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	<title>10 años &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Wed, 28 Oct 2020 14:49:23 +0000</lastBuildDate>
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	<title>10 años &#8211; Marcha</title>
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	<item>
		<title>El 28 es San Kirchner</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-28-es-san-kirchner/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Oct 2020 14:49:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo Sorrentino]]></category>
		<category><![CDATA[Nestor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Mucho se ha dicho sobre el día de la muerte de Kirchner. Pero, ¿y el día después? Un relato plagado de emociones que se reencuentran en un tren, 10 años después. Por Juan Pablo Sorrentino El campo popular, aunque muchas veces -con justicia- se lo cree con rasgos paganos, tiene pinceladas de sacralidad bien profundas. [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Mucho se ha dicho sobre el día de la muerte de Kirchner. Pero, ¿y el día después? Un relato plagado de emociones que se reencuentran en un tren, 10 años después. </em></p>
<p><strong>Por Juan Pablo Sorrentino</strong></p>
<p>El campo popular, aunque muchas veces -con justicia- se lo cree con rasgos paganos, tiene pinceladas de sacralidad bien profundas. Es el sincretismo entre ambos atributos lo que lo vuelve tan inclusivo y particular.</p>
<p>Aquel 17 de octubre de 1945 tuvo su San Perón el 18. Este 27 de octubre, hace 10 años, tuvo su San Kirchner al día siguiente.</p>
<p>Aquel 27, como  la mayoría de mis afectos -esos que te sostienen cuando todo anda jodido y cuando no, también- estuvimos censando, creo yo, como primer compromiso de nuestra historia con un tipo de Estado y con un gobierno que ya sentíamos que nos cobijaba, pero no imaginábamos todo lo que nos iba a abrazar.</p>
<p>De ese día se escribió mucho, por eso este recuerdo en palabras es para el día después.</p>
<p>Qué bravos son los días después.</p>
<p>El día después el aturdimiento se va pasando, la temperatura baja algunos grados, las emociones se vuelven un poco racionales. O puede pasar lo contrario.</p>
<p>El 28 de octubre de 2010, casi como un acuerdo tácito, sabía que no hacía falta ponerme de acuerdo con aquellos amigos y amigas para ir a despedirlo, íbamos a estar en el mismo lugar.</p>
<p>Armado con un silencio muy íntimo (ese que tanto me cuesta), alguna que otra explicación a mi vieja (esa que tanto me apoyó siempre) y muchas dudas sobre qué esperaba allá en Plaza de Mayo (esa que tanto nos encontró), en soledad, fui a despedirme.</p>
<p>La empatía y simpatía por el campo popular representado por ese gobierno, a mí, como también a algunos de los míos, nos había nacido al calor de la 125. También nos llevó acompasados a votarlo en nuestras primeras elecciones allá por 2009, el otro año de la fiebre.</p>
<p>Pero aquel 28 de octubre de 2010, más que otro punto en esta recorrida, es una puerta de entrada -una bienvenida-, antes que una despedida.</p>
<p>Como muchas veces en la historia, esa muerte traía vida. Un muerto que no para de nacer.</p>
<p>Aquellas dudas sobre qué me y nos esperaba en la Plaza y en Casa Rosada se fueron cuando la primer persona que reconocí en esa multitud era el trabajador-vendedor ambulante que hacía una media hora estaba en el mismo tren San Martín que yo, pero vendiendo unos vasos que él tallaba. Lo saludé creyendo que él también me iba a reconocer y aunque no fue así, con esa empatía que a veces tanto nos falta, nos acompañamos durante aquella fila de personas y, por sobre todo, amor, hasta entrar al Salón de los Patriotas Latinoamericanos.</p>
<p>Nunca mejor elegido ese nombre y ese lugar, parecía un guiño desde el pasado reciente.</p>
<p>Ni con mis amigos qué ahí estuvieron, ni con ningún afecto familiar siempre alejado de toda responsabilidad política y sensibilidad histórica, pero sí con aquel laburante del tren San Martín, compartí la liturgia de aquel San Kirchner.</p>
<p>Lo que nos ocurrió y corrió por el cuerpo a todos y todas ahí adentro, frente a esa historia más viva que nunca, no es necesario escribirlo si es que se pudiera.</p>
<p>Lo que vino después, la historia ya lo juzgó.</p>
<p>Pero en mí historia, una bien breve, fue la bienvenida a los mejores años que me pudieron haber tocado.</p>
<p>A 10 años (por qué puedo identificar esto a los 10 y no a los 9, 8 o 7 años, no lo sé) no puedo hacer otra cosa más que recordar ese día de sacralidad pagana con una sonrisa y una profunda emoción.</p>
<p>Este domingo, un compañero de esos que aquella puerta de entrada me sigue presentando, me hablaba de un pasaje de las memorias del Indio que le gustaba, de esos que son como verdades que guían.</p>
<p>Volví y lo busqué en el libro, decía esto:</p>
