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	<title>24 de marzo &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>24 de marzo &#8211; Marcha</title>
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		<title>Maria Luisa Peralta: Pensar la memoria desde las intersecciones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Mar 2021 13:30:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[En los últimos años se realizó desde el activismo lgttbii una intensa acción de visibilización de la memoria de sus luchas, como parte del conjunto de luchas del pueblo, y mostrando también su especificidad. Como parte de esas iniciativas, una parte propuso modificar la cifra de 30.000 detenidxs desaparecidxs por la de 30400. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-size: 14pt;">En los últimos años se realizó desde el activismo lgttbii una intensa acción de visibilización de la memoria de sus luchas, como parte del conjunto de luchas del pueblo, y mostrando también su especificidad. Como parte de esas iniciativas, una parte propuso modificar la cifra de 30.000 detenidxs desaparecidxs por la de 30400.  </span><span style="font-size: 14pt;">María Luisa Peralta es activista lesbiana, y durante años investigó de manera militante los temas de la memoria de la comunidad. Hablamos con ella sobre estos temas, el mismo 24 de marzo.</span></em></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong> Por Claudia Korol</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>¿Cuál es tu percepción sobre qué sucedió con lesbianas, gays, travestis en la dictadura? ¿Qué es lo diferencial respecto a otros grupos sociales en lo que se vivió en esos tiempos?</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Me parece que hay distintas cosas. Lo primero es que no es un aspecto que se haya analizado rigurosamente en forma amplia. Yo he visto algunos datos, más de tipo informal, he visto alguna investigación académica, pero no tantas investigaciones, no tan abarcativas, no ha habido ninguna iniciativa por ejemplo desde el Estado por fuera de lo académico. Me parece que hay como una zona medio nebulosa.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Lo que yo he visto es lo que le transmitió Marshall Meyer a Carlos Jáuregui en los 90. Marshall Meyer era un rabino integrante de la CONADEP<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Él le dice que cuando estaban recibiendo los testimonios para él <em>Nunca Más</em>, estima haber recibido noticias de unas 400 personas que eran gays y lesbianas. Dice que ese dato queda fuera del <em>Nunca Más. </em>Carlos le pregunta por qué. Meyer le dice que en parte por presión de sectores de la APDH muy ligados a la Iglesia Católica.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Creo que pesó la idea extendida en los primeros años de la post dictadura, que había que demostrar que los detenidos desaparecidos eran “buena gente”. Había una cosa ahí con la imagen que se construía en torno de los detenidos desaparecidos para hacerlos más aceptables. Estas cuestiones de sexualidad estaban por fuera de cualquier cosa aceptable en los 80. Incluso en los 90 también, porque hemos hecho activismo en los 90 en mucha soledad sobre cuestiones LGTB.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Entonces era un tema medio tabú hablar de la sexualidad. De hecho todo el discurso que hubo -incluso por parte de Graciela Fernández Meijide que también fue parte de la APDH- de las “víctimas inocentes”. Ella decía que su hijo era una víctima inocente, que no había sido guerrillero. Había una construcción narrativa, de disputa en torno a qué habían hecho y quiénes habían sido los detenidos desaparecidos, para construir una figura más “aceptable”. Esta versión que omitió hablar de la sexualidad porque era muy escandaloso, me resulta totalmente verosímil.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Ahora el dato es en cierto sentido informal. Meyer estima ese número de 400 y se lo transmite a Carlos. Meyer, si bien era de una rama conservadora del judaísmo, era un poco abierto afín a las cuestiones LGTB. Carlos era uno de los pocos activistas visibles de ese momento, con sus propias características, de profesor de historia, de clase media.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Entonces es una fuente que es valiosa pero que fue transmitida así; Meyer le dice a Carlos, Carlos lo pone en su libro, y lo publica en el año 96, en una nota que escribe en la revista NX con motivo del 24 de marzo. NX era la revista gay del momento, y se conseguía en los kioscos.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Meyer habla también desde un lugar de afinidad en el sentido de ser judío y de haber sido parte de los mismos grupos que han sido perseguidos en otros regímenes. Le dice que pasaba algo semejante con la tortura a lo que pasaba con los judíos. Que había un mayor ensañamiento, una mayor crueldad con estos detenidos desaparecidos gays y lesbianas. Pero no dice, y no hay realmente una masa de evidencia de que la gente haya sido perseguida por ser judía ni por ser gay o  lesbiana. La gente era perseguida por su activismo político, sindical, estudiantil, por ser parte de la guerrilla. Después sí había un ensañamiento distinto.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Me parece que hay que distinguir niveles. Una cosa es cuál era el plan armado de las cúpulas en función de construir un enemigo interno para instalar un programa económico político, y otra cuál es la forma en la que se extiende eso capilarmente a cada uno de los individuos que llevó adelante el exterminio y la tortura, cada uno de los tipos que actuaron en cada centro clandestino.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Me parece que ahí es donde no es raro que aparezcan los ensañamientos, las cosas más crueles, salidas de la mano de cada una de los que ejecutaron el plan genocida, con sus propios prejuicios, con sus propios posicionamientos. Por otro lado, necesitamos pensar qué es lo que pasó con el aparato policial, que sobre eso también hay algunas investigaciones. Pero no hay que confundir el aparato policial con la dictadura, con el período de los militares en el poder. Porque el aparato policial funcionaba antes, funcionó durante, y siguió funcionando después. Esto nos lo han dicho las compañeras travestis un millón de veces: “para nosotras la dictadura no terminó”. Por supuesto, porque para ellas la persecución venía sobre todo del aparato policial, y era importante marcar esa continuidad, porque siguieron siendo detenidas, como lo eran antes. Estaban esas brigadas de moralidad con un margen de acción en la calle, de la moral cuidada por la policía que perseguía gente -ahí sí en función de la sexualidad en la calle-. Eso le caía a mujeres que hacían prostitución, a gays que estaban de gire, a travestis que hacían prostitución, había allanamientos en telos, a parejas heterosexuales cogiendo en un telo. O sea, ni siquiera sexo gay en una plaza. Ese nivel de monitoreo, regulación, vigilancia y persecución de lo sexual. Claro que eso pasó. Por supuesto que la policía durante un período de dictadura va a tener mucha más discrecionalidad que durante un período democrático. Después, cuando logramos la derogación de los edictos policiales, tuvimos una gran arremetida policial, porque perdían una gran cantidad de poder en períodos post dictadura. Eso sin dudas que pasó, como con algunos centros clandestinos que funcionaron en dependencias policiales: Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes. Seguro que esos circuitos además se superponían, tenían lugares de intersección, que hubo gente que fue detenida por estas causas policiales que estuvo junto con los detenidos desaparecidos por los demás motivos. En las mismas comisarías, cuando aparecen estos relatos de gente travesti detenida que le hicieron eliminar fichas de los detenidos desaparecidos. Todo ocurría en la misma comisaría, pero son fenómenos que están sucediendo un poco en paralelo dentro de estructuras de poder</span></p>
<p><strong><span style="font-size: 14pt;">En estos años hubo una intención, un interés en visibilizar la existencia de lxs detenidxs desaparecidxs que eran gays y lesbianas. Se habla de lxs 30.400, como si fueran 400 personas que no habían sido tenidas en cuenta en el número de lxs 30.000.</span></strong></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Sí, y como si hubiesen sido perseguidas por su sexualidad específicamente. Me parece que eso es volver a una política de la identidad bastante básica y bastante distorsionada. La verdad es que no hay elementos para decir eso. Además tiene el aspecto muy negativo de recortar a estas 400 personas de lo que fue su historia. Esta gente era perseguida por lo que hacía como militante político, como sindicalista. Aparece esta nueva forma de contar esa historia que los pone aparte de todos los demás, los pone aparte del resto de los 30.000. Así como en un primer momento hubo la intención de suprimir la dimensión sexual, ahora se habla sólo de la dimensión sexual y se suprime el resto del compromiso político y de la pertenencia a organizaciones que tuvieron estas compañeras y compañeros ¿no?</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Eso me parece doblemente cruel, porque la verdad es que en esos años la gente LGTB cargaba una cantidad de estigma y de prejuicio mortífera, y muchas organizaciones que estaban en la oposición a la dictadura, muchas organizaciones de izquierdas, muchas organizaciones peronistas, tenían una moral heterosexista espantosa, y había una cosa muy jodida con lo gay, con lo lésbico, con lo trans. Entonces de hecho hubo gente que por el compromiso que sentía con cierta causa política y con cierta organización, permaneció en el clóset, con todo el costo que eso tiene. Capaz que su compañero o compañera estaba detenido, estaba preso, era torturado o torturada, y no podían decir cuál era el vínculo que realmente tenían, pero por el valor, el compromiso y la importancia que le daban a estar en esta organización, en ese proyecto político, lo callaban.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Entonces, si los compañeros y las compañeras tuvieron ese compromiso y fue tan importante, quitarles eso y de repente contarlos como 400 aparte, que sólo eran gays o lesbianas, homosexuales, me parece brutal, me parece tremendo hacerles eso, me parece una deslealtad, me parece como privarlos de su propia historia, de los motivos por los que se movilizaron. Se plantea una unidimensionalidad de la existencia que no es lo que era. La verdad es que creo que no ganamos nada así. Al hacer de este modo política de la identidad no se ve nada más de la vida de esta gente.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Necesitamos poder pensar en términos de intersecciones, de colectivos, de alianzas. Decir: “lo LGTB era parte de estas organizaciones” y entonces pensar un proyecto político más amplio. Es una discusión que hemos tenido en el movimiento mucho tiempo, quizás más marcada alrededor del 2001, donde había un sector que éramos fuertemente anticapitalistas. Ahora quedamos un grupo medio chiquito del activismo LGTB anticapitalista que nos nucleamos en la columna <em>Orgullo en Lucha,</em> pero en algún momento tuvimos discusiones fuertes en torno a esto, porque te inscribís en proyectos más amplios y buscás hacer vínculos y alianzas con otros colectivos que tienen situaciones también de opresión, de exclusión. A mí me parece muy tremendo esto que se instala de los 30.400. Esa gente ya fue considerada en el <em>Nunca Más</em>, no son otros 400.</span></p>
<p><strong><span style="font-size: 14pt;">Me parece interesante esto que decís. Viví muy de cerca la experiencia de la negra Viviana Avendaño. Su primera pareja lesbiana la tuvo en la cárcel, y cuando se lo informó a su dirección la separaron, y pasó sus años de cárcel alejada de ella. Cuando yo la conocí ya estaba en libertad, pero ante las organizaciones políticas seguía ocultando su vida como lesbiana. Necesitamos reconocer también esos límites en las organizaciones a las que pertenecíamos, y cómo es parte del silencio que rodea el tema. Por otro lado, la situación de las travestis es algo diferente. Lo hable muchísimo con Lohana. Ella decía no sólo que siguió, sino que no le afectó más la dictadura que lo que estaba viviendo antes y después. Fue una discusión permanente entre nosotras, para poder entendernos y comprender que el grupo de travestis era mucho más identificable, por un lado, pero por otra parte que muy pocas compañeras travestis eran parte de organizaciones populares o revolucionarias. Eran perseguidas en este caso por hacer visible su sexualidad. </span></strong></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Claro. La verdad es que en sentido estricto estas 400 personas de las que habla Meyer son todas personas cis, básicamente gays y lesbianas, y quizás alguien que se identificará cómo bisexual. Decir otra cosa también es un anacronismo que me parece que no nos sirve a nadie. Porque justamente desde el campo popular, tenemos que pensar cuál ha sido la historia de nuestras organizaciones, cuáles han sido las cosas en las que la han pifiado, en las que han repetido esquemas de opresión. Necesitamos hacer una crítica antipatriarcal fuerte a las organizaciones de izquierda y a las organizaciones del campo popular en general. Para mí recuperar esta historia tiene uno de esos sentidos justamente, reflexionar sobre cómo la pasó esta gente en sus organizaciones, por qué quedaron tan solos a veces. Seguramente hay historias heterogéneas en distintas ciudades, en distintos lugares, debe haber habido gente que sí pudo haber sido más visible en sus organizaciones y gente que no y también preguntarnos esto ¿no? Otros cruces, tal como decís.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Las travestis eran un grupo hipervisible y eran un grupo pobre, que estaba en la calle. No era un grupo que tenía los recursos que tuvieron algunos compañeros y compañeras, incluso en la lucha armada, que eran de clase media, que encontraron vías donde esconderse. Las travestis eran la calle para todo. Entonces hay una gran cantidad de cruces.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"> A mí me parece que es muy importante hablar de la sexualidad de los 30.000 y hablar en serio, hablar también de la cuestión montonera, de los embarazos, de los casamientos, el atravesamiento católico que había ahí, las diferencias de morales, de discursos, de modelos sociales, de modelos de relaciones, de modelos de familia. Pensar los modelos en otras izquierdas, para poder hacer una crítica que pueda hacer así como anticapitalista, también antipatriarcal. Necesitamos poder pensar la historia de las organizaciones, y reivindicar la existencia integral de los compañeros y las compañeras</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">La cuestión de las travestis me parece súper importante, porque si no es como decir “bueno, entre esas 400 personas había travestis”. No fue así, la verdad es que no. Y no es una cosa transfóbica. Es necesario mostrar que justamente el nivel de transfobia social era tan generalizado, que no había casi la menor chance de que hubiera travestis en otro lugar que no fuera la calle, haciendo prostitución.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Me parece además que si no podemos pensar lo que hicieron los aparatos policiales, decimos rápidamente: “en el 83 el cambio fue profundo para todo el mundo”: no lo fue. Yo a Lohana eso se lo escuché decir un montón de veces. Es importante para decir: “che, de esto hay que seguir hablando”, no es distinto de la criminalización de  los pibes de clases populares, de los migrantes, de los manteros. Es el mismo aparato que va cambiando la fuente de extorsión en última instancia y que a veces tiene mucho más revestimiento de cosas morales, porque hay un clima de época, y otras veces, sobre todo es interés del control territorial y de la extorsión en dinero. No es que decimos “no pasaba nada”. También hubo un momento en los que esas brigadas de “limpieza social”, entre comillas, salían a reventar gente a tiros en la calle, y eso era “limpiar la calle”, y la calle era la travesti en prostitución, la mujer en prostitución, la persona que dormía en la esquina y el pibe que pedía. Era limpiar la calle de todos esos elementos.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Justamente poder pensar por qué la gente fue atacada, por qué la gente fue perseguida, y poder pensar que mucha de esta gente que fue barrida en las limpiezas de calle no tenía ninguna participación política. Vos ahí ves otro aparato operando de otra manera, haciendo otra acción, una acción también asesina, pero otra, con otro lugar dentro del esquema general. Son todas cosas gravísimas, todas cosas importantes, pero es justamente importante poder ver cada una de esas situaciones en su propia dinámica y no hacer este pastiche.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Volviendo al tema de los 400, realmente me parece que no es la solución esto de apartarlos. Esto impide hacer una reflexión más profunda sobre la dificultad de los organismos para hablar de lo sexual en general. Porque pensemos también cómo la cuestión de las violaciones y las violencias sexuales como forma de tortura en los campos clandestinos sobre las mujeres cis heterosexuales, aparecen muy tardíamente, y es incorporada en las causas de lesa humanidad recientemente, no es algo que esté ahí desde el principio, es algo sobre lo cual costó hablar y costó que fuera tomado con la misma entidad de gravedad que otras formas de tortura.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Para mí ha habido ahí una incomodidad general con todos lo sexual, como que no se consideraba tan parte de los derechos humanos, y no se consideraban las agresiones sexuales tan parte de las violaciones a los derechos humanos.</span></p>
