo, sostenimiento y/o fortalecimiento del contacto. Muchas usuarias de salud mental tienen a sus hijos/as al cuidado de otras personas; otras tantas, son víctimas de <strong>violencia obstétrica</strong> y separadas de ellos/as desde el momento del parto. En estas situaciones, se desconoce por completo el derecho de las mujeres usuarias a tomar decisiones anticipadamente, recibir información adecuada y accesible durante toda la intervención, y a consentir o no las intervenciones. Se vulneran los derechos de los/as niños/as y el derecho de las usuarias a maternar.</p>
<p>Del mismo modo, ocurre con las madres de lactantes que, por diversos motivos, llegan a las guardias de salud mental o están en situación de internación. La dificultad para sostener prácticas integrales de cuidado de la salud, la ausencia de recursos materiales y humanos para acompañar ese momento, y los obstáculos para la vinculación con los/as hijos/as son habilitadores del avasallamiento de los cuerpos, irregularidades en los procedimientos y violación de su derecho a decidir sobre la lactancia.</p>
<p>Las mujeres que quedan embarazadas durante la internación son una gran incógnita. Por un lado, la ausencia de protocolos en las guardias e internados, que incluyan procedimientos de evaluación integral, de control preconcepcional, prenatal y puerperal, imposibilita conocer cuál es la situación de salud de las personas gestantes, antes y durante la internación. Por otro, las estrategias desarrolladas ante las situaciones de embarazo conocidas por los equipos de salud se ven truncadas por la ausencia de recursos para hacer un seguimiento adecuado, brindar los cuidados y apoyos necesarios para estas mujeres. Por lo tanto, las intervenciones son aisladas y dependen, muchas veces, de la buena voluntad y consideración de los equipos tratantes.</p>
<h4>Ni encerrada, ni medicada. Te quiero libre, loca y con derechos</h4>
<p>En los párrafos anteriores, hemos querido visibilizar las violencias que se producen en los hospitales psiquiátricos por razones vinculadas al género, sin desconocer las graves vulneraciones a los derechos humanos de toda la población internada en esas instituciones.</p>
<p>Como ya afirmáramos, las mujeres padecen de mayor malestar psicológico que los varones y esta situación se incrementa con el encierro psiquiátrico, puesto que se añade a los patrones de discriminación de género, la violencia institucional propia de la vida en los manicomios.</p>
<p>Tradicionalmente, el malestar de las mujeres ha sido acallado con encierro y sobremedicación. Ambas respuestas han imposibilitado que las mujeres puedan desarrollar sus proyectos con libertad y en igualdad de condiciones que las demás personas.</p>
<p><strong>El manicomio ha sido funcional al patriarcado y ambos son responsables de la devastación de numerosas vidas.</strong> Diversos colectivos estamos luchando para derribarlos. Frente a los muros del sistema manicomial, construimos puentes hacia la comunidad. Frente a la sumisión y la inequidad del patriarcado, diseñamos puentes hacia la libertad y la igualdad. Los puentes son nuestros derechos. Para todos y todas, la dignidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*<em>Integrantes del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos. <a href="https://latinta.com.ar/2019/10/no-estamos-todas-mujeres-hospitales-psiquiatricos/">Originalmente publicada en la tinta</a></em></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/ni-encerrada-ni-medicada-te-quiero-libre-loca-y-con-derechos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Feministas del Abya Yala: Tejidos de resistencias</title>
		<link>https://marcha.org.ar/feministas-del-abya-yala-tejidos-de-resistencias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Oct 2019 13:01:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[Aura Lolita Chavez]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[Feministas del Abya Yala]]></category>
		<category><![CDATA[La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=45999</guid>

					<description><![CDATA[Plurinacional: todas las voces ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">“Al principio todo estaba en suspenso, en silencio, inmóvil, callado. Nada había sido creado, solo existían un mar quieto y un cielo calmo. Todo era oscuro. Los dioses zoomorfos Gucumatz y Hurakan, «corazón del cielo» decidieron alumbrar y poblar la Tierra y crear el mundo, los árboles, las llanuras, la vida y las personas. Así dijeron: «¡Que el agua se retire! ¡Que se llene el vacío! ¡Que surja la Tierra!». Y así fue: crearon el día y la noche, de las aguas azules crecieron las montañas, los valles, las quebradas, los llanos, la jungla, los ríos, los arroyos, los lagos.”</span></i></p>