<p>“Me gustan más los que buscan la verdad que los que la encuentran, uno siempre está intentando ver aunque sabe que es muy limitada su capacidad de penetrar una gloria tan grande como es la vida. Nos la pasamos pensándola, cuando deberíamos vivirla más”.</p>
<p>No pudo haber sido más justo con esto que escribo, ahora, en ese mismo tren San Martín.</p>
<p>Hay que volver a casa, ¿no?</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-28-es-san-kirchner/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carlos Fuentealba: “El dolor colectivo se transforma en acción”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/carlos-fuentealba-el-dolor-colectivo-se-transforma-en-accion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Apr 2017 14:10:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[10 años]]></category>
		<category><![CDATA[8300]]></category>
		<category><![CDATA[Aten]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Fuentealba]]></category>
		<category><![CDATA[Julia Burton]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Neuquén]]></category>
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					<description><![CDATA[A 10 años del asesinato del maestro Carlos Fuentealba en Neuquén ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julia Burton* / Foto: Cecilia Maletti<br />
</strong></p>
<p><em>A 10 años del asesinato del docente, cómo fueron esas semanas de abril de 2007 y qué mensaje se quiso dar con la represión. Sobre los responsables y tras el dolor, la eterna lucha contra la impunidad. </em></p>
<p>El conflicto docente del año 2007 arrastraba varias <a href="http://www.8300.com.ar/2017/04/03/2007-cronologia-de-dos-meses-de-lucha/">semanas de negociaciones frustradas, paros y movilizaciones</a>, e incluso una marcha-caravana que unió los casi 200 kilómetros entre Neuquén y Zapala. Ante la desidia del gobierno, ya casi en Semana Santa, Aten decidió realizar un bloqueo en ese punto neurálgico que es la ruta 22 a la altura de Arroyito con el fin de afectar el circuito turístico de la provincia.</p>
<p>Ese 4 de abril el tránsito sobre la ruta se cortó: lo cortaron las fuerzas de seguridad de la provincia que desataron una feroz represión hacia las y los trabajadores de la educación, quienes nunca llegaron a realizar la actividad de protesta resuelta en asambleas. Hubo una decisión política para impedir que Aten ocupase la ruta, y las imágenes de ese día hablaron por sí mismas: la cantidad de efectivos policiales, incluyendo grupos especiales armados hasta los dientes, camiones hidrantes, y la presencia de funcionarios provinciales y cúpula policial. Hay que recordar sus nombres porque también están dentro de la cadena de responsabilidades políticas del asesinato: Raúl Pascuarelli, Carlos Salazar, Moisés Soto, Adolfo Soto, Mario Rinzafri y Miguel Ángel Escobar, además de los jefes de los grupos especiales de la policía. Pero lo que más puso en evidencia la definición política del gobierno de Jorge Sobisch fue la inmediatez y modalidad con la que se desató la represión. <strong>No se pretendía dispersar una manifestación, sino que se llevó a cabo una persecución y cacería de las y los docentes a campo traviesa</strong>. Una represión que no cesaba aún cuando era evidente que las y los trabajadores de la educación no iban a cortar la ruta. El asesinato de Carlos sucedió en ese contexto de retirada de manifestantes en los autos.</p>
<p>No hay otra explicación que la decisión política asumida por un gobierno como modalidad para “solucionar” los conflictos sociales. Una forma que encadena responsabilidades de distinto tipo y que van desde quien apretó el gatillo (José Darío Poblete) hasta la máxima autoridad de la provincia, Jorge Omar Sobisch. <strong>Su desprecio por la actividad docente es tal que no le importó matar a un trabajador de la educación</strong> y en los días siguientes reivindicó públicamente el accionar policial diciendo que son situaciones no queridas, pero volvería a tomar la misma decisión.</p>
<p>Tampoco puedo dejar de situar que esto sucedió en un año electoral en que Sobisch se presentaba en las elecciones presidenciales como el candidato “antipiquetes”. Hasta ese día<strong> su compañero de fórmula iba a ser Mauricio Macri</strong>, quien le soltó la mano a raíz del asesinato de Carlos, y Sobisch tuvo que buscar su aliado en la figura de Jorge Asís.</p>
<p>Entonces pienso en que sí, fue una determinación política del gobierno que las y los docentes no corten la ruta en Arroyito, pero también <strong>fue un mensaje más amplio</strong> y de una claridad impresionante a todos los sectores que nos organizamos, reclamamos y defendemos nuestros derechos. Pretendieron “educar” con el escarmiento a las y los educadores de la provincia, y a través de ello a todo el resto de la sociedad.</p>