<p><strong><span style="font-size: 14pt;">¿Algo más que te parezca importante decir sobre este tema?</span></strong></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Sí, que no hagamos lo mismo que nos hicieron. Así como otros no se atrevieron a asumir y a reivindicar públicamente nuestra sexualidad, la de nuestras compañeras y compañeros, no hagamos lo mismo no atreviéndonos a reivindicar la integralidad de la lucha que hicieron, los posicionamientos, las pertenencias en las organizaciones, en el proyecto político en el que cada uno y cada una estaba. Reivindiquemos su integralidad dentro de los 30.000</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> CONADEP. Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas, creada por Alfonsin para recoger los datos de lxs desaparecidxs en la dictadura.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/maria-luisa-peralta-pensar-la-memoria-desde-las-intersecciones/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sin lugar para el olvido: A 45 años del golpe genocida</title>
		<link>https://marcha.org.ar/sin-lugar-para-el-olvido-a-45-anos-del-golpe-genocida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Mar 2021 17:00:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[#Son30Mil]]></category>
		<category><![CDATA[24 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[Dia de la memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Luz Ailín Báez]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Cuál es el balance, luego de 38 años de democracia ininterrumpida en la Argentina y a 45 años del Golpe? ¿Cuántos juicios se encuentran en curso en la actualidad? ¿Cuál es el efecto de las diversas políticas de memoria? Por Luz Ailín Báez Se cumple un nuevo aniversario, un nuevo 24 de marzo. Fecha que [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>¿Cuál es el balance, luego de 38 años de democracia ininterrumpida en la Argentina y a 45 años del Golpe? ¿Cuántos juicios se encuentran en curso en la actualidad? ¿Cuál es el efecto de las diversas políticas de memoria?</em></p>
<p><strong>Por Luz Ailín Báez</strong></p>
<p>Se cumple un nuevo aniversario, un nuevo 24 de marzo. Fecha que desde el retorno a la democracia, un 10 de diciembre de 1983, ha convocado a multitudes en las calles. El segundo 24 de marzo que transcurrimos en pandemia. Hace 19 años, pocos días antes de cumplirse los 30 años, el 24 de marzo de 2002, el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia se convertía en feriado nacional. <strong>¿Cuál es el balance, luego de 38 años de democracia ininterrumpida en la Argentina y a 45 años del Golpe? ¿Cuántos juicios se encuentran en curso en la actualidad? ¿Cuál es el efecto de las diversas políticas de memoria?</strong></p>
<p>Según la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, desde la reapertura de los procesos un total de 3490 personas fueron investigadas. Hay 21 juicios en curso y otros 73 aguardan fecha de inicio de debate. El órgano estatal que preside la fiscal federal, Ángeles Ramos, informó que en la actualidad existen 626 causas en todo el país en las que se investigan los delitos del terrorismo de Estado, de las cuales 278 se encuentran en etapa de instrucción, 254 obtuvieron sentencia, 73 están elevadas a juicio y 21 se encuentran actualmente con el debate en curso.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-52794" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico1-568x410.png" alt="" width="568" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico1-568x410.png 568w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico1-1024x739.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico1-640x462.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico1.png 1185w" sizes="(max-width: 568px) 100vw, 568px" /></p>
<p>“A 45 años del golpe, el balance, pese a todo, es positivo. Creemos que la sociedad argentina (en su mayoría) ha pegado un gran salto en su conciencia para comprender que Memoria Verdad y Justicia son tres elementos fundamentales en el sostenimiento de la democracia y, por lo tanto, no se trata solamente de mirar hacia atrás para comprender lo que pasó, sino que comprender que la búsqueda de la verdad está muy pegada a la búsqueda de justicia. Estos elementos son esenciales, como en la construcción, para poder sostener un edificio con cimientos y una base sólida: esos cimientos se llaman verdad y justicia”, sostiene el abogado querellante en múltiples causas de lesa humanidad, Pablo Llonto y agrega: “Si no hay juzgamiento de lo que pasó en el pasado reciente no se va a poder construir firmemente una sociedad democrática y en la defensa de los derechos humanos. Si permiten que se violen impunemente los derechos humanos no hay nada para enseñar a las nuevas generaciones. ¿Se les puede decir a las mismas ‘Miren lo que pasó y miren qué bien están los que cometieron esa barbarie’? Podrían pensar ‘¿Para qué me enseñan el horror que pasó si los que cometieron ese genocidio están lo mas campantes paseando y riéndose por las calles’? Ese no es el objetivo, todo lo contrario y por eso el balance es positivo”.</p>
<h4><strong>Parsimonia justiciera</strong></h4>
<p>Del universo de 3490 personas investigadas por delitos de lesa humanidad desde la reapertura de las causas, hay 1661 personas (un 47% del total) que transitan los procesos en libertad, mientas que 859 (25%) se encuentran privadas de su libertad. De todas ellas, 636 cumplen el arresto en su domicilio, modalidad de detención que predomina desde 2016 y que suele relacionarse con la edad de quienes son condenados. <strong>“</strong><strong>Los juicios van lentos, sin duda, pero se hacen en todo el país, y Argentina es uno de los pocos países que está desarrollando esta forma de tomar conciencia”,</strong> señala Llonto. Eva Arroyo, de H.I.J.O.S Jujuy, observa que si bien en dicha provincia se está avanzando en el juicio Megacausa, “el problema central que estamos teniendo ahora es la dilatación en la etapa de instrucción, que implica la investigación, el avance en indagatorias e imputaciones. No avanzan a pesar de que H.I.J.O.S hizo una denuncia contra 15 policías con prueba de su participación en el terrorismo de Estado”.</p>
<p>Según datos de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, a nivel nacional, <strong>de la totalidad de las personas investigadas, más del 20% ha fallecido. Lo cual nos lleva a poner</strong><strong> el foco en los modos en que se están llevando a cabo los juicios. Una de las tareas pendientes de esta democracia en materia judicial tiene que ver con acelerar los juicios.</strong> En el año 2020 se votó en el Senado una ley de reforma judicial que tiene un artículo, a propuesta de los abogados de lesa humanidad, donde se establece que los juicios de lesa humanidad tengan al menos tres audiencias por semana. “Si logramos que eso se convierta en ley, tendremos una herramienta legal para poder decirles a los tribunales orales que los lleven a cabo lo más rápido posible. A veces, los juicios que se inician tardan 14, 15, 17 años en llegar a instancia de juicio oral”, resalta el abogado.</p>
<p>Si consideramos que en la Argentina se es inocente hasta que se demuestre lo contrario, <strong>el tratamiento de dicho proyecto de ley resulta fundamental para evitar que más genocidas mueran en la impunidad. Al día en que se escriben estas líneas, el proyecto aún no cuenta con fecha para ser tratado en Diputados.</strong></p>
<h4><strong>Educación para la memoria</strong></h4>
<p>Desde el año 2005 se lleva a cabo el Programa Educación y Memoria, cuyo objetivo inicial fue la producción de materiales para todos los niveles educativos del país (primario, secundario y terciario), y que logró trascender la efeméride del 24 de marzo para empezar a pensarse de manera más sistemática, como herramienta pedagógica para vincular el pasado reciente con temáticas actuales.</p>
<p>Una investigación realizada en 2015 por el Ministerio de Educación de la Nación y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires sobre las “marcas de la memoria” (Malvinas, dictadura, democracia, Holocausto y genocidios del siglo XX) en escuelas secundarias de todo el país arrojó un dato contundente: el 68,2% de los estudiantes encuestados había escuchado hablar con mayor frecuencia sobre la dictadura en la escuela, un 12% en sus casas y un 13% en la televisión. Un porcentaje menor (2,4%) en la calle, con amigos y aún menor en la web (2%).</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-52797" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico2-1-290x410.png" alt="" width="290" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico2-1-290x410.png 290w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico2-1.png 416w" sizes="(max-width: 290px) 100vw, 290px" /></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-52798" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico3-1-284x410.png" alt="" width="284" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico3-1-284x410.png 284w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/grafico3-1.png 405w" sizes="(max-width: 284px) 100vw, 284px" /></p>
<p>Si se analizan los datos arrojados en relación a esta política de memoria, se puede concluir que la escuela es la institución que asume con mayor responsabilidad la transmisión del pasado reciente y la construcción de la memoria colectiva. Se trata de una tarea que la sociedad argentina viene construyendo desde 1983, que muchos docentes vienen sosteniendo en las escuelas con voluntad y compromiso y que posteriormente se transformó en política de Estado (con sus bemoles de financiamiento, según la administración de turno). <strong>Será interesante ver estos mismos datos y sus avances, cuando concluya el nuevo decenio de estas políticas de memoria, en 2025.</strong></p>
<p>La articulación de entidades educativas con los ex centros clandestinos, hoy constituidos como espacios de memoria, forma parte de esta política. “El área de promoción de derechos humanos abre  la posibilidad de seguir una línea cronológica  previa, durante y después de la dictadura, y poder revisarnos en el hoy. <strong>No sólo quedarnos con lo acontecido en la dictadura sino plantearlo desde una pedagogía de la memoria: para qué nos sirve la historia en el presente”, </strong>puntualiza Ángeles Aguilar, docente integrante del área de pedagogía y comunicación del Sitio arqueológico y Espacio de Memoria y Ex Centro Clandestino de Detención, tortura y Exterminio, “Club Atlético”, en San Telmo. “No es lo mismo que te cuenten sobre este lugar a poder recorrerlo, poder ver sus objetos. Desde lo pedagógico es fundamental tener ese apoyo y esa materialidad para dimensionar que nuestro lugar es un caso de los más de 700 centros clandestinos que hubo en el país y de los más de 40 espacios de memoria que hay en el país. Importante porque no sólo no la vivimos sino que no nos enseñaron sobre dictadura”, concluye.</p>
<p>“En el área de derechos humanos, lo importante que queda hacia adelante tiene que ver con las futuras generaciones. Es fundamental que la enseñanza de los derechos humanos se haga desde la primaria y se haga de una manera intensiva. No tiene que ver solo con la educación sino que en todas las áreas donde estamos, el deporte, la cultura, el entretenimiento, la medicina, la arquitectura, el derecho y la justicia, en cada área donde se mueve la humanidad hay que enseñar los derechos humanos. Enseñar a defenderlos y conquistarlos. Va desde el derecho a la vida hacia todos los derechos humanos consagrados en esa declaración y los que se están haciendo extensivos en las distintas convenciones que se han ido votando durante las últimas décadas”, observa Llonto.</p>
<h4><strong>Nuevas formas de hacer memoria</strong></h4>
<p>Sobre nuevas formas de hacer memoria, la consigna es que valen todos los recursos. A la memoria hay que regarla todos los días, todos los minutos, todas las horas.</p>
<p>“Es importante que los pueblos no pierdan ni un centímetro de memoria y es importante que se trabaje hacia momentos que algunos sectores del poder quiere que olvidemos lo que pasó. Por eso la memoria no es solo lo del pasado reciente, sino recordar todos los espantos y las barbaries que se han cometido y rescatar a todos aquellos y aquellas que lucharon por defender los derechos humanos en este siglo, en el anterior y el anterior y en la historia de la humanidad”, señala Llonto.</p>
<p>Todas las variantes que implican la comunicación, los libros, las películas, los documentales, los árboles plantados, los pañuelos, la educación (iniciativas en escuelas, facultades y barrios), las actividades en un estadio de fútbol y las llevadas a cabo por las profusas comisiones de memoria de los diferentes sindicatos de trabajadores son válidas para hablar de lo sucedido. “Como dice la canción de León Gieco, ‘si todo está guardado en la memoria’, lo que tenemos que hacer es sacarlo de esa guarda y extenderlo, repartirlo”, concluye el abogado.</p>
<h4><strong>Derechos Humanos en democracia: horizontes</strong></h4>
<p>Jorge Falcone es hermano de María Claudia Falcone, estudiante desaparecida en la Noche de los lápices e integrante de las Organizaciones Libres del Pueblo-Resistir y Luchar. Para Falcone, resulta innegable el hecho de que “a partir de 2003 los derechos humanos se constituyeron en política de Estado, y las nuevas generaciones, distantes de las secuelas del terrorismo ideológico, van superando la satanización que rigió sobre la memoria de una generación que, acorde al tiempo que le tocó vivir, adoptó mayoritariamente el método de la acción directa”. Sin embargo, critica que esas políticas “se dedicaron a ejercer reparaciones circunscriptas a las secuelas del gobierno de facto, dando frecuentemente la espalda al abordaje de numerosos crímenes perpetrados en democracia, ya sea debido al gatillo fácil, el narco, la trata de personas, la violencia de género, o lisa y llanamente la hambruna que aún se enseñorea a lo largo y ancho del país de las vacas gordas”. Y remarca que “la segura reparación de todos los males de ayer y hoy tendrá lugar cuando rija una efectiva Justicia Social, que garantice cuanto menos pleno empleo, vivienda digna, educación y salud gratuitas, equidad de género, y respeto por la Madre Tierra”.</p>