<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">Popol Vuh</span></i></p>
<p style="text-align: left;"><em>Se realizó en La Plata, la onceava Mesa de Feministas del Abya Yala en el marco del 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries. Se trató de la asamblea más grande en su historia de los encuentros donde intervinieron más de cincuenta hermanas de distintas procedencias y luchas.</em></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Por Ana Paula Marangoni | Foto: Analía Cid | Drone: Julianite</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde el centro de la plaza, desde una glorieta circular, desde el círculo que congregaba a multitudes atentas, manaban las voces provenientes de distintas regiones del Abya Yala, que es el nombre que se le dio a nuestra América en la antigua lengua Kuna, pero que también significa </span><i><span style="font-weight: 400;">tierra floreciente</span></i><span style="font-weight: 400;"> o</span><i><span style="font-weight: 400;"> tierra madura</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">“Así que levantemos nuestro fuego, distribuyamos nuestras velitas, allá, donde sale el sol, donde vienen nuestras ancestras, esos caminos territoriales que han venido de las diferentes montañas, de donde sale el sol. Levantemos nuestra fuerza el sol, a nuestra fuerza energética. Gracias una vez, gracias dos veces, gracias tres veces por esa energía del sol.”</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El sol se encontraba en el cénit, y por un momento, una aureola de arcoíris de enorme magnitud lo envolvió. Agobiadas por el calor y enardecidas por las palabras de las referentes que brotaban como ríos, pudimos levantar la vista y sentirnos bendecidas por la tierra. El tiempo se hacía añicos y parecían unirse en un mismo instante el pasado, el presente y el futuro de luchas tan diversas y distantes que confluían en una sola, en el centro de esa plaza, en esa tarde de domingo.</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">“Nuestro fuego está encendido. Nos acuerpamos de donde sale el sol. Y todas vinculémonos con la protección ancestral de nuestra ancestra: Sol.”</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Fue una asamblea, fue una ceremonia, fue un ritual, fue aquelarre, fue trueno de voces que parecían brotar de las profundidades, desde las gargantas de tantas generaciones y desde tiempos inmemoriales. Fuimos cuerpos que temblábamos de rabia, de emoción, de alegría, cada vez que una oradora se pronunciaba. Las frases eran contundentes y calaban hondo, iban tejiendo colectivamente una memoria ancestral de mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries, identidades múltiples que confluyen en el feminismo y a la vez lo exceden. Se tramaba una historia de resistencia de los cuerpos más castigados por el capitalismo, con las particularidades que adquieren el colonialismo y el racismo en nuestro continente. Surgía la memoria de Berta Cáceres, Marielle Franco, Macarena Valdés, las niñas de Guatemala, Diana Sacayán, Lohana Berkins y de tantas que fueron perseguidas y asesinadas por defender su tierra, su identidad, el derecho a ser respetadas, a ser visibles, a existir y a desear. </span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">“Levantemos esas vidas, hermanas. Levantemos ese corazón, esa energía, ese viento que nos está acompañando. Levantemos nuestras manos diciendo: nosotras también estamos presentes en la lucha, ahora y siempre.”</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es difícil escribir sobre una experiencia tan potente y transformadora. Las lenguas pre hispánicas, en su mayoría orales, sabían lo que pasaba cuando las palabras pasaban al papel. Por eso, para los pueblos originarios, la palabra, la memoria, el alma y el cuerpo son la misma cosa. Y la palabra, para los pueblos antiguos, no es individual. Cuando se dice, se actualiza la memoria de saberes que van transmitiéndose de generación en generación. La vida humana es siempre colectiva, y está atada a los destinos de la tierra. La naturaleza vive en los pueblos, según las antiguas leyendas. Por eso, escribir sobre lo vivido en la asamblea, es retomar apenas algunos ecos de un rito que transformó a todas las que estuvimos presentes.