<p>La muerte de Carlos marcó un límite imprimiéndole<strong> un nuevo giro al conflicto</strong>; al exceder los aspectos sindicales el asesinato del docente en medio de un reclamo legítimo, se vuelve repudio social y generalizado, y se arraiga en las calles neuquinas desbordadas de pueblo en demanda de justicia y la renuncia del gobernador.</p>
<p>Por esos días<strong> las y los docentes de Neuquén volvieron a dar cátedra y nos enseñaron a transformar ese dolor que atravesaba los cuerpos en acción:</strong> en las movilizaciones multitudinarias, en el acampe frente a casa de gobierno, en el corte de puente, en los escraches y visitas pedagógicas a funcionarios provinciales. Empaparon las calles de una multiplicidad de formas creativas para ejercer la justicia callejera y popular, esa que emerge de nuestras rabias ante tanta impunidad, cuando la justicia burguesa es cómplice y protege a nuestros verdugos. La voz de Sandra Rodríguez resonó potentemente frente a las más de veinte mil personas presentes en el acto al culminar una de las movilizaciones de mayor convocatoria de la historia de Neuquén, el 9 de abril de 2007. La fortaleza y claridad que tuvieron sus palabras generó silencios cargados de emotividad. No vaciló en denunciar que quienes dieron las órdenes fueron tan responsables del asesinato como quien apretó el gatillo. A lo largo de todos estos años esas palabras iniciales de Sandra y sus declaraciones posteriores generaron que “su” Carlos devenga en un Carlos colectivo que está grabado en los cuerpos y no se olvida, aunque desde el riñón del poder político de la provincia se busquen e inventen mecanismos y resortes para que la memoria caduque y con ella la demanda de justicia.</p>
<p>El asesinato de Carlos duele colectivamente, es una herida que no cierra y que cada 4 de abril emerge con más fuerza cuando recordamos 2007. Desarma de manera individual y duele colectivamente, sí. Pero ese dolor se transforma en acción y en el andar colectivo nos volvemos a armar cuando se entrelazan la memoria, las demandas por justicia completa y nuestros gritos y acciones de rabia contra tanta impunidad. Porque, como dijo Galeano, yo también tengo la certeza de que no hay impunidad que sea eternamente impune.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><a href="http://www.8300.com.ar/2017/04/03/carlos-fuentealba-el-dolor-colectivo-se-transforma-en-accion/">*artículo publicado originalmente en 8300web</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/carlos-fuentealba-el-dolor-colectivo-se-transforma-en-accion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Alba TV: 10 años en movimiento</title>
		<link>https://marcha.org.ar/alba-tv-10-anos-en-movimiento/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Dec 2016 03:04:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[10 años]]></category>
		<category><![CDATA[alba tv]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución Bolivariana]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[Una plataforma que busca articular la comunicación popular en el continente]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Alba TV</strong></p>
<p>Una década ha pasado desde el 16 de diciembre del 2006, fecha en la que culminó el 1er. Congreso Internacional de Comunicación hacia el Socialismo, realizado en Caracas. Dos acuerdos centrales hicieron síntesis de un compromiso: respaldar la recuperación de la soberanía sobre el Canal 2 (RCTV) de señal abierta en Venezuela, para convertirlo en herramienta de un nuevo modelo cultural; y fundar una plataforma desde la comunicación popular para articular, producir y formar a diversos actores sociales, en torno a un modelo de comunicación para la integración de los pueblos. Nacidos en tiempos de una nueva alianza continental, esa plataforma y canal se llamarían Alba TV.</p>
<p>Después de 10 años, movilizados y movilizadas por ese llamado y por el trabajo constante e incansable de cimentar sus bases en las premisas de más y mejor participación popular, en un nuevo modelo comunicacional liberador, Alba TV impulsa esa tarea acordada por medios comunitarios y movimientos sociales de Venezuela y el continente en 2006, refrendada por el Comandante Hugo Chávez, de hacer posible “la integración comunicacional desde los pueblos”.</p>
<p><strong>Alba TV: paso a paso, una década</strong></p>
<p>Concebido en el contexto de una apuesta por la integración de los pueblos América Latina y el Caribe, hecha por el comandante Hugo Rafael Chávez Frías y el líder a la Revolución Cubana, el comandante Fidel Castro Ruz, nace Alba TV, en un año en el que se conmemoraban las dos primeras vueltas al sol de la creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), como mecanismo de integración regional contra el neoliberalismo y por la construcción de la integración colaborativa y complementaria de los gobiernos y pueblos. Se conmemoraban también los primeros 4 años del Golpe de Estado con contra del comandante Chávez y la Revolución Bolivariana.</p>