<p>Un nuevo aniversario nos obliga a pensar en la memoria, no como actualización de cristalizaciones estancas, sino como un ejercicio activo del derecho a la resistencia a los sentidos que intentan primar como “normales”; desde el modo de relacionarnos como pueblo con nuestra tierra y la cosificación de las mujeres y disidencias, hasta la normalización de la pobreza y desigualdades. Hacer memoria como una constante búsqueda de un futuro más justo para todes, pensando en lo que nos pasó como sociedad y en la generación de nuevas preguntas para proyectar futuros inclusivos, de respeto y sin impunidad.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/sin-lugar-para-el-olvido-a-45-anos-del-golpe-genocida/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Crónica desde una Plaza vacía: la nostalgia de la ausencia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cronica-desde-una-plaza-vacia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2020 20:54:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[#24M]]></category>
		<category><![CDATA[#MemoriaVerdadJusticia]]></category>
		<category><![CDATA[24 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Marchini]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plaza de mayo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[En el marco de un 24 de marzo diferente, signado por la cuarentena obligatoria impuesta por la amenaza de contagio del virus Covid-19, el cronista llega a Plaza de Mayo. La nostalgia se mezcla y las reflexiones llegan solas, entre la importancia del cuidado y de seguir sosteniendo la memoria.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En el marco de un 24 de marzo diferente, signado por la cuarentena obligatoria impuesta por la amenaza de contagio del virus Covid-19, el cronista llega a Plaza de Mayo. La nostalgia se mezcla y las reflexiones llegan solas, entre la importancia del cuidado y de seguir sosteniendo la memoria.</em></p>
<p><strong>Por <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://twitter.com/profneurus">Ignacio Marchini</a></span> | Fotos de Sole Quiroga</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Versión (muy libre) de un poema de Li Po (701-762)</em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Todavía no han regresado…</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Y nosotras, tenemos que cuidar</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>unos pañuelos blancos</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>como nuestros cabellos</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>para los amargos días venideros.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em> </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Sin ustedes a nuestro lado</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>esos días serán muy tristes</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>por eso juntamos nuestras fuerzas de mujer</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>y cantamos tan fuerte</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>que quizás lo oigan</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>llegando el estruendo</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>a través del aire.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>(Carlos Indio Solari)</em></p>
<p>Es imposible eludir la nostalgia que produjo la jornada de ayer. Los pañuelos blancos improvisados que colgaban de los balcones ladeaban el trayecto hacia una Plaza que olía a ausencia. Las calles de una ciudad vacía latían al ritmo de un calor opresivo que no era mero reflejo del clima. Las pocas personas que transitaban miraban con desconfianza a la cara, tratando de descifrar en cada uno y cada una el motivo que la forzaba a romper con el aislamiento obligatorio. “¿Estará justificada tu imprudencia?”, parecían decir en sus ojos atentos.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48061" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48062" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2a-630x354.jpeg" alt="" width="630" height="354" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2a-630x354.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2a-1024x576.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2a-640x360.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga2a.jpeg 1140w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>Las ventanas decoradas de blanco y la bandera ocasional que exigía “Justicia” contrastaban con la única presencia constante y monótona de la Avenida de Mayo. Los hombres y mujeres uniformadas de azul escrutaban por arriba del barbijo a cada transeúnte, inquiriendo arbitrariamente a quien pasase cerca. El tono amable de las fuerzas de seguridad no disimulaba la impaciencia y la soberbia de quien se siente dueño de la ciudad. Que la policía monopolizara las calles que debían estar repletas de fotos en blanco y negro y pañuelos que ondearan profundizaba el desasosiego del día.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48066" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4-274x410.jpg" alt="" width="274" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4-274x410.jpg 274w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4-684x1024.jpg 684w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4-640x958.jpg 640w" sizes="(max-width: 274px) 100vw, 274px" /></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48067" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga3a-277x410.jpeg" alt="" width="277" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga3a-277x410.jpeg 277w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga3a.jpeg 608w" sizes="(max-width: 277px) 100vw, 277px" /></p>
<p>En la Plaza, el silencio era absoluto. La monotonía solo se rompía con un pibe que pedía una moneda, violando una medida que nunca lo contempló, sacando provecho de encontrarse, por fin, con otra presencia humana. Un hombre lloraba mientras denunciaba que él, como tantas otras y otros que viven en la calle, eran desplazados constantemente por los uniformados a quienes poco les importaba que no tuvieran a dónde ir. “Ya no nos dan comida, no sé qué hacer. La están llevando toda a la provincia de Buenos Aires”, contaba mientras se enjugaba las lágrimas.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48068" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotod-Sole-Quiroga8-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotod-Sole-Quiroga8-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotod-Sole-Quiroga8-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotod-Sole-Quiroga8-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48069" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga5a-555x410.jpeg" alt="" width="555" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga5a-555x410.jpeg 555w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga5a-1024x757.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga5a-640x473.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga5a.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 555px) 100vw, 555px" /></p>
<p>La sensación era desconcertante. ¿Cómo es posible conciliar las ausencias con el día en que se las denuncia con la máxima potencia? ¿Cómo sobrellevar la decepción de la falta, por primera vez, del acto político más importante de la historia argentina desde hace 36 años? ¿Qué conclusión sacar de actos individuales y hogareños que saben a poco en comparación con un marcha abrumadora que pasa por encima de cualquier “revisionismo histórico”? Entre tanta rareza, los pañuelos pintados en el suelo de la Plaza recordaban a aquellas Madres y Abuelas que comandan las búsquedas.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48071" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga7-612x410.jpg" alt="" width="612" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga7-612x410.jpg 612w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga7-1024x686.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga7-640x429.jpg 640w" sizes="(max-width: 612px) 100vw, 612px" /></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48072" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4a-630x354.jpeg" alt="" width="630" height="354" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4a-630x354.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4a-1024x576.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4a-640x360.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga4a.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>Quizás contextualizar ayude a responder a este desasosiego. Porque somos, ante todo, seres sociales y comunitarios. Pensar que una cuarentena obligatoria y preventiva puede ser casi lúdica cuando se tiene un techo, un trabajo y gente que te quiere. Que el aislamiento social es sencillo cuando pensás en la clandestinidad de los y las jóvenes que dieron la vida (y más) por un sueño que parecía cercano y prometía una utopía. Que las Madres y Abuelas nos enseñaron del cuidado y el amor al prójimo y que es este el momento para aplicarlo contra el único demonio existente que es el individualismo. Que cuando no se puede salir a buscar a nuestrxs hijxs y nietxs (porque son de todxs nosotrxs), se puede enseñar a un hijx o nietx sobre el miedo, el terror, el aislamiento y contraponerlos con <em>la esperanza insobornable</em> de mundos distintos. Que el abrazo que no pudiste darle a Estela o a Norita se lo podés dar en una llamada a tu abuela asustada por una “amenaza invisible” real, no la elucubración de un Estado genocida dispuesto a la muerte antes que a la igualdad.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48073" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M-en-casa_Sole-Quiroga-9-630x365.jpg" alt="" width="630" height="365" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M-en-casa_Sole-Quiroga-9-630x365.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M-en-casa_Sole-Quiroga-9-1024x593.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M-en-casa_Sole-Quiroga-9-640x371.jpg 640w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-48074" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga1a-630x355.jpeg" alt="" width="630" height="355" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga1a-630x355.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga1a-640x360.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/24M_Fotos-Sole-Quiroga1a.jpeg 1004w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>La nostalgia de una Plaza vacía se combina con la nostalgia de quienes no están. No están porque fueron desaparecidas, y sabemos que siguen faltando 30 mil compañeros y compañeras. Nuestras Madres y Abuelas faltaron porque se cuidan, mientras nos cuidan, mientras las cuidamos. Eso que nos enseñaron en todos estos años y que hoy le compartimos un poco a ellas, aunque sea desde los balcones, las redes sociales o las puertas de las casas. Ayer hubo ausencia de gente en las calles, sí, como estos días donde la incertidumbre es transitoria y tiene fecha de vencimiento. Por las que siguen viviendo la incertidumbre de una ausencia irreparable, que lo que nunca nos falte sea la Memoria.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cronica-desde-una-plaza-vacia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La sonrisa de Facundo, un grito de libertad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-sonrisa-de-facundo-un-grito-de-libertad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 20:42:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[#24M]]></category>
		<category><![CDATA[#GolpeDeEstadoEnBolivia]]></category>
		<category><![CDATA[24 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
		<category><![CDATA[Facundo Molares]]></category>
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					<description><![CDATA[Con la pasión del 24 de marzo, gritamos: Libertad a los presos y presas políticas del continente. Libertad a Facundo Molares. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Los 24 de marzo son, también, gritos apasionados de libertades. Hoy, nuestros gritos se envuelven con la sonrisa de Facundo Molares y exigen su pronta libertad.</em></p>
<p><strong>Por Claudia Korol</strong></p>
<p>Facundo Molares está preso en Bolivia, en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro, a cuatro mil metros de altura. Ahí se hacina en una celda junto a otros ocho presos, viendo la luz día y el cielo, sólo por media hora.</p>
<p>Para llegar desde La Paz a Chonchocoro, hay que hacer un viaje de casi tres horas, atravesando zonas prácticamente desérticas. En medio de la nada aparece el penal. Como toda cárcel, es un gran negocio. Para ingresar hay que comprar un barbijo. Pasado el puesto de requisa, y caminando entre los presos, ya nadie lo usa.</p>
<p>Las penitenciarias que hacen requisa a las mujeres que van a visitar a sus familiares, les hacen repetir las conocidas sentadillas. Imposible no recordar las tesis: “el violador eres tú”, “la violadora eres tú”. No sabíamos si podríamos llegar a ver a Facundo, pero era uno de los objetivos que nos propusimos como Delegación Feminista Plurinacional en Bolivia. Llegar hasta donde está el compañero preso, para que reciba el abrazo de tanta gente que en distintos rincones del mundo está exigiendo su libertad, y la de todos los presos y presas políticas del Golpe de Estado.</p>
<p>Facundo es comunista, de esos “que ponen el pellejo para demostrar sus verdades”, como decía el Che. Fue parte de la lucha revolucionaria en Colombia, y cuando se firmaron los acuerdos de paz, siguió camino hacia Bolivia, donde comenzó a actuar como fotorreportero.</p>
<p>En el caos de los primeros días del golpe, llegar a un hospital era realmente peligroso. Médicos racistas, llenos de odio hacia el pueblo y hacia el gobierno de Evo Morales, denunciaban a los pacientes y algunos, como Facundo, terminaron presos. En este caso, esto se inscribió en la persecución del gobierno de facto hacia periodistas que buscaban romper el cerco mediático.</p>
<p>En ese mismo contexto fue muerto otro periodista argentino, Sebastián Moro. Todavía su familia no recibió los informes necesarios para esclarecer las razones de su muerte.</p>
<p>A partir del 25 de octubre, fecha de las elecciones, la maquinaria golpista se desató,  combinando las acusaciones del fraude la campaña de terror callejero, y cortando el acceso a la información verdadera. En esas jornadas, se produjeron enfrentamientos en el puente de Montero, ciudad cercana a Santa Cruz, entre grupos paramilitares fascistas, y activistas de movimientos sociales. Facundo fue a ese lugar para cubrir los enfrentamientos, pero todo el material que realizó fue requisado. Simultáneamente, al agravarse su enfermedad renal, fue internado de urgencia en el Hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra, donde quedó en coma farmacológico. En esas circunstancias llegó de urgencia a visitarlo su papá, el juez argentino</p>
<p>Hugo Molares, junto a su pareja, y fueron interceptados por un grupo de policías que lo obligaron a regresar a la Argentina, bajo amenazas de muerte.</p>
<p>El gobierno de Añez tomó como rehén a Facundo, y utilizó su presencia en Monteros, para acusarlo de unos crímenes, armando una causa para que quede comprometido como “terrorista”. Utiliza su prisión para decir que el gobierno de Evo estaba organizando “grupos terroristas”, financiados por Venezuela, Cuba. Facundo supuestamente recibía el dinero del gobierno para organizar a esos grupos. Sería una broma macabra, si Facundo no estuviera preso.</p>
<p>Todo este montaje infernal no logró derrotar el espíritu revolucionario de Facundo. Una abogada que lo acompaña me refiere: “La primera victoria de Facundo es estar vivo”.</p>