</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">“Vamos a llamar a nuestras ancestras, a ellas, a las que abrieron camino en el norte. Y encendemos su luz, y nos distribuimos nuestras velas, nuestra luz que traemos. Donde sale el sol, hermanas. Allá donde están haciendo la limpia también, y donde este territorio está siendo limpiado de esas trasnacionales de muerte, está siendo limpiado de esos genocidios, está siendo limpiado de esos feminicidios.”</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">¿Cómo se vive en un cuerpo racializado? ¿Cuánto sufre un cuerpo de negra, de india, de villera, de migrante, de travesti, de lesbiana? Sin embargo, nunca se trató de un encuentro catártico. Quienes alzaban su voz, evitaban el lugar común del lamento y la victimización. Estaban presentes para decir otra cosa. Su mensaje era profundamente político: estos cuerpos, son cuerpos en resistencia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La asamblea tuvo una pluralidad de voces y experiencias, pero había hilos que aunaban las conferencias: la expulsión de los pueblos originarios de las tierras; el extractivismo y todos los modelos económicos que destruyen al planeta; la explotación de un sistema capitalista que vulnera y desprecia a las clases trabajadoras; la violación a los derechos humanos por parte de gobiernos neoliberales; la discriminación, la persecución política, la tortura y la violación a mujeres e identidades disidentes, fueron algunas de las preocupaciones que recorren nuestra América Latina. El feminismo se torna herramienta para articular distintas experiencias de resistencia, eje de fuerza y unidad necesarias para lograr una vida digna y plena en el presente.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No faltaron los elogios a la lucha por la legalización del aborto en Argentina, y el modelo que representa para cuerpos gestantes de la región. Fuimos cuna de compañeras de distintas latitudes, y fuimos el abrazo que reconforta y que luego nos ayuda a seguir, cada cual en su batalla, pero más juntas que nunca.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La Asamblea de Feministas del Abya Yala, que comenzó a realizarse desde 2008, fue uno de los momentos más florecientes y multitudinarios del encuentro de La Plata. Parte de la vasta concurrencia se debió a la enorme movilización por el cambio de nombre. Las voces disidentes y plurinacionales se hicieron presentes con toda su fuerza en este encuentro, y se hicieron oír con la potencia del fuego, del agua, del aire y de la tierra.</span></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">Nota: los fragmentos intercalados en la crónica forman parte de la ceremonia que presidió Lolita Chávez (Feminista Comunitaria, defensora territorial integrante del CPK, Consejo del Pueblo Maya K´ICHE´, de Ixim Ulew, Guatemala) durante la apertura de la Asamblea, realizada el domingo 13 de Octubre en la Plaza San Martín de La Plata, durante el Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/feministas-del-abya-yala-tejidos-de-resistencias/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
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		<title>¡La revolución no para!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-revolucion-no-para/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Oct 2019 12:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La Plata fue la sede del Primer Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Para quienes participamos o estuvimos pendientes de los debates que atravesaron el 34 </em><em>Encuentro, todavía permanece en los cuerpos una vorágine </em><em>de sensaciones. La tensión generada por el nombre que lo define fue apenas la expresión de </em><em>discusiones que son mucho más profundas y que marcan un </em><em>punto de inflexión para el movimiento de movimientos que es hoy el feminismo en la Argentina, en </em><em>la región y en el mundo.</em></p>
<p><strong>Por Ana Paula Marangoni / Foto: Nadia Petrizzo</strong></p>
<p>Hay una premisa que circula en el saber popular encuentrero, y es que ninguna participante permanece igual después de atravesar esta experiencia. Para quienes acuden por primera vez, se trata de romper prejuicios, de descubrirse y redescubrirse en otras, de abrirse a espacios participativos donde todas y todes tenemos el mismo lugar para opinar, escuchar y participar. El Encuentro mismo es el lugar opuesto a la meritocracia, donde inevitablemente está presente, pero a la vez se rompe y cuestiona. No hay feministómetro que resista: la que va hace veinte años y la</p>
