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	Comentarios en: Bombas de humo en la izquierda colombiana (segunda parte)	</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		Por: Alexei		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alexei]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 May 2018 02:49:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Los dos textos sobre Petro son muy valiosos para el debate colombiano. Creo que son textos juiciosos y honestos, pero no por ello carentes de problemas. El primero de ellos es analizar la figura del candidato colombiano sin profundizar en el análisis del contexto electoral inmediato: en dos semanas en Colombia se dará la primera vuelta electoral y se elegirá presidente. Felipe tiene una mirada pesimista sobre la idea misma de participar en un certamen electoral, si a fin de cuentas, las oligarquías colombianas seguirán en el poder (no pasarán los medios de producción a las manos del proletariado, si se quiere en clave marxista. No triunfará el bloque contrahegemónico obrero-popular). Pero resulta que hay que elegir presidente en Colombia, luego de 16 años de uribismo. Esto es: 16 años de estructuras criminales cooptando todas las ramas del poder público en colombia, haciendo que el país viva un dictadura civil mafiosa altamente corrupta y criminal. Entonces: participamos en elecciones, sí o no?

Todos los candidatos, excepto Petro, vienen de la derecha y son financiados con el dinero de las hegemonías económicas, que se han enriquecido en ese pacto de silencio uribista. Hasta el llamado &quot;candidato de centro&quot; es financiado por las elites económicas antioqueñas y hoy se esconde ante la tragedia ocasionada por el extractivismo en Ituango. Pero resulta además, que lo que el autor llama la &quot;izquierda&quot; colombiana, está fundamentalmente en el Polo Democrático, hoy con el mentado candidato de centro: Fajardo. Y el resto es la izquierda más golpeada de los movimientos sociales campesinos e indígenas (diversos y con distintos niveles de organización, pero sin gran impacto nacional). Entonces discutir si Petro es o no de izquierda es irrelevante, si no se analiza el poderoso bloque de derecha en Colombia y las estructuras armadas y corruptas que lo respaldan. Así que: Petro puede no ser de izquierda -póngale el autor la filiación de corte liberal que quiera-, pero es el candidato que puso en la arena pública la agenda de los movimientos campesinos, indígenas y populares: por eso esos sectores lo apoyan. Y no de manera inocente o pueril: los indígenas que impulsan la liberación de la madre tierra en Caloto, la Hacienda La Emperatriz, todo el norte del Cauca, Coconuco, o aún: las comunidades negras de Santander de Quilichao y de Puerto Tejada, no han abandonado los territorios que liberan desde hace tres años. Siguen resistiendo y poniendo el pecho en un país en el que después de la firma del proceso de paz, asesinan a un líder social al mes, en promedio. Las comunidades pueden continuar con la lucha organizada, construyendo democracia desde abajo, pero no van a diluir sus luchas por votar por el candidato Petro. Luchan y resisten, votan y pelean. 

Desde luego que algunas salidas de Petro son delirantes: ahora anda &quot;partiendo las aguas de la historia&quot;, recitando el pasaje bíblico del pueblo de Moisés en busca de la tierra prometida (y ya sabemos lo que significó eso para el pueblo palestino). Pero Petro ha visibilizado la agenda de los sectores populares y está en diálogo con ellos. Y las comunidades excluidas han salido a la plaza pública eufóricas a escuchar a alguien que después de muchos años habla en contra del uribismo imperante y les da esperanza. A lo mejor es eso lo que pasa: que no es tanto Petro en sí. A lo mejor es el momento. Es una síntesis de lo que se vive en Colombia: un pueblo que sale a escuchar y un candidato que por fin los interpela. Pero desde luego, no será suficiente. Sobre todo porque en Colombia la maquinaria de derecha es aplastante y en segunda vuelta el triunfo de la derecha será atronador. Pero sobre todo, también, porque hay miles de colombianos que piensan como el autor del artículo. Y vendrán otros 16 años de uribismo-gavirismo-santismo. Y otro mar de sangre. Y no habrá mesías que valga para &quot;partir las aguas de la historia&quot;.