<p>Evidentemente, cuando estaba en las peores condiciones de salud, al borde de la muerte, fue brutalmente trasladado a una prisión en la que los presos mueren sólo de olvido. Creyeron que así aceleraban su muerte.</p>
<p>La segunda victoria de Facundo, es no perder la sonrisa. Sabe perfectamente que es un rehén del gobierno. Jueces y fiscales intentaron convencerlo de que denuncie a Evo, que confirme la acusación que le hacen en esta causa armada, y que así sería beneficiado por una reducción de pena. Fiscales y jueces no saben que Facundo no es un sicario, no es un terrorista, no es un traidor .“Mi viejo me dijo hace muchos años que todos los luchadores revolucionarios caen alguna vez en la cárcel. No se equivocó. Ésta es una prueba más”. Su sonrisa contrasta con la gravedad de sus palabras. No está posando para la historia. Es la charla mano a mano entre compañeros.</p>
<p>Añez ha hablado de que le esperan 30 años de prisión. Facundo sabe que los golpes y las dictaduras pasan y los pueblos siguen la resistencia. Con voz firme asegura: “Me tienen de chivo expiatorio. Lo que suceda en Bolivia es un ensayo para toda América Latina. Pelear contra la dictadura es pelear contra la ofensiva imperialista en el continente. A mí me armaron una causa. Es una causa política. Por eso la respuesta es política también. Hay que derrotar a las derechas en todo el continente.”</p>
<p>Facundo perdió la vista del ojo derecho, pero vuelve a reírse y nos dice que sigue viendo con el ojo izquierdo. Pide libros. Hablamos de Colombia, de Bolivia, de Argentina. Es una charla franca. Hay historias comunes. Hay un ojo izquierdo que alcanza para mirar el horizonte.</p>
<p>Facundo necesita ser atendido con urgencia por varias complicaciones de salud. A la insuficiencia renal crónica, se le agrega la hipertensión arterial, un edema pulmonar, un cuadro de anemia, traumatismo de cráneo, encefalopatía urémica. Exigir el acceso a la salud de Facundo, y su repatriación, es parte de las tareas urgentes, en medio de la pandemia que se refuerza en las cárceles.</p>
<p>Pero lo más importante, es transmitir que Facundo sigue de pie, con claridad política, con ternura con un abrazo que rompe el aislamiento al que buscan confinarlo. Tiene una sonrisa clara, y un gesto firme. Es uno de los tantos compañeros y compañeras que hoy resisten a la dictadura de Añez en las cárceles. Que ningún virus nos borre la memoria.</p>
<p>Con la pasión del 24 de marzo, gritamos: Libertad a los presos y presas políticas del continente. Libertad a Facundo Molares. ¡Hasta la sonrisa, siempre!</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-sonrisa-de-facundo-un-grito-de-libertad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Del otro lado de la red</title>
		<link>https://marcha.org.ar/del-otro-lado-de-la-red/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 15:26:28 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El deporte como arena de lucha. El primer canto de masas contra una dictadura en retirada. La grandeza de un equipo de jóvenes que llevó a su país y a su pueblo a una medalla de bronce. Una historia poco conocida.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El deporte como arena de lucha. El primer canto de masas contra una dictadura en retirada. La grandeza de un equipo de jóvenes que llevó a su país y a su pueblo a una medalla de bronce. Una historia poco conocida.</em></p>
<p><strong>Por Santiago Núñez*</strong></p>
<p>El Parque de la Luna preparaba el escenario para una nueva noche de gloria porteña. Esas que de tanto en tanto hacían temblar el fondo de la avenida Corrientes, allá, medio lejos, cuando ya no hay pizzería ni bar casi que separe el asfalto del Puerto. Quince mil personas se congregaron en masa para ver a unos pibes desconocidos tirar una redonda colorida y playera por encima de una red. No peleaba Nicolino ni el Ringo, no sonaba B.B. King: se jugaba el partido por el tercer puesto de la Copa Mundial de Vóley de 1982.</p>
<p>Pero las miradas, antes del inicio, no se dirigían a la cancha. Miraban a la tribuna que, al unísono, se encargó de chiflar en masa al “Almirante” Carlos Lacoste, el hombre que la dictadura militar había elegido hace años para que tomara las riendas del deporte nacional, cuando un locutor lo anunciaba por el altoparlante del estadio. La multitud, odiosa, empezaba a saltar y a cantar enérgicamente contra el gobierno de Reynaldo Bignone. A veces, el deporte muestra mejor que cualquier otro evento como el enemigo no es el que tiene otro color en su camiseta.</p>
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<h3>
<strong>El otro Mundial 82</strong></h3>
<p>Entre el 2 y el 15 de octubre de 1982 se disputó en la Ciudad de Buenos Aires el décimo Campeonato Mundial de Voleibol. La Argentina tuvo allí su mejor actuación en mundiales, obteniendo la medalla de bronce, luego de ganar el partido por el tercer puesto contra Japón. Fue la primera gran aparición de la selección de Vóley a nivel mundial y sería el anticipo del tercer puesto que lograría casi el mismo equipo en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.</p>
<p>Dicha participación histórica fue, indudablemente, sorpresiva. Desde el primer campeonato mundial (1949) hasta 1982, la Argentina solamente había tenido dos participaciones en Copas del Mundo: obtuvo el 11° en 1960 y el 22° en 1978. En ese escenario, el 3er puesto del 82 resultó un ascenso meteórico e implicó darle popularidad a un deporte de poco alcance hasta aquel momento en el país.</p>
<p>Aquel plantel fue el semillero del Voley nacional, con los jóvenes Waldo Kantor, Hugo Conte, Jon Uriarte, Daniel Castellani y demás figuras, hasta aquel momento de poco renombre, pero que comenzaron allí su camino al estrellato en la selección, como jugadores primero e incluso varios de ellos como entrenadores. El maestro Julio Velasco, a su vez, fue ayudante de campo del DT Young Wan Sohn, técnico coreano que cambió desde aquel momento una parte de la Historia del deporte de nuestro país.</p>
<p>El mundial, como todo evento deportivo entre fines de los 70 y principios de los 80, estuvo indudablemente teñido por la dictadura militar. Ya en decadencia, aquellos tiempos mostraban el desgaste y el fracaso político y económico el gobierno de facto que ya no tenía otra que preparar las condiciones para salir de la Casa Rosada, obligado por el descontento popular y el inicio de las movilizaciones en su contra. En efecto, en aquel partido por el tercer puesto, jugado el 15 de octubre, se dio el primer canto de masas contra el gobierno militar de todo un estadio. En este caso, el mítico Luna Park.</p>
<p>La humildad de lo desconocido, el éxito y la gloria deportiva y el rechazo a una de las páginas más terribles de la historia Argentina se encontraron en un momento, una noche en la que miles cantaron: “ el que no salta, es militar”.</p>
<h3><strong>Deporte y Dictadura</strong></h3>
<p>El gobierno militar (como muchos otros de facto o democráticos) buscó colocar al deporte bajo el servicio de sus fines políticos, a saber; el ocultamiento de un plan de aniquilamiento de la organización y de la vanguardia obrera y popular y sus respectivas agrupaciones políticas, combinado con un plan económico de ataque inmenso a las condiciones de vida de la mayoría de la población para poner al país al servicio de los intereses del imperialismo.</p>
<p>Ejemplos y situaciones de este tipo hay muchas. El Mundial del 78 como pantalla frente a la desaparición sistemática de personas; el “vayan a la Plaza” y “los argentinos somos derechos y humanos” del relator pro gobierno militar José María “el gordo” Muñoz en el marco de la participación argentina en el mundial juvenil de Japón de 1979; los intentos de Luciano Benjamín Menéndez de utilizar al “lujoso” Talleres de Córdoba como propaganda para apalancar su posición de ir a la guerra contra Chile por el canal de Beagle; el Mundial de fútbol 82 mientras jóvenes soldados iban a la Guerra de Malvinas.</p>
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<p>La lista podría seguir. y no solamente circunscribirse al deporte: la dictadura puso todo el andamiaje de propaganda y difusión cultural al servicio de sus objetivos, lo que implicó una política de discurso único y un amplio aparato de censura.</p>
<p>Contradictoriamente, en el deporte (como en la música y otras disciplinas culturales) también se expresaron voces disonantes, que buscaban con el poco lugar que encontraban un planteo de lucha contra Videla, Galtieri y compañía. Se destacan las acciones de les exiliades en el marco del mundial, los silbidos a Viola en un partido de Rosario Central, el canto de la marcha peronista de la hinchada de Nueva Chicago en el 81, entre otras acciones.</p>
<p>En ese marco, el Mundial de Vóley, jugado ya en el momento de debacle absoluto de la dictadura, mostró el primer gran evento deportivo de masas que cantó por el rechazo y la expulsión del gobierno de facto, al que le faltaba bastante menos de un set para morder el polvo.</p>
<h3><strong>Filosofía, vóley y militancia</strong></h3>
<p>“El vóley fue mi refugio durante la dictadura”, confesaría Julio Velasco en una entrevista “100×100” con la revista El Gráfico, en 2017. Las historias de los protagonistas del deporte no pueden separarse, nunca, del contexto político en el cual su historia tuvo lugar.</p>
<p>Tenía 24 años cuando llegó el golpe del 76. En la década anterior, fue parte de un ascenso de las luchas del movimiento estudiantil, que abrió el arco para la izquierda, que llegó a conducir la Federación Universitaria Argentina (FUA).</p>
<figure class="wp-block-image size-large"><img class="wp-image-2041" src="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg?w=990" sizes="(max-width: 990px) 100vw, 990px" srcset="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg 990w, https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg?w=150 150w, https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg?w=300 300w, https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg?w=768 768w" alt="" data-attachment-id="2041" data-permalink="https://lastimaanadiemaestro.wordpress.com/15575166349915/" data-orig-file="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg" data-orig-size="990,557" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="15575166349915" data-image-description="" data-medium-file="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg?w=300" data-large-file="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/15575166349915.jpg?w=720" /></figure>
<p>El Partido Comunista Revolucionario (PCR), ruptura maoísta del Partido Comunista, era la principal agrupación de ese desarrollo de la juventud. Velasco militaba allí. “Fui parte de una generación que veía la posibilidad de un cambio revolucionario del mundo, una idea de izquierda muy romántica, con el Che a la cabeza, y sin mucha idea del socialismo real. Milité en el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y fui presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía, en La Plata”, afirmó en la ya citada entrevista realizada por Diego Borinsky.</p>
<p>Velasco empezó como jugador de fútbol en las inferiores y luego se pasó al vóley, todo en Estudiantes de La Plata, club del cual es hincha.  Fue uno de los ayudantes del seleccionado argentino que salió tercero en 1982. Lo fue muy jóven (recién había cumplido 30 años).</p>
<p>A partir de allí, logró la intensa y exitosa carrera como entrenador que se le conoce. Se lo conoció, desde aquel momento, por su eficaz capacidad de convencimiento, y sus enormes aptitudes como docente. “Le digo a los jóvenes que busquen ganar, pero no crean que el mundo se divide entre ganadores y perdedores, sino entre buenas y malas personas. Porque pueden haber malas personas entre los ganadores y también buenas entre los perdedores”, dijo alguna vez.</p>
<p>Velasco tuvo un hermano desaparecido, que tuvo la suerte de salir al mes y medio. Una parte suya sigue creyendo que el día que lo secuestraron en la casa de su madre en realidad lo habían ido a buscar a él. También, zafó una vez que con dos amigos docentes iba a ir tomar algo pero finalmente no lo hizo por tener otro compromiso. Esa noche, sus amigos desaparecieron para siempre.</p>
<p>A Velasco el vóley lo salvó de la dictadura: el deporte lo encontró cuando ya la vida política encontraba limitaciones insalvables . A Velasco la filosofía y la militancia le permitieron ser exitoso. En el vóley. Pero principalmente en la vida.</p>
<h3><strong>El triunfo y el ocaso</strong></h3>
<p>El enorme resultado deportivo contrastaba con el ocaso del gobierno militar. “Apenas asumimos la derrota de la guerra de Malvinas y había un ‘empuje’ para sacar a la dictadura militar que gobernaba”, recuerda a<strong> Lástima a Nadie </strong>Jon Uriarte,  joven promesa en aquel momento, exitosa realidad como jugador y entrenador luego.</p>
<p>En efecto, soslayar el momento político resultaría imposible. El gobierno militar en aquel momento a cargo de Reynaldo Bignone se encontraba en retirada y en el más pleno fracaso. Dicha situación respondía a la derrota en Malvinas (no solamente por un “resultado militar” o una mala lectura del tablero geopolítico sino por haber enviado a jóvenes con escasos recursos a morir) pero también a la paupérrima situación económica marcada por la crisis de la deuda del 82 y el indudable cuestionamiento político al gobierno represor. Las movilizaciones y las manifestaciones de rechazo eran cada vez más frecuentes frente al deterioro del país y del gobierno de facto.</p>
<figure class="wp-block-image size-large"><img class="wp-image-2042" src="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=1024" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" srcset="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=1024 1024w, https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=2048 2048w, https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=150 150w, https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=300 300w, https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=768 768w" alt="" data-attachment-id="2042" data-permalink="https://lastimaanadiemaestro.wordpress.com/20191003011157_4194625_1_body/" data-orig-file="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg" data-orig-size="4096,2728" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="20191003011157_4194625_1_body" data-image-description="" data-medium-file="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=300" data-large-file="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/03/20191003011157_4194625_1_body.jpg?w=720" /></figure>
<p>El “clima antidictadura” indudablemente tiñó al mundial y algo que trazaba un puente entre el rechazo a la dictadura más sangrienta de la historia con el apoyó vivo y feroz a un grupo de jóvenes jugadores que luchaban por un sueño.</p>
<p>“Desde el comienzo en Rosario la gente acompañó de manera conmovedora. Está claro que en ese grupo de jugadores muy joven se depositaron energías que sobrepasaba el hecho deportivo. Supimos canalizarlo,  transformar eso en rendimiento, sobre todo en sostenernos y encontrarlo en los momentos claves, porque está claro todavía no estábamos preparados para hacerlo por nosotros mismos. Seguramente la localía, el apoyo de nuestra gente fue fundamental para el logro que íbamos a tener.”, agrega Uriarte. Un triunfo en un ocaso.</p>
<h3><strong>Un cuaderno en blanco</strong></h3>
<p>De la mano del magnífico entrenador coreano Yon Wan Sohn, secundado por Julio Velasco y Enrique Martínez Granados, la Argentina dio la talla para hacer un mundial que lo ubique en los puestos de elite.</p>
<p>Pasó como segunda el grupo A, con victorias frente a México y Túnez y derrota ante Japón. “Estuvimos muy cerca de perder e ir a Catamarca a jugar de la 13va  a la 24ma posición”, recuerda Uriarte, quien coloca como partido bisagra (“clave”) la victoria ante China en la segunda ronda, que le permitió a la Argentina llegar a semifinales.</p>