<p>En un continente en ebullición, en resistencia contra el neoliberalismo, el ALBA buscaba además ser un instrumento caracterizado, en su composición y construcción política, por la participación activa de las fuerzas populares de organización social y política del continente. Es en este marco, que se convoca el 1er Congreso Internacional de Comunicación hacia el Socialismo, en Caracas, donde se plantea la necesidad de conformar entonces un mecanismo de integración comunicacional, que en correspondencia con el momento político, permitiera la articulación de los diferentes medios alternativos y comunitarios que hacen vida en todo el continente americano, en una estrategia común para la incidencia informativa y comunicativa, en el parto de un nuevo tiempo histórico.</p>
<p>Este mecanismo, pensado como una red de medios, proponía la creación de diversos instrumentos de distribución de contenidos entre los cuales se concebía un portal de noticias web y un canal de televisión de alcance regional, a través de los cuales se lograría el intercambio de información, producción audiovisual, contenidos comunicacionales e investigaciones sobre temas inherentes a la comunicación, además de proyectarse en la formación integral y la producción de contenidos propios que mostrarían, desde los y las protagonistas, las luchas de los pueblos por la construcción de modelos sociales más justos.</p>
<p>Las luchas que desde hace más de 500 años venían siendo narradas por actores externos a los procesos, necesitaban de herramientas comunicacionales que aportaran a la incidencia de otros puntos de vista y que coadyuvaran en el posicionamiento de las primeras líneas de acción de un bloque progresista emergente en América Latina y el Caribe, basados en la soberanía regional. Es así como en el año 2009, luego de tres años de trabajo conjunto con movimientos sociales del continente y el mundo, sobre todo en el componente formativo, nace el portal de noticias www.albatv.org, herramienta digital que permitiría, además del intercambio de contenidos informativos, aportar a la difusión, consulta y acompañamiento noticioso de los procesos organizativos de movimientos sociales y de los pasos acelerados desde los gobiernos y pueblos hacia una integración regional. En esa misma línea, para el año 2010 se da un nuevo salto y sale al aire el “Noticiero Popular de Alba TV”, transmitido en Venezuela por las televisoras comunitarias y en señal de televisión nacional a través de Vive TV, así también, mediante portales web y medios alternativos en varias partes del continente.</p>
<p>La constancia en este camino, cuenta la historia transcurrida en una década, donde la apuesta por el trabajo colectivo desde el reconocimiento mutuo de los actores y actoras que componen Alba TV, ha sido una premisa. Historia que conmemora en este 2016 varios hitos de su desarrollo como proyecto.</p>
<p>Alba TV cumple 10 años de la idea primigenia, 7 de la creación de su portal web y 3 años de su salida al aire a través de su propia señal de televisión, por la Televisión Digital Abierta en su canal 2205, lo cual, sólo ha sido posible por una política progresiva de democratización del acceso y uso del espectro radioeléctrico en la República Bolivariana de Venezuela. Este último componente, el de televisión, impone al proyecto importantes retos en cuanto a la generación permanente de contenidos propios y la composición de una parrilla de programación basada en la participación de los actores y actoras sociales a través de la transmisión de producciones audiovisuales generadas en el seno de las trabajadoras y trabajadores, mujeres, comunidades campesinas, comuneros y comuneras, pueblos originarios, afrodescendientes, personas con discapacidad y organizaciones urbanas, que hoy en varios de estos casos ya transmiten de manera efectiva sus contenidos por Alba TV de manera regular.</p>
<p>Con el camino tejido a 10 años del llamado de la integración comunicacional desde los pueblos, renuevan su apuesta de hacer comunicación desde la gente, en colectivo, hacia el socialismo bolivariano y el Vivir Bien. Deciden seguir revolucionando, levantando las banderas de la comunicación para la integración, la democratización y el debate sobre la comunicación como bien común desde el paradigma de la participación protagónica: la comunicación pública participativa. Asumen, el desafío de crear narrativas revolucionarias para la disputa del imaginario de lo que es común, en contraposición al paradigma del ser individual.</p>
<p>Es así, como Alba TV se plantea para el 2017 la constitución del Consejo Editorial de Movimientos Sociales del Canal de Televisión, con la participación de organizaciones de Venezuela y el continente, la creación de la Escuela de Comunicación de Alba TV, la cual trabajará una primera ronda de seminarios sobre la democratización de la comunicación el próximo año; y la muestra de video “Tejiendo Integración desde los pueblos”, entre el mes de enero y el mes de junio, apostando con ello a la profundización de la participación en varios aspectos estructurantes del proyecto.</p>