<p>que asiste por primera vez hacen el encuentro en la misma medida. Los talleres son abiertos y participativos: se arman con lo que aporta cada una, con lo que se genera grupalmente. En cada aula se fragua algo distinto; están los picantes, los acalorados, los tímidos, los que te hacen llorar, los que generan un intercambio de mates y palabras, de data, teléfonos y redes. Cada taller es único e irrepetible.</p>
<p>La cita de La Plata, ya desde los preparativos prometía ser mucho más que cualquier Encuentro. Porque después de muchos años (en 1996 tuvo sede en CABA y en 2001 en La Plata) se realizaría en la Provincia de Buenos Aires, a penas a 60 km de la Capital Federal. Pero además, coincidiría en el calendario con un año electoral, caldeado por la elección de nuevo presidente y por la continuidad o no del macrismo, y en un momento de crecimiento y masividad del feminismo.</p>
<p>Esto sumado al debate sobre el nombre del Encuentro, que venía replanteándose desde hace al menos dos años de forma más contundente. Las reuniones de la Comisió Organizadora (CO) expusieron aún más las diferentes posturas, pero también las estrategias para acaparar discusiones, redes sociales y sentidos del encuentro. Para sorpresa de muchas y muches, el cambio de nombre, que parecía ser una decisión unánime al finalizar la cita en Trelew, se postergaba con argumentos de democratización que tampoco tuvieron lugar durante el encuentro. Si la CO no puede decidir durante los preparativos, ¿cuál es el papel de las conclusiones? ¿Cada año se hace borrón y cuenta nueva? Y si no se podía decidir en esa instancia, ¿por qué persistirían en nombrar al encuentro Nacional y de Mujeres también durante el cierre, después de que se cuestionara a través de múltiples expresiones?</p>
<p>Para despejar dudas, algunas integrantes de la CO expusieron en diversos documentos su postura,<br />
que es explícitamente biologicista, racista y transfóbica, sin exageraciones. En un comunicado reciente, el PCR expresó: “no es correcto que las mujeres terminemos diluidas en el cambio de nombre y perdamos la hegemonía de este Encuentro que supimos construir y masificar desde hace 34 años.” La idea de hegemonía deja en evidencia la pretensión de supremacía de una identidad sobre otras, en una argumentación que atrasa al menos un siglo.</p>
<p>La siguiente frase, es una demostración de la poca formación sobre identidades de quienes redactaron el comunicado: “no ayuda la confusión y la mezcla que realizan entre género, sexo y sexualidad. Meter todo en la misma bolsa, no solo genera una gran confusión, no sólo divide y no amplía, sino que además le abre la puerta a la participación de masculinidades y varones en el Encuentro”. Pretendiendo deslindar “confusiones”, incurren en otras mayores, creando un fantasma inexistente sobre la participación de varones cis, que de ninguna manera puede desprenderse de la inclusión de identidades disidentes, que ya participan y forman parte de los encuentros, aunque no sean nombradas. Tal vez se les podría recomendar que asistan a los talleres de ESI, parte de la grilla ¡oficial! de Encuentro.</p>
<p><strong>Les hicimos el encuentro, ¡qué momento!</strong></p>
<p>Podemos tener expectativas, pero hasta que no estamos ahí, es imposible predecir lo que va a pasar. Desde el temporal que prometía arruinarlo todo, hasta la tregua que nos permitió salir de las aulas de los talleres como de madrigueras, el subi- baja de expectativas no paró de crecer. Las calles hablan más que los debates de puertas para adentro. A lo largo de toda la ciudad, la pronunciación por la legalización del aborto fue contundente y visible. Los pañuelos verdes se desplegaron durante el pañuelazo del sábado y durante todas las jornadas. Ya es un hecho: cada una se lleva su pañuelo; está la Campaña, pero también la Campaña la hacemos todas.</p>
<p>Algo similar pasó con la Campaña #SomosPlurinacional, que fue apropiada por las presentes en consignas, en cantitos, pero sobre todo en la participación en eventos claves, como la Marcha contra los travesticidios, la Asamblea de Feministas del Abya Yala, y la participación de la columna Plurinacional durante la marcha del domingo. El Encuentro cumplió con la promesa de masividad. El domingo tuvo su pico más álgido en la plaza San Martín y alrededores, donde se hacía casi imposible moverse con rapidez entre charlas, sedes de talleres, actividades y los puestos de la Peatonal Feminista. Fuimos 350 mil, al menos. Tal vez 400, o 500. Lo masivo también es lo que ya no se puede contar ni medir.</p>
<p><strong>¿Quién decide en el Encuentro?</strong></p>