<p>Una vez entre los cuatro mejores, la selección sufrió una dura derrota contra la Unión Soviética, que terminaría alzando la Copa del Mundo. Con cierta decepción pero con la convicción de buscar un histórico tercer puesto, la Argentina fue a buscar el bronce y derrotó por 3 a 0 a Japón, el 15 de octubre, en pleno Luna Park.</p>
<p>Uriarte lo recuerda como un punto importante del pasado pero también fundamental del presente del deporte argentino: “A la distancia va tomando valor de la gesta de esos días, ahí se comenzó a escribir una historia potente sobre un cuaderno en blanco hasta entonces y que todavía impulsa para buscar nuevos resultados.”</p>
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<h3><strong>Del otro lado de la red</strong></h3>
<p>El deporte delimita campos que no están necesariamente graficados en un campo de juego. Entonces, un 15 de octubre de hace 38 años, quince mil personas fueron a ver un partido histórico de vóley. Pero no hacían foco en el rival de turno. El canto eufórico al ritmo de “se va a acabar, se va acabar, la dictadura militar” marcaba que el enemigo no era el que tenía la camiseta contraria. Del otro lado de la red se encontraba un gobierno de facto, al que le quedaba poco.</p>
<div class="wp-block-image"><em><strong>*Publicada originalmente en <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://lastimaanadiemaestro.wordpress.com/2020/03/24/del-otro-lado-de-la-red/?fbclid=IwAR3opHs9ZMDGyziwRQx0XXiU4jfVe5VWIqd6CJ_d7CE9aUHII46vHK3PniM">Lástima a nadie, maestro</a></span></strong></em></div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/del-otro-lado-de-la-red/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una bandera que diga Montoneros</title>
		<link>https://marcha.org.ar/una-bandera-que-diga-montoneros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 13:35:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[#24M]]></category>
		<category><![CDATA[24 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Stanisci]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[montoneros]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Montoneros en las canchas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El 16 de mayo de 1976 dos banderas de Montoneros intentaron ser desplegadas en las tribunas del partido que disputaron Estudiantes de la Plata contra Huracán. Y una bala mató al hincha Gregorio Noya. La historia, en las líneas que siguen. </em></p>
<p><strong>Por Nadia Fink y Juan Stanisci </strong></p>
<p><em>“Se ha registrado un tiroteo entre elementos subversivos y personal policial en las inmediaciones del estadio de Estudiantes de La Plata. Se solicita a los  familiares de quienes hayan concurrido a presenciar el encuentro entre Estudiantes y Huracán, que se apersonen en 1 y 57, Ciudad de La Plata, con los documentos de identidad de quienes se encuentren dentro del estadio. Caso contrario el personal policial procederá a la demora o detención de quienes crea necesario”.</em></p>
<p>Cerca de las 20 hs del domingo 16 de mayo de 1976, más de una madre, un hermano, una novia o hijas e hijos se habrán asustado. “¿Sabés si Jorge fue a la cancha?”; “andá a preguntarle a Carlos si Pascual fue a ver a Huracán”; “Yo le dije que no fuera, que algún quilombo iba a haber, viste cómo está todo en la calle”. El partido había terminado hacía tres horas, pero el público todavía no podía salir. Se rumoreaba que podía haber problemas entre la barra de Huracán y Estudiantes. Hubo problemas. Pero no entre las barras.</p>
<p><strong>“Siga, siga” </strong></p>
<p>Huracán llegaba puntero en el grupo A del Metropolitano de 1976. Visitaba al Estudiantes de Bilardo, que el año anterior había terminado subcampeón del Nacional. Gregorio Noya, hincha de Huracán, tomó el tren Roca ese mismo día junto a su hijo, también llamado Gregorio, para ir hasta el estadio de 1 y 57. “Hoy vamos a la platea –le avisó a su hijo–. Así estamos más tranquilos,  por si llega a haber quilombo”.</p>
<p>Hacía cincuenta y tres días en todas las radios y en todos los televisores se había escuchado: “Las Fuerzas Armadas han asumido el control de la República”. Cincuenta y tres días de calles vacías y falcons verdes que surcaban la ciudad desparramando terror por todas las ochavas y esquinas.</p>
<p>Cincuenta y tres días de desapariciones y asesinatos. Dicen que para que las sociedades digan “siga siga” lo que no debe frenarse es el fútbol. Así fue como, en la noche del 24 de marzo de 1976, la selección Argentina jugó un amistoso contra Polonia. En el ámbito local, el Metropolitano del mismo año jugó la octava fecha en democracia y la novena en dictadura con solo una semana de diferencia.</p>
<p>No lo sabían Gregorio Noya ni su hijo. Tampoco la gran mayoría de los miles de hinchas que fueron a la cancha aquella tarde. Solo un puñado de hinchas de Huracán y otros pocos de Estudiantes estaban al tanto de que, durante el partido, se realizaría la primera manifestación contra la dictadura en un partido de fútbol. Hinchas de los dos clubes habían planeado desplegar banderas  alusivas a Montoneros durante el partido. Lo extraño fue que los de Huracán no estaban al tanto de los planes de los pincharatas, ni los de Estudiantes sabían lo que harían los hinchas del globito de Parque Patricios.</p>
<p>Lo cierto es que, por algún motivo, ambos grupos lo habían planeado en el entretiempo. Mientras fuera del estadio el grupo de Estudiantes de la Plata ataba los globos a la bandera, para que se elevaran; en la tribuna de Huracán un trapo se abría. Decía, en letras negras y mayúsculas, MONTONEROS.</p>
<p>“El objetivo era izar la bandera y retirarnos”, contó Alfredo Bergerot, hoy médico y ayer militante de la JUP en la ciudad de La Plata. La idea era aprovechar la localía de Estudiantes en ese partido. Le contó a la Comisión por la Memoria que “Surge la idea de usar la cancha por la concentración de gente que había y así hacer propaganda. Era una pancarta que decía Videla asesino. Montoneros. La idea era que subiera en el entretiempo del partido o en algún momento del partido, que subiera y así toda la gente, no se la cantidad de espectadores podía haber, la veía. Ese era el objetivo: subir la  bandera y retirarnos”. Alfredo no pudo ser parte del operativo por estar de viaje, pero eso no impidió que fuera detenido al día siguiente y así estar desaparecido por dos años.</p>
<p>La bandera saldría de atrás de la tribuna, atada con globos llenos de gas para que subiera. El problema fue que el trapo se enganchó entre los árboles. Pero, además, los disparos ya habían empezado a sonar unos minutos antes. Eran la reacción de las fuerzas de seguridad a la bandera que decía el nombre prohibido en la hinchada de Huracán: MONTONEROS.</p>
<p>Mientras los de Estudiantes intentaban desenganchar los globos trepados a los  árboleslos que hacían de campana vieron que algo raro pasaba. No atinaron a reaccionar cuando ya estaban llegando los patrulleros.</p>
<p><strong>En el diario no hablaban de ti </strong></p>
<p>La balacera empezó desde debajo de la tribuna. Las fuerzas desplegaron todo su arsenal represivo para que el mensaje no llegara. Gregorio Noya volvía del baño y se sentaba en la butaca para ver el segundo tiempo. “Me pegaron, que traigan una camilla”, alcanzó a decir antes de caer al suelo, puede leerse en el libro Muerte en la cancha, de Amilcar Romero, que reconstruye aquella tarde. La bala que tenía otro destino le había entrado por la espalda y atravesado el pulmón y la columna vertebral.</p>
<p>Los diarios hicieron su parte para desinformar. Aún lo hacen hoy, pero en épocas de dictaduras, lo sabemos, han sido todavía más funcionales. Tanto La Razón como Clarín hablan de tiroteo, disturbios y “un herido”, sin especificar el motivo por el cual Gregorio iba rumbo al hospital y sobreviviría 22 horas.</p>
<p>Clarín no hizo alusión a lo que provocó los “disturbios” y La Razón mencionó las demoras para salir del estadio (se instituyó que toda persona fuera cacheada y chequeados sus documentos antes de salir del predio) el centenar de demorados y menciona a la bandera como “de la organización declarada ilegal en último tiempo”. Una vez más, en algunas pupilas había quedado, a pesar de todo, el nombre en letras negras y mayúsculas: MONTONEROS.</p>
<p>Comisión Asesora de Antecedentes:“16 de mayo de 1976: <em>Fue detenido luego de un enfrentamiento con efectivos policiales luego de finalizar un partido de </em><em>fútbol en la cancha del Club Estudiantes de La Plata, lugar donde actuó como apoyo de</em><em> un grupo de Montoneros que procedió a desplegar en el interior del estadio</em><em> una bandera de la mencionada organización subversiva. Asimismo se tiene</em><em> conocimiento que el informado habría actuado en agitaciones </em><em>desarrolladas en el Centro de Estudiantes de Medicina de la UNLP”</em>. Los informes policiales de la época también mentían. Adolfo Vicente Bergerot no fue parte del grupo que intentó izar la bandera fuera del estadio. Sin embargo, fue detenido al día siguiente en la Facultad de Medicina de la UNLP y estuvo desaparecido dos años. Alguien tenía que caer.</p>
<p>Bergerot cuenta que les hicieron firmar las declaraciones después de estar cinco días presos y bajo tortura: “<em>Después de los interrogatorios me sacan, a mí y a otros compañeros, de a uno, y nos llevan, no lo vi, a una especie de oficina, donde yo escucho porque estaba vendado y atado, me toman una declaración policial y al final me la hacen firmar. Una declaración muy </em><em>armada. Parte de una inexactitud total el acta porque dice que yo participo del acto de la cancha de Estudiantes y a mí me detienen el día siguiente. No estuve en la cancha”.</em></p>
<p>Los diarios tampoco hablaron de la muerte de Gregorio Noya. Tampoco de Bergerot, su irregular detención y posterior desaparición. Claro que tampoco habían dicho nada sobre el secuestro y desaparición, doce días antes, el 4 de mayo de 1976, del escritor Haroldo Conti. Sí hablaron los diarios sobre el encuentro que Rafael Videla había tenido tres días antes con “destacadas personas de la cultura” entre quienes estaban Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato para poner sonrisas y mantos de piedad.</p>
<p>También  hablaron los diarios, un par de años después, del Mundial que en 1978 intentó ocultar bajo la alfombra las atrocidades de la dictadura. La copa quedó en casa, las calles se llenaron de festejos, Jorge Rafael Videla sonreía desde el palco. Mientras, los gritos y los cohetes artificiales tapaban los gritos de las personas torturadas en los centros de detención; ocultaban los ruidos de los motores de los aviones que realizaban los vuelos de la muerte. Gregorio Noya hijo dejaba de ir a la cancha por un buen tiempo y aún lloraba a su padre junto con su familia. Y un mensaje era inocultable, por más que lo hubieran querido silenciar para siempre: “Videla asesino. MONTONEROS”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-bandera-que-diga-montoneros/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Ni Patria ni Matria: Hermanatria</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ni-patria-ni-matria-hermanatria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 12:32:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[#24M]]></category>
		<category><![CDATA[#MemoriaVerdadJusticia]]></category>
		<category><![CDATA[24 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandra Szir]]></category>
		<category><![CDATA[Hermanatria]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Marchini]]></category>
		<category><![CDATA[María Ester Alonso Morales]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[A María Ester Alonso Morales y Alejandra Szir las une un pasado trágico y las ausencias de sus padres que perdieron la vida en los 70 apostando todo a la promesa, aún vigente, de que la revolución es un sueño posible. Pero también las une la poesía. Y de esa conjunción nació el libro Hermanatria.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>A María Ester Alonso Morales y Alejandra Szir las une un pasado trágico y las ausencias de sus padres que perdieron la vida en los 70 apostando todo a la promesa, aún vigente, de que la revolución es un sueño posible. Pero también las une la poesía. Y de esa conjunción nació el libro Hermanatria.</em></p>
<p><strong>Por <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://twitter.com/profneurus">Ignacio Marchini</a></span></strong></p>
<p>Cada vez que María encara la vuelta al país transita las mismas etapas. La primera es la alegría previa (<em>Vorfreude</em>¸ en alemán): planificar el viaje, poner la fecha, sacar los pasajes. Hacerse un hueco en la agenda para poder experimentar el éxtasis de regresar a este país que nunca dejó del todo pero al que nunca termina de volver. A este primer punto alto le sigue el procedimiento neurótico de empacar: qué cosas llevar, cuánta ropa y, sobretodo, qué libros. En esta ocasión, decidió resolverlo fácil. Un puñado de vestidos, algunas lecturas para el viaje y mucho espacio en la maleta para llenarla de más libros, su pasatiempo favorito.</p>
<p>Al insípido momento del viaje en sí (despegue, vuelo, aterrizaje) le sucede el punto álgido o <em>Euphorie</em>. La alegría por el reencuentro, esa sensación de “flotar en el aire” cuando ve a sus amigos y amigas, a su mamá, a sus compañeros y compañeras de H.I.J.O.S. La Plata. Es que María Ester Alonso Morales, poeta, abogada y ex integrante del equipo jurídico de la filial platense de Abuelas de Plaza de Mayo, es hija de Jacinto “el Gallego” Alonso Saborido, un jefe del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) asesinado por el Ejército Argentino el 7 de octubre de 1974. Poco más de un mes después nacieron ella y su hermana melliza María Elena en una clínica en la esquina de una comisaria en Bernal donde se encontraba presa su madre Rosa Delfina Morales, también guerrillera.</p>
<p>La hermana de María moriría 16 años después de una enfermedad degenerativa y su madre jamás podría verbalizar lo que sucedió dentro de esa comisaría. Al silencio familiar y a la nostalgia de un padre que jamás conoció, pero del que heredó su terquedad y ansiedad, María Ester respondió con poesía y la verdad sin rodeos. “Por eso digo que soy hija de guerrilleros. Porque no puedo decir otra cosa. No puedo decir que eran militantes secundarios, universitarios. Es mentira. Eran guerrilleros y me concibieron en su lucha” definió en <strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="http://www.archivoinfojus.gob.ar/nacionales/me-converti-en-detective-recogiendo-fragmentos-esparcidos-8671.html">una entrevista al portal Infojus Noticias en 2015</a></span></strong>, en el marco de la publicación de su primer libro de poemas <em>Entre dos orillas – Zwischen zwei Ufern </em>(La Plata, 2015).</p>
<p>La cuarta fase del viaje, que es “cada vez más sutil pero no por eso menos dolorosa”, es el punto bajo o <em>Tiefepunkt</em>, ese momento en que la exiliada se da cuenta de que no vive más acá, de que la distancia “es ausencia: la tuya, la de los demás, la del país en vos”. Y María lo sintió en un momento muy específico, cuando el presidente Alberto Fernández, mediante el decreto N° 297, volvió obligatorio el aislamiento social y preventivo hasta (por lo menos) el 31 de marzo, dejándola en una especie de limbo, convirtiéndola en una paradójica exiliada en su país natal.</p>
<p>Fue la presentación de otro libro el motivo que la trajo de vuelta desde Hamburgo, Alemania, donde vive desde 2006: <em>Hermanatria </em>(La Plata, 2020) de editorial Píxel, un poemario surgido de la unión con Alejandra Szir, que no pudo llegar a venir debido al cierre de las fronteras antes de su viaje. Ella es hija del director de cine del grupo Cine Liberación y militante de la Columna Oeste de Montoneros, Pablo Bernardo Szir, secuestrado el 30 de octubre de 1976 y detenido-desaparecido desde entonces.  El juicio oral a los responsables, que siguen con vida, de lo que fue el centro clandestino de detención “Sheraton” y donde estuvo desaparecido Szir finalizó en marzo de 2019. Algo de su historia y la de sus compañerxs aparece en los films de Albertina Carri <em>Los Rubios</em> y <em>Cuatreros</em>, ya que los padres de ella (Roberto Carri y Ana María Caruso) estuvieron detenidxs-desaparecidxs en el mismo lugar que Szir.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-47988" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/portada-hermanatria-306x410.png" alt="" width="306" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/portada-hermanatria-306x410.png 306w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/portada-hermanatria.png 550w" sizes="(max-width: 306px) 100vw, 306px" /></p>