<p>En tiempos de tensión y riesgos sobre el continente: siguen poniendo la esperanza en los pueblos que luchan y en la articulación de las diversas iniciativas de comunicación para la integración, en una estrategia complementaria.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/alba-tv-10-anos-en-movimiento/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>A 10 años del NO al ALCA: ¿fin de ciclo, continuidad o retroceso?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/a-10-anos-del-no-al-alca-fin-de-ciclo-continuidad-o-retroceso/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Nov 2015 03:02:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[10 años]]></category>
		<category><![CDATA[alca]]></category>
		<category><![CDATA[América Latína]]></category>
		<category><![CDATA[Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[fin de ciclo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[La etapa que atraviesa la región, a una década del “entierro” al ALCA]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gerardo Szalkowicz*</strong></p>
<p><em>Se cumplen 10 años de un hecho que marcó a fuego el cambio de época en la región: el “entierro” al ALCA que promovía Estados Unidos. Desde aquella postal triunfal de Lula, Chávez y Kirchner en Mar del Plata -que coronaba una extendida resistencia popular a ese proyecto neocolonial-, mucha agua corrió bajo el puente. Y la corriente en el río suramericano parece ahora ir en contra. Tras una década de profundas mutaciones, ¿comenzó, como mucho opinólogo vaticina, el “fin de ciclo” de los gobiernos progresistas? ¿Le espera el mismo destino a los procesos más radicales? ¿Cómo están paradas las mayorías populares para enfrentar una etapa de políticas más conservadoras?</em></p>
<p>Año 2005. Noviembre daba sus primeros pasos y Mar del Plata era el epicentro de la batalla continental. Cinco de los 34 gobiernos (Argentina, Brasil, Venezuela, Uruguay y Paraguay) rechazaban en la IV Cumbre de las Américas el intento estadounidense de crear un área de libre comercio hemisférico. El zarpazo imperial quedaba abortado y la superpotencia del Norte recibía tremendo cachetazo en su patio trasero.</p>
<p>Al día siguiente, en la cumbre paralela, la de los pueblos, uno de esos cinco presidentes se burlaba de mister Bush y regalaba la frase que inmortalizaría ese hito: <em>“ALCA, ALCA, ¡al carajo!”.</em> Junto a Hugo Chávez, el entonces candidato Evo Morales, Diego Maradona y miles de militantes populares eran testigos y protagonistas de un punto de inflexión en la historia latinoamericana.</p>
<p><strong>10 años después…</strong></p>
<p>Tras una década de aquel mojón, el proceso regional atraviesa una etapa de profundas turbulencias, que tuvo en la primera vuelta electoral argentina el último botón de muestra. Los gobiernos progresistas empiezan a ver peligrar seriamente sus futuros y como única respuesta apelan a moderar sus proyectos. Los organismos de integración (ALBA, Unasur, Celac) padecen un prolongado estancamiento. El ALCA murió, pero también se reconvirtió en Tratados de Libre Comercio bilaterales, en el Acuerdo Transpacífico (TTP) y en el TISA. En tanto, los movimientos populares de la región, en general, cierran una etapa de reflujo y desmovilización, empantanados aún en lógicas de fragmentación, autoconstrucción o institucionalización. Así, las derechas vernáculas, empujadas por los monopolios mediáticos, encuentran un terreno cada vez más fértil para recuperar el timón.</p>
<p>En este marco, en el último tiempo se instaló en los análisis sobre el devenir suramericano la idea-fuerza de un eventual fin de ciclo, en referencia a la etapa que empezó a germinar a principios de siglo con la eyección del paradigma neoliberal en buena parte de la región y la irrupción de esta oleada de gobiernos de corte progresista o popular.</p>
<p>Pero el debate, en muchos de los casos, parte de al menos dos matrices desacertadas que desorientan el diagnóstico y reducen la compleja óptica de los procesos.</p>
<p>El primer traspié analítico consiste en poner el foco casi exclusivamente en lo que emana desde las esferas gubernamentales, en explicar los ciclos políticos sólo a partir de las administraciones públicas o, en el mejor de los casos, de las pugnas entre bloques de la clase dominante. Esta visión sólo entiende la política “desde arriba”. Ningunea así, y menosprecia, los procesos sociales que atraviesan al campo popular, los avances y retrocesos en niveles de conciencia y organización que protagonizan los pueblos.</p>