<p>Las tensiones durante las asambleas organizativas, así como todo lo sucedido durante el PluriEncuentro abren un debate detrás del debate, que consiste en preguntarnos cuáles son las herramientas de decisión que tenemos. Cuando se iniciaron los Encuentros Nacionales, las asistentes podían ser mil como mucho. Con el paso del tiempo la cantidad de asistentes se incrementó, llegando a 5 mil aproximadamente. En grupalidades medianamente reducidas, la estructura de funcionamiento era lógica y manejable. Prácticas como el aplausómetro para decidir la siguiente sede, eran medibles en esa instancia de participación.</p>
<p>La revitalización del feminismo en Argentina provocó una explosión en los Encuentros, que se transformaron en eventos masivos, con asistencia desde 20 mil personas en 2010 hasta 60 mil en los últimos años, y que llegó a congregar en La Plata al menos a 350 mil. Inevitablemente, y en todo sentido, cambiaron las reglas del juego. La revolución feminista arrasó año tras año con formas de pensarnos, de entendernos, de vivir nuestra identidad y sexualidad. Si algo tiene esta ola feminista es que las luchas de distintas identidades trascienden a la de la mujer. Sería imposible pensar al feminismo de hoy sin el aporte fundamental de las identidades travestis, trans, lesbianas, no binaries, entre otras. Las formas van cambiando en todo sentido, y ya nada queda en pie. La transformación de quienes se autoperciben mujeres es posible gracias a la experiencia de otras identidades que trascienden esquemas arcaicos y binarios de pensamiento. Esta revolución permanente no solo cuestiona el nombre de las identidades que construyen el Encuentro, sino que en <strong>su enfoque plurinacional pone de manifiesto también la lucha contra el esquema de privilegios hacia adentro</strong>: es de las negras, es de las originarias, es de las migrantes, es de las villeras. Rompe fronteras auto impuestas y crea alianzas entre distintas experiencias. Tiende lazos hacia una lucha que va más allá de las individualidades y que pretende crear alternativas colectivas de resistencia a este sistema, que destruye y desecha cuerpos.</p>
<p>En un grado mayor, toda la estructura de los tradicionales Encuentros Nacionales de Mujeres (que cumplió una gran función y forma parte de nuestra historia) llegó a su tope en su forma inicial. Las temáticas de los talleres, que crecen año a año, también expresaron la necesidad (inevitable) de debatir otras cosas; porque afortunadamente, nuestras vidas están cambiando. Emergen los talleres específicos para las pibas, las niñas y adolescentes que reclaman sus propios espacios de debate. Se discute nuestro lugar en nuevos ámbitos, como el deporte o el campo de la tecnología, entre otros. Se necesitan cada vez talleres más puntuales donde se tejen alianzas y estrategias diversas para avanzar en el reconocimiento de derechos. A medida que conquistamos lugares, se presentan nuevos desafíos o nuevos enfoques.</p>
<p>Lo que no cambia, inevitablemente muere. La Plata fue complejo porque estaba destinado a ser la bisagra inevitable entre lo viejo y lo nuevo. Tuvo la fuerza instintiva que obligaba a tensionar cuando desde ciertos sectores se decía que no. Y finalmente pudo ser:<strong> La Plata fue la sede del Primer Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries.</strong> Lo fue, no porque lo decidiera una comisión organizadora, sino porque fue el grito mayoritario de quienes asistieron. La campaña plurinacional fue adoptada por casi todas asistentes, que lo expresaron en los cantitos, en los talleres, en actos, en la masividad de la Marcha contra los Travesticidios y en la concurrencia inédita para la asamblea de feminismos del Abya Yala. No estamos solas, dijimos desde los espacios que ocupaban nuestros cuerpos. El Encuentro somos todas y todes.</p>
<p>Otro tópico que caracterizó este encuentro fue la cantidad de charlas y talleres que no necesitaron de una autorización o mención en la grilla. Los talleres no oficiales aportaron un aire de vitalidad a la oferta que, aunque venía creciendo, necesitaba entrar de una vez por todas al siglo XXI. Además del contenido, la mención de los talleres “Mujeres y …” ya tiene moho y huele mal. ¡A modernizarnos!<br />
<strong>Construir formas alternativas de poder</strong></p>
<p>Todo lo sucedido pone en tela de juicio quién decide y cómo lo hace. ¿Acaso depende de lo que decida cada CO local? Lo acontecido en La Plata marca un precedente acerca del lugar de la voluntad popular y el de las CO. Organizan, pero no deciden. No son dueñas del encuentro. No hay manera de que puedan apropiarse de decisiones que ya no dependen de un partido, una comisión o un grupo de fundadoras. Hay una transversalidad que rompe con lógicas arcaicas y patriarcales de poder que se reproducen hacia adentro del encuentro. Porque ser mujer o disidente no te quita lo patriarcal.</p>