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los dos textos sobre Petro son muy valiosos para el debate colombiano. Creo que son textos juiciosos y honestos, pero no por ello carentes de problemas. El primero de ellos es analizar la figura del candidato colombiano sin profundizar en el análisis del contexto electoral inmediato: en dos semanas en Colombia se dará la primera vuelta electoral y se elegirá presidente. Felipe tiene una mirada pesimista sobre la idea misma de participar en un certamen electoral, si a fin de cuentas, las oligarquías colombianas seguirán en el poder (no pasarán los medios de producción a las manos del proletariado, si se quiere en clave marxista. No triunfará el bloque contrahegemónico obrero-popular). Pero resulta que hay que elegir presidente en Colombia, luego de 16 años de uribismo. Esto es: 16 años de estructuras criminales cooptando todas las ramas del poder público en colombia, haciendo que el país viva un dictadura civil mafiosa altamente corrupta y criminal. Entonces: participamos en elecciones, sí o no?</p>
<p>Todos los candidatos, excepto Petro, vienen de la derecha y son financiados con el dinero de las hegemonías económicas, que se han enriquecido en ese pacto de silencio uribista. Hasta el llamado &#8220;candidato de centro&#8221; es financiado por las elites económicas antioqueñas y hoy se esconde ante la tragedia ocasionada por el extractivismo en Ituango. Pero resulta además, que lo que el autor llama la &#8220;izquierda&#8221; colombiana, está fundamentalmente en el Polo Democrático, hoy con el mentado candidato de centro: Fajardo. Y el resto es la izquierda más golpeada de los movimientos sociales campesinos e indígenas (diversos y con distintos niveles de organización, pero sin gran impacto nacional). Entonces discutir si Petro es o no de izquierda es irrelevante, si no se analiza el poderoso bloque de derecha en Colombia y las estructuras armadas y corruptas que lo respaldan. Así que: Petro puede no ser de izquierda -póngale el autor la filiación de corte liberal que quiera-, pero es el candidato que puso en la arena pública la agenda de los movimientos campesinos, indígenas y populares: por eso esos sectores lo apoyan. Y no de manera inocente o pueril: los indígenas que impulsan la liberación de la madre tierra en Caloto, la Hacienda La Emperatriz, todo el norte del Cauca, Coconuco, o aún: las comunidades negras de Santander de Quilichao y de Puerto Tejada, no han abandonado los territorios que liberan desde hace tres años. Siguen resistiendo y poniendo el pecho en un país en el que después de la firma del proceso de paz, asesinan a un líder social al mes, en promedio. Las comunidades pueden continuar con la lucha organizada, construyendo democracia desde abajo, pero no van a diluir sus luchas por votar por el candidato Petro. Luchan y resisten, votan y pelean. </p>
<p>Desde luego que algunas salidas de Petro son delirantes: ahora anda &#8220;partiendo las aguas de la historia&#8221;, recitando el pasaje bíblico del pueblo de Moisés en busca de la tierra prometida (y ya sabemos lo que significó eso para el pueblo palestino). Pero Petro ha visibilizado la agenda de los sectores populares y está en diálogo con ellos. Y las comunidades excluidas han salido a la plaza pública eufóricas a escuchar a alguien que después de muchos años habla en contra del uribismo imperante y les da esperanza. A lo mejor es eso lo que pasa: que no es tanto Petro en sí. A lo mejor es el momento. Es una síntesis de lo que se vive en Colombia: un pueblo que sale a escuchar y un candidato que por fin los interpela. Pero desde luego, no será suficiente. Sobre todo porque en Colombia la maquinaria de derecha es aplastante y en segunda vuelta el triunfo de la derecha será atronador. Pero sobre todo, también, porque hay miles de colombianos que piensan como el autor del artículo. Y vendrán otros 16 años de uribismo-gavirismo-santismo. Y otro mar de sangre. Y no habrá mesías que valga para &#8220;partir las aguas de la historia&#8221;.</p>
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		Por: Jorge		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 May 2018 16:03:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Por lo que veo prefieres un bocón paramilitar como Duque que un bocón ilustrado que ha combatido esa oligarquía colombiana a la que tanto miedo le tienes.]]></description>
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