<p>El segundo enfoque errático es la tendencia a uniformar todos los procesos posneoliberales. Ya sea por pragmatismo, superficialidad o conveniencia política, se esconden bajo la alfombra sus notorias diferencias metiendo en la misma bolsa a proyectos con raíces, improntas y horizontes estratégicos muy disímiles.</p>
<p><strong>Poder popular: ¿estrategia o decorado?</strong></p>
<p>La forma de examinar el escenario actual sólo a partir de la agenda pública o mediática tiene en la misma escuela a quienes pregonan que el freno al neoliberalismo fue obra exclusiva de los nuevos gobiernos del Cono Sur; que el entierro al ALCA fue una proeza de un puñado de presidentes quijotescos. Desde esas lecturas, se subestiman las guerras del agua y del gas en Bolivia, los levantamientos indígenas en Ecuador, el auge de luchas populares en la Argentina de 2001 y 2002, el Caracazo venezolano, el alzamiento zapatista en México y varios etcéteras. Se recuerda aquella foto de Lula, Kirchner y Chávez en Mar del Plata pero no la gigantesca campaña continental contra el ALCA desplegada por múltiples movimientos sociales de la región mucho tiempo antes de aquella cumbre. Pareciera, desde esa óptica, que los gobiernos progresistas surgieron de un repollo y no como productos de –o condicionados por- la fabulosa resistencia popular desplegada en las calles nuestroamericanas a principios de siglo.</p>
<p>Así como no se puede comprender la última década sin dimensionar los procesos de lucha que la precedieron, tampoco se puede echar luz sobre el panorama actual sin evaluar cómo quedaron paradas las grandes mayorías.</p>
<p>A grandes rasgos, en los países que fueron parte de esta época de cambios hay una sensación de que nuestros pueblos no se dejarán arrebatar tan fácilmente los derechos ganados y los espacios conquistados. Ya sea frente a eventuales gobiernos de las nuevas derechas o frente a políticas conservadoras de los mismos gobiernos progresistas, la resistencia social haría muy difícil la aplicación de medidas abiertamente neoliberales. El vaticinio del “fin de ciclo” pregonado desde las usinas del poder reaccionario pareciera estar más manijeado por sus consorcios mediáticos que tener asidero real. Sin embargo, la capacidad de respuesta popular no será la misma en cada país, y ahí vamos al siguiente punto.</p>
<p><strong>Distinto ADN, diferente destino</strong></p>
<p>El otro “pecado original” que buscan visibilizar estas líneas es el sistemático intento por equiparar todos estos procesos progresistas o populares. Se torna necesario entonces desmontar esta idea para comprender por qué, seguramente, sus horizontes tiendan a distanciarse cada vez más.</p>
<p>Es cierto que hay puntos en común: la recuperación del rol del Estado, la implementación de políticas sociales activas, ciertas legislaciones progresivas, el distanciamiento de Estados Unidos y el acercamiento a China y el resto de los Brics. Se comparte una alianza táctica que a todos conviene (sobre todo a los procesos más radicales, para evitar el aislamiento), lo que también favorece a quienes tienden a englobar a todos estos gobiernos.</p>
<p>Pero mientras en Venezuela y Bolivia se nacionalizaron los principales resortes de la economía y se impulsaron transformaciones de fondo –camino allanado vía Asamblea Constituyente-, que apuestan a trascender la estructura capitalista, en el resto de los países se proyectaron una batería de reformas, en general parciales, que implicaron mayor inclusión social pero sin cuestionar las raíces sistémicas ni revertir las bondades otorgadas al capital transnacional.</p>
<p>En definitiva, suena desacertado describir el panorama actual como “fin de ciclo”. Pero la continuidad de estos proyectos progresistas empieza a mostrar su versión más moderada, con marcados puntos de retroceso como ya se está viviendo en Uruguay con las fuertes luchas por la educación o el -fallido- intento de ingresar al TISA, en Brasil con un rumbo económico claramente ortodoxo, en Ecuador con el agudo divorcio entre Rafael Correa y buena parte de los movimientos sociales, y en la Argentina con la designación del conservador Daniel Scioli como candidato presidencial. La frutilla del postre será la firma del TLC entre el Mercosur y la Unión Europea. Van quedando al desnudo, entonces, las limitaciones de las experiencias neodesarrollistas y el techo al que ha llegado la propuesta de un “capitalismo serio” o “con rostro humano”.</p>
<p>En cambio, los proyectos que apostaron a sostenerse en la movilización y la organización popular, al empoderamiento del pueblo y a cimentar democracias “participativas y protagónicas”, lograron generar un piso de conciencia transformadora mucho más alto, por lo que tendrán más chances de mantener lo conquistado. A pesar de la debacle económica, de las contradicciones internas y del desgaste en sus bases sociales, el acumulado en esta etapa se traduce en mayores reservas para sortear las dificultades y resistir lo que se viene.</p>