<p>Sin embargo, no es cuestión de romantizar situaciones. Las integrantes de muchos partidos políticos deberían cuestionarse la reproducción de formas repudiables de construcción de poder, que van en contra de lo que se propone desde una micro política del feminismo. Si lo comunitario rompe con los personalismos e individualismos, si propone abandonar formas típicamente patriarcales como son la rosca permanente y las estrategias de cooptación, si lo solidario parte de la escucha y el respeto; hay sin duda más de un hecho que enciende una alarma sobre lógicas de poder que van en contra de lo que pretendemos construir.</p>
<p>Un ejemplo de esto es el papel lamentable de todo el arco de partidos que se metieron delante de la cabecera de la marcha, retrasándola dos horas, y obligando a muchas a cortar camino, a quedar varadas en una espera interminable o a buscar bifurcaciones alternativas para poder avanzar mínimamente. La participación de varones cis en las columnas de algunos partidos también representa una alarma sobre un consenso ganado sobre los encuentros: no participan de talleres ni de la marcha; se trata de un espacio único que tenemos en todo el año, al que se llega desde distintas provincias del país y desde otros países, para debatir problemáticas nuestras. No cuesta entender su presencia: irrita ver que no renuncien al privilegio de estar y ser protagonistas incluso de nuestra lucha, aun cuando les pedimos que no estén y que respeten ese espacio nuestro, aun cuando su presencia los convierte en el ejemplo más claro del machirulo.</p>
<p>Otro de los síntomas de alarma fue la agresión a travestis, trans y originarias que intentaron acercarse al escenario durante el cierre del aclamado pluri encuentro. La demora en reconocer que el encuentro ya por unanimidad había cambiado su nombre, se vio agravada por las reacciones violentas hacia referentes de Argentina y otros países, que sufrieron en carne propia el racismo y biologicismo en el mismo seno del encuentro.</p>
<p>Todo esto nos conduce a pensar que estamos atravesando una transición de cambio, y que todavía quedan muchos desafíos por delante. El feminismo avanza como una fuerza rizomática que cuestiona toda concentración de poder y privilegios, por dentro y por fuera. El aparateo seguirá existiendo, porque los Encuentros Plurinacionales son, por su importancia y masividad, espacios neurálgicos de poder. En todo caso, la experiencia de La Plata nos demuestra que hay herramientas de construcción de poder alternativas, y que la voluntad popular es más fuerte que un ejército de rosqueras.</p>
<p>Porque nos hermanamos y es el sentir de muchas y muches; porque nos duele que el nombre invisibilice a las más vulneradas y despojadas de este sistema; porque el feminismo es la fuerza que nos une, pero a su vez hay muchas formas de serlo; y porque queremos que se enfrente a las injusticias de este sistema y se solidarice con otras luchas: abrazamos con felicidad el nacimiento de un nuevo nombre.</p>
<p>Mientras reflexionamos y ordenamos de a poco todo lo vivido, nos preguntamos: ¿cómo será San Luis? ¿Qué nuevas preguntas y desafíos nos traerá? Nos deparará, seguramente, la necesidad de reclamar nuestra agenda ante un nuevo gobierno, el desafío de seguir trascendiendo bajadas de línea y transversalizar nuestras luchas, y la demanda inevitable y urgente por la legalización del aborto. Tenemos un año entero para transitar y seguir transformándonos. ¡La revolución no para!</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-revolucion-no-para/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La delegación salvadoreña y feminista en el #34Encuentro</title>
		<link>https://marcha.org.ar/delegacion-feminista-en-el-34encuentro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Oct 2019 03:15:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[#JusticiaParaEvelyn]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La re- militarización del territorio y la persecución de la justicia a las mujeres jóvenes y pobres, el centro de los reclamos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Hubo una delegación de salvadoreñas que viajaron para denunciar la re- militarización del territorio y la persecución de la justicia a las mujeres jóvenes y pobres. Es que la próxima parada del feminismo sin fronteras será en el país centroamericano. Y allí nos veremos.</i></p>