<h5><strong>Tapa de <em>Hermanatria</em>. Diseño de Celestina Alessio</strong></h5>
<p>Este pasado en común pero diferente, la figura de sus padres ausentes, la nostalgia y esa “herencia incomoda”, como definiera Alonso Morales hace unos años, las llevó a hermanarse, justamente, para la creación de este libro. En diálogo con <em>Marcha</em>, María Ester (M. E.) y Alejandra (A) hablaron a la distancia, a uno y a otro lado del Océano Atlántico, sobre la presentación que no fue en medio de la pandemia del coronavirus que puso un parate al mundo y la publicación de este libro como respuesta de ambas a “la impotencia ante mandatos enviados desde ningún lugar preciso”.</p>
<p><strong>¿Cómo se conocieron? </strong></p>
<p><strong>M.E.:</strong> Emiliano Tavernini fue el artífice del encuentro. <strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/75218/Documento_completo.pdf-PDFA1b.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y">Él venía investigando y escribiendo sobre la poética de los hijos e hijas de desaparecidos</a></span></strong> para su maestría y fue quien me pasó el contacto de Alejandra. Me dijo: “es una compañera hija de padre desaparecido, vive en los Países Bajos y escribe poesía, tenés que conocerla”<em>.</em> Yo le escribí al volver del país en noviembre de 2018, venía de presentar mi último libro <em>Corazones oprimidos – Unterdrückte Herzen</em> y la invité a la presentación en Hamburgo. Ella no pudo venir en esa oportunidad pero nos enviamos los libros por correo postal. Alejandra me envió <em>Cuaderno</em> y yo le envié <em>Corazones oprimidos</em>. El año pasado, el 28 de marzo, organicé para la semana de la memoria una lectura en el Instituto Cervantes de Hamburgo y la invité a Alejandra. Ahí nos conocimos personalmente. Cuando la vi y la escuché supe que ya la conocía de antes. Fue encontrar una Hermana.</p>
<p><strong>¿Cómo decidieron hacer este libro?</strong></p>
<p><strong>M.E.:</strong> Para llegar a la decisión de publicar <em>Hermanatria </em>confluyeron varios acontecimientos, señales de que íbamos por buen camino. Yo venía trabajando un manojo de poemas con las ideas de <strong>derrumbe, ruinas, demoliciones</strong><em>. </em>Imaginaba un libro con fotos. Luego, Margarita Merbilhaá, compañera de H.I.J.O.S – La Plata, docente universitaria de letras e investigadora del CONICET, me mandó un trabajo sobre nosotras para una publicación académica en Alemania basada en un cruce entre en mi libro <em>Entre dos Orillas – Zwischen zwei Ufern</em> y <em>Cuaderno</em> de Alejandra. Finalmente, Alejandra me mandó por mail un documento Word con sus poemas nuevos. Ahí me cayó la ficha y le pregunté por qué no sacamos algo juntas. Y así nació la idea.</p>
<p>Después necesitábamos un editor y ahí convocamos a Carlos Aprea, del sello Pixel de La Plata. Carlos se puso la camiseta desde el primer momento y así fuimos sumando cómplices en este sueño. Sumamos a Margarita para el prólogo y a Mariana Eva Perez para la contratapa, dos hermanatrias. El equipo se completó con Celestina Alessio quien se hizo cargo del diseño del libro. Después siguieron meses de trabajo: selección de los poemas, leer, releer y reescribir, el trabajo de edición de Carlos, las correcciones, el diseño de la portada e interiores y finalmente enviar a la imprenta. Editar un libro de poesía es un milagro y una utopía, se necesita de la suma de varias voluntades, es un trabajo en equipo.</p>
<p><strong>A.: </strong>Muchos poemas refieren directamente al juicio a los responsables del centro clandestino de detención llamado “Sheraton” donde estuvo mi padre, entre otros. Las audiencias y el juicio oral empezaron a fines de 2017 y se continuaron hasta que se dictó la sentencia el 25 de marzo de 2019. Me vi en una situación particular, quería estar y a la vez no quería, no sabía qué momento elegir. Finalmente, estuve presente en una de las audiencias pero no para acompañar a mi hermana o a mi madre o a la compañera de mi padre o a las víctimas y testigos que declararon y a quienes estoy eternamente agradecida. Me tocó presenciar el alegato de la defensa. El resto del juicio lo viví en Holanda, por YouTube. Y fue por necesidad de manejar la ansiedad, de no sentirme sola, de entender, que empecé a tomar apuntes y a dibujar mientras escuchaba. También para tolerar las palabras de la defensa, objetivar ese discurso, un discurso que gracias a la dictadura conozco muy bien.</p>
<p>No sabía qué hacer, yo ya no quería publicar poesía, estaba escribiendo prosa y quería seguir en eso, oscilaba entre hacer un libro sobre el juicio a guardar todo en un cajón. En esos pensamientos estaba cuando me di cuenta de que si venía un libro no tenía que ser sobre el juicio o solo sobre él, sino sobre la hermanatria, lo que acompaña, como ustedes ahora. La hermanatria no solo familiar de mis tres hermanas o mis hijas Francisca y Eleana. Leyendo el procesamiento caí en cuenta de la cantidad de mujeres que estaban detenidas con mi viejo. Eso también es Hermanatria para mí. Entonces María Ester me propuso hacer un libro juntas. Yo dudaba del título, de todo, pero si me quedaba dudando no hacía nada. A María Ester le gustó el título y ahí me di cuenta de que el libro tenía más sentido así, con las dos juntas.</p>
<p><strong>En el libro se perciben tres temas que se desarrollan entre los poemas de cada una: la nostalgia, la herencia de los padres y el exilio. ¿Cómo se articulan?</strong></p>
<p><strong>M.E.:</strong> La <strong>nostalgia </strong>se puede apreciar desde dos puntos de vista: como hija y como migrante. Como hijas, es la nostalgia de lo que no tuvimos, del “hubiera querido”. Esto lo vengo trabajando desde mi primer libro y lo condeso en el poema y en el verso <em>El padre que no viví.</em> Esta nostalgia nos acompaña hasta hoy, es lo que Margarita define en el prólogo como la “vida-sin”. Nuestro presente lleva a la vida-sin. La impunidad, la magnitud de los crímenes nos llevan a esa presencia constante con intermitencias, con disparadores que son, por ejemplo, encontrar una foto o una carta, las audiencias de un juicio, un aniversario. Lo que vuelve es político. No se cierra, no hay duelo y eso es algo político. Nos afecta, nos alcanza a todos, estemos aquí o en el exterior.</p>
<p>Desde el punto de vista de una migrante yo hablo en mis poemas de la <strong>orfandad</strong> del que está lejos, sin su país, familia, amigos y entorno natural y cultural. El <strong>exilio </strong>es, como lo resumió magistralmente Juan Gelman en un poema estar <em>Bajo la lluvia ajena, </em>“El exilio produce una honda sensación de desamparo, de estar a la intemperie”. Y en este sentido, lo que hacemos con Alejandra de escribir en tu idioma bajo otra lengua es querer de alguna manera persistir en tu identidad de origen y saber que no te podés desentender.</p>
<p><strong>A.: </strong>Son temas que compartimos con María Ester, cosas que tenemos en común. También con más personas de nuestra generación o incluso más allá, algo cultural. Me cuesta mucho pensar en cómo se articulan, espero que más o menos se articulen. Son sí temas que están muy entramados entre sí, no creo que se pueda escribir sobre uno sin el otro.</p>
<p><strong>María, hablas mucho de los sueños en tus poemas. ¿Qué importancia tiene el mundo de lo onírico para vos? ¿Qué te posibilita?</strong></p>
<p><strong>M.E.:</strong> En los sueños y en la poesía no hay límites, todo es posible. Puedo encontrarme con mi viejo, dialogar, discutir con él. Puedo incluso intentar, como abogada, defenderlo a él y sus compañeros como lo escribo en <em>Alegato en defensa de mi padre y sus compañeros.</em> He viajado en el tiempo para alertarle de su peligro y salvarlo como en <em>El cielo sobre Lanús</em> de mi primer libro. Finalmente, en este libro participo de un sepelio y homenaje cuarenta y tantos años después en el patio de mi escuela como un verdadero <em>Héroe nacional.</em></p>
<p><strong>Justamente, en relación a la herencia de tu padre hablas tanto de <em>“heredar la derrota”</em> como de que <em>“la revolución es un sueño posible”.</em> ¿Qué conclusión sacas de esta contradicción?</strong></p>
<p><strong>M.E.:</strong> Patricio Pron en <em>El espíritu de mis padres sigue subiendo en el aire</em> dice que los hijos de los jóvenes de la década de 1970 íbamos a dilucidar la historia de nuestros padres como si fuéramos detectives. Y también que cargamos en nuestras espaldas la derrota de nuestros padres. La imagen de cargar una mochila que pesa pero que no se suelta aparece en un poema de Alejandra y en uno mío también. La idea de derrota es a un nivel generacional y a lo que significamos para la sociedad.</p>
<p>Por otro lado, también reivindico las razones que llevaron a mis padres y su generación a desafiar el orden político y social, las injusticias de la sociedad en la que vivían. Algunas razones siguen vigentes y, personalmente, las comparto.<img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-47994" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/FullSizeRender-627x410.jpeg" alt="" width="627" height="410" /><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-47993" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pablo-Szir-1-607x410.jpg" alt="" width="607" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pablo-Szir-1-607x410.jpg 607w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pablo-Szir-1.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pablo-Szir-1-640x433.jpg 640w" sizes="(max-width: 607px) 100vw, 607px" /></p>
<h5><strong>Jacinto &#8220;el Gallego&#8221; Alonso Saborido (arriba) y Pablo Bernardo Szir (abajo), las dos figuras paternas fantasmagóricas que atraviesan el libro. </strong></h5>
<p><strong>El título del libro sale de un poema de Alejandra. ¿Por qué Hermanatria? ¿Por qué ni Patria ni Matria?</strong></p>
<p><strong>M.E.:</strong> Mariana Eva Perez explica en la contratapa este desplazamiento de hijas a hermanas. Ella dice <em>“la ‘Hermanatria’ designa aquel país imaginario de pares pero también la experiencia que lo hace posible: una relectura compartida, bajo las luces de otro cielo, de un relato que es a la vez susurro íntimo y gran narrativa nacional. Al amparo de esa palabra, como ciudadanas de esa Hermanatria nueva, María Ester y Alejandra reinventan la propia condición y la proyectan en paisajes nuevos sembrados de futuro. No son (sólo) hijas: son hermanas, son migrantes, son madres, son amantes, son poetas”.</em></p>
<p><strong>¿Por qué les parece importante posicionarse políticamente como hermanas y correrse del lugar de “hijas de”?</strong></p>
<p><strong>M.E.:</strong> En primer lugar, es una manera de hacerse cargo de lo que nos tocó personalmente, en nuestro propio cuerpo y nuestra propia piel. Somos muchos y muchas que sufrimos diversas variantes de tortura y secuestro por el terrorismo de Estado. En mi caso, nací, nacimos con mi hermana melliza María Elena durante la detención ilegal de mi madre, pasamos el primer año de nuestras vidas en la Unidad 8 de Olmos, en un pabellón especial donde eran alojadas las presas políticas con sus hijos. Nos destetaron cuando expulsaron a mi madre al exterior, pasamos los primeros años de vida separadas y después clandestinas en el interior del país en un durísimo exilio interno. Hicimos la primaria en tres escuelas distintas. Nunca tuve la sensación de tener familia o casa propia. Volvimos a La Plata en 1985. Mi hermana falleció con 16 años de edad a causa de una enfermedad del sistema inmunitario, Lupus, en parte por haber sufrido stress post traumático.</p>
<p>En segundo lugar, me parece que es importante asumir nuestra propia identidad política, sin tener que unirla a la de nuestros padres. Yo tengo veinte años más que Jacinto, ya he vivido muchos más años que él. Jacinto tenía 24 años cuando lo mataron, no llegué a conocerlo.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-47999" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/HERMA-rgb-429x410.jpeg" alt="" width="429" height="410" /></p>
<h5><strong>La presentación que no fue</strong></h5>
<p><strong>La idea era juntarse acá para presentar el libro y marchar el 24 de marzo, un día muy especial para las dos. ¿Qué les produce que, por primera vez, no se marche en un día tan emblemático?</strong></p>
<p><strong>A.:</strong> Para mí, presentar el libro con María Ester en la semana de la memoria, ir a la marcha, era un regalo que me hacía a mí misma, un lujo. Me emocionaba mucho porque por estar afuera no había vivido nunca las marchas del 24, no había logrado viajar para estar en una de las marchas desde que se están realizando de esta manera. Desde un lugar egoísta es una desilusión no poder estar allá, no poder formar parte, compartir. Este libro es un poco eso también: permitirme el egoísmo de compartir. Ahora tendremos que inventar otras maneras de compartir y de estar presentes, hasta que podamos salir a la calle otra vez.</p>
<p><strong>M.E.:</strong> A mí me produce una mezcla de sentimientos: desilusión, tristeza e impotencia. Fue como chocarse de frente contra una pared. Al poco de llegar la situación fue cambiando drásticamente en el país y en el mundo. Todo lo que vinimos a hacer se fue cayendo, Alejandra no pudo volar, se suspendieron las presentaciones y además se decidió desde los organismos de Derechos Humanos no convocar ni marchar para el 24 de marzo, una decisión acertada. Entiendo que es un cataclismo mundial, que nos tocó y nos excede. Lo más importante es que pasará.</p>
<p>La última etapa de un viaje son los últimos días, los peores. Ahí es cuando la migrante comienza a despedirse internamente del lugar y de la gente. El regreso a Ezeiza, pasar los controles de seguridad e inmigración. Y el momento final, cuando el oficial de Migraciones estampa el sello de SALIDA en el pasaporte y dice “adiós y muchas gracias por su visita”. María no puede evitar llorar. Ese último tránsito lo hace sola, significa una vez más tomar la decisión de abandonar el país. Una etapa que quedará en suspenso hasta que esta crisis pase y pueda volver a abrazar a su familia y gente querida que la esperan en Hamburgo.</p>
<blockquote><p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-47986" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014-410x410.jpeg" alt="" width="410" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014-410x410.jpeg 410w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014-150x150.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014-640x640.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014-446x446.jpeg 446w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014-320x320.jpeg 320w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014-100x100.jpeg 100w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/IMG_1014.jpeg 960w" sizes="(max-width: 410px) 100vw, 410px" /></p>
<p><strong>(Izquierda) Alejandra Szir </strong>(Argentina, 1971) recibió una mención en la Primera Bienal de Arte Joven de Buenos Aires (1987, rubro novela). Publicó los poemarios <em>extrañas palabras </em>(1998, mención concurso <em>Diario de Poesía</em>), <em>Cuaderno </em>(2009) y <em>Suecia </em>(2016, segundo premio nacional de iniciación) y el ensayo <em>Las fronteras del yo. Entre señoras, prostitutas, indios y gauchos </em>(2017). Figura en las antologías <em>Poetas Argentinas 1961-1980</em> (2007) y <em>Si Hamlet duda le daremos muerte </em>(2010). En la universidad de Leiden se graduó en Estudios Neerlandeses y obtuvo una maestría en Estudios Latinoamericanos. Reside en los Países Bajos.</p>