<p>Va quedando evidenciado entonces que a la “restauración conservadora” sólo se la evita profundizando los procesos y no pareciéndose a ella. Se va vislumbrando con mayor nitidez, también, que para salvar a la especia humana de su autodestrucción habrá que convencerse de que, como dijo Chávez frente a miles de militantes argentinos en 2011, “no hay tercera vía, hay sólo dos caminos: capitalismo o socialismo&#8221;.</p>
<p><em>*Artículo publicado originalmente en la edición de noviembre de la Revista Sudestada</em></p>

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		<title>“Este ciclo regional de fuerte componente plebeyo está muy lejos de agotarse”</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2015 03:03:41 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[10 años]]></category>
		<category><![CDATA[alca]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Agustín Lewit, uno de los autores del libro “Del no al Alca a Unasur”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gerardo Szalkowicz</strong></p>
<p>Se cumplen 10 años del “entierro” al ALCA en la IV Cumbre de las Américas, punto de inflexión en la historia contemporánea de América Latina. La conmemoración de ese hito fue el principal motivo de gestación del libro <em>“Del no al Alca a Unasur – Diez años después de Mar del Plata”*</em> (ediciones del Centro Cultural de la Cooperación), que hace un recorrido por la última década pero también aborda los dilemas de la etapa actual en la región. <em><strong>Marcha</strong></em> dialogó con el politólogo Agustín Lewit, coordinador del libro (junto a Juan Manuel Karg), quien destaca que “aquella derrota de Estados Unidos fue el puntapié inicial para construir nuevos consensos regionales”.</p>
<p><strong>-¿Cuál es el significado histórico de aquel grito suramericano de NO al ALCA y qué pautas marcó de cara a los 10 años que siguieron?</strong></p>
<p>-Creo que lo que sucedió en aquella IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, hace ya diez años, fue un acontecimiento en el más amplio sentido de la palabra: uno de esos episodios de la historia que marcan un punto de inflexión, una torcida del rumbo en la región. Efectivamente, allí comenzó algo nuevo –eso que a falta de mayores precisiones llamamos “un nuevo tiempo regional”- promovido por la voluntad de varios presidentes suramericanos, principalmente Lula y Kirchner, que decidieron acoplarse a una temprana resistencia de Hugo Chávez, quien ya en la cumbre de Quebec, en 2001, se había opuesto en solitario al ALCA. Fue esa convergencia de voluntades la que logró frenar al proyecto imperial de Estados Unidos, que por aquel entonces capitaneaba Bush hijo, lo cual de algún modo se inscribió como novedad: los países del sur frenaban una embestida del gigante del norte.</p>
<p>Pero también -para ser justos con la historia- hay que decir que aquel grito de no al ALCA llevó en sus espaldas una larga tradición emancipatoria, que abarca desde Bolívar hasta experiencias de resistencia contemporáneas como el Caracazo, la irrupción del zapatismo, el diciembre argentino de 2001 o la guerra del agua en Bolivia. Esa conexión histórica, que en absoluto es forzada, me parece crucial para comprender lo que sucedió en Mar del Palta en toda su complejidad.</p>
<p>Por otro lado, aquel encuentro fue de alguna manera el que propició muchas de las cosas que vinieron después y que transformaron la cartografía regional: la creación de Unasur, de la Celac, la ampliación del Mercosur y del Alba. Y, en términos más generales, aquella derrota de EEUU fue el puntapié inicial para construir nuevos consensos regionales respecto a la recuperación de la centralidad estatal, a la inclusión de las mayorías, al reforzamiento de la integración regional.</p>
<p><strong>-En este sentido, ¿qué elementos intenta aportar el libro en la revisión de esta década de cambios?</strong></p>
<p>-El libro surgió a partir del objetivo de conmemorar los diez años de la Cumbre de Mar del Plata. Pero en la medida que fuimos madurando el proyecto, fuimos también ampliando los objetivos. Ya no sólo procuramos revisitar aquellos días de noviembre de 2005, sino también aprovechar la ocasión para hacer, en la medida de lo posible, un diagnóstico lo más completo posible sobre los últimos diez años de la región e, incluso, atrevernos a ensayar algunas claves respecto al futuro que se nos viene.</p>