<p><b>Por Laura Salomé Canteros / Foto: Nadia Petrizzo<br />
</b></p>
<p>Hay una conexión que no reconoce fronteras sino convicciones para seguir la lucha. Aún en las condiciones más adversas los feminismos crecen desde el pie y se organizan, alrededor de la empatía y de causas que hermanan. Por primera vez en un Encuentro, una grupo de activistas feministas salvadoreñas participó, consolidando con sus voces lo que las migrantes de ese territorio ya venían haciendo dentro del movimiento en Argentina. Es que El Salvador fue declarado “Estado femicida” en los escenarios del “Ni Una Menos” de 2018 y 2019 y en el último 8M, “Paro Global de Mujeres”.</p>
<p>La delegación de feministas salvadoreñas estuvo conformada por casi una decena de integrantes del Comité gestor del XV Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe (EFLAC), que tendrá sede en El Salvador en noviembre 2020. Fue una participación que constituyó un hito histórico en la construcción de un feminismo que se sabe sin fronteras.</p>
<p>Es que después de 26 años, el EFLAC vuelve a Centroamérica y es un hecho político fundamental para fortalecer la organización feminista en la región en épocas de marea verde. Por eso, quienes viajaron al #34Encuentro son las que forman parte de las comisiones de logística, contenidos y comunicación. Todas organizadas, integrantes de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto, del movimiento ecofeminista, de la Red Salvadoreña de Defensoras de Derechos Humanos, de la Colectiva Feminista, de la Asociación de Jóvenes Feministas y las que forman parte de la Red de Jóvenes Feministas.</p>
<p>El Salvador es uno de los tres países en Centroamérica que penaliza el aborto de manera absoluta junto a Honduras y Nicaragua, negando el derecho a la salud y la vida para las mujeres y personas con capacidad de gestar. Así lo cuentan las activistas feministas que llegaron a La Plata para denunciar: “la realidad centroamericana se encuentra atravesada por la re-militarización y represión estatal, la criminalización de las personas Defensoras de Derechos Humanos y activistas, con Estados serviles a las políticas racistas y xenofóbicas de (Donald) Trump”, e informaron: “nos persiguen, estigmatizan, criminalizan y asesinan por defender derechos e incluso por decidir sobre nuestro cuerpo-territorio”.</p>
<p>Por eso, algunas de las activistas participaron de los talleres relacionados a la legalización del aborto; aunque también se interesaron por los relacionados con la historia de los Encuentros, para conocer los debates, posicionándose junto a la demanda de que sea “plurinacional” y de y con las “mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries”.</p>
<p>Las salvadoreñas participaron con Marcela López, por primera vez, en la Mesa del domingo al mediodía en la Plaza San Martín, de “Feministas del Abya Yala”, comunicando lo que pasa en la región centroamericana; sobre todo allí y en Honduras, Nicaragua y Guatemala.</p>
<p>En El Salvador hay 16 mujeres en la cárcel debido a las leyes que penalizan el aborto, todas pobres, jóvenes y en ocasiones víctimas de violencia sexual, todas encerradas tras llegar al hospital y condenadas hasta a 40 años de prisión. “Hoy hacemos un llamado a la sororidad y solidaridad feminista con Evelyn Hernández, quien desde el 2016 es perseguida por el Estado salvadoreño”, pidieron. “Ella no tuvo acceso a educación integral en sexualidad, enfrentó violencia sexual y tras una emergencia obstétrica, fue condenada a 30 años”, contaron. La Fiscalía General de la República, en un acto de odio contra las mujeres pretende condenarla nuevamente. “Unamos nuestra voz feminista para exigir justicia para Evelyn”, declararon, “repudiamos a la Fiscalía por machista y criminal. Vivas y libres nos queremos” y finalizaron: “que (el aborto) sea Ley en toda América Latina y el Caribe”.</p>
<p>“Las bichas” marcharon en el bloque de la campaña “Somos plurinacional”, levantando la demanda del ser feministas desde una perspectiva que cuestione la lógica de los Estados- Nación, sin fronteras; ya que entienden que la solidaridad y la sororidad feminista es lo primordial. Y a eso llegaron, a tejer y enredarse con todas las Compas del sur. Para que las redes puedan ser fuertes entre nosotras y en este caso concreto, exigir justicia para Evelyn.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/delegacion-feminista-en-el-34encuentro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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