<p><strong>(Derecha) María Ester Alonso Morales</strong> (Argentina, 1974) es abogada y activista de Derechos Humanos. Recibió el primer premio del Certamen Literario El Butacón (Hamburgo, 2013). Publicó los poemarios <em>Entre dos orillas – Zwischen zwei Ufern</em> (La Plata, 2015), E<em>stirpe de Navegantes – Bitácora poética</em> (Galizia, 2016) y <em>Corazones oprimidos – Unterdrückte Herzen</em> (La Plata, 2018). Participó de la Antología <em>La Plata Spoon River </em>(La Plata, 2014). Reside en Hamburgo, la puerta alemana al mundo.</p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/ni-patria-ni-matria-hermanatria/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Hacer memoria en tiempos de pandemia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/24m-hacer-memoria-en-tiempos-de-pandemia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 05:05:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
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					<description><![CDATA[Ante la imposibilidad de colmar las calles al grito del Nunca Más, ¿cómo hacer memoria en tiempos de pandemia?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por primera vez desde el retorno de la democracia, el 24 de marzo nos encuentra en una situación inédita. Ante la imposibilidad de colmar las calles al grito del Nunca Más, se torna indispensable repensar: ¿Qué es hacer memoria? ¿Cómo hacer memoria en tiempos de pandemia?</em></p>
<p><strong>Por <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://twitter.com/lightailin">Luz Ailín Báez</a>    </span></strong><strong>/ Foto por Nadia Petrizzo </strong></p>
<p>Desde hace una semana, los rostros de desaparecidxs vienen inundando las redes sociales incansablemente. En blanco y negro, generalmente en fotografías estilo foto-carnet de jóvenes vestidxs con estilo setentoso, se instalan como un instrumento de protesta pública, de denuncia de una ausencia. Si bien hace tiempo que la mediatización de la vida social avanza de a zancadas gigantes, con consecuencias en todos los niveles, desde lo institucional a lo individual el uso de las diferentes herramientas tecnológicas para contactarnos ha tenido un boom con el consumo desenfrenado, producto de las cuarentenas y de la necesidad de seguir adelante.</p>
<p>“Este año el 24 de marzo será particular porque no podremos estar donde siempre estamos: en las plazas. No habrá marcha, pero sí Memoria. Haremos un pañuelazo mostrando pañuelos blancos en ventanas, balcones, puertas y paredes, compartiendo las fotos con el #PañuelosConMemoria para hacer una marcha virtual que reivindique 30.000 luchas. En la Ciudad de Buenos Aires, el discurso se emitirá en los medios que quieran hacerlo, para que la palabra de los organismos de derechos humanos siga estando, aunque no sea en Plaza de Mayo por esta vez”. Quien habla es Giselle Tepper, militante de H.I.J.O.S. Capital y periodista. “Hacer memoria es recordar. Es hacer presente la lucha histórica y pensar la realidad en términos colectivos. Desde nuestras casas podemos hacer memoria hablando sobre lo que pasó en la dictadura genocida y sobre sus consecuencias, como también sobre lo pendiente, como es la búsqueda de las y los jóvenes que siguen apropiados. También se puede hacer memoria reivindicando las luchas de las y los 30.000 poniendo a la solidaridad como bandera en tiempos que requieren unidad y que, para cuidarnos, nos impiden estar en las calles y plazas”.</p>
<p>La búsqueda de la irrupción en lo cotidiano forma parte del recorrido de resistencias que los organismos de derechos humanos en Argentina poseen. Según Tepper, “el principal ejemplo son los mismos pañuelos blancos”. Dibujados en baldosas en medio de la plaza central, en grafitis y hasta en obras de orfebrería, los entonces pañales de tela con un nudo son un atajo simbólico a la lucha por los derechos humanos. En esa misma sintonía disruptiva de la cotidianeidad se encuentra la propuesta del Espacio por la Memoria, la Verdad y la Justicia del Cordón Industrial San Lorenzo, provincia de Santa Fe, que desde su cuenta de Instagram (@memoriacordon) hacen presentes a lxs desaparecidxs y asesinadxs de la región, mostrando sus fotos y contando sus ocupaciones o cómo fueron secuestradxs de sus domicilios. Nelly Richard, ensayista cultural francesa sostiene que “si el dispositivo de la fotografía contiene en sí mismo esta ambigüedad temporal de lo que todavía es y de lo que ya no es (de lo suspendido entre vida y muerte, entre aparecer y desaparecer), tal ambigüedad se sobredramatiza en el caso del retrato fotográfico de seres desaparecidos”. Las imágenes de lxs santafesinxs detenidxs-desaparecidxs pasan así de un uso íntimo a su instalación masiva en el espacio virtual, asaltando pantallas en las diferentes apps.</p>
<p>“En Córdoba, la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos que nuclea organismos pero también muchas otras organizaciones viene trabajando varias propuestas en este sentido”, expresa María Eleonora Cristina, miembro de la Comisión Provincial de la Memoria de Córdoba. Cristina trabaja en el Archivo Provincial de la Memoria desde sus comienzos en el año 2006, espacio que funciona en lo que fuera un ex CCDTyE conocido como D2 (Departamento Dos de Informaciones de la Policía de la Provincia). Cristina ha militado en H.I.J.O.S. Córdoba y ha participado en el espacio pedagógico &lt;&lt; ¿Vivimos en el país del nunca más? &gt;&gt;.</p>
<p>“Para mi hacer memoria es el ejercicio constante de buscar un futuro más juste para todes, pensando en lo que me/nos pasó, cómo eso se hace presente y qué preguntas me hago/nos hacemos para proyectar futuros inclusivos, de respecto y sin impunidad”, sostiene Cristina y agrega que “desde el Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba creemos que hay muchas formas de hacer memoria en estos tiempos. Desde la expresión en medios virtuales (propias o replicando todas aquellas a las que somos invitadxs), desde el lugar de cada une haciendo pañuelos, flores o pensando maneras de cómo hablamos de estos temas con nuestres padres, hijes, parejas, amigues. Desde el APM venimos ya hace bastantes días con mucho trabajo en redes, una decena de propuestas pedagógicas para todas las edades -Ejercicios de Memorias, disponible en <span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="http://www.apm.gov.ar/">el sitio web de la APM cordobesa</a></strong></span>&#8211; ejercicios como los de las flores, las fotos, los pañuelos, compartir otras producciones que hemos hecho en estos 14 años de funcionamiento. Hasta sumarnos junto con la comisión a la propuesta de que en nuestras ventanas o balcones nos acompañen flores y pañuelos para a las 6 de la tarde del 24 salir a gritar bien fuerte ‘30000 compañeres detenides, desaparecides PRESENTES AHORA Y SIEMPRE’.  Este 24 de marzo nos encuentra con el inmenso dolor de no poder marchar ni encontrarnos en las actividades, por eso les invitamos a compartir memorias escritas, cantadas, en poesía, en verso, dibujadas, actuadas con los hashtag #24MarchoEnCasa #Memoriasparaelnuncamas,  #Son30000”, expresa Cristina.</p>
<p>La creatividad a la hora de mantener viva la memoria ha caracterizado al movimiento de derechos humanos argentino. “Los escraches de H.I.J.O.S fueron, a fines de los 90, una nueva forma de de pensar y hacer política. Una nueva forma de &#8220;contar para hacer memoria&#8221; porque a diferencia de cómo los mostraban los medios de entonces, como la venganza de los hijos de los subversivos o como actos violentos, los escraches desplegaron en los barrios un sistema de comunicación alternativo que, a través de volantes, pintadas en las paredes, radio abierta, charlas en las escuelas y plazas y una marcha por las calles del barrio, señalaban al genocida impune pero también generaban el espacio para contar ‘otra historia’, una historia común a los argentinos y argentinas y que incluso aparece en un artículo de nuestra Constitución: el derecho que tienen los pueblos a resistir cualquier intento de opresión por parte del poder”, cuenta Julieta Colomer.</p>
<p>Fotógrafa y comunicadora social, el padre de Julieta y sus tíos fueron detenidos y desaparecidos por la dictadura cívico-eclesiástico-militar que se institucionalizó en nuestro país entre 1976 y 1983 pero que había comenzado a actuar años antes desde la clandestinidad.  Julieta se incorporó a la agrupación H.I.J.O.S a fines de los noventa y allí comenzó a producir piezas comunicacionales en torno a la construcción de memoria, verdad y justicia. “En el año 2015 publiqué mi primer libro de fotos <em>Escrache. Imágenes de una generación que nos devolvió a la historia</em>, con el sello editorial Mónada Nómada, proyecto editorial independiente que ideamos y sostenemos con mi compañero, Hernán Cardinale”, cuenta. “Hace ya unos años con Hernán cubrimos fotográficamente los juicios y tomamos nota de lo que acontece en las audiencias con el objetivo de dejar registro y contribuir en la construcción de la memoria de nuestro pasado, del horror y el terror que produjo la dictadura pero también en el rescate de una tradición emancipadora desaparecida. Las ideas, sueños y proyectos de la generación revolucionaria de los 70, sus identidades e historias que fueron borradas y por eso olvidadas”, agrega.</p>
<p>Monada Nómada acaba de editar el libro <em>Dibujos Urgentes. Testimoniar en juicios de lesa humanidad</em>.  Otra forma desde el arte que contribuye a seguir contando para hacer memoria. Se trata de un libro-archivo que reúne 100 dibujos y fragmentos de testimonios que Eugenia Bekeris y Paula Doberti registraron a lo largo de una década asistiendo a las audiencias de los juicios por delitos de lesa humanidad. Las dibujantes tomaron la iniciativa de registrar a los genocidas frente a la Justicia, convocada en 2010 por la agrupación H.I.J.O.S. y el Departamento de ideas visuales de la UNA. “Con el libro buscamos dar visibilidad al testimonio y a quienes lo encarnan en el marco de la continuidad de los juicios de lesa humanidad, donde mujeres y hombres nos cuentan en primera persona su experiencia concentracionaria, así como el trauma por la ausencia de seres queridos y también los pequeños actos de resistencia y reorganización de la vida cotidiana en el lugar de muerte”, explica Colomer. “Estos testimonios hacen a una historia que no suele conocerse públicamente con la cercanía o detalles que en su conjunto expresan, y de los señalamientos en común entre un testimonio y otro, deviene la verdad de una trama colectiva. Es en las resonancias entre testimonio y testimonio donde verdad histórica y verdad jurídica se alinean. El proyecto conlleva un descubrimiento, especialmente dedicado a los modos de legar memoria a las próximas generaciones: ¿Por qué son urgentes estos dibujos-testimonios? Son urgentes porque los testimonios necesitan ser escuchados para hacer historia. Una historia que nos involucra a todos”. Para aquellxs que deseen tener un primer pantallazo virtual,<span style="color: #0000ff;"><strong> <a style="color: #0000ff;" href="https://dibujos-urgentes-libro.tumblr.com/">está disponible parte del libro en Tumblr</a></strong></span>.</p>
<p>Por su parte, desde el Espacio Memoria y Derechos Humanos de la Ex-ESMA se promovió un Proyectorazo por la Memoria ayer 23 de marzo desde las 21 a las 00 horas.</p>
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<video class="wp-video-shortcode" id="video-48010-1" width="480" height="480" preload="metadata" controls="controls"><source type="video/mp4" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/WhatsApp-Video-2020-03-23-at-17.17.41.mp4?_=1" /><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/WhatsApp-Video-2020-03-23-at-17.17.41.mp4">http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/WhatsApp-Video-2020-03-23-at-17.17.41.mp4</a></video></div>
<p>“Hacer memoria requiere tomar una actitud activa. Nunca dejar de preguntarse por lo ocurrido en el pasado. Rescatar las historias de vida y militancia que han sido tergiversadas y ocultadas por el discurso oficial que construyó una memoria también oficial pero fragmentaria, que impuso el olvido y el silencio, quitándole responsabilidad a la sociedad desde la teoría de los dos demonios”, apunta Colomer. “La memoria colectiva se construye de fragmentos. Pero esos fragmentos son los que podemos rescatar del olvido oficial, de las voces que fueron silenciadas y borradas. Es en la disputa de sentido que hoy podemos seguir construyendo una memoria común que nos involucre a todas y todos como sociedad. Sobre todo pensando en las próximas generaciones para que sigan haciéndose preguntas sobre un pasado común pero situados en su presente. Si hoy la coyuntura social y política nos exige quedarnos en casa, inventaremos las formas para seguir haciendo memoria desde nuestros hogares. Y aunque sea raro para el movimiento de derechos humanos no marchar, no estar en la Plaza un 24 de marzo, quizás esta novedad, los nuevos hábitos que estamos produciendo y la responsabilidad que implica cuidarse unx, pero también cuidar al otrx, sea una buena oportunidad para parir una nueva humanidad basada en estos valores”.</p>
<p>Confeccionar pañuelos blancos y tejer flores rojas para luego colgarlas en las puertas y ventanas, convocar a un aplauso colectivo el día 24 a las 15hs de Buenos en homenaje a los 30 mil (a las 18hs en Córdoba), sacarse una foto los familiares de los detenidxs-desaparecidxs para subirla a las redes junto con su testimonio, mirar una entrevista, hojear libros con dibujos de los juicios o leer con les más pequeñxs cuentos prohibidos durante la última dictadura militar. Una multiplicidad de propuestas y formas <em>online</em> y<em> offline</em> se nos presentan y nos invitan a seguir haciendo memoria y a conectarnos en la distancia en la resistencia. Siempre, siempre, de manera colectiva.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/24m-hacer-memoria-en-tiempos-de-pandemia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
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		<title>24 de marzo: banderas en nuestros corazones</title>
		<link>https://marcha.org.ar/24-de-marzo-banderas-en-nuestros-corazones/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 04:18:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[#24M]]></category>
		<category><![CDATA[#MemoriaVerdadJusticia]]></category>
		<category><![CDATA[24 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[En un aniversario atípico por la propagación del Coronavirus, este 24 de marzo levantamos nuevamente las banderas por Memoria, Verdad y Justicia, aunque nos encuentre sin posibilidad de movilizarnos. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i><span style="font-weight: 400;">En un aniversario atípico por la propagación del Coronavirus, este 24 de marzo levantamos nuevamente las banderas por Memoria, Verdad y Justicia, aunque nos encuentre sin posibilidad de movilizarnos. </span></i><span id="more-47998"></span></p>