<p>En virtud de esos objetivos, convocamos a una serie de investigadores argentinos y de otros países de la región para que profundizaran en algunas de las tramas, escenarios o aspectos de la última década. En ese sentido, el libro incluye artículos con una mirada económica sobre los diez años, artículos que trabajan la integración regional y el surgimiento de los nuevos organismos, otros que profundizan acerca del papel de los líderes de estos procesos, y otros trabajos que reflexionan sobre las transformaciones de la democracia en la última década desde una mirada más teórica. Además de los artículos, el libro se completa con una serie de entrevistas que realizamos a destacados políticos, intelectuales y referentes periodísticos de la región, que aportan una voz en primera persona, con el condimento extra de que algunos de ellos son o fueron verdaderos protagonistas de los procesos de cambio. Por ejemplo, hay entrevistas a Jorge Taiana, quien por entonces era vice-canciller y fue nada más ni nada menos que el coordinador general de la Cumbre, a Ernesto Samper, actual secretario general de Unasur, a Florsivaldo Fier, alto representante de Mercosur, y a Guillaume Long, ministro de Cultura de Ecuador, entre otros.</p>
<p>En fin, creo que los artículos y las entrevistas, sumado a un prólogo/introducción de Atilio Boron, proponen múltiples entradas al proceso abierto tras el No al ALCA, lo cual da un marco bastante exhaustivo. Que, además, en absoluto se queda en la celebración, sino que marca los puntos grises y las cuentas pendientes.</p>
<p><strong>-¿Cómo analizás la etapa actual que atraviesa la región (principalmente Suramérica) en relación a los debates sobre el supuesto “fin de ciclo” de algunos gobiernos progresistas o ciertos retrocesos que se visualizan en algunos países?</strong></p>
<p>-La sentencia del fin de ciclo me parece cuanto menos apresurada. Dicho esto, me parece que es claro cierto amesetamiento tanto a nivel regional, es decir, en la profundización del accionar de los nuevos organismos, como en los distintos escenarios nacionales.</p>
<p>Respecto a lo primero, son evidentes los avances en términos de integración política a partir del surgimiento de Unasur o la Celac. Sin embargo, creo que aún resta mucho por hacer –y es una cuestión que se ha dejado un tanto de lado- en términos de integración económica, tanto en lo que se refiere a la profundización de los vínculos comerciales entre los países de la región como así también fortalecer posiciones comunes de la región frente al mundo.</p>
<p>Por otro lado, situándonos en algunos países en particular, también se constata cierto estancamiento, sino algún retroceso. Y el caso más paradigmático es Brasil y toda la política de ajuste que Dilma está llevando adelante en su segundo mandato.</p>
<p>De todos modos, creo que hay algo cíclico en los procesos, que, al igual que las personas, a veces se cansan y es necesario que bajen la intensidad: no podemos demandarle que matengan todo el tiempo el ímpetu de años anteriores. Lo más importante –creo- es que estos gobiernos demostraron que se puede mejorar, que se puede caminar un rumbo con cierta soberanía, que se puede enfrentar las presiones del mercado, de las potencias internacionales, de los medios concentrados. Eso se ha inscripto en la memoria colectiva y es muy difícil de borrar de un día para el otro.</p>
<p>En suma, aunque se advierta cierto retroceso, creo de todos modos que todo este ciclo político de fuerte componente plebeyo está muy lejos de agotarse.</p>
<p><strong> &#8211; ¿Hay un estancamiento en el proceso de integración latinoamericana? ¿Por dónde creés que pasan las principales trabas que atraviesa?</strong></p>
<p>-Muchos de los países que se inscriben en el eje posneoliberal, y que de alguna manera han comandado y llevado la delantera en el proceso de integración, se encuentran atravesando fuertes tensiones en sus coyunturas internas. Brasil con su ajuste, Venezuela enfrentando una furibunda guerra económica, Argentina disputando la continuidad o no del kirchnerismo, Ecuador con toda la tensión suscitada en torno a las leyes de Herencia y Plusvalía. En fin, creo que las urgencias aparecidas en los distintos escenarios nacionales han quitado un poco de vigorosidad al proceso de integración.</p>
<p>Sin embargo, no hay que perder de vista que los avances a nivel regional fueron, antes que nada, productos de la sinergia de los distintos procesos nacionales. Pero para que ello siga funcionando, los países de la región tienen que estar en contacto, apuntalándose unos a otros, reforzándose mutuamente. Con diferentes intensidades, y atravesados por singularidades de cada historia nacional, Venezuela, Ecuador, Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia están dando la misma batalla y enfrentándose contra los mismos actores. Esa lucha busca, como dijo Chávez en la contracumbre ante un estadio abarrotado, parir una nueva historia. Eso no es sencillo, está claro. Pero la primera condición de posibilidad para soñar al menos con algún tipo de emancipación es seguir apostando por la integración.</p>
<p><em>* El libro <strong> “Del no al Alca a Unasur – Diez años después de Mar del Plata”</strong> se puede conseguir en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires.</em></p>

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