<p><b>Por Redacción Marcha / Foto MAFIA y Eitan Abramovich</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es el primer 24 de marzo del gobierno de Alberto Fernández, que se inscribe en la tradición del respeto a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y que no podremos marchar. En una jornada atípica, el primer 24 de marzo en la era post Macri devolverá una imagen de plazas y calles vacías ante la necesidad de cumplir con la cuarentena obligatoria establecida por el gobierno.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hoy recordamos que hace 44 años se dio inició a la más oscura noche. Un Estado ocupado por las fuerzas armadas secuestró, torturó, desapareció personas, se quedó con sus bienes, se apropió de bebés cuyas identidades aún no se conocen e intentó borrar la historia para escribir la propia. La violencia terrorista por parte del Estado produjo horrores cuyos responsables aún no terminan de ser juzgados y asesinos como Astiz y Etchecolatz exigen la prisión domiciliaria, pero no son los únicos.</span></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-47983" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pañuelazo-Blanco-Eitan-Abramovich-630x353.jpg" alt="" width="630" height="353" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pañuelazo-Blanco-Eitan-Abramovich-630x353.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pañuelazo-Blanco-Eitan-Abramovich-640x358.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Pañuelazo-Blanco-Eitan-Abramovich.jpg 800w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre tantísimos otros, se alcanza la escalofriante cifra de <strong><a href="http://www.redeco.com.ar/nacional/ddhh/28636-coronavirus-los-genocidas-ya-tienen-su-puerta-giratoria">casi 60 represores</a></strong></span><span style="font-weight: 400;"> pidiendo esta condición. Es importante destacar que aunque parezca tenebroso, al día de hoy son cientos los genocidas que cumplen su condena en la comodidad de su hogar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con esa memoria activa es que encaramos este día. Cada 24 de marzo lo esperamos decididos y decididas para llenar las plazas y las calles, para movilizar, para recuperar los sueños y las luchas de las y los 30 mil. Nos conmovemos, recordamos, reflexionamos y nos entusiasmamos con cada derecho que aún tenemos que conquistar.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La propagación del Coronavirus no ha sido ajena a este escenario. Puso al descubierto la necesidad de un sistema público de salud de calidad, cascoteó las proclamas liberales, mostró la generosidad humana de Cuba y aquí, en nuestro país, planteó nuevamente la vulneración de derechos básicos para aquellos sectores que no tienen vivienda, trabajan en la informalidad, no tienen acceso a información clara y precisas. Evidenció a todas luces lo que muchos y muchas ya venían denunciando y por la cual se hace más indispensable que nunca recuperar el linaje de las y los 30 mil.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, aquí están. Aquí estamos. Sin poder llevar en andas nuestras banderas, las banderas de aquellos sueños, pero enrolandonas en nuestros corazones por memoria, verdad y justicia. También, por los DDHH de ayer, hoy y mañana.</span></p>
<p><b>La complicidad civil en el gobierno de Macri</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Fue hace solo unos meses que concluyeron cuatro años del Poder Ejecutivo conducido por un gobierno integrado por los cómplices civiles, económicos y comerciales de la dictadura y que nunca fueron juzgados. Un gobierno que, como nunca antes, se atrevió a tomar posiciones negacionistas desde la hegemonía del Estado tratando de transformar la historia y de imponer en el sentido común las más nefastas expresiones de la reconciliación y la teoría de los dos demonios.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El propio ex presidente Mauricio Macri, integrante de una de las familias que más se enriqueció en el período 1976-1983, estuvo a la vanguardia de esta línea e incluso de manera vergonzosa el Secretario de DDHH Claudio Avruj sostuvo la mencionada posición, afirmando el 24 de marzo de 2017 que “los 30 mil son una construcción”. La memoria activa también debemos ejercitarla sobre nuestro pasado inmediato. Cuando algunas y algunas pensaban que era un libro abierto por esclarecimiento de los crímenes de Estado, hubo un grupo de poder que trató de cerrar esas páginas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En esa sintonía, fueron cuatro años durante los cuales nuestras Madres y Abuelas fueron humilladas, ofendidas y maltratadas por el gobierno. Desde el “fin del curro de los derechos humanos” prometida durante la campaña hasta la persecución a ellas y a los distintos organismos de DDHH, materializadas con denostaciones públicas y hasta móviles policiales en la sede de Madres. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cada 24 de marzo tuvimos que inundar las calles de consignas pero también cada día en nuestros ámbitos de estudio, trabajo, militancia. Y no es que no lo hiciéramos antes ni que dejemos de hacerlo ahora, sino que tenemos el deber de destacar esos procesos que estuvieron emparentados con la desaparición forzada y posterior crimen de Santiago Maldonado, el fusilamiento de Rafael Nahuel, el gatillo fácil de todas las fuerzas de seguridad que se envalentonaron y aplicaron esta modalidad como nunca antes había pasado desde la vuelta a la democracia. Fueron los cientos de miles que movilizaron y derrotaron el 2&#215;1 a genocidas, fue cada nieto y nieta recuperada, cada derecho defendido, cada conquista alcanzada, cada vez que se llenaron las calles aún ante los oídos sordos del gobierno.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los años del macrismo fueron un hito en esta democracia que aún nos debe tanto. Y fueron años de inclaudicables luchas por vivienda, salud y educación pública, trabajo digno. La organización de nuestros contemporáneos pudieron homenajear de la mejor manera a quienes nos precedieron.</span></p>
<p><b>El feminismo al frente</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El retorno de la democracia tuvo en sus primeros años un hito sustancial: en 1986 se organiza el Primer Encuentro Nacional de Mujeres, que venía a cristalizar años de demanda y organización que la historia oficial no contaba. Hoy ya hablamos de Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La lucha feminista ha tenido un dinamismo demoledor, poniendo en agenda no solamente las demandas históricas de las mujeres y cuerpos gestantes como el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, sino que atacó todas las estructuras de nuestra sociedad organizada según los parámetros del patriarcado y el capitalismo. Es así que no solamente se avanzó en derechos que beneficiaron a las disidencias sino que también se puso en discusión como hacía mucho tiempo no pasaba las relaciones laborales y de poder, disputando incluso a su interior con las miradas más liberales que no cuestionaban nada de fondo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Durante los años del macrismo, la marea verde inundó las calles, llevó el Derecho del Aborto Legal, Seguro y Gratuito al Congreso e incluso hoy lo disputa como nunca, destacando la construcción de la Campaña en este proceso abierto.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con el transcurrir de los hechos políticos se podrá discutir la orientación, pero la existencia hoy del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad es también una conquista de este movimiento.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Podríamos extendernos mucho en cada conquista del feminismo que, aunque resulte obvio, no es solo para el beneficio de las mujeres. Podemos destacar la demanda por implementación de Educación Sexual Integral (ESI), el cuidado y acompañamiento de cada mujer violentada y la denuncia furiosa a violentos y abusadores, la construcción de vínculos centrados en la igualdad y la solidaridad en lugar del egoísmo y la competencia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por supuesto que hay varias trincheras por llenar y disputas que resolver, incluso al interior del movimiento. Pero resulta indispensable este punteo porque la misma historia oficial que esconde a las grandes mujeres y disidencias de los acontecimientos que nos precedieron, es la misma que no cuestiona las vulneraciones, vejaciones y violaciones a las que estos sectores fueron sometidos así como también, por otro lado, el lugar destacadísimo que han tenido en la organización, resistencia y lucha ante los genocidas. Para ellos debe ser un Nunca Más. Para nosotres, un Para Siempre.</span></p>
<p><b>¿Como no volver el hecho solo una efemérides?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Este 24 de Marzo será por demás atípico. Por primera vez se ausentarán los abrazos, el mate de mano en mano, las sonrisas y las lágrimas colectivas, las imágenes de los que están más vivos que nunca, los gritos de presente, ahora y siempre, se ausentará también ese aire especial que recorre las calles y las plazas los 24 de marzo. Ese aire que contagia memoria, que mezcla amor y dolor, llantos y risas, conquistas y deudas, dolores viejos y nuevos, pero que nos abraza y nos devuelve memoria y verdad para seguir construyendo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, la mayor particularidad es que por primera vez desde 1986, un 24 de marzo encontrará a un pueblo encerrado en las casas, individualizado, mientras que Policía, Gendarmería y Prefectura coparán las calles, a la espera de un posible estado de sitio. El estado de emergencia nos encuentra ante un escenario tan atípico como cuestionable. Luego de los últimos cuatro años de crecimiento abismal de gatillo fácil por parte de la policía, de Gendarmería culpable de la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado, de la Prefectura asesinando a Rafael Nahuel, y con mecanismos de control ciudadano y guberamental sobre estas fuerzas totalmente nulos o vetustos, la militarización de las calles parece devolvernos varios casilleros atrás. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A 44 años las deudas con la democracia todavía son muchas y el estado de emergencia que inició el Coronavirus nos devuelve un panorama claro. Son estas tres fuerzas que hoy copan las calles con un millar de detenidos por día las que se encuentran apostadas en villas, asentamientos y barrios marginados desde el comienzo de la democracia, más allá del color de los gobiernos, monopolizando la violencia así como también imponiendo autoridades supra estatales y supra constitucionales, violentando y deteniendo a gusto y piacere. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En ese mismo sentido, la cuarentena y el submundo Netflix, chocolate, libro y siesta nos devuelve la realidad de la cantidad de trabajadores y trabajadoras excluidas o precarizadas, que no pueden darse el gusto de quedarse en casa porque no hay pandemia que les pare la olla, sumado a la situación de vivir en una vivienda precaria con limitados accesos a los servicios esenciales. Según el último relevamiento del INDEC, son casi un millón y medio de personas las que viven en hacinamiento en territorio argentino. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es en este contexto que gran parte de la sociedad sale a los balcones al grito de “Quédate en casa” seguido de insultos y justifica la presencia militar en las calles por “cuidado y precaución”. Los medios hegemónicos transmiten 24/7 a quienes no cumplen con la cuarentena, muestran las detenciones con un formato símil Gran Hermano y hablan de los beneficios de instaurar el estado de sitio y de que el ejército cumpla labores sociales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El gran desafío de este 24 de Marzo será replicar las grandes movilizaciones en la individualidad de nuestros hogares. Los hashtags pomposos y las stories desde el balcón sumarán su granito, pero el ejercicio de memoria activa nos debe desafiar a ir más allá, a seguir pensando, reflexionando y construyendo la sociedad que queremos, a preguntarnos por qué ante una situación de crisis, solidaridad y compromiso social es necesario que haya fuerzas represivas en las calles, a dejar de dividirnos en algo tan simple como el que sale de la casa y el que no sin preguntarnos por qué, a pensar qué pasa si este o cualquier virus entra dentro de un barrio hacinado, con casas hacinadas y con cuerpos con las defensas por el suelo, qué pasa si colapsa el sistema de salud, cuál debería ser el rol de los poderes económicos y financieros ante estas crisis. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La democracia es nuestra mayor conquista del siglo pasado, pero las deudas pendientes con los derechos humanos son muchas, se renuevan y son urgentes. La memoria y 30 mil compañeros y compañeras presentes son nuestra fuerza y juegan a nuestro favor.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/24-de-marzo-banderas-en-nuestros-corazones/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta abierta a las, los, les 30000 en un 24 de Marzo distinto</title>
		<link>https://marcha.org.ar/carta-abierta-las-los-les-30000-en-un-24-de-marzo-distinto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2020 16:42:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[#24M]]></category>
		<category><![CDATA[24 de marzo]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=47979</guid>

					<description><![CDATA[Un 24 de marzo distinto ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>Carta abierta a las, los, les 30000. ¡A llenar las Plazas de Marzo!</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Queridas compañeras y compañeros</em>:</p>
<p><em>Cuando este 24 de marzo se acerquen como de costumbre a la Plaza de Mayo, no nos encontrarán. Lo que sucede es que estamos cuidando la vida de las personas vivas, amenazadas por un virus que no solo mata, sino también enferma, asusta, nos empuja al aislamiento y a suspender el abrazo.</em></p>
<p><strong>Por Claudia Korol / Foto Gustavo Pantano </strong></p>
<p>De todas estas amenazas, para ustedes está solo la soledad. Por eso les escribo. Para que la plaza vacía no los tome por sorpresa. Para que sepan que la memoria tiene más fuerza que cualquier virus. Para contarles que en estas horas nuestra memoria rebelde, lo que hace subversivamente es desparramarse, volverse intangible pero presente.</p>
<p>Porque no somos gente que da vuelta la hoja con descuido. No somos descuidadas.</p>
<p>Para enfrentar el virus de la desmemoria, estamos construyendo Plazas de Marzo en nuestras casas, en las terrazas, en los balcones… para que ustedes tengan dónde llegar, para que sepan que les esperamos.</p>
<p>Claro, nunca será lo mismo las plazas de marzo, que la plaza de mayo. Porque nadie reemplaza el abrazo colectivo de nuestras almas y cuerpos ávidos de amor.</p>
<p>Sin embargo, ustedes llegarán este 24, hasta nosotras, nosotros. Ustedes saben bien esa historia de llegar clandestinamente. Seguro que saltarán de plaza en plaza.</p>
<p>Cuando nos encuentren, recibiremos su abrazo como quien recibe un trago largo de salud y vida. Porque no hay presente ni futuro sin abrazos, sin sus miradas sacudiendo el miedo, sin sus ejemplos extremos de solidaridad.</p>
<p>Les digo compas, hermanas y hermanos, que sus revoluciones –también nuestras- están firmes. Porque aprendimos que la vida plagada de temores no es vida. Porque sabemos que las cuarentenas pasan y los pueblos siguen andando, reinventando formas de sostenerse codo a codo.</p>
<p>Abrimos nuestras casas corazones para recibirlas y recibirlos. Y en reciprocidad, les pedimos que nos cuenten cómo fue que derrotaron al terror y dispararon contra el espanto, en los días en que reinventaron la luz, en las catacumbas del olvido.</p>
<p>Este 24 de marzo sin dudas será diferente, pero no será para las y los indiferentes. Será para quienes amasamos el pan cotidiano con la pasión 30.000 veces aprendida. Será para quienes no aceptamos que la policía patrulle las calles para castigar a quienes si no mueren de virus, mueren de hambre. Será para quienes no olvidamos a quienes los asesinaron en nombre del orden. Será para quienes nos cuidamos del virus con coronita, pero también del virus de la paranoia. Será para quienes no denunciamos al vecino o la vecina que no entiende, sino creamos nuevos modos de pedagogía popular. Nada con la yuta. Nada con los milicos en las calles. Nada con presos y presas en nombre de la salud. Libertad a las y los presos políticos de estas “democracias”.</p>
<p>Este 24 de marzo, insurrección de la memoria. Que nadie quede solo, sola. Que la solidaridad sea nuestro contragolpe.</p>
<p>Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides a las plazas de marzo. 30.000 veces venceremos</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/carta-abierta-las-los-les-30000-en-un-24-de-marzo-distinto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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